Charly García confirma su condición de artista integral y multifacético con la filmación de “Líneas Paralelas”, una suerte de collage cinematográfico que incluye material de archivo, segmentos musicales, registros documentales y microficciones, en la misma línea que su libro y el espectáculo que ofreció en el Teatro Colón de Buenos Aires.
En 2013, Charly presentó su libro “Líneas Paralelas” y un espectáculo musical homónimo en el Teatro Colón, donde estuvo acompañado en dos conciertos por la banda The Prostitution y un doble cuarteto de cuerdas dirigido por Patricio Villarejo, al que denominó Orquesta Kashmir.
A partir de allí, y como una manera de cerrar una obra integral, tuvo la idea de realizar esta ópera prima -que también incluirá 10 nuevas canciones como banda de sonido- y pidió colaboración a su hermano Daniel García Moreno, a su sobrino Sebastián Contreras, y al cineasta Eduardo Pinto, que ya había registrado en 16 milímetros sus actuaciones en el Colón.
El músico, cantante y compositor se rodeó de familiares y de gente amiga para llevar adelante este largometraje que estará dividido en tres bloques: los shows del 23 y 30 de septiembre de 2013 en el Teatro Colón; archivos documentales sobre distintos momentos clave de su carrera (con material inédito y otro filmado por él mismo); y un segmento de ficción donde habrá referencias a películas clásicas.
“Charly está muy contento y entusiasmado, tanto que me hace acordar a Leonardo Favio, que parecía un niño emocionado cuando filmaba 'Aniceto', su última película”, afirmó Pinto, para quien trabajar con García “es un flash, un enorme honor, casi un sueño, porque es un artista enorme y un genio como Favio y como Luis Alberto Spinetta”.
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jueves, enero 08, 2015
viernes, agosto 01, 2014
Avanzan las Lineas Paralelas
En el día de ayer el productor José Palazzo publicó en su cuenta de Twitter que Charly viene avanzando sobre el trabajo de su obra realizada en el Teatro Colón (película con canciones nuevas) con un documental tremendo.
Además, que está muy tranquilo y feliz con ésta etapa. Y aclaró que para tranquilidad de todos, "está muy bien de salud, disfrutando su vida privada y la post-producción de la película".
Además, que está muy tranquilo y feliz con ésta etapa. Y aclaró que para tranquilidad de todos, "está muy bien de salud, disfrutando su vida privada y la post-producción de la película".
Charly tiene muy avanzada la película del Colón que va a incluir canciones nuevas en la parte documental tremendo pic.twitter.com/MuVTSZ7B1q
— jose palazzo (@josedpalazzo) julio 31, 2014
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domingo, marzo 02, 2014
Así se cerró la primer noche del Cosquín Rock 2014
Así cerró Charly García la primer noche del Cosquín Rock 2014. Aunque no contó con Skay (pensado para el tema Popotitos que no tocó), ni León Gieco (El fantasma de Canterville) estuvo Nito Mestre a través de Skype en el tema Instituciones y Pity Alvarez en el tema La Sal No Sala.
Lista de temas:
01 - Cerca de la relolución
02 - Rock & Roll yo
03 - Dileando con un alma (que no puedo entender)
04 - El fantasma de Canterville
05 - Nos siguen pegando abajo. Pecado mortal
06 - Demoliendo Hoteles
07 - Pasajera en trance
o8 - Desarma y sangra
09 - La sal no sala (invitado Pity Alvarez)
10 - Tango en segunda
11 - El Amor espera
12 - No voy en tren
Intervalo
13 - Fax U
14 - Rezo por vos
15 - Instituciones (invitado Nito Mestre por Skype)
16 - Reloj de plastilina
17 - Vos también estabas verde
18 - Chipi chipi
19 - Los dinosaurios
20 - Yendo de la cama al living
21 - Eiti leda
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Lista de temas:
01 - Cerca de la relolución
02 - Rock & Roll yo
03 - Dileando con un alma (que no puedo entender)
04 - El fantasma de Canterville
05 - Nos siguen pegando abajo. Pecado mortal
06 - Demoliendo Hoteles
07 - Pasajera en trance
o8 - Desarma y sangra
09 - La sal no sala (invitado Pity Alvarez)
10 - Tango en segunda
11 - El Amor espera
12 - No voy en tren
Intervalo
13 - Fax U
14 - Rezo por vos
15 - Instituciones (invitado Nito Mestre por Skype)
16 - Reloj de plastilina
17 - Vos también estabas verde
18 - Chipi chipi
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lunes, febrero 10, 2014
Apertura de Cosquín Rock 2014
El reconocido músico, referente del rock nacional, encabezará junto a Skay y Los Fakires la primera jornada del festival más importante del género en nuestro país. Se llevará a cabo el 1, 2 y 3 de marzo en el aeródromo de la localidad cordobesa de Santa María del Valle de Punilla.
Uno de los máximos referentes del rock nacional, el músico Charly García, encabezará la primera jornada del Cosquín Rock 2014, que se desarrollará el 1, 2 y 3 de marzo en la localidad cordobesa de Santa María del Valle de Punilla.
Más de 100 bandas se repartirán en tres escenarios situados en las sierras cordobesas: habrá una jornada puramente rockera el sábado 1, un día heavy metal el domingo y, por último, un lunes de reggae en el cierre.
El escenario principal será inaugurado por los grandes íconos del rock entre los que se encuentran los Illia Kuriaky & The Valderramas, Iván Noble y León Gieco junto a Agarrate Catalina, mientras que las bandas La 25, Los Gardelitos y El Bordo coparán, junto a otros grupos, el escenario Movistar Rock.
En tanto, el segundo día contará con la presentación de Las Pelotas, Las Pastillas del Abuelo, Calle 13, Catupecu Machu y Carajo, mientras que en el espacio Movistar, el heavy estará liderado por Almafuerte, Angra, Horcas, Viticus y Rowek, entre otros.
Ciro y Los Persas, Babasónicos, La Vela Puerca y Guasones serán algunas de las bandas que compartirán el espacio principal del tercer y último día del Cosquín Rock, fecha que además tendrá en el escenario Movistar a Nonpalidece, Dread Mar I y Zona Ganjah, entre otras de reggae.
El tercer escenario del encuentro musical "Hangar" sonará junto a bandas como The Chicken Faces, Los Cocacoleros, The Tristes, Anticasper, Calvario, Sangre Caliente, Makondo, Renacer, KZ4 y Helker que, junto a otras, musicalizarán la dimensión más under del festival.
A diferencia de ediciones anteriores, el encuentro agregará nuevas áreas de servicio, carpas con espacio para descansar y actividades vinculadas a la cultura, a los discos y vinilos, ocupando el total de las 9 hectáreas pertenecientes al aeródromo.
Uno de los máximos referentes del rock nacional, el músico Charly García, encabezará la primera jornada del Cosquín Rock 2014, que se desarrollará el 1, 2 y 3 de marzo en la localidad cordobesa de Santa María del Valle de Punilla.
Más de 100 bandas se repartirán en tres escenarios situados en las sierras cordobesas: habrá una jornada puramente rockera el sábado 1, un día heavy metal el domingo y, por último, un lunes de reggae en el cierre.
El escenario principal será inaugurado por los grandes íconos del rock entre los que se encuentran los Illia Kuriaky & The Valderramas, Iván Noble y León Gieco junto a Agarrate Catalina, mientras que las bandas La 25, Los Gardelitos y El Bordo coparán, junto a otros grupos, el escenario Movistar Rock.
En tanto, el segundo día contará con la presentación de Las Pelotas, Las Pastillas del Abuelo, Calle 13, Catupecu Machu y Carajo, mientras que en el espacio Movistar, el heavy estará liderado por Almafuerte, Angra, Horcas, Viticus y Rowek, entre otros.
Ciro y Los Persas, Babasónicos, La Vela Puerca y Guasones serán algunas de las bandas que compartirán el espacio principal del tercer y último día del Cosquín Rock, fecha que además tendrá en el escenario Movistar a Nonpalidece, Dread Mar I y Zona Ganjah, entre otras de reggae.
El tercer escenario del encuentro musical "Hangar" sonará junto a bandas como The Chicken Faces, Los Cocacoleros, The Tristes, Anticasper, Calvario, Sangre Caliente, Makondo, Renacer, KZ4 y Helker que, junto a otras, musicalizarán la dimensión más under del festival.
A diferencia de ediciones anteriores, el encuentro agregará nuevas áreas de servicio, carpas con espacio para descansar y actividades vinculadas a la cultura, a los discos y vinilos, ocupando el total de las 9 hectáreas pertenecientes al aeródromo.
