Charly vs García: del progresivo de Serú al pop bailable de Clics Modernos
La crítica consagrada del rock se complace en convertir en ídolos a los músicos más conocidos e imponer una visión totalmente idílica de ellos. Parece que los artistas debieran ser dioses perfectos que siempre tuvieron en claro lo que piensan y nunca cambiaron sus opiniones. La historia se deja de lado para beneficiar a un “chupamedismo” que invisibiliza hechos incómodos y oculta el valor que tuvieron muchos rockeros a la hora de reconocer sus errores y enmendar su camino.
El caso de Charly García es emblemático. Se cuenta con la mano a los periodistas que se han animado a decir que el mítico bigote bicolor debe haber sufrido una lucha interna en su mente a principios de los 80, por la cual se decidió a cambiar totalmente su estilo musical y su estética. Pareciera que entre Serú Girán y la época de Clics Modernos no hay ninguna diferencia: Charly queda como un saltimbanqui que cambió de piel sin inmutarse. En realidad, esta idea es sólo una comodidad de los periodistas que los exime de analizar cómo se dio la transición entre etapas. Un artificio que sirve para tapar algunas de las peores convicciones que caracterizaron a la ideología del rock argentino contemporáneo a la última dictadura militar.
Entre 1976 y 1983, el rock estaba circunscripto a una gama reducida de estilos. El progresivo, el jazz rock y la música acústica eran las tres variantes consagradas. Incluso el “rock pesado” ya estaba visto con recelo, tal como lo prueban las críticas desagradables que los periodistas vertieron sobre dos bandas excelentes de la época: Polifemo (liderada por David Lebón y Rinaldo Rafanelli) y Aeroblus (encabezada por Pappo y Alejandro Medina). Ni hablar sobre los nuevos géneros que aparecían en Estados Unidos y Europa: la revista Pelo llamaba a los punks “rebeldes sin causa “en su edición de abril de 1978. La periodista Gloria Guerrero elogiaba en una revista Humor de 1981 la represión sufrida por Los Violadores en su primer recital. Pocos críticos, como Alfredo Rosso y Juan Carlos Kreimer, se animaban a difundir las nuevas corrientes que revolucionaban a la música internacional.
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miércoles, octubre 12, 2016
Charly vs García
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jueves, mayo 08, 2014
Charly García, después de MTV
El 17 de junio pasado se emitió el "unplugged" que Charly grabara poco más de un mes antes para la cadena de videos norteamericana MTV. Hacia fines de agosto próximo estará en las calles el álbum que registra el primer acústico "auténticamente acústico", de un artista latino en la emisora de Miami.
En un show impecable, por momentos emotivo y con arreglos muy elaborados, Charly se las ingenió para conservar intacta su frescura y a la vez mostrarse entero.
La cita fue el jueves 4 de mayo pasado en la ciudad de Miami. Allí confluyeron Charly García y toda su banda (María Gabriela Epumer, Fabián Von Quintiero y Fernando Samalea, junto a Ulises y Erika Di Salvo en cuerdas) para la concreción del tercer “unplugged” de un artista latino en la cadena televisiva yanqui. Aunque las anteriores presentaciones de Los Fabulosos Cadillacs y los mexicanos Caifanes no fueron exactamente acústicas, por lo que el show del bicolor se convirtió en el primer auténtico “desenchufado” latino de la cadena de videos musicales MTV. El estreno en las pantallas porteñas se produjo el sábado 17 de junio pasado con una importante movida promocional previa que incluyó desde afiches callejeros hasta una especie de “avant-premiere” en la que hubo de todo. Invitados especiales, representantes de todos los medios de prensa locales, la banda en pleno de García (para la ocasión ausente con aviso a causa de una gripe) se dieron cita en el Museo Renault que estaba atestado de yuppies curiosos, hambrientos y por momentos desubicados, ya que no dejaban de hablar aun cuando se proyectaba el acústico sobre la pantalla gigante emplazada para tal fin.
Diario de ruta
A menos de un mes del lanzamiento de Estaba en llamas cuando me acosté, Charly García grabó un nuevo álbum con temas de sus discos solistas y de Serú Giran, que fueron los elegidos para esta primera experiencia desenchufada.
