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jueves, marzo 20, 2014

Que sea rock (si es nacional, mejor)

¿Se puede trazar una historia del rock cantando en castellano?. ¿Existe tal movimiento hoy en día?. ¿Se puede hablar de una poética rockera? Un recorrido por los casi 50 años de historia de canciones y artistas que son parte de nuestra huella cultural.

En la Argentina, el rock debe su visibilidad a nivel popular a la edición del simple “La balsa” –que contenía en el lado B “Ayer nomás”– de Los Gatos en 1967. Nada será igual después del éxito de la canción que empezó componiendo Tanguito en el baño de la Perla del Once y que luego concluyó Litto Nebbia. Alrededor de la celebridad del grupo de Nebbia comenzó a irradiar una pequeña escena que verá la oportunidad inigualable de cantar canciones de rock en castellano –algo hasta ese momento impensado, dado que el mercado no lo celebraba.

La historia del rock producido en la Argentina comenzó en un lugar llamado La Cueva y se ensangrentó en otro conocido como República Cromanón. El quiebre entre underground y popularidad se dio con los recitales de despedida del dúo Sui Generis en el Luna Park el 5 de septiembre de 1975. Veintiséis mil personas en total agotaron la primera función y llenaron vistosamente la segunda.

La dictadura militar replegó al rock y todavía no queda en claro si “el movimiento del rock” concedió o no como dicen, o si fue el polo de resistencia que la historia oficial vía el periodismo de principios de los años 80 articuló y que continúa vigente hasta hoy en día –aunque entre las figuras del rock no hubo desaparecidos, algunos de sus mentores tuvieron que dejar el país por amenazas o falta de trabajo (Moris unos meses antes del Golpe de Estado; León Gieco, Miguel Cantilo y Nebbia, más adelante).

En el rock argentino hubo diferentes muertes: la ambigua muerte de Tanguito (¿se cayó del tren? ¿lo tiraron? ¿se tiró?), las injustas muertes de Miguel Abuelo y Federico Moura (ambos por enfermedad), la muerte por paro cardíaco de Luca Prodan y la absurda muerte de Pappo (se desplazaba en su moto y, por un mal movimiento, se cayó y lo pisó un auto que venía detrás) son algunas de ellas.

Hasta la siniestra noche del 30 de diciembre de 2004 y salvo la irresoluta muerte del adolescente Walter Bulacio en la comisaría 35° después de un show de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en el estadio Obras en 1991 –sumada al derrumbe en una disco de San Nicolás en mayo de 1987 en un show de Soda Stereo, en el que murieron cinco chicos; y los dos jóvenes electrocutados en el recital al aire libre de Divididos en Puerto Madero en marzo de 1999–, la muerte quedaba, si son las palabras correctas, en manos de los protagonistas, nunca de los fans.

Tanguito grabó las canciones que componen su único álbum –editado póstumamente en 1973– en el medio de unas horas reservadas por la troupe del sello Mandioca en el legendario estudio TNT para que Manal hiciera lo propio. Sólo su guitarra y su voz. Tanguito es, sin querer, la primera víctima rockera del show bussiness: se resistió a interpretar “La balsa” –canción de su autoría, compartida con Nebbia–, con la que había ganado mucho dinero. Su acto de negación: el momento en que Javier Martínez –baterista de Manal y el amigo que lo incitó para que registre el tema– le pide desde la cabina del estudio de grabación que lo grabe en reiteradas ocasiones: “En el baño de La Perla de Once compusiste La balsa”. Tanguito busca disuadirlo, mientras escuchamos la intro de esos acordes con sexta.

La negativa de Tanguito muestra la paradoja o la contradicción inherente al espíritu rockero: por un lado, se daba la situación de ganar dinero y gastarlo sin ton ni son; y por el otro, se notaba cierta culpa original, en el hecho de que tamaño reconocimiento lo convertía en parte del star system.

Poco de diez años más tarde, un Charly García aggiornado y moderno –a la sazón del espíritu de la época– se transforma en el productor de éxito de algunos nuevos grupos. Entre lo más destacable, Los Twist de “La dicha en movimiento” y el álbum (homónimo) que abrió la segunda etapa de Los Abuelos de la Nada. Para la naciente escena punk (con Los Violadores a la cabeza), García simbolizaba el mainstream. Pero también lo tenían en claro unos incipientes Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, quienes ante el acercamiento del ex Serú Girán para producir su álbum debut, se negaron rotundamente a que “Gulp!” pase por sus manos. “No, gracias, lo haremos por nuestra cuenta”, fue su lacónica respuesta.

El rock de la dictadura, cuyos fans coreaban en los recitales el cántico “Se va a acabar, se va a acabar la dictadura militar”, se vio envuelto en un festival por la paz –el Festival de Solidaridad Latinoamericana, realizado el sábado 16 de mayo de 1982– pero con la venia de los militares –los mismos que estaban enviando a la muerte a miles de jóvenes a la Guerra de Malvinas–. Esto generó todo tipo de suposiciones y sospechas. Como bien puntualizó “El banquete”, una canción insidiosa e irónica de un por entonces emergente Virus –el grupo de los hermanos Moura–, que ponía en el tapete una suerte de meta rock, una crítica al rock desde adentro.

Alguna vez el ahora director de la Biblioteca Nacional Horacio González escribió: “El rock lucha contra el poder pero también se vuelve poder”. Eran tiempos en que la productora de Daniel Grinbank (al frente también de la novedosa FM Rock and Pop) puso a todo su staff de artistas a disposición de la campaña presidencial del candidato radical Eduardo Angeloz (1989). Entre ellos se destacaba Charly García, quien no ocultaba su antipatía por el candidato justicialista Carlos Saúl Menem (“Nemem” lo bautizó). Paradojas del rock: años más tarde el músico se paseaba por los jardines de la Quinta de Olivos a los abrazos con quien fuera en dos oportunidades Presidente de la Nación (1989-1995; 1995-1999).

jueves, marzo 13, 2014

¿Vos hablás de la voz de García?