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martes, febrero 04, 2014
#LineasParalelas: el disco, no antes de mayo '14
Así como en las presentaciones del Gran Rex del 2011 (entre los días 27 de Octubre y 1 de Diciembre) que dieron origen al box set 60x60 (La vanguardia es así, Detrás de las paredes y El ángel vigía), los conciertos del Teatro Colón del 23 y 30 de Septiembre de éste año también fueron grabados para ser editados en CD + DVD.
El trabajo estaría en proceso de elaboración, y estaría a cargo del mismo Joe Blaney, encargado de la mezcla de Clics Modernos, Piano Bar, Parte de la Religión y el MTV Unplugged.
Según pudimos averiguar, al audio va a corresponder al segundo concierto, del día 30 de Septiembre, y la fecha de salida estimativa, sería no antes de Mayo de 2014.
Actualmente Charly está concentrado preparando la presentación para el día 22 de febrero en el Teatro Colón, las pocas localidades disponibles aún continúan a la venta en Tu Entrada y en la boletería del teatro.
Luego viajará al Cosquín Rock, en el aeródromo de Santa María de Punilla, Cordoba el 1 de marzo, compartiendo fecha con Skay, León Gieco, IKV entre otros.
Por DIOS
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El trabajo estaría en proceso de elaboración, y estaría a cargo del mismo Joe Blaney, encargado de la mezcla de Clics Modernos, Piano Bar, Parte de la Religión y el MTV Unplugged.
Según pudimos averiguar, al audio va a corresponder al segundo concierto, del día 30 de Septiembre, y la fecha de salida estimativa, sería no antes de Mayo de 2014.
Actualmente Charly está concentrado preparando la presentación para el día 22 de febrero en el Teatro Colón, las pocas localidades disponibles aún continúan a la venta en Tu Entrada y en la boletería del teatro.
Luego viajará al Cosquín Rock, en el aeródromo de Santa María de Punilla, Cordoba el 1 de marzo, compartiendo fecha con Skay, León Gieco, IKV entre otros.
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martes, enero 14, 2014
Teatro Colón Entradas Mañana a la venta
Finalmente será desde mañana miércoles 15/01/2014 desde las 10:00hs que las entradas para el único show en el teatro Colón saldrán a la venta.
Tal como les contamos hace un par de semanas, a fines del 2013, las mismas se van a adquirir a través de la web de Tu Entrada. Sin pre-venta.
Los horarios de la boletería son:
Lunes a Sábados de 10 a 20:00 hs los días que NO hay función
Lunes a Sábados de 10 a 20:30 hs los días que hay función.
Domingos de 10 a 17 hs.
Venta telefónica: +54 11 5533 5599
Respecto a los precios, el productor José Palazzo nos informó que serán los mismos que en Septiembre
Toda la data, esta acá.
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Tal como les contamos hace un par de semanas, a fines del 2013, las mismas se van a adquirir a través de la web de Tu Entrada. Sin pre-venta.
Los horarios de la boletería son:
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Lunes a Sábados de 10 a 20:30 hs los días que hay función.
Domingos de 10 a 17 hs.
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Respecto a los precios, el productor José Palazzo nos informó que serán los mismos que en Septiembre
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martes, enero 07, 2014
Entrevista en Mavirock (completa)
En el año en que llegó al Teatro Colón, uno de los compositores más grandes de la historia del rock argentino recibió a Mavirock en su departamento palermitano. Una tarde en El Palacio de los Patos, entre canciones, tragos, fotos y dibujos, Say No More contó cómo surgió la idea de presentar Líneas Paralelas en el Teatro Colón.
"¡Ya voy!", grita Charly García, y su voz llega desde alguna habitación, hasta el living de su departamento. Dos minutos después aparece por el pasillo, taconeando unas botas de caña corta estilo beatle, con esa gracia suya, casi femenina. Tiene el pelo peinado hacia atrás la melena ondulada de siempre, y unos anteojos de marco grueso. Lleva una camiseta blanca ajustada, algo de panza, calzas rojas, y las uñas pintadas. Es una versión moderada del Charly de la era Say No More. Un rato antes, la empleada doméstica había abierto la puerta de entrada. "Ya viene el señor", había dicho Celia, mientras lavaba los platos. Y Charly estaba tirado en la cama junto a su novia de veintiséis años, la exmodelo Mecha Iñigo.
Es la tarde de un viernes de julio y García, que acaba de interrumpir su bed in palermitano, ahora avanza dando pasos cortitos y torpes hasta llegar al living. "¡Bienvenido!", dice, mientras sonríe y abre los brazos con expresión tierna. A un costado, se ve un piano de cola rojo y, detrás del piano, un cuadro en gran tamaño de Milo Lockett. Después hay una mesa, y más allá unos sillones blancos. Las paredes están pintadas de un color verde agua infantil. Hay, apenas, algunos pocos cuadros colgados. Uno de Keith Richards con Bob Dylan. Otro de la imagen de un disco de Iggy Pop. Otro es un vinilo de Marilyn Manson.
-¿Me das dos whiskeys Celia? -pide en voz alta.
Pero él mismo los prepara en la barra que divide al living de la cocina. Sirve dos medidas largas sin hielo y las trae a la mesa. Un par de horas después, la suya quedará casi intacta. No son los tiempos de Coronel Díaz y Santa Fe. Los años ciegos de espejos rotos, paredes escrachadas con aerosol y ríos de cocaína en la nariz, ahora son escenas del pasado.
A los 62 años, Charly García, el más grande compositor vivo del rock argentino, vive con su bella novia en un departamento de techos altos en el Palacio de los Patos, un edificio señorial de viviendas suntuosas, ubicado en una esquina de Palermo. Comparado con el bunker de Coronel Díaz y Santa Fe, donde vivió sus últimos años de "locura controlada" –así la define Charly-, este sitio es un cuento de hadas, una burbuja romántica. Un Sweet home Buenos Aires.
Construido en 1929, Los Patos es un palacio de lujo y estilo francés. Un emblema del patrimonio arquitectónico de Buenos Aires que ocupa media manzana. Tiene un gran patio central y varios patios y jardines internos distribuidos de forma misteriosa, casi laberíntica. También tiene vitrales, escaleras de mármol y pisos de madera de esos que ya casi no existen.
"¡Ya voy!", grita Charly García, y su voz llega desde alguna habitación, hasta el living de su departamento. Dos minutos después aparece por el pasillo, taconeando unas botas de caña corta estilo beatle, con esa gracia suya, casi femenina. Tiene el pelo peinado hacia atrás la melena ondulada de siempre, y unos anteojos de marco grueso. Lleva una camiseta blanca ajustada, algo de panza, calzas rojas, y las uñas pintadas. Es una versión moderada del Charly de la era Say No More. Un rato antes, la empleada doméstica había abierto la puerta de entrada. "Ya viene el señor", había dicho Celia, mientras lavaba los platos. Y Charly estaba tirado en la cama junto a su novia de veintiséis años, la exmodelo Mecha Iñigo.
Es la tarde de un viernes de julio y García, que acaba de interrumpir su bed in palermitano, ahora avanza dando pasos cortitos y torpes hasta llegar al living. "¡Bienvenido!", dice, mientras sonríe y abre los brazos con expresión tierna. A un costado, se ve un piano de cola rojo y, detrás del piano, un cuadro en gran tamaño de Milo Lockett. Después hay una mesa, y más allá unos sillones blancos. Las paredes están pintadas de un color verde agua infantil. Hay, apenas, algunos pocos cuadros colgados. Uno de Keith Richards con Bob Dylan. Otro de la imagen de un disco de Iggy Pop. Otro es un vinilo de Marilyn Manson.
-¿Me das dos whiskeys Celia? -pide en voz alta.
Pero él mismo los prepara en la barra que divide al living de la cocina. Sirve dos medidas largas sin hielo y las trae a la mesa. Un par de horas después, la suya quedará casi intacta. No son los tiempos de Coronel Díaz y Santa Fe. Los años ciegos de espejos rotos, paredes escrachadas con aerosol y ríos de cocaína en la nariz, ahora son escenas del pasado.
A los 62 años, Charly García, el más grande compositor vivo del rock argentino, vive con su bella novia en un departamento de techos altos en el Palacio de los Patos, un edificio señorial de viviendas suntuosas, ubicado en una esquina de Palermo. Comparado con el bunker de Coronel Díaz y Santa Fe, donde vivió sus últimos años de "locura controlada" –así la define Charly-, este sitio es un cuento de hadas, una burbuja romántica. Un Sweet home Buenos Aires.
Construido en 1929, Los Patos es un palacio de lujo y estilo francés. Un emblema del patrimonio arquitectónico de Buenos Aires que ocupa media manzana. Tiene un gran patio central y varios patios y jardines internos distribuidos de forma misteriosa, casi laberíntica. También tiene vitrales, escaleras de mármol y pisos de madera de esos que ya casi no existen.