La misma coronó un acto de justicia para con las propuestas musicales latinas que vieron cómo tres de sus mentores más celebrados ingresaron a una lista que hasta el año pasado sólo incluía nombres de la talla de Eric Clapton, Rod Stewart, Duran Duran, Bon Jovi o Nirvana.
La cadena internacional de videos musicales con sede en Estados Unidos realizó la invitación, y en la noche del sábado 30 de abril la delegación partió. Junto a Charly y su banda viajaron el iluminador Edy Pampin, el stage manager Eduardo Rodríguez y el encargado de prensa Francisco Cerdan, desde el aeropuerto de Ezeiza con destino a la península de la Florida.
En un show impecable, por momentos emotivo y con arreglos muy elaborados, Charly se las ingenió para conservar intacta su frescura y a la vez mostrarse entero.
La cita fue el jueves 4 de mayo pasado en la ciudad de Miami. Allí confluyeron Charly García y toda su banda (María Gabriela Epumer, Fabián Von Quintiero y Fernando Samalea, junto a Ulises y Erika Di Salvo en cuerdas) para la concreción del tercer “unplugged” de un artista latino en la cadena televisiva yanqui. Aunque las anteriores presentaciones de Los Fabulosos Cadillacs y los mexicanos Caifanes no fueron exactamente acústicas, por lo que el show del bicolor se convirtió en el primer auténtico “desenchufado” latino de la cadena de videos musicales MTV. El estreno en las pantallas porteñas se produjo el sábado 17 de junio pasado con una importante movida promocional previa que incluyó desde afiches callejeros hasta una especie de “avant-premiere” en la que hubo de todo. Invitados especiales, representantes de todos los medios de prensa locales, la banda en pleno de García (para la ocasión ausente con aviso a causa de una gripe) se dieron cita en el Museo Renault que estaba atestado de yuppies curiosos, hambrientos y por momentos desubicados, ya que no dejaban de hablar aun cuando se proyectaba el acústico sobre la pantalla gigante emplazada para tal fin.
Diario de ruta
A menos de un mes del lanzamiento de Estaba en llamas cuando me acosté, Charly García grabó un nuevo álbum con temas de sus discos solistas y de Serú Giran, que fueron los elegidos para esta primera experiencia desenchufada.
La misma coronó un acto de justicia para con las propuestas musicales latinas que vieron cómo tres de sus mentores más celebrados ingresaron a una lista que hasta el año pasado sólo incluía nombres de la talla de Eric Clapton, Rod Stewart, Duran Duran, Bon Jovi o Nirvana.
La cadena internacional de videos musicales con sede en Estados Unidos realizó la invitación, y en la noche del sábado 30 de abril la delegación partió. Junto a Charly y su banda viajaron el iluminador Edy Pampin, el stage manager Eduardo Rodríguez y el encargado de prensa Francisco Cerdan, desde el aeropuerto de Ezeiza con destino a la península de la Florida.
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jueves, abril 24, 2014
Quiero un poco de energía
Idolatrado por muchos, denostado por otros tantos, Charly García se ha convertido en una personalidad capaz de polarizar las audiencias del rock. Ahora, cuando está a punto de irse a vivir por un tiempo a Nueva York, toda su trayectoria adquiere una dimensión que seguramente despertará críticas de adhesión y de rechazo. García es consciente de esto, como también lo es de lo que significa ser una estrella en la Argentina, de la falta de energía de nuestro rock y de su propia responsabilidad en e1 desarrollo de esta música en los últimos años. Sin ambages ni eufemismos, aquí están todas sus respuestas a los interrogantes planteados.
¿Qué balance hacés de todo este tiempo de intenso trabajo, desde que se terminó Serú Girán hasta el presente?
Yo estoy bastante contento con haber encontrado una forma de hacer música directamente sobre el disco. Creo que en ese sentido di un paso adelante porque puedo traducir mis ideas sobre el plástico para que alguien las escuche casi al instante. También estoy muy contento por haber tocado con un grupo como el que tuve.
Ahora quiero hacer algo diferente y por eso voy a viajar y a buscarme un ambiente distinto. E1 año pasado pude trabajar muy bien aquí, con gente que interpretó que lo que se hacía era realizar una idea, más que crear un campo de expresión grupal. Esa idea llegó a los estadios. Y yo lo viví muy bien. No hace mucho atravesamos por una situación que es de público conocimiento y yo sentí que la gente nos depositaba su confianza y que confiaba en nosotros para que todo pudiera seguir normalmente. Inevitablemente, eso te crea también una presión . . .
