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lunes, diciembre 26, 2022

A 40 años del Ferro de Charly García

Junto a Charly actuaron Sueter y Los Abuelos de la Nada, que aportaron músicos a su banda. Télam.

El primer concierto de rock argentino en un estadio dejó una marca indeleble, desde la impactante puesta de Renata Schussheim a un recorrido de canciones que marcó el inicio de la carrera solista del ex Serú Girán.

A bordo de una limusina rosa junto a los músicos de su banda, luego de ser anunciado por un presentador francés y con la melodía de una reconocida “chanson” de fondo, Charly García ingresó al escenario montado en la cancha de Ferro la calurosa noche del domingo 26 de diciembre de 1982 para protagonizar un memorable show que daba inicio formal a su etapa solista. Un show que quedó grabado a fuego en la memoria colectiva por su impactante final en el que un bombardeo de pirotecnia destruyó la ciudad armada como escenografía, como corolario de la elíptica interpretación de “No bombardeen Buenos Aires”.

Pero más allá de esta inolvidable escena, el concierto realizado bajo la excusa de la presentación oficial del disco Yendo de la cama al living, registrado por Canal 9, se ubica como uno de los más emblemáticos en la historia del rock argentino por contar con una gran cantidad de ingredientes que marcaron un antes y un después en la escena local.

Fue el primer recital de rock argentino realizado en un estadio, una gran apuesta para la época; tuvo sus guiños al pasado en varios aspectos, pero fundamentalmente marcó el rumbo de la nueva época que se abría para el movimiento vernáculo; y, además, se planteó como un espectáculo integral a la altura de un show internacional, bajo la dirección artística de Renata Schussheim.

Con el termómetro marcando picos cercanos a los 40 grados y con algunos típicos chaparrones veraniegos, la jornada organizada por Daniel Grinbank se inició temprano con la actuación de Los Abuelos de la Nada y continuó con Sueter, banda que no fue muy bien recibida por la público.

Finalmente, el actor Jean François Casanovas vestido de frac presentó a Charly en francés, momento en que el artista hizo su ingreso en una limusina rosa, junto a los músicos de su banda para la ocasión, conformada por Willy Iturri en batería y Los Abuelos de la Nada Andrés Calamaro (teclados), Cachorro López (bajo) y Gustavo Bazterrica (guitarra).

A través de 22 canciones, Charly recordó parte de su pasado en Sui Generis, Serú Girán y La Máquina de Hacer Pájaros, pasajes en los que tuvo como invitados a Nito Mestre y Pedro Aznar -Bazterrica, por su parte, había sido parte de La Máquina de Hacer Pájaros-; pero también mostró su nuevo material y anticipó la gloriosa década que le esperaba.

También estuvieron como invitados León Gieco y Mercedes Sosa, en tanto que se esperaba a Luis Alberto Spinetta, pero no pudo llegar al escenario desde el mangrullo, lugar elegido para presenciar el concierto, según contó luego el propio Charly. Pero el mayor impacto se produjo cuando, en una alegoría a la reciente Guerra de Malvinas, una lluvia de pirotecnia derribó la gran ciudad armada como escenografía.

“El disparador de eso fue Charly diciendo que quería que algo se destruyera. Ahí surgió la idea de hacer esa ciudad, para la que fui en busca de un gran amigo, el escenógrafo Juan Lepes, que tenía un gran taller como para armar eso”, recuerda Renata Schussheim.

Para el “bombardeo”, se habían tirado unos alambres desde el mangrullo por donde se desplazarían unos cartuchos con pólvora a fines de que impactaran contra los perfiles de edificios del fondo del escenario, pero una gran incertidumbre sobrevoló toda la jornada, no solo por la imposibilidad de poder testear previamente el truco, sino también por los inoportunos chaparrones que amenazaron con arruinar todo.