Te escribo a vos, que te gusta la música en general, la de García en particular. A vos también (el otro lector), que con absoluta soltura y desparpajo  lo criticas porque “su voz” no es la misma. “Ya no es igual” dicen desde un púlpito de humo un poco familiar.

El señor Carlos Alberto García Moreno, editó su primer disco en noviembre de 1972 (hace 42 años).  El Presidente era un militar (Alejandro Agustín Lanusse), Perón volvía al país luego de un largo  exilio y comenzaba, sin saberlo, el período más terrible de la historia Argentina.

Desde ese momento hasta hoy, García hizo TODO. Con Sui Generis poniéndonos un espejo donde mirarnos y sentirnos, por primera vez identificados. Cantaban los que nos pasaba, se preguntaban lo mismo que nosotros, necesitaban lo mismo. ¿Dime quién me lo robó? Los jóvenes teníamos voz, “su voz”.

Un Charly que empieza a patear las instituciones, a gritar que las botas están locas y hace confesiones en inviernos temibles. El nos representaba. Siempre al lado.

Luego en su crecimiento animal (palabra más pura en todo su sentido) nos regala “La Máquina de hacer pájaros” con un giro musical increíble, pero siempre diciendo lo que pasa. Te recuerdo que esto fue en los años 1976 y 1977 y el bigote bicolor cantaba: "quiero ser libre, llévame, por favor"
“¿Que se puede hacer salvo ver películas?” Say no more, y debería terminar de escribir aquí.

Pero no, estoy muy caliente, con vos. Que te autoproclamas juez del músico más grande de la historia argentina. En 50 años, tus nietos, estudiarán a Gardel y a García. ¿Abuelo, cantaba bien García? ¿Cuál será tu respuesta?

Ese mismo señor de apellido tan común que se va a Brasil y armá Serú Girán (quizás la mejor banda que tuvimos. Igual, ese no es el punto). Donde desde la oscuridad más brutal, te cantaba en el estadio de Obras Sanitarias, a cinco cuadras de la ESMA: “el asesino te asesina”, que no tenés “ni abogados, ni testigos”. “Un río de cabezas aplastadas por el mismo pie”. Un río que estaba a muy pocos pasos. Un río que aun hoy duele.

¿Cantaba bien ahí? “Sí”, te apurarás desafiantemente. Es que ese no es el punto querido lector, a vos. El otro siempre entendió.

A vos que gritarías que “no bombarden Buenos Aires” en un Ferro lluvioso. Pero no era una metáfora. Estábamos en guerra, de verdad. E íbamos de la cama al living, y no queríamos volvernos tan locos. Y no hacía falta decirlo, él lo cantaba por nosotros. El seguía y escuchaba a los Beatles y se iba a buscar la soledad. Una soledad que le dolió hasta los huesos. La soledad del artista, diría Lennon. Pero mejor no profundizar en eso. Ya lo haré en algún libro, que le debo a escribir a él, a ese flaco desgarbado que me tocaba “Tu vicio” y me preguntaba si me gustaba, que la había compuesto el día anterior. Pero vos no te lo compres, no es para vos. Es para el otro lector, el que puede ver debajo de su piel.

¿Cantaba bien ahí? ¿O te regocijabas con la revistas pedorras cuando “algo había hecho? “Esta loco, se tiró de un noveno piso”. Fax U. Se tiró por vos te dijo. Y obviamente que no es literal (no abras la boca antes de leer todo). Nos mostraba que hay otros caminos, que mientras vos pensas algo, él ya lo hizo.

Hasta te lo cantó, “no entiendo lo que hacen lo que yo hice ayer, pero como hasta ahí no más, como viviendo en el pasado”. Y si Charly, como decíamos con nuestro querido Badía, estás 20 años adelante nuestro.

Debate en FM Rock and Pop: La voz de Charly


Un interrogante bastante polémico se instaló en la mesa de Casi Famosos. Hoy Alfredo Rosso debatió junto a Gustavo y el pollo si nuestros ídolos deben seguir cantando o deben seguir construyendo su obra y que otros la interpreten. En esta oportunidad el eje estuvo puesto puntualmente en nuestro gran Charly García.

Una de las conclusiones que expuso Alfredo fue que sin dudas el público “quiere escuchar las inflexiones de lo que le quede de voz. La vivencia que tiene una letra es muy difícil que pueda ser interpretada por quien no vivió la época”.

No te pierdas el debate completo, que incluyó un repaso por la carrera de este maestro de la música:



Casi Famosos, es un programa de FM Rock And Pop (@Rock_and_pop), que se emite de lunes a viernes de 13:00hs a 16:00hs y es conducido por Gustavo Olmedo (@OlmedoGus) y Pollo Cerviño (@PolloCervino)

Fuente: FM Rock and Pop (95.9)

El blog de Charly Garcia (hecho por DIOS)

martes, febrero 18, 2014

Pichón Dal Pont: "La tecnología me devolvió al vivo"

Tres horas de conversación con Pichón Dal Pont, uno de los ingenieros argentinos de mayor reconocimiento internacional: tres Grammy es la prueba irrefutable de su inmensa reputación. Una extensa charla entre dos profesionales del audio con alta sensibilidad musical. Entre otras cosas, en este imperdible reportaje Pichón Dal Pont recuerda sus comienzos, su legendario estudio móvil, su actualidad al lado de Charly García y explica por qué la mesa Venue y el Pro Toos HD fueron elementos claves para que volviera a operar sonido en vivo luego de un largo y voluntario retiro de los escenarios.