¿Y te pesa eso? ¿Te pesa el saber que cada paso que das en la actualidad tiene una repercusión muy grande?
Sí, porque ante una situación así, evidentemente vos no podés mandarte muy en la tuya. De alguna manera, no sos libre para hacer todo lo que quisieras hacer. Hay cosas que son reales y te presionan y te condicionan. Por ejemplo, todos sabemos que los recitales hay que hacerlos antes del día 15 del mes porque sino después la gente no tiene plata para ir.
¿Te costó mucho asumir que a partir de Serú Giran tu proyecto musical llevaría tu nombre?
Cuando vos tenés una idea, ves si lo más importante es que la idea se trasmita, o cómo se transmite. O si necesitás que en el proceso de transmisión intervenga más gente y entonces ponés un escudo como puede ser un grupo. Todo el mundo sabía que Serú Giran o Sui Generis era Charly García. Había también otra gente, pero a mi me da la sensación que de alguna manera todo eso yo lo podría hacer mejor ahora. O por lo menos más rápido. Ahora tardo menos tiempo en hacer la canción y que la canción salga. Cuando hice lo de “Pubis”, por ejemplo, me lo ofrecieron y a la semana ya estaba en un estudio y a los quince días ya estaba terminada. Y después seguí en el estudio medio como jugando y así, sin darme cuenta, al poco tiempo tenía listo mi long-play. Y me pareció lindo. —o sé, creo que es uno de los caminos como para hacer música el trabajar así,
¿Qué experiencia te dejó trabajar en la música de “Pubis”?
Me dió la pauta de que es muy importante trabajar con otras personas, pero que no sean necesariamente músicos. Se puede trabajar muy bien con escritores, con un director de ballet. Todas esas cosas generan una interrelación que es muy positiva, y que por ejemplo en Nueva York, pasan todo el tiempo. Allí la música no es solamente música, también es video, es teatro . Todas esas cosas me interesan mucho.
¿Qué balance hacés de todo este tiempo de intenso trabajo, desde que se terminó Serú Girán hasta el presente?
Yo estoy bastante contento con haber encontrado una forma de hacer música directamente sobre el disco. Creo que en ese sentido di un paso adelante porque puedo traducir mis ideas sobre el plástico para que alguien las escuche casi al instante. También estoy muy contento por haber tocado con un grupo como el que tuve.
Ahora quiero hacer algo diferente y por eso voy a viajar y a buscarme un ambiente distinto. E1 año pasado pude trabajar muy bien aquí, con gente que interpretó que lo que se hacía era realizar una idea, más que crear un campo de expresión grupal. Esa idea llegó a los estadios. Y yo lo viví muy bien. No hace mucho atravesamos por una situación que es de público conocimiento y yo sentí que la gente nos depositaba su confianza y que confiaba en nosotros para que todo pudiera seguir normalmente. Inevitablemente, eso te crea también una presión . . .
¿Y te pesa eso? ¿Te pesa el saber que cada paso que das en la actualidad tiene una repercusión muy grande?
Sí, porque ante una situación así, evidentemente vos no podés mandarte muy en la tuya. De alguna manera, no sos libre para hacer todo lo que quisieras hacer. Hay cosas que son reales y te presionan y te condicionan. Por ejemplo, todos sabemos que los recitales hay que hacerlos antes del día 15 del mes porque sino después la gente no tiene plata para ir.
¿Te costó mucho asumir que a partir de Serú Giran tu proyecto musical llevaría tu nombre?
Cuando vos tenés una idea, ves si lo más importante es que la idea se trasmita, o cómo se transmite. O si necesitás que en el proceso de transmisión intervenga más gente y entonces ponés un escudo como puede ser un grupo. Todo el mundo sabía que Serú Giran o Sui Generis era Charly García. Había también otra gente, pero a mi me da la sensación que de alguna manera todo eso yo lo podría hacer mejor ahora. O por lo menos más rápido. Ahora tardo menos tiempo en hacer la canción y que la canción salga. Cuando hice lo de “Pubis”, por ejemplo, me lo ofrecieron y a la semana ya estaba en un estudio y a los quince días ya estaba terminada. Y después seguí en el estudio medio como jugando y así, sin darme cuenta, al poco tiempo tenía listo mi long-play. Y me pareció lindo. —o sé, creo que es uno de los caminos como para hacer música el trabajar así,
¿Qué experiencia te dejó trabajar en la música de “Pubis”?