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martes, diciembre 17, 2013
Se ponen en venta las entradas para el Colón
Salen a la venta las entradas para el espectáculo Lineas Paralelas, en el Teatro Colón, para el 22 de febrero en las boletarías del Teatro y por Tu Entrada. Sin pre-venta! desde mañana 18/12/2013 a las 10:00hs.-
Los horarios de la boletería son:
Lunes a Sábados de 10 a 20:00 hs los días que NO hay función
Lunes a Sábados de 10 a 20:30 hs los días que hay función.
Domingos de 10 a 17 hs.
Venta telefónica: +54 11 5533 5599
Respecto a los precios, el productor José Palazzo nos informó que serán los mismos que en Septiembre, a saber:
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viernes, diciembre 13, 2013
Apertura de Cosquín Rock
José Palazzo, histórico productor del Cosquín Rock, resolvió postergar la fecha tradicional de realización -en febrero- a los primeros tres días de marzo, de modo que el fiel público peregrino cuente con el feriado del 4 de marzo, para regresar a sus respectivas ciudades de origen y asistir al Carnaval.
"Seguimos la sugerencia que muchas personas nos dieron. El año pasado coincidió con el carnaval y mucha gente nos contó que no pudo llegar al Cosquín el primer día, de esta manera pueden estar desde la primera fecha y quedarse hasta la última, porque el martes es feriado", explicó Palazzo en charla con Télam.
Más de 100 bandas se repartirán en tres escenarios situados en las sierras cordobesas, comenzando con una jornada puramente rockera el sábado 1, un día heavy metal el domingo y por último, un lunes de reggae.
El escenario principal será inaugurado por los grandes íconos del rock entre los que se encuentran los Illia Kuriaky & The Valderramas, Iván Noble y León Gieco junto a Agarrate Catalina, mientras que las bandas La 25, Los Gardelitos y El Bordo coparán, junto a otros grupos, el escenario Movistar.
En tanto, el segundo día contará con la presentación de Las Pelotas, Las Pastillas del Abuelo, Calle 13, Catupecu Machu y Carajo, mientas que en el espacio Movistar, el heavy estará liderado por Almafuerte, Angra, Horcas, Viticus y Rowek, entre otros.
Ciro y Los Persas, Babasónicos, La Vela Puerca y Guasones serán algunos de las bandas que compartirán el espacio principal del tercer y último día del Cosquín Rock, fecha que además tendrá en el escenario Movistar a Nonpalidece, Dread Mar I y Zona Ganjah, entre otras bandas de reggae.
El tercer escenario del encuentro musical, "Hangar", surgió "de la iniciativa misma de aquellos músicos que se quedaban sin lugar en los espacios principales. Aunque se busca dar prioridad a los artistas cordobeses, es un lugar para los músicos independientes y que recién están creciendo", sostuvo Palazzo.
Respecto a la selección de bandas del Hangar, Palazzo detalló: "No nos involucramos en la política ni en el método de elección. Contratamos gente de mucha confianza que se encarga de elegir (a través de concursos organizados en el Pre-Cosquín Rock), generando también que las elecciones sean más transparentes y democráticas".
"Seguimos la sugerencia que muchas personas nos dieron. El año pasado coincidió con el carnaval y mucha gente nos contó que no pudo llegar al Cosquín el primer día, de esta manera pueden estar desde la primera fecha y quedarse hasta la última, porque el martes es feriado", explicó Palazzo en charla con Télam.
Más de 100 bandas se repartirán en tres escenarios situados en las sierras cordobesas, comenzando con una jornada puramente rockera el sábado 1, un día heavy metal el domingo y por último, un lunes de reggae.
El escenario principal será inaugurado por los grandes íconos del rock entre los que se encuentran los Illia Kuriaky & The Valderramas, Iván Noble y León Gieco junto a Agarrate Catalina, mientras que las bandas La 25, Los Gardelitos y El Bordo coparán, junto a otros grupos, el escenario Movistar.
En tanto, el segundo día contará con la presentación de Las Pelotas, Las Pastillas del Abuelo, Calle 13, Catupecu Machu y Carajo, mientas que en el espacio Movistar, el heavy estará liderado por Almafuerte, Angra, Horcas, Viticus y Rowek, entre otros.
Ciro y Los Persas, Babasónicos, La Vela Puerca y Guasones serán algunos de las bandas que compartirán el espacio principal del tercer y último día del Cosquín Rock, fecha que además tendrá en el escenario Movistar a Nonpalidece, Dread Mar I y Zona Ganjah, entre otras bandas de reggae.
El tercer escenario del encuentro musical, "Hangar", surgió "de la iniciativa misma de aquellos músicos que se quedaban sin lugar en los espacios principales. Aunque se busca dar prioridad a los artistas cordobeses, es un lugar para los músicos independientes y que recién están creciendo", sostuvo Palazzo.
Respecto a la selección de bandas del Hangar, Palazzo detalló: "No nos involucramos en la política ni en el método de elección. Contratamos gente de mucha confianza que se encarga de elegir (a través de concursos organizados en el Pre-Cosquín Rock), generando también que las elecciones sean más transparentes y democráticas".
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lunes, diciembre 02, 2013
García supera a Charly y une las Líneas Paralelas
García ya cumplió con el Rock, de hecho es Mr. Rock. Hace rock pero ya no necesita de su pose, de su espíritu típico, ni siquiera de los clichés. Todo lo ha dejado atrás, ha superado a Charly y ha entendido que puede disfrutar de ser él. Ya no habla con la fluidez de antes, pero conversa con el público mediante su música que se conserva intacta.
Líneas paralelas, artificio imposible es el show donde se le ríe a aquellos que le decían; no se puede hacer rock con violines. Le tapa la boca a los especuladores de siempre y les inunda los oídos con su música. En la primera parte, hasta el intervalo, las canciones sufren el fade cansino de su voz dejando las letras presas entre sus dientes. Pero de a poco se suelta, está contentó, el escenario le gusta y termina más cómodo que en el propio templo lírico que fue el Teatro Colón.
El segundo bloque de canciones tiene mayor contundencia, no sólo por la selección de temas sino también por la intervención que García logra desde lo instrumental y lo vocal. Ahora su música se libera por sus labios y el bigote bicolor resucita como símbolo que sin estorbar hace de cintillo para su creación.
García levita o al menos todos lo sospechan, porque no se explica como sus finas piernas sostienen y aguantan semejante talento. Aletea, gira y se despliega como un verdadero Director de Orquesta. Sus pasos son algo imprecisos y cae pesado en el gran sillón que hay junto al piano de cola, pero sus manos.. sus dedos se enamoran al instantes de las teclas. Uno sospecha que los acordes han vivido siempre en sus yemas y son las que realmente crean partituras para que la madera, las cuerdas y el aire se conviertan en música.
El playlist tiene su punto más álgido con Desarma y Sangra y Eiti Leda, dos versiones especiales de Líneas Paralelas que simplemente son sublimes. La orquesta toma el protagonismo y hasta el propio García goza. Nuestras piernas persiguen su Fanky de manera automática y las lágrimas afloran solas por la demoledora versión de Dinosaurios.
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martes, noviembre 26, 2013
Crónica del concierto de Charly y Fito en Bogotá
El día en el que el rock… murió
Bogotá ha visto a Charly García en sus escenarios en cinco ocasiones. La presentación del pasado 15 de noviembre habría sido la sexta. No se presentó. Faltaba una hora. El escenario estaba listo, el sonido, diez mil personas lo esperaban en el coliseo el Campin. “Era de esperarse, con Charly nunca se sabe…”, decían sus seguidores decepcionados saliendo del Coliseo con las manos en los bolsillos y la cabeza gacha. También especulaban que estaba de rumba, fuera de órbita, que se la había fumado verde. En principio los periódicos, el empresario encargado de traerlo y su manager aseguraron que había sufrido un pre-infarto, luego que estaba fuera de peligro: presentaba un cuadro de hipertensión, nada grave. Se presentaría al día siguiente. Los seguidores se aferraron a la colilla de su boleta y esperaron por horas, alerta a cualquier eventualidad. Luego salió publicada la incapacidad post-trauma: “El paciente se encuentra estable, fuera de peligro. Debe guardar reposo por 48 horas.” El concierto fue suspendido definitivamente. Charly estaba bien, pero su ausencia acrecentaba la sensación: el rock había muerto.
Es habitual escuchar de aquellos que vivieron en carne propia la efervescencia de la música a finales de los años sesenta en el mundo anglosajón, que el rock ha muerto. Para el caso, un editorialista de la Roling Stone a propósito del delicado deceso de Lou Reed en la posición 21 del Tai Chi, el 27 de octubre. No hay duda de que haya muerto, lo testifica desde hace dos décadas una voz que flota en la atmósfera empacada al vacio en los discos de los epígonos de Thom Yorke. En todo caso para el consuelo de quien escribe, no va faltar nunca quien celebra cada noche como si el rock acabara de nacer; y renace con cada guitarra rota, con cada piano que quema Charly García. Muere el rock cada noche para que pueda ser reinventado como un modo de ser excepcional.