¿Cómo comenzaste en el mundo de la música y el sonido?
En el colegio tocaba guitarra. Un día compré una eléctrica y como estudiaba industrial, desarmé el tocadiscos y enchufé la guitarra donde estaba la púa y cuando vi que andaba pensé que había descubierto la pólvora. Entonces pensé: “en el otro canal de la púa va el micrófono”. Desarmé todos los cables... y nos quedamos sin tocadiscos. Así fue como empecé a tocar y a cantar. Como la voz sonaba muy seca compré una cámara de eco, a cinta, industria argentina. No sabés cómo patinaba. La voz sonaba como un gato... miuauuu... Pero logré que sonara bien en tiempos cortos. Y así fue cómo me fui metiendo de a poco.

Claro, no había escuelas en esa época. Totalmente autodidacta.
No había nadie que te enseñara. La ventaja es que cuando hacés algo solo no te lo olvidás más. Lo mejor es tener un aparatito propio, una placa, una interfaz y rodearse de amigos que les guste la música... y grabar. Eso enseña. Es un viaje de ida, no hay retorno.

Me comentaste alguna vez acerca de tus comienzos con Sandra Mihanovich. Los shows en el pub Satchmo, en los ‘80. ¿Cómo fue que te relacionaste con ella?
Ella fue la que me marcó. Sigue siendo la amiga de toda la vida y la que me dio la posibilidad de esta profesión. Fue muy importante para mí. Un día un amigo me dijo que fuéramos a Satchmo porque cantaba Sandra. Fecha: alrededor del Mundial ‘78.

¿Qué hacías en esa época?
En esa época yo arreglaba ascensores de alta velocidad. Catalina Norte, Sheraton y alrededores, todos ascensores automatizados. Yo hacía el service. Después iba a la facultad. Estudiaba Ingeniería Aeronáutica y Espacial, en Haedo. En 4o año empecé a estudiar Ingeniería de Vuelo. El Ingeniero de Vuelo es el tercer tripulante de la cabina del avión. Cuando los aviones tienen más de dos motores, tienen Ingeniero de Vuelo. Por eso los aviones empezaron a diseñarse con dos motores, evitan el Ingeniero de Vuelo y economizan combustible.

Y fuiste a Satchmo a ver a Sandra...
Ella cantaba 6 ó 7 canciones y hacía un intervalo. Voy a la barra, me encuentro con los ojos verdes hermosos de Sandra, y le digo “Permiso, ¿te puedo decir algo?” “Sí” “Tenés mucha cámara de eco”. Imaginate. La cara de sorpresa. Ella manejaba desde el escenario su sonido. Y ella me dice: “Ahora vuelvo a cantar, ¿me podés orientar?”. Le respondí que sí y delante de la gente: “¿A ver ahí? No, sacale más cámara...” Luego me acerqué y le pedí que le pusiera un poquito más de agudos a su voz.

¿Tenía su consolita para mezclar en el escenario?
Claro, tenía la consola, un pianista, que después fue Lerner, pero en ese momento no me acuerdo, creo que era su hermano. Cantaba en inglés. Y me acuerdo que estaba toda su familia, tomando champagne, y le dijeron que la segunda parte había sonado increíble y que la primera parte no. Y entonces cuando me estaba yendo ella me corrió a la escalera y me dijo: “Perdoname, ¿podés venir el jueves que viene? Yo pruebo sonido a las 10. Si podés vení”. Al final, ese jueves, me picó tanto que fuí...

Así es como empezó tu carrera: entre la Ingeniería de Vuelo, la cámara de eco y Sandra Mihanovich.
Sí, así fue. La tercera vez que fui a Satchmo, Sandra me dijo “La consola de sonido la vamos a poner acá (en el lugar del PA) y la manejás vos”.

domingo, febrero 02, 2014

Dia García - 2 de febrero - FM Estudio Playa

24 horas con la música de Charly García


Nuevamente el 2 de febrero se hace el dia GARCIA instaurado por la FM Estudio Playa de Pinamar.
24 horas con la musica de Charly Garcia, entrevistas, testimonios de musicos, artistas y protagonistas de la cultura nacional sobre las creaciones de gran artista argentino.

El Dia Garcia fue creado por Juan Alberto Badia y Alejandro Pont Lezica en el verano 2009 como un reconocimiento a la obra de Charly y al enorme significado que su musica tiene en cada uno de nosotros.
Ademas de las canciones de su extensa discografia se escuchan durante estas 24 horas registros en vivo, versiones ineditas, opiniones, entrevistas y algunas rarezas como la original “Radio Say No More” creada por Charly.


Desde las 00.00 hs del 2 de febrero todos aquellos que quieran ser parte del Dia Garcia pueden seguirlo en www.fmestudioplaya.com.ar o bien para los que estan en la costa desde la 98.1 fm.
Muchas radios se enganchan de esta frecuencia y se suman con sus propios programas y hacen su propio dia Garcia.

Para escucharla online pueden acceder a: http://fmestudioplaya.com.ar/

Como bien cuenta Alejandro Pont Lezica en su página de Facebook:
Comienza en estos momentos el Dia Garcia en FM Estudio Playa 98.1 Pinamar. Hace ya 7 anios que creamos con Juan Alberto Badia este homenaje a Charly. Los invitamos a sumarse y escuchar grandes momentos que nos ha brindado el maestro.


El Blog de Charly Garcia (hecho por DIOS)

martes, octubre 29, 2013

Pasadas las elecciones, los Aliados esperan la restauración del mural

Fue en Mayo del año 2010 cuando se inauguró le mural en su honor que fuera realizado en pleno centro porteño (en la calle Carlos Pellegrini al 900, entre Marcelo T. de Alvear y Paraguay) y que se constituyó en el primero de una campaña destinada a resaltar a personalidades destacadas de la Ciudad en paredes de los distintos barrios.