Me dió la pauta de que es muy importante trabajar con otras personas, pero que no sean necesariamente músicos. Se puede trabajar muy bien con escritores, con un director de ballet. Todas esas cosas generan una interrelación que es muy positiva, y que por ejemplo en Nueva York, pasan todo el tiempo. Allí la música no es solamente música, también es video, es teatro . Todas esas cosas me interesan mucho.
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miércoles, abril 16, 2014
La energía del amor
Un reportaje a fondo, total, a uno de los personajes claves del rock argentino. Charly García responde sin eufemismos a cada uno de los interrogantes planteados: el rock nacional, la nueva ola, los nuevos grupos, el tango y el estrellato. Una visión totalizadora de un músico total.
Dentro de la música de rock nacional existen ciertos mitos, no producidos por el aparato promocional de las grabadoras, sino por el peso propio de un conjunto, de una forma musical o de un individuo. No podemos decir que esto es casual cuando, de alguna manera, ese músico expresa una forma de enfocar, transmitir y reflejar la realidad en su creación marcando una época y siendo marcado por ella. Delirante sobre un escenario, con toda una bambalina mítica y asombrosa, pero con una coherencia particular para tratar los problemas y las esperanzas de la música progresiva nacional, Charly García completó una vuelta y media de casette, entre café y una montaña de cigarrillos fumados.
Vamos a hablar un poco de los problemas y de las posibilidades que se dan en la Argentina para el rock, y cómo se está organizando musicalmente la cosa.
Mira, siempre acá las cosas se hicieron a lo que saliera: cada uno hacía lo que podía y, a veces, había que adaptarse al poder y no al querer. Para mí. cualquier camino que sirva para que la música llegue a la gente, es bueno. A mí me parece que no hay tantos músicos como en Brasil, no a ese nivel, no tan sólidos como movimiento. Los otros días toqué con Spinetta; en La Plata con León Gieco, ahora toco con Cutaia en su espectáculo, a fin de año con Porchetto. Yo siempre estoy tocando con gente. Lo que pasa es que no hay tantos que tengan fuerza. Por ejemplo, en Brasil la gente se identifica, necesita la música a otro nivel. Acá la cosa es más intelectual y, en nuestro caso con Sui Generis o Serú Girán, tiene que ver con la identificación de la gente con lo que se dice, que la gente nos pide energía, que no le cortemos la energía. Veo que viene muy cargada, con mucha fuerza, y lo único que nos pide es que no les cortemos la polenta. Que lo que viene de la gente vuelva, con la misma o mayor intensidad.
Bueno, también KISS aparece como trasmitiendo energía y vos creo que entendés que no llega a la gente como algo bueno.
No, a ese nivel no. No digo energía destructiva o energía de violencia, sino energía de comunicación, de amor, de una cosa fuerte. Y pienso que lo que nos piden los que van a escuchamos, es que no nos apartemos de ellos, que no nos disolvamos por ahí. Que toquemos para ellos sin olvidar que están allí.
Pasaron cinco años desde la disolución de Sui Generis. Pasaste por la Máquina y ahora estás creando en Serú Girán, ¿Cómo vivís esa experiencia acumulada?
Yo creo que todas las épocas son distintas. Que la época del ’60 fue distinta a esta, y encuentro más diferencia entre los ’60 y ahora, que entre el ’75 y el ’80. Los anos '70 fueron algo así como el filtro de muchas cosas que se pensaban en los ’60 y que ahora no se piensan.
Dentro de la música de rock nacional existen ciertos mitos, no producidos por el aparato promocional de las grabadoras, sino por el peso propio de un conjunto, de una forma musical o de un individuo. No podemos decir que esto es casual cuando, de alguna manera, ese músico expresa una forma de enfocar, transmitir y reflejar la realidad en su creación marcando una época y siendo marcado por ella. Delirante sobre un escenario, con toda una bambalina mítica y asombrosa, pero con una coherencia particular para tratar los problemas y las esperanzas de la música progresiva nacional, Charly García completó una vuelta y media de casette, entre café y una montaña de cigarrillos fumados.