Que un modo de la música haya muerto en la era de su reproducción continúa (sea en los ¡Pod, en You Tube o en los teléfonos inteligentes), es apenas comprensible. El sonido digital le robó el alma al sonido de análogo, al golpe de las baterías que se repetían rasgados por una aguja de punta de diamante en los surcos de un long play de acetato. ¿Será lo mismo escuchar Clics modernos y Piano Bar en su versión compacta digitalizada, que en las dos caras de un disco profundo, finito y resonante? El mismo Charly ha dicho que NO. Aún tengo el long play de Cómo conseguir chicas junto al de Filosofía barata y zapatos de goma siempre visibles en la sala donde escribo y suena digital la versión de “El fantasma de Canterville”, que aparece en el disco en vivo de 1980: Música del alma.
Bogotá ha visto a Charly García en sus escenarios en cinco ocasiones. La presentación del pasado 15 de noviembre habría sido la sexta. No se presentó. Faltaba una hora. El escenario estaba listo, el sonido, diez mil personas lo esperaban en el coliseo el Campin. “Era de esperarse, con Charly nunca se sabe…”, decían sus seguidores decepcionados saliendo del Coliseo con las manos en los bolsillos y la cabeza gacha. También especulaban que estaba de rumba, fuera de órbita, que se la había fumado verde. En principio los periódicos, el empresario encargado de traerlo y su manager aseguraron que había sufrido un pre-infarto, luego que estaba fuera de peligro: presentaba un cuadro de hipertensión, nada grave. Se presentaría al día siguiente. Los seguidores se aferraron a la colilla de su boleta y esperaron por horas, alerta a cualquier eventualidad. Luego salió publicada la incapacidad post-trauma: “El paciente se encuentra estable, fuera de peligro. Debe guardar reposo por 48 horas.” El concierto fue suspendido definitivamente. Charly estaba bien, pero su ausencia acrecentaba la sensación: el rock había muerto.
Es habitual escuchar de aquellos que vivieron en carne propia la efervescencia de la música a finales de los años sesenta en el mundo anglosajón, que el rock ha muerto. Para el caso, un editorialista de la Roling Stone a propósito del delicado deceso de Lou Reed en la posición 21 del Tai Chi, el 27 de octubre. No hay duda de que haya muerto, lo testifica desde hace dos décadas una voz que flota en la atmósfera empacada al vacio en los discos de los epígonos de Thom Yorke. En todo caso para el consuelo de quien escribe, no va faltar nunca quien celebra cada noche como si el rock acabara de nacer; y renace con cada guitarra rota, con cada piano que quema Charly García. Muere el rock cada noche para que pueda ser reinventado como un modo de ser excepcional.
Que un modo de la música haya muerto en la era de su reproducción continúa (sea en los ¡Pod, en You Tube o en los teléfonos inteligentes), es apenas comprensible. El sonido digital le robó el alma al sonido de análogo, al golpe de las baterías que se repetían rasgados por una aguja de punta de diamante en los surcos de un long play de acetato. ¿Será lo mismo escuchar Clics modernos y Piano Bar en su versión compacta digitalizada, que en las dos caras de un disco profundo, finito y resonante? El mismo Charly ha dicho que NO. Aún tengo el long play de Cómo conseguir chicas junto al de Filosofía barata y zapatos de goma siempre visibles en la sala donde escribo y suena digital la versión de “El fantasma de Canterville”, que aparece en el disco en vivo de 1980: Música del alma.
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domingo, noviembre 24, 2013
No tuve que ganar votos para que me elijan
Charly García cuenta que está bien y analiza el espectáculo “Líneas paralelas, artificio imposible”, que trae al Orfeo. Dice que no tiene una ideología precisa y que el arte es menos corruptible que la política.
Charly García ofrecerá el sábado en el Orfeo el mismo espectáculo que estrenó en el Colón y que postergó en Bogotá por un pico de tensión. Se trata de Líneas paralelas, artificio imposible, que, según él mismo, "no le rinde pleitesía a la música clásica" ni significa un "episodio sinfónico" en su obra aterciopelada y popular al mismo tiempo.
Pero primero lo primero, ¿qué tan bien está de salud? ¿Qué tanto hay que preocuparse por su estado? "No pasó nada", asegura García desde su hogar porteño. "En todo caso, preocupate porque encontré la fórmula de ir con 200 músicos y no tocar. No pasó nada, en serio. Se empeñaron en que tenía algo y en el hospital me terminaron pidiendo miles de autógrafos. Ese fue el fin, muy cholulo todo. Muchos exámenes que no llevaban a ningún lado, porque yo me sentía fenómeno", detalla.
-¿Vas a volver?
-Cuando baje un poco altura, cuando me manden al piso uno y no al 24, vuelvo. Me encanta Bogotá, a pesar de todas estas peripecias.
Volviendo a Líneas paralelas, artificio imposible, García espera que no se confunda su oferta con la magnificencia del rock sinfónico: "A mí me afectó positivamente ese tipo de rock, que se caracterizó por grupos grandes, con mucho teclados. Era la época 'progresiva', donde la música no tenía ninguna ambición comercial y los temas duraban muchísimo. Un disco podía ser un solo tema. Y todo fue grandísimo hasta que el punk fosilizó la movida y se acabó".
"Por la propia corte, los grupos se volvieron re Luis XV. Y fue así hasta que los punks les pegaron un patadón en el culo y Rick Wakeman se tuvo que sacar la capita –complementa–. Bueno, más que eso, Líneas paralelas es una nueva forma de grupo orquestal. No le rinde pleitesía a la música clásica. Si bien en todos mis discos hay una referencia a ese mundo, en este show traté de cambiar las armonías clásicas, mayores y menores, para hacer una cosa más abierta, con armonías más fáciles, todo será más minimalista".
-Finalmente, desististe de adaptar tu obra a los modos de una orquesta sinfónica.
-No quise trabajar con 50 músicos porque me hubiera vuelto loco. Preferí trabajar con un grupo de cuerdas al estilo de los Beatles en Sargeant Pepper. Fusionar la madera, la armonía un poco primitiva de antes del Renacimiento o del Renacimiento mismo, con la armonía eléctrica de los Beatles. Cuando una cosa está bien construida, y no tiene nada que moleste, se puede conjugar muy bien todo: los sintetizadores, el sonido orgánico de una formación de rock y la de otra de carácter más clásico. Estoy contento.
-También usás varios iPad…
-(Interrumpe) ¡¡¡Sí!!! Porque al sumar esa tecnología, que puede emular lo que quieras, a instrumentos de verdad, sólo lográs darle mayor margen a la fantasía. Y cuento con otro aspecto a favor: los músicos de formación clásica que acompañan a The Prostitution, que forman un cuerpo al que he dado en llamar Kashmir, como el tema de Zeppelin, no tienen la pretensión de esnobista de tocarse todo, ni nos miran con esa onda “ustedes no saben ejecutar”. Es más, un día nosotros le sacamos la partitura y le dijimos “ahora toquen ustedes a ver qué onda”. Y pelaron. Es gente muy armónica.
Charly García ofrecerá el sábado en el Orfeo el mismo espectáculo que estrenó en el Colón y que postergó en Bogotá por un pico de tensión. Se trata de Líneas paralelas, artificio imposible, que, según él mismo, "no le rinde pleitesía a la música clásica" ni significa un "episodio sinfónico" en su obra aterciopelada y popular al mismo tiempo.
Pero primero lo primero, ¿qué tan bien está de salud? ¿Qué tanto hay que preocuparse por su estado? "No pasó nada", asegura García desde su hogar porteño. "En todo caso, preocupate porque encontré la fórmula de ir con 200 músicos y no tocar. No pasó nada, en serio. Se empeñaron en que tenía algo y en el hospital me terminaron pidiendo miles de autógrafos. Ese fue el fin, muy cholulo todo. Muchos exámenes que no llevaban a ningún lado, porque yo me sentía fenómeno", detalla.
-¿Vas a volver?
-Cuando baje un poco altura, cuando me manden al piso uno y no al 24, vuelvo. Me encanta Bogotá, a pesar de todas estas peripecias.
Volviendo a Líneas paralelas, artificio imposible, García espera que no se confunda su oferta con la magnificencia del rock sinfónico: "A mí me afectó positivamente ese tipo de rock, que se caracterizó por grupos grandes, con mucho teclados. Era la época 'progresiva', donde la música no tenía ninguna ambición comercial y los temas duraban muchísimo. Un disco podía ser un solo tema. Y todo fue grandísimo hasta que el punk fosilizó la movida y se acabó".