 En agosto de éste año, y en el marco de la campaña por las PASO, les contábamos lo que había pasado: "en una demostración de absoluta falta de respeto, la campaña politica actual por las elecciones de las PASO del 11/08 (y las elecciones del 27/10) recientemente arruinó el mural, dejándolo como vemos..."

martes, octubre 15, 2013

Pete Townshend: "quiero conocer a ese tal Charly García"

Clarín vio un show de la mítica banda en el Madison Square Garden y dialogó con el guitarrista. Townshend habló del paso del tiempo, de Bob Dylan y hasta de Charly. Vienen en marzo de 2007. 

Un hombre y una visión. Pete Townshend, el guitarrista, compositor y líder de The Who, nunca aspiró a otra cosa que a pavimentar terrenos y echar claridad allí donde persistieran las sombras. Desde el temprano uso de efectos pirotécnicos en la guitarra que definieron la potencia de su banda y su conciencia del poder de la moda y la tribu, se erigió junto a The Who en líder del movimiento Mod. Desde el accidental momento en que su guitarra se quebró ante el techo cercano de un pub, dispuso del sacrificio habitual y ritual del instrumento en un síndrome tipo Ave Fénix, que en cada nueva noche renacía de las cenizas de su anterior destrucción. Desde su plus de estudiante de arte, sintió que el formato rockero le quedaba chico y diseñó, sino la primera (que podría ser S.F. Sorrow de The Pretty Things), la más famosa ópera rock de la historia: Tommy.

Los últimos años no fueron fáciles para él: perdió un amigo (el bajista John Entwsitle) y se vio envuelto en un caso donde se lo acusaba de ingresar a páginas de abusos de menores en internet. Los cargos le fueron levantados a los cuatro meses y, aunque ahora prefiera no hablar de ello, alegó que estaba chequeando material para su primera novela (The Boy Who Heard Music), donde el protagonista ha sido abusado de niño. Igual que el propio Townshend y que ese personaje sordo, ciego y mudo que lo elevara a la categoría de leyenda: Tommy.

Ahora, The Who está empezando su undécima gira desde que se despidiera por primera vez, allá por 1982. La novedad es que, por primera vez desde entonces, está trabajando junto al cantante Roger Daltrey en un disco en estudio de la banda que redefinió los 60 británicos junto a Beatles y Stones. "El disco se llama Endless Wire (Cable sin fin), como una de las canciones y saldrá el 30 de octubre. En enero de este año decidí intentar escribir una mini-ópera. Justamente 40 años después de la primera mini-ópera que escribí: A Quick One While He s Away, así que fue como transportarme al pasado, aun que ésta es sobre un grupo de jóvenes que usan internet para hacer música y dar shows. O sea, la clase de historia que siempre inspiró mi composición: siempre creí que la música puede hacer olvidar los problemas.

Los últimos discos de tus compañeros de generación (Paul McCartney, los Stones, Bob Dylan) fueron recibidos con mucho entusiasmo por el público y la crítica. ¿Esto te presiona?

No, más bien me llena de coraje. Siento que todos estamos encontrando una nueva forma de que nuestra música vuelva a tener peso. En mi caso, se trata de una cuestión de paciencia: aprender a encontrar el momento justo y las notas justas. En cambio, Paul, Bob y los Stones nunca pararon, como sí lo hicimos nosotros.

Pero nunca dejaste de componer para tus discos solistas. ¿Se encara diferente un proyecto solista que un disco de The Who?

No. Yo uso los mismos métodos para componer. Lo que cambia son los músicos. En el caso de este disco sólo tengo que hacer espacio para una sola persona, que es mi colega Roger Daltrey. Es el mejor intérprete de mis canciones. ¡Y sobre todo un terrible editor! Así que si queremos hacer un buen disco hay que tenerle preparadas un montón de buenas canciones.

¿Cuánto cambió tu vida con las muertes de tus compañeros de banda John Entwistle (2002) y Keith Moon (1978)?

Eramos una pandilla, como tantas bandas de rock. Y cada vez que perdemos un integrante, toda la estructura se resiente. Pero aprendimos grandes lecciones y nos pusimos fuertes. Cuando John murió, el desafío musical fue mayor: se puede decir que Keith Moon era un gran baterista, un excéntrico lunático, entonces convivir con él era divertido y duro a la vez. Pero John era un músico sorprendente, no es fácil que un bajista sea tan importante. Gracias a nuestro trabajo en conjunto convertimos el sonido de The Who en algo único y famoso.

En una entrevista reciente dijiste que "Dylan haciendo rock es flojo, no puede tocarlo". ¿Siempre pensaste así de él?

Bob Dylan no es un músico de rock: toca con músicos de rock. De hecho, amo su versión del rock and roll y a los músicos que lo ayudaron a cambiar del folk al rock. Y también adoro cuando toca folk y country & western. Es único.

¿Cuál pensás que es la mejor canción de The Who?

Cambia a cada rato. Actualmente es Tea & Theatre, del nuevo disco. Es honesta y apropiada para gente de 60 como Roger y yo. De las viejas, adoro todas, pero me encanta tocar especialmente The Seeker.

domingo, septiembre 08, 2013

Bobby Flores: “Hubo un operativo limpieza de las figuras de la música argentina”

Fue parte de la generación que impuso la Rock & Pop en los ochenta; lo conoció el gran público televisivo como presentador de “Música para soñar” y hoy está al frente de Much Music. En charla con Estilo, deja su opinión sobre las tendencias que asoman en la industria y la decadencia del rock nacional.

En Buenos Aires no hay nadie en la calle; hace un frío que congela. “Es un día gris, muy gris”, dice Bobby Flores desde el primer piso del edificio de Turner Argentina, en la oficina de Much Music. A su alrededor, todos los monitores titilan luces y formas, barajan sonidos.

 Desde hace diez días, el conductor de radio, el melómano, el ex presentador de “Música para soñar”, está al frente del canal de música más visto en Argentina después de Mtv.