Vamos a hablar un poco de los problemas y de las posibilidades que se dan en la Argentina para el rock, y cómo se está organizando musicalmente la cosa.
Mira, siempre acá las cosas se hicieron a lo que saliera: cada uno hacía lo que podía y, a veces, había que adaptarse al poder y no al querer. Para mí. cualquier camino que sirva para que la música llegue a la gente, es bueno. A mí me parece que no hay tantos músicos como en Brasil, no a ese nivel, no tan sólidos como movimiento. Los otros días toqué con Spinetta; en La Plata con León Gieco, ahora toco con Cutaia en su espectáculo, a fin de año con Porchetto. Yo siempre estoy tocando con gente. Lo que pasa es que no hay tantos que tengan fuerza. Por ejemplo, en Brasil la gente se identifica, necesita la música a otro nivel. Acá la cosa es más intelectual y, en nuestro caso con Sui Generis o Serú Girán, tiene que ver con la identificación de la gente con lo que se dice, que la gente nos pide energía, que no le cortemos la energía. Veo que viene muy cargada, con mucha fuerza, y lo único que nos pide es que no les cortemos la polenta. Que lo que viene de la gente vuelva, con la misma o mayor intensidad.
Bueno, también KISS aparece como trasmitiendo energía y vos creo que entendés que no llega a la gente como algo bueno.
No, a ese nivel no. No digo energía destructiva o energía de violencia, sino energía de comunicación, de amor, de una cosa fuerte. Y pienso que lo que nos piden los que van a escuchamos, es que no nos apartemos de ellos, que no nos disolvamos por ahí. Que toquemos para ellos sin olvidar que están allí.
Pasaron cinco años desde la disolución de Sui Generis. Pasaste por la Máquina y ahora estás creando en Serú Girán, ¿Cómo vivís esa experiencia acumulada?
Yo creo que todas las épocas son distintas. Que la época del ’60 fue distinta a esta, y encuentro más diferencia entre los ’60 y ahora, que entre el ’75 y el ’80. Los anos '70 fueron algo así como el filtro de muchas cosas que se pensaban en los ’60 y que ahora no se piensan.
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lunes, abril 07, 2014
La biblia del rock
En febrero de 1970, en un sótano nacía la revista Pelo. Su creador y editor, Daniel Ripoll, supo ver el espíritu de la época y con un grupo de amigos periodistas y diseñadores impulsó un medio emblemático que, como bien llama Juan Manuel Cibeira, autor de este libro, fue "el banco de la memoria cultural de una generación". Durante las siguientes dos décadas la revista fue un referente fundamental e ineludible dentro de lo que dio en llamarse rock nacional.
"El secreto fue haber estado ahí. No hay pena ni gloria en eso, simplemente fue haber estado allí. Nos hizo convivir con una época espléndida de cambios profundos, intensos, que luego derivaron en nuevas costumbres sociales y culturales. Ese fue el secreto del suceso de la Pelo, como se la conocía entonces. Estuvo ahí para contarte cómo era la música que escuchabas, quién la tocaba, cómo lucía. El paisaje era virginal y, de pronto, estábamos contagiados por el poder y la vitalidad que hicieron de los ´70 y los ´80 dos décadas tan apasionantes para vivir", escribe Cibeira.
En estas páginas se recupera el pulso de esas décadas con una lectura precisa, entusiasta y nada melancólica de lo que generó la revista en un mundo que creó voces y sonidos fundantes.
Dice Ripoll en el prólogo: Muchos se preguntan hoy cuál es el motivo por el que la revista se llama Pelo. Me pareció que en ese momento era la palabra más contracultural e irritativa y que, por otra parte, signi caba la expresión silenciosa y pací fica del deseo de libertad para la expresión y para la individualidad. Tener el pelo largo, o de un modo no convencional, era una forma de resistencia, de decir no, de decir no queremos ser iguales a todo lo instituido.