"Por la propia corte, los grupos se volvieron re Luis XV. Y fue así hasta que los punks les pegaron un patadón en el culo y Rick Wakeman se tuvo que sacar la capita –complementa–. Bueno, más que eso, Líneas paralelas es una nueva forma de grupo orquestal. No le rinde pleitesía a la música clásica. Si bien en todos mis discos hay una referencia a ese mundo, en este show traté de cambiar las armonías clásicas, mayores y menores, para hacer una cosa más abierta, con armonías más fáciles, todo será más minimalista".
-Finalmente, desististe de adaptar tu obra a los modos de una orquesta sinfónica.
-No quise trabajar con 50 músicos porque me hubiera vuelto loco. Preferí trabajar con un grupo de cuerdas al estilo de los Beatles en Sargeant Pepper. Fusionar la madera, la armonía un poco primitiva de antes del Renacimiento o del Renacimiento mismo, con la armonía eléctrica de los Beatles. Cuando una cosa está bien construida, y no tiene nada que moleste, se puede conjugar muy bien todo: los sintetizadores, el sonido orgánico de una formación de rock y la de otra de carácter más clásico. Estoy contento.
-También usás varios iPad…
-(Interrumpe) ¡¡¡Sí!!! Porque al sumar esa tecnología, que puede emular lo que quieras, a instrumentos de verdad, sólo lográs darle mayor margen a la fantasía. Y cuento con otro aspecto a favor: los músicos de formación clásica que acompañan a The Prostitution, que forman un cuerpo al que he dado en llamar Kashmir, como el tema de Zeppelin, no tienen la pretensión de esnobista de tocarse todo, ni nos miran con esa onda “ustedes no saben ejecutar”. Es más, un día nosotros le sacamos la partitura y le dijimos “ahora toquen ustedes a ver qué onda”. Y pelaron. Es gente muy armónica.
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jueves, octubre 10, 2013
Rey Charly
Con sus canciones se podría reconstruir el último medio siglo de la historia Argentina. Es el adelantado, el que interpela a su público. El que dinamita los puentes de su propia obra. HBA lo escuchó a través de los ángeles de Charly, tres periodistas que lo admiran y lo cuidan: Alfredo Rosso, Mariano del Mazo y Claudio Kleiman. Con uds Charly García.
1. Charly, el historiador / En palabras de Alfredo Rosso
Yo me enganché con el último de Sui Géneris, de Aprendizaje en adelante, y sobre todo con el de Pequeñas anécdotas sobre las instituciones. Letras socialmente urticantes en un momento en el que costaba mucho hablar de la realidad que nos circundaba: era la época de la Triple A. Y de una música desafiante, porque ahí Charly tenía ya los teclados, los sintetizadores, y un concepto progresivo y sinfónico de la música. Con el tiempo fui descubriendo el primer Sui Géneris y me di cuenta de su importancia. De temas como “Natalio Ruiz”, que parodiaba un poco esa cosa almidonada y hasta retrógrada y reaccionaria del argentino paquete, burgués. De “Canción para mi muerte”, ese himno existencialista que por ahí los adolescentes lo cantaban como si fuese una canción de amor, pero en realidad era una canción muy densa. Y también las canciones románticas, porque no había tantos temas que hablaran del romanticismo adolescente desde una perspectiva de igual a igual; creo que fue el primer atractivo de Sui Géneris. Así me metí de lleno en temas como “Confesiones de invierno”, y “Cuando ya me empiece a quedar solo”, que son profundamente maduros para un muchacho que en aquel entonces tenía 22 años.
¿Y La Máquina de Hacer de Pájaros?
Hacía una música muy valiente: Charly estaba hablando de lo que estaba sucediendo en el peor momento del Proceso. Sobre todo en Películas (1977), que tiene temas como “No te dejes desanimar”, o “El hípercandombe”, que está hablando de la paranoia de vivir en un país ocupado por sus propias fuerzas armadas, y de ser joven en esa situación. Muy denso. Y con un marco musical sofisticado y rico con dos teclados. “Qué es lo que se puede hacer salvo ver películas", era lo que nos preguntábamos todos en el 77. Yo sentía que Charly traducía lo que yo pensaba.
En el '78 llegaría Serú Girán. Para mí, la mejor banda en vivo que vi en este país, sin dudas. Una máquina humana aceitadísima, con dos tipos que componían tremendamente como Charly y David Lebón, y Pedro Aznar que atrás sostenía las armonías de los tres y aportaba ese bajo tremendo. Letras tremendas, como “Viernes 3AM”, “Perro andaluz”, “San Francisco y el lobo”, “Canción de Alicia en el país”, una denuncia a los crímenes de la dictadura usando una metáfora del cuento y de Alicia a través del espejo, de Lewis Carroll. Su pico de excelencia fue en sus shows en el Coliseo, en 1981, estrenando “No llores por mí, Argentina” y “No quiero volverme tan loco”. Hablaba de la sociedad partida de aquel momento, de la necesidad de recuperar la alegría. Por eso lo de “La alegría no es sólo brasilera”. Y es cierto, porque tenemos un ser nacional sumamente melancólico. Ha traducido tristemente lo peor del prejuicio religioso del pecado original: nos hemos caído de un paraíso que no podemos recuperar, hagamos lo que hagamos. Nos ponemos melancólicos por una gloria del pasado. Charly lo dice cuando canta yo no sé si vivir tanto les cuesta... Es que es un gran traductor de cuatro décadas de historia argentina. Si se quemaran todos los libros de historia mañana, podrías reconstruirla en sus canciones.
Charly es como “El hombre ilustrado” de Ray Bradbury, lleva en su piel retazos de historia argentina. Es víctima de su propia lucidez. Su carrera como solista en los '80 es tal cual. Vos escuchás “No bombardeen Buenos Aires”, y sentís lo que sentía un pibe en plena guerra con los ingleses. Por un lado te volvías loco escuchando a The Clash, y, por otro, los ingleses eran tus enemigos, o los del país. En Clics modernos (1983) está “Los dinosaurios”, que expresa lo que sentíamos todos en aquellos meses del '83 previos al retorno de la democracia. Lamentablemente muchos de esos dinosaurios cambiaron de traje y adoptaron trajes civiles. Con la misma lucidez, en Piano Bar (1984), habla del rock que se mira el ombligo, de la fisura de la madrugada en la época de mucha droga euforizante, de la neurosis amorosa que hace que uno haga “Promesas sobre el bidet”, de los “Raros peinados nuevos”. Ante una sociedad hedonista de los '80, que hablaba de lo dietético, del gimnasio, de la tevé color, de volver a Ser del Jet Set, lo afrodisíaco, las cirugías estéticas. Y Charly dice, está todo bien, pero aunque te hagas las gomas seguirás siendo rara, y flaco, bancate ese defecto...
1. Charly, el historiador / En palabras de Alfredo Rosso
Yo me enganché con el último de Sui Géneris, de Aprendizaje en adelante, y sobre todo con el de Pequeñas anécdotas sobre las instituciones. Letras socialmente urticantes en un momento en el que costaba mucho hablar de la realidad que nos circundaba: era la época de la Triple A. Y de una música desafiante, porque ahí Charly tenía ya los teclados, los sintetizadores, y un concepto progresivo y sinfónico de la música. Con el tiempo fui descubriendo el primer Sui Géneris y me di cuenta de su importancia. De temas como “Natalio Ruiz”, que parodiaba un poco esa cosa almidonada y hasta retrógrada y reaccionaria del argentino paquete, burgués. De “Canción para mi muerte”, ese himno existencialista que por ahí los adolescentes lo cantaban como si fuese una canción de amor, pero en realidad era una canción muy densa. Y también las canciones románticas, porque no había tantos temas que hablaran del romanticismo adolescente desde una perspectiva de igual a igual; creo que fue el primer atractivo de Sui Géneris. Así me metí de lleno en temas como “Confesiones de invierno”, y “Cuando ya me empiece a quedar solo”, que son profundamente maduros para un muchacho que en aquel entonces tenía 22 años.
¿Y La Máquina de Hacer de Pájaros?
Hacía una música muy valiente: Charly estaba hablando de lo que estaba sucediendo en el peor momento del Proceso. Sobre todo en Películas (1977), que tiene temas como “No te dejes desanimar”, o “El hípercandombe”, que está hablando de la paranoia de vivir en un país ocupado por sus propias fuerzas armadas, y de ser joven en esa situación. Muy denso. Y con un marco musical sofisticado y rico con dos teclados. “Qué es lo que se puede hacer salvo ver películas", era lo que nos preguntábamos todos en el 77. Yo sentía que Charly traducía lo que yo pensaba.