“El día que se hizo el show, estaba en el mangrullo con Luis Alberto (Spinetta) y empezó a llover, ante lo cual pensé que nada iba a suceder porque todo se iba a humedecer y no iba a estallar nada. Así que junto con la lluvia caían mis lágrimas de desesperación y angustia. El tema es que sí funciono y voló por el aire todo. Fue una locura. Los chicos que estaban tocando vieron que se caía la escenografía y ellos mismos estaban muy sorprendidos”, narró la artista. Y concluyó: “Son esos momentos que yo siempre digo que a Dios le gusta el teatro y los espectáculos, porque no se podría haber hecho eso sin ningún ensayo, pero salió todo absolutamente maravilloso”. Schussheim también hace hincapié en otros aspectos del show pensados desde su dirección artística, como la limusina rosa o la presentación en francés de Casanovas. “Hubo un montón de chistes que tenían que ver con todo el show”, remarcó.

De esta manera, Charly institucionalizaba cierta imagen glamorosa para el rock local, muy resistida bajo argumentos puristas, pero que no obstante se establecería como moneda corriente en la renovación de la escena en esa década. El ingreso de la marca de jeans Fiorucci como sponsor alimentaría a los detractores, pero también abriría una nueva era en tal sentido. El mismo Charly se burlaría de ello en su canción "Transas", grabada un año más tarde en Clics Modernos.

Osvaldo Marzullo era periodista de la revista Pelo, y rememora algunas de las cuestiones por las cuales el concierto quedó en la historia. “El disco había tenido un impacto muy fuerte y cuando se dijo que este recital iba a ser en una cancha de fútbol fue raro porque era mucho. El público de rock no era tan grande en ese momento. Creo que el más convencido que eso iba a andar bien fue el propio Charly. Él convenció a todos y armó un show que realmente fue espectacular. Lo recuerdo como esos shows que te vuelan la cabeza”, dijo el periodista.

Además de destacar el gran cancionero con el que contaba Charly a esa altura y “la descomunal puesta” de Renata, Marzullo reflexiona sobre el valor simbólico que tuvo la entrada en la limusina. “Fue medio raro porque creo que no andaba y la entraron empujando, así que tuvo esa cosa de rockstar de Charly, pero a la vez de rockstar argento, pero estuvo bueno”, apuntó, a la vez que, a título personal, destaca que el “bombardeo” no fue de las más partes que más disfrutó del show, a pesar de su fuerte impacto. “Que Charly haya realizado un recital de esa envergadura y que haya terminado bien fue un gran espaldarazo para futuras aventuras de ese tipo. Lo recuerdo como uno de los shows más grosos de aquella época”, concluye el periodista especializado.

El guitarrista Jorge Minissale estuvo ese día arriba del escenario como integrante de Sueter, un grupo maltratado en esa jornada, luego de la buena recepción que habían tenido Los Abuelos de la Nada. Cuarenta años después, el músico tiene su lectura de lo ocurrido. “La gente quería ver a Charly. Ya habían tocado Los Abuelos para que los músicos que luego iban a tocar con Charly tuvieran un descanso; así que cuando vinimos nosotros la gente ya estaba un poco inquieta. No éramos conocidos y era una época hostil y agresiva del público cuando no le gustaba algo. Yo todavía tengo por ahí la Stratocaster con la marca de un monedazo”, narra, para luego aceptar que, a largo plazo, esa exposición fue positiva para la banda.

A diferencia de la “amargura” que sentía el líder de Suéter, Miguel Zavaleta, quien confrontó a quienes agredían al grupo, Minissale logró sortear emocionalmente ese momento y disfrutó a pleno el concierto de Charly. “Fue maravilloso, fantástico, al igual que la puesta en escena de Renata. También fue maravilloso el post show con la cena en la Costanera con todos los músicos. Estar sentado en la mesa con Charly, en esa noche tan especial, siendo muy joven, me hacía sentir que ya estaba perteneciendo a ese mundo que veía en las revistas. Como que iba por el buen camino. Fue una noche importante para mí y para todos, para la cultura nacional”, remarcó el guitarrista.

“La escenografía fue monumental y todo ese recital fue increíble pero digamos que las cosas sucedían porque el que quería que las cosas sucedieran era Charly. Él era el que convocaba y tenía una idea. Cada vez que trabajé con él, traté de acercarme lo más posible a sus sueños, dentro de lo que es estar en el Tercer Mundo y todo eso, pero siempre logré estar bastante cerca de sus sueños y de todos nosotros. Eso lo tengo claro”, remata Renata Schussheim.