 Estrena un cargo que está de moda en el último tiempo, con tanto Suar y Villarruel en primer plano. Tan de moda, que hoy los chicos ya no quieren ser astronautas o bomberos. Cuando sean grandes quieren ser gerentes de programación de un canal.

“Much Music no es un distrito desconocido en mi vida. Fue todo muy distendido ya que soy amigo de mucha gente aquí. Estoy bastante contenido”, comenta de un tirón, casi como recitando.

-¿Darás algún golpe de timón en la programación?

-No, la pantalla está bien; no necesita grandes cambios. Todo va a ser muy paulatino. Eso sí: vamos a virar para el rock, tras la decadencia de la música electrónica y el estancamiento del reggaetón. El rock es el que está generando grandes shows y grandes discos. Es una tendencia mundial. ¡Y al rock lo tengo!

miércoles, agosto 07, 2013

Prometen restaurar el mural de Charly García

Desde este espacio aliado, hace algunos días denunciamos que la Campaña por las PASO había arruinado el mural realizado en mayo del año 2010, y en el marco de la campaña "Amor por Buenos Aires" cuya iniciativa era imprimir en murales la vida de artistas o figuras de trascendencia en el ámbito cultural porteño, se inaguró un mural en honor a Charly García, en la calle Carlos Pellegrini al 900, entre Marcelo T. de Alvear y Paraguay. (ver post).


Agradecemos el compromiso por parte del ex Legislador Avelino Tamargo, mentor de la iniciativa, para después de las elecciones: Con respecto a la puesta en marcha de la restauración de la obra, Tamargo afirmó: “Nuestra idea es volver a pintarlo. Ya hablamos con el artista que lo diseñó para hacerlo. Pero vamos a encarar la reconstrucción después de las elecciones porque ahora corremos el riesgo de que lo vuelvan a pintar”.


Repercusiones: Clarin, La Gaceta y La Razón

Fuente: El blog de Charly Garcia (hecho por DIOS)

jueves, agosto 01, 2013

La campaña por las PASO arruina mural de Charly

En mayo del año 2010, y en el marco de la campaña "Amor por Buenos Aires" cuya iniciativa era imprimir en murales la vida de artistas o figuras de trascendencia en el ámbito cultural porteño, se inaguró un mural en honor a Charly García, en la calle Carlos Pellegrini al 900, entre Marcelo T. de Alvear y Paraguay. (ver post).

¿Serán los militantes de Mario Alberto Ishii tan respetuosos de restaurarlo a su estado original?

Lamentablemente, y en una demostración de absoluta falta de respeto, la campaña politica actual por las elecciones de las PASO del 11/08 (y las elecciones del 27/10) recientemente arruinó el mural, dejándolo como vemos...

lunes, julio 22, 2013

1983: El año que salimos del peligro

El año 1983 fue tan conflictivo como prometedor. La dictadura no terminaba de retirarse, pero la llegada de la democracia era inexorable. En el aire, en los medios y en las calles se sentía un nuevo clima. La música nacional, en especial el rock, silenciado por los militares, asoma en las radios después de la guerra de Malvinas. En enclaves como el Café Einstein tocaba Sumo y Charly García escucha por primera vez a Los Twist. En la segunda mitad del año, aparece una cantidad de discos que luego serían claves en el futuro. Esta es la historia, contada por Cachorro López, Marcelo Moura y Daniel Melingo, de cómo Charly García, Los Abuelos de la Nada, Virus y Los Twist grabaron Clics modernos, Vasos y Besos, Agujero interior y La dicha en movimiento, la banda de sonido de los primeros pasos de la democracia.

Buenos Aires, agosto de 1983, es el mejor invierno en años. En el aire palpita una promesa y en los sótanos, un estallido: debajo del empedrado, la cultura está gestando futuro. Comulgan algunas razones para esa combustión –la democracia sonríe y extiende sus brazos–, pero sobre todo lo que prevalece es una inapelable necesidad de libertad y goce. Hay una nueva sensibilidad, expresada por la música y el teatro. Agazapado por años, el rock cambia de piel y se prepara para asaltar el cielo. Las radios, como coletazo de la guerra de Malvinas, pasan rock nacional las 24 horas. Los estudios de grabación –no son muchos, no son muy buenos– llenan sus horas. A grabar –y tocar– que amanece el mundo.

Con su antena para captar los “nuevos” sonidos de Occidente (new wave, reggae, punk), Buenos Aires se convierte en la capital iberoamericana del rock’n’roll. En apenas seis meses, un grupo de bandas y discos transforman la escena musical vernácula. Al calor de ese cambio, el rock dibuja su gran pirueta estética: se deja seducir por el glamour, los sintetizadores y el humor. Toda una generación quiere bailar y, de ser posible, vivir en estado de rock.

Hay nombres y lugares puntuales para esa revolución. Se cruzan, confluyen, se potencian. Uno de ellos es el Café Einstein, en Córdoba y Pueyrredón. Allí, cada semana, Los Twist y Sumo, dos bandas inéditas, comparten acordes y ambiciones. No ganan un mango, tocan por los tragos. Una noche de septiembre, Charly García escucha cantar a Fabiana Cantilo, voz de Los Twist. Recién llegado de Nueva York, donde produce y graba Clics modernos, García arde de nuevas ideas y entusiasmo. Apenas las escucha, García vislumbra en las canciones de esa ingeniosa e hilarante banda creada por Pipo Cipolatti y Daniel Melingo el germen de otra placa grandiosa. Los mete a grabar en los estudios Panda. En tres días cocinan La dicha en movimiento.

miércoles, julio 17, 2013

Ponete un disco: un libro de vinilos

A través de personajes del quehacer cultural, verduleros y médicos, el fotógrafo Pablo Garber busca dar testimonio de una era que marcó la infancia y juventud de muchos. Así, mediante fotos, entrevistas y relatos de Lito Nebbia, Lalo Mir y Nito Mestre, entre otros ¨Ponete un disco¨ inmortaliza un objeto que parece no haberse ido nunca del todo.

