María Gabriela tocaba, pero lo hacía con los ojos cerrados por la infinita vergüenza que sentía al tener que enfrentarse con la gente, sean multitudes o un grupo reducido. Y para colmo de casualidades, el primer disco que grabó junto a Yorio se llamaba así: “Con los ojos cerrados”.
Luego de la guerra de las Malvinas, se produjo todo un movimiento muy especial alrededor del rock nacional en Argentina. Mientras el gobierno militar prohibió la música en inglés en las radios, los viejos grupos volvieron a tocar, a desempolvar sus discos de antaño y los jóvenes vieron también la gran posibilidad de lanzarse al mundo de la música.
Junto con otras tres chicas, María Gabriela Epumer encabezó una agrupación que en su nombre llevó un juego de palabras muy particular: Viuda e hijas de Roque Enroll. Fue la primera banda de la historia trasandina íntegramente formada por mujeres, aunque algo ya había hecho María Gabriela junto a Claudia Sinesi y Andrea Alvarez con el trío Rouge.
Sin embargo, cuando se transformaron en las Viudas (como fueron conocidas), Sinesi en el bajo, Claudia Rufinatti en teclados, Mavy Díaz en voz y Epumer en guitarras y composición; la fama les llegó con una fuerza inusitada entre 1983 y 1988.
La temática del grupo apuntó a un público joven y marchó sobre la línea que trazaron Virus en una primera etapa y Los Twist, entre otros: música sofisticada, una clara propuesta estética, lúdica, bailable y con letras pegadizas. Con este grupo, la guitarrista se hizo conocida en cada rincón del país. Sus temas más famosos fueron las versiones en castellano de “Bikini a lunares amarillos” y “Lolly pop”, junto a otros de su propia autoría como “Fondo Monetario Internacional” y “Hawaiian II”. Grabaron tres discos (“Viuda e hijas de Roque Enroll”, “Ciudad catrúnica” y “Vale 4”), con los que llegaron a casi 300.000 copias vendidad.Las Viudas, como fueron conocidas, lucían vestimentas multicolores y marcaron a toda una generación de adolescentes que las siguieron y las copiaron en todo. Arrastraron multitudes hasta su definitiva separación a fines de los 80, pero cuando se reunieron por única vez en 1995 las entradas se agotaron varios días antes. Quedaron para siempre en el recuerdo como un símbolo de una época y de un estilo que hizo furor.
Federico Moura y Pipo Cippolatti, con Virus en su primera etapa y Los Twist respectivamente, fueron las cabezas más visibles de esta música lúdica en Argentina, que –sin duda- marcó tanto como el rock y el pop más elaborado, porque prodigaron de ironía y sarcasmo una música que amenazaba con caer en la extrema gravedad. La muestra es que cada vez que esos grupos se presentan por estos días (Moura fue reemplazado por su hermano Marcelo, desde su fallecimiento en 1988), son seguidos con pasión y nostalgia por aquellos que frisan los 30.