Fuente: Página 12

El blog de Charly García (hecho por DIOS)

viernes, marzo 27, 2020

"Yendo de la cama al living", la canción con la que Charly García salió de su propia cuarentena

Yendo de la cama al living, Charly García dio sus primeros pasos como solista
En medio de la cuarentena por la pandemia de coronavirus , la canción inaugural de Charly García como solista se convierte en el gran soundtrack inesperado. Un monólogo del encierro compuesto entre las guerras políticas y personales, entre el distanciamiento glacial y el antídoto del amor.

Oh no. No hay ninguna vibración. Promediando el tema, Charly García advierte que no solo ha perdido conexión con el exterior, sino incluso con el impreciso espacio interior: "no hay señales de algo que vive en mí". El protagonista de " Yendo de la cama al living" conoce el antídoto para la pandemia pero ya es demasiado tarde. Como el Capitán Willard de Apocalypse Now (como el Pink de The Wall ), está confortablemente adormecido. Acaso como todos nosotros con las series de streaming. Publicado oficialmente el 28 de octubre de 1982, el gesto inaugural de Charly García como solista es un despojamiento. Incluso quedarse en casa, parece decir, es una actividad de alto riesgo: podés encontrarte a vos.

La anécdota es bien conocida. Cada vez que ponía los discos de Serú Girán, un Migue García de cinco o seis años llegaba hasta el primer cambio de ritmo y retrocedía la canción. "¿Por qué siempre escuchás esa parte y no lo escuchás entero?", preguntó Charly. "Es que para mí, un tema es uno", respondió Migue. En plena transición del rock progresivo hacia la new wave (de Genesis y Premiata Fornería Marconi a Brian Eno y Talking Heads), García encontró la horma de su zapato: un desafío artístico. Alterando su metodología habitual, diseñó una línea de bajo y las dos notas complementarias para cerrar los acordes esenciales: SOLm7, Do7, RE7. "Eso fue un avance para mí, por el tipo de armonías, por el solo hecho de haber compuesto un tema sin saber qué iba a pasar después -dijo Charly-. O sea: empecé por la base, pero sin saber qué iba a haber arriba".


Si bien nunca fue tocada en vivo por Serú Giran, en la mazmorra de algún coleccionista (Hobby De Fino, por ejemplo) está celosamente atesorada una versión primitiva con letra en inglés y la voz líder de David Lebón. De manera que es posible suponer que la música de la canción fue compuesta en el interregno entre la separación de la banda y el comienzo de su etapa solista. Un período casi fantasmagórico: los últimos conciertos de Serú fueron en marzo de 1982 y las sesiones de grabación de Pubis Angelical comenzaron en abril. Como dijo García: era un solista por abandono.

Aunque las sesiones están acreditadas a partir de mayo, García construyó su propio mito: exactamente el 2 de abril de 1982, mientras las tropas argentinas desembarcan en las Islas Malvinas, se metió en los Estudios Del Jardín para grabar la banda sonora de la película de Raúl de la Torre. "Me encerré en un estudio un mes, y de la guerra me enteraba cuando iba al bar de al lado -le dijo García a Gloria Guerrero, en la revista Humor-. Un día me acuerdo que pasaron un 'Comunicado', y todo el mundo en el bar se calló. Un bar de la avenida Santa Fe, todo pituco. Me hacía acordar al 'Huevo de la Serpiente'. Una situación límite que no sucede y a la vez sucede... Una locura. Entonces rogué que no bombardearan Buenos Aires y seguí haciendo mi trabajo, aunque se cayera el mundo a pedazos al lado mío. Porque es lo único que me interesa hacer, y lo único que me salva. Si me enganchara con lo que pasa afuera, me volvería loco".

Alienado por su disciplina artística a rajatablas, el puro hedonismo o incluso su salud psíquica -o acaso las tres cosas-, García se atrincheró en su flamante departamento de Coronel Díaz y aquellos estudios en el primer piso de Santa Fe 1284. Sus ocupaciones de la cuarentena fueron ordinarias y extraordinarias: consumiría drogas y trataría de poner en orden su vida sexual. Pero, en lugar de series por streaming, se rodearía de sintetizadores y teclados para retratar minuciosamente las contraindicaciones de la cuarentena. Como notaron Zariello y Roque Di Pietro, su patrón lírico parece haber sido "Gotta Serve Somebody", de Bob Dylan. Es una observación sensata. No solo porque Slow train coming (1979) es uno de los discos favoritos de García, sino porque un fragmento del videoclip emula a "Subterranean homesick blues".

miércoles, diciembre 27, 2017

Charly García: a 35 años de un concierto histórico

El 26 de diciembre de 1982 el músico presentó en Ferro "Yendo de la cama al living". Repaso de aquel mítico día.