¿Cómo surge la idea del libro y cómo fue que te contactas con la gente que reunía lo que buscabas ?

Mi relación con los vinilos viene de la adolescencia. Mi viejo trabajaba en una discográfica, y en las vacaciones me mandaba a ensobrar discos al depósito.

Venían envueltos en un papel suave y finito, que se rompía de nada. En otra caja venían las tapas con olor a tinta fresca. Era un laburo automático y aburrido. Mis compañeros, todos mayores,  se distraían escuchando tangos y noticias en una radio a transistores. Yo, en cambio,  alucinaba con las fotos o ilustraciones de algunas de las portadas.

Tal vez haya sido en ese galpón, sentado en una banqueta inestable, donde nació mi vocación por la fotografía. Y en el placer de mirar esas tapas descubrí cómo artistas que hasta entonces desconocía se hacían  lugar en mi pequeña colección de Beatles, Carpenters y Bee Gees

domingo, julio 14, 2013

Samalea: “Volví al mundo de los bailes en románticos salones”

Protagonista en los años ’80 de la escena rockera porteña cuando integró los grupos Fricción, Metrópoli y Clap. Miembro estable de las formaciones de Andrés Calamaro y Charly García en la misma década. Sostén rítmico de Illya Kuryaki and The Valderramas y de A Tirador Láser en los noventa. Integrante de No lo soporto y de Rosal en los años ’00. Nuevamente batero de Charly García en la actualidad y del proyecto solista de Rosario Ortega, además de imprescindible animador del intermitente Sexteto Irreal. La lista es arbitraria e incompleta. Y aun en medio de esa vorágine, Fernando Samalea se da el gusto, cada tanto, de reunir a músicos argentinos y extranjeros de primer nivel que graban en todos sus discos solistas.

Su primer álbum, El jardín suspendido, fue publicado allá por 1998. Luego se sucedieron varios más, hasta el reciente A todas partes, que nos convoca “Es un hobby que va en paralelo a las múltiples actividades que hago. Me conecto con ciertos amigos músicos o justo me encuentro con determinada persona y le propongo grabar”, aclara.

A todas partes es un disco instrumental de jazz arreglado e interpretado por sus amigos Matías Mango, Alejandro Terán, Herman Ringer y el propio Samalea. También tocaron Javier Malosetti y Miguel Ángel Tallarita, entre otros músicos.

jueves, julio 11, 2013

A 7 años, Oscar Moro, se fue el baterista que tocó con todos

Integró Los Gatos, Seru Giran, Color Humano, La Máquina de Hacer Pájaros y Riff, entre otros grupos. Desde el regreso de Seru en el ’92, las noticias sobre Moro tuvieron más que ver con su estado de salud que con proyectos musicales.

Cinco días después de la muerte de Pappo, Oscar Moro asistió a una minicumbre del viejo rock argentino, que Página/12 había producido a modo de catarsis. La cita fue en el bar de la esquina de Belgrano y Chacabuco. Estaban Machi Ruffino, Pomo, Héctor Starc, Sebastián Bereciartúa –el hijo de Vitico– contando anécdotas. Lo que pasa en los velorios cuando el muerto parece renacer en cada palabra. Y de repente, bastante tarde, irrumpió Moro. Tenía los ojos un tanto rojos, dificultades para hablar y estaba rabioso por la forma en que había muerto su amigo. Alcanzó a decir: “Esto es un llamado de atención para todos nosotros”. El resto lo miró, pero siguió con Pappo. Para la sesión de fotos, al fotógrafo se le había ocurrido trepar a la terraza del diario e inmortalizarlos desde allá. La orden era que posaran sobre la avenida Belgrano, cada vez que el semáforo de Chacabuco se ponía en rojo. Pero a Moro lo paralizó el verde del semáforo y quedó congelado en el medio de la avenida, duro y equidistante de las dos veredas. Un Renault le pasó finísimo por la derecha y un Senda tuvo que frenarle casi encima para que el legendario baterista –y este cronista, que lo tenía abrazado ante el peligro– pudieran seguir respirando un tiempo más.

Créase o no, fue como un presagio. Aquel versátil baterista que había llegado a la cumbre de su carrera acomodándose a las variables rítmicas y melódicas de Seru Giran; aquel que había podido interpretar la maraña de arreglos que Edelmiro Molinari inventaba para Color Humano; aquel que formó el primer verdadero seleccionado de talentos que fue La Máquina de Hacer Pájaros, había perdido los reflejos musicales y vitales. Hacía mucho tiempo –tal vez desde el regreso de Seru en el ’92– que las noticias sobre él tenían más que ver con un frágil y descendente estado de salud –efecto del alcohol y las drogas– que con algún proyecto musical que valiera la pena contar.

martes, julio 09, 2013

El ex bajista de La Máquina de Hacer Pájaros vuelve al ruedo

No tiene nada que ver con lo que yo venía haciendo con La Máquina y otros grupos en los que estuve. Todo suena muy chiquito, muy intimista”, dijo Fernández al comentar el tono de su flamante trabajo.



A pesar de contar con material nuevo para presentar, Fernández también se hizo tiempo en la charla que mantuvo con Télam para recordar sus años junto a Charly García, Oscar Moro, Gustavo Bazterrica y Carlos Cutaia.

“Con la Máquina hicimos patria con los temas que tocábamos”, puntualizó el músico en alusión a algunas letras que hablaban de manera críptica sobre la represión, en años en que la última dictadura militar descargaba su artillería pesada sobre la población.