En el '78 llegaría Serú Girán. Para mí, la mejor banda en vivo que vi en este país, sin dudas. Una máquina humana aceitadísima, con dos tipos que componían tremendamente como Charly y David Lebón, y Pedro Aznar que atrás sostenía las armonías de los tres y aportaba ese bajo tremendo. Letras tremendas, como “Viernes 3AM”, “Perro andaluz”, “San Francisco y el lobo”, “Canción de Alicia en el país”, una denuncia a los crímenes de la dictadura usando una metáfora del cuento y de Alicia a través del espejo, de Lewis Carroll. Su pico de excelencia fue en sus shows en el Coliseo, en 1981, estrenando “No llores por mí, Argentina” y “No quiero volverme tan loco”. Hablaba de la sociedad partida de aquel momento, de la necesidad de recuperar la alegría. Por eso lo de “La alegría no es sólo brasilera”. Y es cierto, porque tenemos un ser nacional sumamente melancólico. Ha traducido tristemente lo peor del prejuicio religioso del pecado original: nos hemos caído de un paraíso que no podemos recuperar, hagamos lo que hagamos. Nos ponemos melancólicos por una gloria del pasado. Charly lo dice cuando canta yo no sé si vivir tanto les cuesta... Es que es un gran traductor de cuatro décadas de historia argentina. Si se quemaran todos los libros de historia mañana, podrías reconstruirla en sus canciones.
Charly es como “El hombre ilustrado” de Ray Bradbury, lleva en su piel retazos de historia argentina. Es víctima de su propia lucidez. Su carrera como solista en los '80 es tal cual. Vos escuchás “No bombardeen Buenos Aires”, y sentís lo que sentía un pibe en plena guerra con los ingleses. Por un lado te volvías loco escuchando a The Clash, y, por otro, los ingleses eran tus enemigos, o los del país. En Clics modernos (1983) está “Los dinosaurios”, que expresa lo que sentíamos todos en aquellos meses del '83 previos al retorno de la democracia. Lamentablemente muchos de esos dinosaurios cambiaron de traje y adoptaron trajes civiles. Con la misma lucidez, en Piano Bar (1984), habla del rock que se mira el ombligo, de la fisura de la madrugada en la época de mucha droga euforizante, de la neurosis amorosa que hace que uno haga “Promesas sobre el bidet”, de los “Raros peinados nuevos”. Ante una sociedad hedonista de los '80, que hablaba de lo dietético, del gimnasio, de la tevé color, de volver a Ser del Jet Set, lo afrodisíaco, las cirugías estéticas. Y Charly dice, está todo bien, pero aunque te hagas las gomas seguirás siendo rara, y flaco, bancate ese defecto...
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Teatro Colón
martes, octubre 08, 2013
Charly García presenta el show del Teatro Colón en Córdoba
El músico realizará una única presentación en el interior del país antes de fin de año. Acá la info y detalles con fotos y videos de los históricos conciertos.
Finalmente, Charly García presentará en Córdoba su último show Líneas paralelas con el que realizó dos históricos conciertos a la sala llena en el Teatro Colón.
Será el 30 de noviembre en el Orfeo Superdomo, en la única presentación que se realizará en el interior del país, según anunció el productor José Palazzo en su cuenta de Twitter.
"Los primeros loops de Dileando con un alma fueron la señal para que el histórico telón de terciopelo se corriera y dejara ver una puesta que conmovió a los más de 2.500 incondicionales de todas las edades que esperaban ansiosos ver al ídolo, junto a la banda que lo viene acompañando en esta etapa, The Prostitution, y la Orquesta Kashmir, dirigida por el compositor y arreglador Patricio Villarejo e integrada por dos cuartetos de cuerdas", comenzaba la crónica de la Télam tras el segundo de los conciertos.
Parapetado detrás de un elegante set que combinaba sus tradicionales teclados con cuatro Ipads estratégicamente ubicados arriba de cada uno, García continuó con Vía Muerta y Desarma y sangra, entre gestos de complicidad hacia el público y guiños a los integrantes de su propia banda, a quienes deja desplegar un crescendo para que progresivamente se luzcan a lo largo de todo el show.
Finalmente, Charly García presentará en Córdoba su último show Líneas paralelas con el que realizó dos históricos conciertos a la sala llena en el Teatro Colón.
Será el 30 de noviembre en el Orfeo Superdomo, en la única presentación que se realizará en el interior del país, según anunció el productor José Palazzo en su cuenta de Twitter.
"Los primeros loops de Dileando con un alma fueron la señal para que el histórico telón de terciopelo se corriera y dejara ver una puesta que conmovió a los más de 2.500 incondicionales de todas las edades que esperaban ansiosos ver al ídolo, junto a la banda que lo viene acompañando en esta etapa, The Prostitution, y la Orquesta Kashmir, dirigida por el compositor y arreglador Patricio Villarejo e integrada por dos cuartetos de cuerdas", comenzaba la crónica de la Télam tras el segundo de los conciertos.
Parapetado detrás de un elegante set que combinaba sus tradicionales teclados con cuatro Ipads estratégicamente ubicados arriba de cada uno, García continuó con Vía Muerta y Desarma y sangra, entre gestos de complicidad hacia el público y guiños a los integrantes de su propia banda, a quienes deja desplegar un crescendo para que progresivamente se luzcan a lo largo de todo el show.
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sábado, octubre 05, 2013
Un antídoto contra la intrascendencia
El escritor irlandés James Joyce, en su clásica novela Ulises, describió con el máximo detalle las calles de la ciudad de Dublín y la personalidad de sus habitantes. No poco mérito, si consideramos que escribió el libro a cientos de kilómetros de su patria. Hubo, incluso, quienes lo oyeron afirmar que, si la capital de Irlanda se viese destruida por una catástrofe irremediable, podrían reconstruirla tomando como base su Ulises. Dejando volar la mente hacia un similar terreno de ciencia-ficción, si una hecatombe similar ocurriese con nuestra querida Argentina, los historiadores de las generaciones venideras podrían tener una idea cabal de la sociedad de nuestro lugar y nuestro tiempo escuchando una milagrosamente rescatada discografía de Charly García.
Así como Joyce escribió sobre sus conciudadanos en Trieste, Zürich y París, incorporándolos uno por uno a su libro inmortal, otro tanto ha hecho Charly con nuestros tics, nuestros anhelos y nuestros frustraciones. A diferencia del de Joyce, el viaje de García fue hacia su interior y puede argüirse que, a la manera del hombre ilustrado, aquel personaje de otro escritor notable, Ray Bradbury, García lleva tatuadas en el cuerpo las historias de su vida, que son también las de nuestras vidas, en este costado del mundo.
El espectáculo de Charly García en el Colón, Línes Paralelas (Artificio Imposible), le dio un marco especial al relato de estas historias. Reforzando para la ocasión la estructura grupal que produjo los excelentes recitales 60 x 60 de hace dos años en el Gran Rex, Charly reunió para la ocasión dos cuartetos de cuerdas. En total cuatro violines, dos violas y dos violonchelos, más el sabio saxo de Bernardo Baraj, complementando la estructura de grupo de rock + cuerdas que de por sí forma la columna vertebral de The Prostitution.
Charly es un maestro en crear climas, pero aún así la apuesta era arriesgada: salían del repertorio rockers de probaba efectividad efervorizante, como “Demoliendo hoteles”, “Nos siguen pegando abajo” o “No me dejan salir”, por nombrar tres hits de siempre. Pero lo que finalmente importó no es lo que salió, sino la forma en que encastraron los temas que entraron en el espectáculo, como un perfecto rompecabezas. Decía que Charly es un maestro creando climas y Líneas Paralelas es una zambullida en un estado de ánimo que me animo a describir como de una introspectiva expectación.
Así como Joyce escribió sobre sus conciudadanos en Trieste, Zürich y París, incorporándolos uno por uno a su libro inmortal, otro tanto ha hecho Charly con nuestros tics, nuestros anhelos y nuestros frustraciones. A diferencia del de Joyce, el viaje de García fue hacia su interior y puede argüirse que, a la manera del hombre ilustrado, aquel personaje de otro escritor notable, Ray Bradbury, García lleva tatuadas en el cuerpo las historias de su vida, que son también las de nuestras vidas, en este costado del mundo.
El espectáculo de Charly García en el Colón, Línes Paralelas (Artificio Imposible), le dio un marco especial al relato de estas historias. Reforzando para la ocasión la estructura grupal que produjo los excelentes recitales 60 x 60 de hace dos años en el Gran Rex, Charly reunió para la ocasión dos cuartetos de cuerdas. En total cuatro violines, dos violas y dos violonchelos, más el sabio saxo de Bernardo Baraj, complementando la estructura de grupo de rock + cuerdas que de por sí forma la columna vertebral de The Prostitution.
Charly es un maestro en crear climas, pero aún así la apuesta era arriesgada: salían del repertorio rockers de probaba efectividad efervorizante, como “Demoliendo hoteles”, “Nos siguen pegando abajo” o “No me dejan salir”, por nombrar tres hits de siempre. Pero lo que finalmente importó no es lo que salió, sino la forma en que encastraron los temas que entraron en el espectáculo, como un perfecto rompecabezas. Decía que Charly es un maestro creando climas y Líneas Paralelas es una zambullida en un estado de ánimo que me animo a describir como de una introspectiva expectación.