"El secreto fue haber estado ahí. No hay pena ni gloria en eso, simplemente fue haber estado allí. Nos hizo convivir con una época espléndida de cambios profundos, intensos, que luego derivaron en nuevas costumbres sociales y culturales. Ese fue el secreto del suceso de la Pelo, como se la conocía entonces. Estuvo ahí para contarte cómo era la música que escuchabas, quién la tocaba, cómo lucía. El paisaje era virginal y, de pronto, estábamos contagiados por el poder y la vitalidad que hicieron de los ´70 y los ´80 dos décadas tan apasionantes para vivir", escribe Cibeira.
En estas páginas se recupera el pulso de esas décadas con una lectura precisa, entusiasta y nada melancólica de lo que generó la revista en un mundo que creó voces y sonidos fundantes.
Dice Ripoll en el prólogo: Muchos se preguntan hoy cuál es el motivo por el que la revista se llama Pelo. Me pareció que en ese momento era la palabra más contracultural e irritativa y que, por otra parte, signi caba la expresión silenciosa y pací fica del deseo de libertad para la expresión y para la individualidad. Tener el pelo largo, o de un modo no convencional, era una forma de resistencia, de decir no, de decir no queremos ser iguales a todo lo instituido.
miércoles, marzo 12, 2014
La máquina de hacer pájaros no va más
En forma silenciosa, sin estridencias ni recital despedida, La Máquina de Hacer Pájaros dejó de funcionar; durante los últimos días de septiembre, a raíz de la desvinculación de García.
El segundo álbum de La Máquina de Hacer Pájaros definió la identidad musical de una banda que, por sus características, aparecía como una de las más interesantes del rock local. "Películas" consolidó el sonido de una agrupación cuyo ritmo de trabajo adquirió una regularidad singular; los seis o siete shows por fin de semana, más las extensas giras por el interior del país, y el constante trabajo de estudios, permitieron que La Máquina de Hacer Pájaros consiguiera madurar su sonido y tender hacia búsquedas musicales más pretensiosas. Los planes de la agrupación, debido a su buen funcionamiento, aspiraban a giras por Latinoamérica, como paso previo a un viaje a Europa. Por otro lado, Charly García era uno de los integrantes de La Máquina que mayores rasgos de satisfacción evidenciaba acerca del desempeño de su grupo; el entusiasmo de García —aparentemente— iba más allá de su conformidad total con respecto a "Películas", y proyectaba interesantes variantes en la estructura musical de La Máquina.
El lunes 26 de septiembre, Charly García confirmó en nuestra redacción una noticia que sorprendió tanto al público como a los músicos. Su desvinculación de La Máquina de Hacer Pájaros fue tan repentina como inesperada: los mismos integrantes de la agrupación recibieron sorprendidos la decisión de García de alejarse de la banda. El sábado 24, La Máquina debía realizar dos presentaciones en clubes y, entre show y show. García explicó a sus compañeros los motivos de su determinación. "Ya estoy cansado de tener que pensar cada cosa de La Máquina, de ser el responsable y dar la cara por el grupo. Me estoy comiendo una paranoia total por ese asunto; ya no quiero sentir el peso de una estructura grupal, quiero alejarme de todo ese mambo. Ahora, la cosa será distinta, voy a hacer lo que realmente me indique el corazón; en La Máquina tenia que hacer lo que me ordenaba mi cabeza, y me cansé."
A partir del desmembramiento de La Máquina de Hacer Pájaros, a pesar de la ambigüedad de algunos puntos de su exposición, los proyectos y las expectativas más claras son las del propio García. "De ahora en adelante, me voy a mover con toda la libertad del mundo, ya no necesito ganarme la vida haciendo shows; tengo una cuenta en el banco y las regalías de los discos, suficiente para vivir tranquilo, sin necesidad de hacer cosas que no me gusten. Voy a ir a comprar instrumentos y equipos a Estados Unidos, después voy a organizar un recital 'monstruo' en el Luna Park, e inmediatamente viajaré a Brasil. Lo más importante es que voy a tocar los temas que quiero, ya no voy a tener prejuicios ni trabas para interpretar lo que se me ocurra; hay varios temas de Spinetta que me gustan mucho y los voy a tocar, también algunas composiciones de León, que me parecen muy atractivas."