Al respecto, rememoró una ocasión en la que el grupo fue llevado a la fuerza a Tucumán, en un avión Hércules, para actuar frente a un regimiento.

domingo, julio 07, 2013

La calma en la tormenta

La muerte de María Gabriela Epumer, de la que se cumplen diez años, fue una falla en el sistema: si había alguien que por su modo de vida no podía morir, era ella. Buscaba la luz, el día, la claridad y la serenidad; era lo anti dark. No prolongaba las noches, no frecuentaba toxicidades y sin embargo tampoco era una santa. Sus costumbres eran muy sanas, de acuerdo, pero formaban parte de su credo personal y nunca criticaba a nadie por no seguirlas. Podía divertirse como cualquiera, y sus comentarios maliciosos eran la delicia de sus compañeros. Por eso, Charly García, que siempre la adoró y sintió muchísimo su muerte, la apodó Dead Mosquit. Ella a su vez lo bautizó El Niño, por los continuos desplantes de García, pero también por la corriente del mismo nombre que desataba huracanes, tempestades y arrasaba ciudades. Era apropiado.

Las chicas de su tipo no suelen abundar en el rock. María Gabriela prefería brillar tenuemente a concitar las luces de los reflectores; buscaba perfeccionarse a través del estudio y era capaz de ser una de las pocas mujeres en un seminario de Robert Fripp y hacerse respetar por todos los hombres. Era una chica fácil, en el buen sentido: estar con ella era agradable por la virtud de su silencio, pero no por callarse las cosas. En Gabriela residía una cualidad zen de observación quieta y detenida... hasta que hacía una acotación de esas bien pícaras y todos estallaban en carcajadas. Era un personaje querible y admirable. El rock sintió su pérdida enormemente.

Es irónico que durante nueve agitados años de su carrera, María Gabriela Epumer haya estado al lado de Charly García, un ser que ponía su vida en peligro de modo permanente, y que haya sido ella, una mujer cuidadosa, prudente y medida, quien haya perdido la vida en circunstancias que continúan sin estar del todo claras. Durante ese tiempo, María Gabriela fue la única integrante de su banda que no zarpó hacia puertos más tranquilos, lo que deja constancia no sólo del inmenso cariño que le profesaba al país, sino también de sus quilates musicales, de su resistencia, y otra de sus virtudes: la calma en el medio de la tormenta. Para Charly, era un factor de estabilidad en los tiempos en que todo se construía y se destruía tan rápidamente en torno de sí. “Fue también cierta distancia que hubo entre nosotros lo que nos permitió permanecer tanto tiempo juntos”, reflexionó García.

viernes, julio 05, 2013

Darío Sztajnszrajber: "El rock siempre ha intentado excederse a sí mismo"

Platón hace un punteo sobre una base de teclados de Charly García, al costado Spinetta elabora un pensamiento luminoso mientras el que toca el bajo es nada menos que un tal Nietszche. Encajan, desencajan, como la vida.

La filosofía es la forma de razonar o entender la vida. Darío Sztajnszrajber es un filósofo interesado en sacar la filosofía de sus claustros y llevarla a lo más cotidiano, al lugar que pertenece, y en ese espacio habita también la expresión cultural que identifica a varias generaciones: el rock. “La filosofía tiene mucho de rock”, afirma el también conductor del ciclo “Mentira la verdad”, que tendrá su tercera temporada por Encuentro en 2014. Y con ese carácter llega “Desencajados”, el espectáculo que se presenta hoy, a las 21.30, en el Gran Salón de Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza).

El show de hoy contará con la banda encabezada por Lucrecia Pinto en voz, más Guillermo Martel en guitarra, Lucas Wilders en percusión y Paco Cabral en bajo, con dirección y puesta en escena de Juan Bautista Carrer. Darío Sztajnszrajber estará al frente del grupo para relacionar cada costado filosófico de canciones del rock nacional, desde Virus, Fandermole y Divididos a Platón, Derridá y Nietzsche.

—¿Por qué “Desencajados”?
—Porque básicamente es un espectáculo que pone en conversación a dos géneros muy diferentes entre sí, en primera instancia, y que lentamente empezamos a encontrar acercamientos, sensibilidades comunes, como son la filosofía y la música. En primera instancia, tanto la filosofía como la música, parecerían tener sus propios códigos, sus propios formatos y ninguno de los dos tiene un formato teatral. Por un lado tenemos un recital de música, por otro un abordaje filosófico de ciertos temas, y lo que hicimos fue ponerlos en conversación tratando de encontrar aquellas afinidades que hagan que estos dos géneros puedan hacer un diálogo en el que siempre va a estar muy presente la diferencia específica de cada uno. Y lo llamamos “Desencajados” porque hay siempre la sensación de que hay algo que no encaja en ese diálogo, y notamos que en ese desencaje habita la belleza de lo que queremos proponer.

sábado, junio 22, 2013

Venezuela, músicos de Charly García pasaron mal rato

Un momento muy desagradable vivieron cuatro de los músicos de The Prostitution, la banda de Charly García, el viernes de la semana pasada, una vez que el vuelo AR1376 de Aerolíneas Argentinas, procedente de Buenos Aires, arribó al Aeropuerto Internacional Simón Bolívar a comienzos de la tarde.

Lo que no sabían Fernando Samalea, Rosario Ortega y dos integrantes más (no pude precisar sus nombres) es que al llegar a las taquillas de inmigración serían objeto, por parte de unos funcionarios, de excesos, abusos y trato como delincuentes, alegándoles que a sus visas de trabajo al parecer les faltaba una firma.

Los artistas fueron interrogados sobre a qué venían al país; incluso, llegaron al colmo de preguntarles qué pensaban del actual gobierno, aparte de ser amenazados con ser llevados a un sótano de la terminal aérea, donde serían retenidos y deportados a Argentina el domingo siguiente, ya que ese día era cuando había vuelo de regreso.