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Teatro Colón
martes, octubre 01, 2013
Charly brilló en el Colón
Más de 2.500 fanáticos de todas las edades vivaron al Mozart argentino tras un concierto que dejó en claro que el genio musical está intacto y el ida y vuelta con su público, aún más.
Tras la expectativa generada por su debut del lunes pasado en el Teatro Colón, Charly García logró en la segunda presentación del espectáculo “Líneas Paralelas, Artificio Imposible”, convencer definitivamente a quienes lo vieron que dos noches fueron poco.
Nuevamente a sala llena, los primeros loops de “Dileando con un alma” fueron la señal para que el histórico telón de terciopelo se corriera y dejara ver una puesta que conmovió a los más de 2.500 incondicionales de todas las edades que esperaban ansiosos ver al ídolo, junto a la banda que lo viene acompañando en esta etapa, The Prostitution, y la Orquesta Kashmir, dirigida por el compositor y arreglador Patricio Villarejo e integrada por dos cuartetos de cuerdas.
Parapetado detrás de un elegante set que combinaba sus tradicionales teclados con cuatro Ipads estratégicamente ubicados arriba de cada uno, García continuó con “Vía Muerta” y “Desarma y sangra”, entre gestos de complicidad hacia el público y guiños a los integrantes de su propia banda, a quienes deja desplegar un crescendo para que progresivamente se luzcan a lo largo de todo el show.
Desde Rosario Ortega (observada desde la quinta fila por papá Palito), que arranca con su versión más tenue y termina acaparando la escena hacia el final del espectáculo cantando a dúo con García, hasta el baterista Toño Silva, todos los músicos de The Prostitution descuellan en las interpretaciones neoclasicistas y polirrítmicas de los hits (y también de los no tan hits) que forman parte del repertorio de “Líneas Paralelas”.
Fabián Von Quintiero, Fernando Samalea, el “negro” García López, Carlos González, Julián Gándara, Christine Brebes y Herman Singer completan el cuadro de honor del actual equipo Say No More.
Tras la expectativa generada por su debut del lunes pasado en el Teatro Colón, Charly García logró en la segunda presentación del espectáculo “Líneas Paralelas, Artificio Imposible”, convencer definitivamente a quienes lo vieron que dos noches fueron poco.
Nuevamente a sala llena, los primeros loops de “Dileando con un alma” fueron la señal para que el histórico telón de terciopelo se corriera y dejara ver una puesta que conmovió a los más de 2.500 incondicionales de todas las edades que esperaban ansiosos ver al ídolo, junto a la banda que lo viene acompañando en esta etapa, The Prostitution, y la Orquesta Kashmir, dirigida por el compositor y arreglador Patricio Villarejo e integrada por dos cuartetos de cuerdas.
Parapetado detrás de un elegante set que combinaba sus tradicionales teclados con cuatro Ipads estratégicamente ubicados arriba de cada uno, García continuó con “Vía Muerta” y “Desarma y sangra”, entre gestos de complicidad hacia el público y guiños a los integrantes de su propia banda, a quienes deja desplegar un crescendo para que progresivamente se luzcan a lo largo de todo el show.
Desde Rosario Ortega (observada desde la quinta fila por papá Palito), que arranca con su versión más tenue y termina acaparando la escena hacia el final del espectáculo cantando a dúo con García, hasta el baterista Toño Silva, todos los músicos de The Prostitution descuellan en las interpretaciones neoclasicistas y polirrítmicas de los hits (y también de los no tan hits) que forman parte del repertorio de “Líneas Paralelas”.
Fabián Von Quintiero, Fernando Samalea, el “negro” García López, Carlos González, Julián Gándara, Christine Brebes y Herman Singer completan el cuadro de honor del actual equipo Say No More.
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domingo, septiembre 29, 2013
Es el padre del rock and roll
Los Rolling Stones, con Mick Jagger a la cabeza, son artífices de todo un universo. Los satélites que giran y han girado a su alrededor primero se nutrieron de su brillo para luego darle rienda suelta a su luz propia. Eso se pudo comprobar ayer, ya que tres excelentísimos músicos del mundo Stone, junto con una banda completada por argentinos, ofrecieron un espectáculo privado para un evento organizado por la empresa automotriz Ford.
El show, de unos 30 minutos de duración con canciones de los Rolling, fue en el hotel Intercontinental y contó con la presencia estelar del corista Bernard Fowler, el bajista Darryl Jones y el guitarrista Jimmy Rip (quien acompañó a Jagger en su incursión solista). Estos tres rockeros norteamericanos de la vieja escuela estuvieron acompañados por músicos argentinos.
En una visita fugaz, los artistas llegaron el jueves y este viernes ya emprendían su regreso. Sin embargo, el cantante Bernard Fowler se hizo unos minutos apenas aterrizó su avión para hablar al respecto del concierto que ofrecería más tarde y de su reciente participación como invitado especial, el lunes pasado, en el recital que Charly García ofreció en el teatro Colón: Líneas paralelas, artificio imposible.
–¿Cómo estuvo el concierto del lunes con Charly?
–Estuvo bueno, canté un par de canciones que me gustan.
–¿Y cuál es el motivo de esta visita a Mendoza?
–Vamos a hacer un show corporativo, un show privado, solamente con material de los Stones y no muy largo, de una media hora. No es para los fans, es privado, y mañana (por hoy) me vuelvo a Buenos Aires. Tengo otro show con Charly el lunes.
–¿Cómo es la historia de la amistad con Charly García?
–Es una historia larga, es la primera persona que conocí cuando vine a la Argentina y desde entonces nos hemos hecho amigos.
El show, de unos 30 minutos de duración con canciones de los Rolling, fue en el hotel Intercontinental y contó con la presencia estelar del corista Bernard Fowler, el bajista Darryl Jones y el guitarrista Jimmy Rip (quien acompañó a Jagger en su incursión solista). Estos tres rockeros norteamericanos de la vieja escuela estuvieron acompañados por músicos argentinos.
En una visita fugaz, los artistas llegaron el jueves y este viernes ya emprendían su regreso. Sin embargo, el cantante Bernard Fowler se hizo unos minutos apenas aterrizó su avión para hablar al respecto del concierto que ofrecería más tarde y de su reciente participación como invitado especial, el lunes pasado, en el recital que Charly García ofreció en el teatro Colón: Líneas paralelas, artificio imposible.
–¿Cómo estuvo el concierto del lunes con Charly?
–Estuvo bueno, canté un par de canciones que me gustan.
–¿Y cuál es el motivo de esta visita a Mendoza?
–Vamos a hacer un show corporativo, un show privado, solamente con material de los Stones y no muy largo, de una media hora. No es para los fans, es privado, y mañana (por hoy) me vuelvo a Buenos Aires. Tengo otro show con Charly el lunes.
–¿Cómo es la historia de la amistad con Charly García?
–Es una historia larga, es la primera persona que conocí cuando vine a la Argentina y desde entonces nos hemos hecho amigos.
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sábado, septiembre 28, 2013
Un artefacto musical imposible
Charly García llevó a cabo su idea, un artefacto musical que parecía imposible de armar en el Teatro Colón, y que de alguna manera fue la excusa y la manera de celebrar su propia obra puesta en retrospectiva. Como lo viene haciendo desde su recuperación, es tiempo de rearmado de su sonido en alta fidelidad. Hace poco había encontrado en la reivindicación del vinilo y en el box set 60x60 otros artefactos que contuvieran su presente revisionista.
Cuando llegó la posibilidad de tocar en el Teatro Colón, el músico halló el momento para saldar una vieja deuda: fue el último de los grandes íconos del rock local en entrar con sus canciones a ese recinto. En ese templo del audio perfecto, Charly decidió montar un trabajo conceptual (por momentos abstracto en su discurso) que terminó de cobrar forma y color cuando se abrió el telón del teatro. Con una pista de aterrizaje o una panorámica de una ruta en perspectiva y dos láser (uno rojo y otro azul), la artista visual Renata Schussheim construyó una puesta original y contemporánea que tradujo la idea performática y caprichosa de García.
En ese montaje, el foco del cuadro estaba en las canciones y en el resultado del cruce entre la energía de su banda de rock The Prostitution y el sonido camarístico de las cuerdas. Charly se corrió del centro de la escena sin abandonar el timón del espectáculo, y con una lista de obras imbatibles ("No te dejes desanimar". "Desarma y sangra" e "Inconsciente colectivo"), uno de los músicos argentinos más importantes del siglo XX marcó su propio hito personal.