El segundo álbum de La Máquina de Hacer Pájaros definió la identidad musical de una banda que, por sus características, aparecía como una de las más interesantes del rock local. "Películas" consolidó el sonido de una agrupación cuyo ritmo de trabajo adquirió una regularidad singular; los seis o siete shows por fin de semana, más las extensas giras por el interior del país, y el constante trabajo de estudios, permitieron que La Máquina de Hacer Pájaros consiguiera madurar su sonido y tender hacia búsquedas musicales más pretensiosas. Los planes de la agrupación, debido a su buen funcionamiento, aspiraban a giras por Latinoamérica, como paso previo a un viaje a Europa. Por otro lado, Charly García era uno de los integrantes de La Máquina que mayores rasgos de satisfacción evidenciaba acerca del desempeño de su grupo; el entusiasmo de García —aparentemente— iba más allá de su conformidad total con respecto a "Películas", y proyectaba interesantes variantes en la estructura musical de La Máquina.
El lunes 26 de septiembre, Charly García confirmó en nuestra redacción una noticia que sorprendió tanto al público como a los músicos. Su desvinculación de La Máquina de Hacer Pájaros fue tan repentina como inesperada: los mismos integrantes de la agrupación recibieron sorprendidos la decisión de García de alejarse de la banda. El sábado 24, La Máquina debía realizar dos presentaciones en clubes y, entre show y show. García explicó a sus compañeros los motivos de su determinación. "Ya estoy cansado de tener que pensar cada cosa de La Máquina, de ser el responsable y dar la cara por el grupo. Me estoy comiendo una paranoia total por ese asunto; ya no quiero sentir el peso de una estructura grupal, quiero alejarme de todo ese mambo. Ahora, la cosa será distinta, voy a hacer lo que realmente me indique el corazón; en La Máquina tenia que hacer lo que me ordenaba mi cabeza, y me cansé."
A partir del desmembramiento de La Máquina de Hacer Pájaros, a pesar de la ambigüedad de algunos puntos de su exposición, los proyectos y las expectativas más claras son las del propio García. "De ahora en adelante, me voy a mover con toda la libertad del mundo, ya no necesito ganarme la vida haciendo shows; tengo una cuenta en el banco y las regalías de los discos, suficiente para vivir tranquilo, sin necesidad de hacer cosas que no me gusten. Voy a ir a comprar instrumentos y equipos a Estados Unidos, después voy a organizar un recital 'monstruo' en el Luna Park, e inmediatamente viajaré a Brasil. Lo más importante es que voy a tocar los temas que quiero, ya no voy a tener prejuicios ni trabas para interpretar lo que se me ocurra; hay varios temas de Spinetta que me gustan mucho y los voy a tocar, también algunas composiciones de León, que me parecen muy atractivas."
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martes, marzo 29, 2011
25 años de Tango - Pedro Azar - Charly Garcia
La historia comenzó en un viaje a New York finalizando 1985, García se encontró con Pedro Aznar, y los dos decidieron, de improviso, armar un proyecto juntos, que finalmente sería bautizado como "Tango".-"Hemos logrado un nuevo estilo" -dijo Charly-: el "donchu", satirizando un tema de Simple Minds, muy popular en la época.
"Tango" quedó plasmado en un maxi-simple, ya que con sus seis temas excedía la cantidad de temas de un simple, pero no llegaba a la de un larga duración. Fue grabado en New York, y Joe Blaney actuó como ingeniero de sonido. Todos los instrumentos fueron tocados por Charly García y Pedro Aznar.
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viernes, agosto 29, 2008
Charly García, acerca de La Máquina de Hacer Pájaros
A veces los reportajes no sólo sirven para hurgar en busca de la información, sino para dar oportunidad al entrevistado de aclarar sus puntos de vista. Eso es lo que hace García en esta nota: hablar claramente sobre algunos aspectos del renovado grupo y de su personalidad.
Charly García parece estar atravesando por un buen período de su vida artística. Después de hacer café-concert durante casi dos meses con mucho éxito, tuvo su primer gira con la Máquina de Hacer Pájaros. Se lo ve muy animado; su rostro cobró frescura al afeitarse la barba y ahora luce un llamativo bigote bicolor. Durante toda la entrevista se mostró muy interesado en aclarar varios aspectos, particularmente la situación de Gustavo Bazterrica —también presente junto a José Luis Dengis— y la reciente gira por el interior.
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