A la corista no la dejaron llamar por su celular a su padre, por cierto, el famoso cantante Palito Ortega, a quien le informaría lo que estaba ocurriendo. La situación irregular, que duró casi dos horas, afortunadamente no llegó a mayores, gracias a un funcionario más joven, que se acercó para saber qué ocurría. Samalea, al verlo, lo reconoció y le dijo que él había venido con Cerati en 2010, a lo que el agente lo recordó y le pidió a sus compañeros que los dejaran tranquilos y que les dieran entrada al país.

miércoles, junio 12, 2013

Fernando Samalea: "Mi deseo parte sin ningún fin de lucro"

Nunca sé bien cómo explicar la multiplicidad de cosas en las que estoy involucrado", se sincera Fernando Samalea, sentado a la mesa de un bar en Palermo. Es que, desde que descubrió de muy chico que quería ser músico e investigar cada instrumento, casi no paró.

Así, a los nueve años empezó a tocar la batería, a los 13 fue a ver a La Máquina de Hacer Pájaros al Luna Park –"lo que verdaderamente me motivó a hacer todo lo posible por subir a un escenario"–, a los 18 ya cobraba por musicalizar viajes en barco de Buenos Aires a Montevideo, y desde los '20 arrancó en las ligas mayores: tocó con Gustavo Cerati, Richard Coleman, Diego Frenkel, Walter Malosetti, Andrés Calamaro, Illya Kuryaki y Charly García –con quien sigue hasta la actualidad– entre muchísimos otros.
En paralelo, construyó una sólida carrera como multiinstrumentista y compositor que ya tiene ocho discos de estudio. El último, recién salidito del horno, es A todas partes, casi una metáfora de su vida como músico y eterno viajante.

Este estar "en todas partes" para Samalea es "el estigma de la niñez". "Cuando mis viejos me compraron la batería, creo que mis ganas tenían que ver con las ganas de pertenecer a algo, de participar en ese momento de la música. Empecé a intentar en diferentes lugares y siempre tenía cuatro proyectos al mismo tiempo. Se fue dando hasta el día de hoy, casi medio siglo ininterrumpido de insistencia y de amor por la música. En definitiva, es como un juego", describe.

–A tus 9 años, cuando querías "pertenecer a algo", ¿hacia dónde estabas mirando?
–Mis viejos escuchaban Benny Goodman y Glenn Miller, y ahora les estoy haciendo un guiño con este nuevo disco. También mucho Piazzolla, así que el bandoneón estuvo muy presente desde chico. Y también el rock sinfónico, Frank Zappa, King Crimson y grupos de afuera que en ese momento estaban muy presentes. ¡Los discos de Rick Wakeman solistas fueron muy emblemáticos de toda mi niñez! Obviamente mi deseo era totalmente genuino, sin ningún fin de lucro. ¡Yo no sabía que los músicos cobraban por tocar! Había un estímulo familiar en la música y en la lectura adolescente como Salgari y Hermann Hesse. Me acuerdo de ver obras de Beckett en el San Martín y en el Cervantes. Estaba muy proclive a descubrir todo y eso me ayudaba y me daba respuestas para seguir queriendo aprender más y más.

–¿Cuándo pudiste ganar dinero por algo que te gustaba hacer?
–Lo clave fue que en un momento cambió mucho la estética y el estilo musical. Yo venía más de los años '70, con La Máquina, Seru Girán, Spinetta Jade y Crucis, y de golpe llegaron los años '80 y ahí fue cuando nos conocimos con Ulises Butrón y Richard Coleman y armamos Metrópoli. Después vino Fricción, con Gustavo Cerati, y se abrió un nuevo espacio en todo sentido. Vino Clap con Diego Frenkel y Christian Basso, y se empezaron a mezclar los mundos del jazz que escuchaba de adolescente con estos aires modernos y nuevos. Entre los 18 y los 20 más o menos se definió todo.

domingo, mayo 19, 2013

Fernando Samalea: Todos dicen te quiero

Con orígenes clavados en el jazz y en una infancia repartida entre los monoblocks de Saavedra y la aristocracia porteña, Fernando Samalea fue baterista y bandoneonista de más de cien diferentes grupos y músicos aunque, claro, sus colaboraciones fundamentales fueron con Andrés Calamaro, Gustavo Cerati, Spinetta y básicamente Charly García, desde Las Ligas hasta hoy (empezó en la batería, ahora toca bandoneón, vibrafón y ¡maniquíes!). Inquieto, incansable, miembro del grupo de Rosario Ortega –que, dice, lo mantiene conectado con las tendencias más recientes–, Samalea acaba de editar un nuevo disco solista llamado A todas partes, el número once firmado sólo con su nombre: música absolutamente porteña, acústica, que él define como jazz de película de Woody Allen con toque de bandoneón.

El encuentro con Fernando Samalea se realiza en un clásico: el bar La Paz que, aun remodelado, no ha perdido mucho de su espíritu bohemio que reúne a almas afines. En el medio de la conversación, el postulado queda demostrado con la aparición mágica de Moris, empilchado a la new wave, que saluda a Samalea y se sienta a la mesa. La conversación continúa como si no fuese una entrevista.

Fernando terminaba de contar que “si fuera por mí, viviría aquí: soy muy del centro; de Corrientes entre Callao y 9 de Julio: es mi lugar en el mundo, donde están las librerías, las disquerías, los teatros”. Antes había hablado de su descubrimiento del tango y el bandoneón en 1989, de la bohemia porteña, tanguera y rockera, y no fue más que decirlo que apareció uno de sus integrantes más destacados.

–Che –le dice Moris con su vozarrón–. Escuché el disco tres veces. Me gustó mucho.

–Qué bueno –responde Samalea–. Tengo otro nuevo para darte en este preciso momento.

–¿Otro nuevo? –se asombra Moris–. ¿Quién sos? ¿Litto Nebbia?