Cuando llegó la posibilidad de tocar en el Teatro Colón, el músico halló el momento para saldar una vieja deuda: fue el último de los grandes íconos del rock local en entrar con sus canciones a ese recinto. En ese templo del audio perfecto, Charly decidió montar un trabajo conceptual (por momentos abstracto en su discurso) que terminó de cobrar forma y color cuando se abrió el telón del teatro. Con una pista de aterrizaje o una panorámica de una ruta en perspectiva y dos láser (uno rojo y otro azul), la artista visual Renata Schussheim construyó una puesta original y contemporánea que tradujo la idea performática y caprichosa de García.
En ese montaje, el foco del cuadro estaba en las canciones y en el resultado del cruce entre la energía de su banda de rock The Prostitution y el sonido camarístico de las cuerdas. Charly se corrió del centro de la escena sin abandonar el timón del espectáculo, y con una lista de obras imbatibles ("No te dejes desanimar". "Desarma y sangra" e "Inconsciente colectivo"), uno de los músicos argentinos más importantes del siglo XX marcó su propio hito personal.
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miércoles, septiembre 25, 2013
La perspectiva García
Líneas paralelas-artificio imposible / / Dirección: Charly García/ The prostitution: Carlos García López, Fernando Samalea, Fabián Quintiero, Toño Silva, Kiuge Hayashida, Carlos González, Rosario Ortega, Julián Gándara, Christine Brebes (violín) y Hernán Ringer (violín)/ Kashmir: Demir Lulja, Elena Iakovleva, Carlos Cosattini y Juri Nakamura en violines, Carolina Folger y Mariela Meza en viola, Patricio Villarejo y María Eugenia Castro en violonchelo/ Artistas invitados: Bernard Fowler (voz), Bernardo Baraj (saxo) y Jean Francois Casanova (representando a "La Tercera")/ Imagen: Renata Schussheim/ Lugar: Teatro Colón (anteanoche; repite el lunes 30).
Nuestra opinión: muy bueno
Líneas paralelas, artificio imposible. Se abre el telón y la perspectiva, ese arte o apariencia que tanto obsesionó a Charly García en el último año, se ofrece como punto de partida, de despegue, de eje temático planteado desde lo musical y también desde lo escénico, de la mano de una vieja aliada como Renata Schussheim. Sombras nada más y una pista imposible, infinita, que en el horizonte del tablado más pituco y profundo de Buenos Aires cruza sus líneas y quiebra alguna que otra regla, no más. Entonces sí, cuando desde el fondo aparece la figura desgarbada del director, en este caso Carlos García Moreno Lange, vestido como si los años 80 nunca hubiesen terminado, el cuadro estuvo completo, incluso antes de empezar.
Anteanoche, Charly García tuvo finalmente su noche deluxe en el Teatro Colón. Algo con lo que había podido fantasear de pequeño, cuando paseaba con agilidad sus dedos flacos por las teclas del piano, en las largas clases del Conservatorio Thibaud-Piazzini. Algo que desde sus años de juventud, a través de sus más intrincadas composiciones, se plasmó como una obviedad y que desde la fundamentalista época del "concepto constante" en adelante parecía una utopía.
Porque García recorrió el camino inverso al de la mayoría de los músicos populares: del purismo clásico de sus primeros años al rock and roll del aguante. Algunos dirían que se trata de una extraña suerte de involución. Para Charly es simplemente Say No More.
A fin de cuentas, de artificios imposibles se trataba este espectáculo, que comenzó como una sinfonía con una orquesta de 50 músicos en escena y que se corporizó como otro capítulo (¿el último?) de una etapa de revisionismo de la obra de García que se inició hace cinco años, tras su última internación. Desde entonces, el hombre recuperó su vasto y exquisito repertorio y lo paseó por distintos formatos, hasta encontrar en el cruce de una banda de rock y las cuerdas el sonido que marcaría definitivamente este período.
Nuestra opinión: muy bueno
Líneas paralelas, artificio imposible. Se abre el telón y la perspectiva, ese arte o apariencia que tanto obsesionó a Charly García en el último año, se ofrece como punto de partida, de despegue, de eje temático planteado desde lo musical y también desde lo escénico, de la mano de una vieja aliada como Renata Schussheim. Sombras nada más y una pista imposible, infinita, que en el horizonte del tablado más pituco y profundo de Buenos Aires cruza sus líneas y quiebra alguna que otra regla, no más. Entonces sí, cuando desde el fondo aparece la figura desgarbada del director, en este caso Carlos García Moreno Lange, vestido como si los años 80 nunca hubiesen terminado, el cuadro estuvo completo, incluso antes de empezar.
Anteanoche, Charly García tuvo finalmente su noche deluxe en el Teatro Colón. Algo con lo que había podido fantasear de pequeño, cuando paseaba con agilidad sus dedos flacos por las teclas del piano, en las largas clases del Conservatorio Thibaud-Piazzini. Algo que desde sus años de juventud, a través de sus más intrincadas composiciones, se plasmó como una obviedad y que desde la fundamentalista época del "concepto constante" en adelante parecía una utopía.
Porque García recorrió el camino inverso al de la mayoría de los músicos populares: del purismo clásico de sus primeros años al rock and roll del aguante. Algunos dirían que se trata de una extraña suerte de involución. Para Charly es simplemente Say No More.
A fin de cuentas, de artificios imposibles se trataba este espectáculo, que comenzó como una sinfonía con una orquesta de 50 músicos en escena y que se corporizó como otro capítulo (¿el último?) de una etapa de revisionismo de la obra de García que se inició hace cinco años, tras su última internación. Desde entonces, el hombre recuperó su vasto y exquisito repertorio y lo paseó por distintos formatos, hasta encontrar en el cruce de una banda de rock y las cuerdas el sonido que marcaría definitivamente este período.
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martes, septiembre 24, 2013
Un Teatro Colón Deslumbrado
El show Líneas Paralelas, Artificio Imposible cumplió con las expectativas generadas; anoche tocó a sala llena en el gran escenario lírico
Charly llegó bien temprano al Colón en una limusina blanca para probar sonido. En la puerta del Teatro lo esperaba su hermano Dani García, que está filmando el documental de este concierto especial para el bigote bicolor. Ya no se movió del teatro hasta la hora del show. Sabía todo lo que significa su presencia en el templo lírico.
Desde su anuncio, el espectáculo Líneas Paralelas, Artificio Imposible generó mucha expectativa y misterio. Finalmente ayer, a las 21, cuando se abrió el telón, la nueva obra performática de Charly quedó revelada. Ya habían pasado los flashes en el hall con presencia de políticos y gente que posaba al lado de falsos Charly para una campaña telefónica, o se sentaba frente a un instrumento que emulaba su conocido teclado pintarrajeado.
Dentro de la sala, el rumor inicial, casi respetuoso del público, rompió en estallido tribunero "ésta es la barra de Say No More" cuando se escucharon los primeros compases de "Dileando" y su figura apareció recortada en el fondo del escenario abriendo los brazos en cruz.
Fue el comienzo de un concierto especial con un listado de canciones, entre las que figuraron "Vía muerta", "Desarma y sangra", "Rejas electrificadas" (pasaje instrumental), "No te dejes desanimar" "Tango en segunda" con la presencia de Jean Francois Casanova, "El amor no espera" (bien rockera y electrificada), "Promesas sobre el bidet" y "Anhedonia", entre otras, que rompieron el protocolo entre su público, con ovaciones, gritos y aplausos en medio de los temas.
Charly llegó bien temprano al Colón en una limusina blanca para probar sonido. En la puerta del Teatro lo esperaba su hermano Dani García, que está filmando el documental de este concierto especial para el bigote bicolor. Ya no se movió del teatro hasta la hora del show. Sabía todo lo que significa su presencia en el templo lírico.
Desde su anuncio, el espectáculo Líneas Paralelas, Artificio Imposible generó mucha expectativa y misterio. Finalmente ayer, a las 21, cuando se abrió el telón, la nueva obra performática de Charly quedó revelada. Ya habían pasado los flashes en el hall con presencia de políticos y gente que posaba al lado de falsos Charly para una campaña telefónica, o se sentaba frente a un instrumento que emulaba su conocido teclado pintarrajeado.
Dentro de la sala, el rumor inicial, casi respetuoso del público, rompió en estallido tribunero "ésta es la barra de Say No More" cuando se escucharon los primeros compases de "Dileando" y su figura apareció recortada en el fondo del escenario abriendo los brazos en cruz.
Fue el comienzo de un concierto especial con un listado de canciones, entre las que figuraron "Vía muerta", "Desarma y sangra", "Rejas electrificadas" (pasaje instrumental), "No te dejes desanimar" "Tango en segunda" con la presencia de Jean Francois Casanova, "El amor no espera" (bien rockera y electrificada), "Promesas sobre el bidet" y "Anhedonia", entre otras, que rompieron el protocolo entre su público, con ovaciones, gritos y aplausos en medio de los temas.
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