Día histórico. Charly, en Ferro, se despachó  con 22 temas y un concierto épico.
Era 1982. Serú Girán se estaba separando y a Charly García le había llegado el momento de encarar su carrera en solitario. Esa que muchos destacan por sobre sus bandas Sui Generis e incluso Serú.

Tumultuosa época para proyectar, para trabajar, e incluso para estar lúcido dentro de un contexto bélico. Mientras Argentina estaba en guerra con Gran Bretaña por las Islas Malvinas, el hombre del bigote bicolor cocinó su primer álbum "oficial" dentro de su camino en solitario: el laureado Yendo de la cama al living y lo presentó con bombos y platillos el 26 de diciembre de 1982, en el estadio de Ferro Carril Oeste, en Caballito, su barrio natal.

Y fue épico. Era el primer show del rock argentino en un estadio grande, de fútbol.

Es verdad que en ese año García había dado el puntapié inicial en su proyecto solista cuando Raúl de la Torre le encargó la banda de sonido de su película Pubis Angelical, disco homónimo con 15 canciones, que se grabaron junto a Ernesto Zoca entre mayo y junio de 1982 en Hollywood Paradise Studios, de Estados Unidos (y luego terminó haciendo la mezcla final junto a Amílcar Gelabert, en los Estudios Ion). Pero Yendo de la cama al living fue el gran comienzo. Y en simultáneo con Pubis Angelical el músico comenzó a preparar su disco debut -en el que toca la mayoría de los instrumentos- finalmente editado en agosto de 1982.



La canción que le dio título al disco fue su primer tema. Ese del ritmo aletargado que generaba un clima asfixiante, elocuente para describir la época en la que se vivía. Pero claro, Yendo de la cama al living no fue el único hit. Luis Alberto Spinetta, Pedro Aznar, Nito Mestre y León Gieco, los grandes invitados del disco, colaboraron para que la seguidilla de temas sean letales. Superhéroes (con la voz de Mestre); No bombardeen Buenos Aires; Vos también estabas verde; Yo no quiero volverme tan loco (con la voz de Gieco); Canción de dos por tres (y los solos de guitarra de Luis Alberto Spinetta); Peluca telefónica (mención aparte las impecables zapadas de Spinetta/Aznar) y la magnífica Inconsciente colectivo, completaron el debut solista de García, considerado uno de los mejores de la música argentina.

Ante 25 mil personas, acompañado por una banda integrada por Andrés Calamaro (teclados), Willy Iturri en la batería (con quien luego presentaría su próximo disco Clics modernos en vivo, junto a Pablo Guyot y Alfredo Toth), Cachorro López (bajo) y Gustavo Bazterrica (guitarra), Charly García brindó uno de los recitales más recordados del rock nacional.

Los músicos llegaron en un Cadillac rosa y antes de la presentación de García tocaron Los Abuelos de la Nada -producidos por Charly- y Suéter -a los que no les fue muy bien-. "Luis Alberto (Spinetta) estaba entre la gente, iba a subir al escenario, pero no pudo llegar entre tantos autógrafos", contó el propio García unos días después del show. "Lo habíamos hablado antes", había agregado.

Además de repasar cada uno de los temas que integró Yendo de la cama al living, García compartió algunas canciones de su paso por Sui Generis, Porsuigieco, La Máquina de Hacer Pájaros y Serú Girán.

Arrancó con Pubis angelical y entre medio de cada una de las canciones de Yendo de la cama al living, siguieron No llores por mí, Argentina, Viernes 3 A.M, Desarma y sangra y Cinema verité (Serú); Marilyn, la Cenicienta y las Mujeres, No te dejes desanimar e Hipercandombe (La Máquina de hacer pájaros) además de Antes de gira (Porsuigieco); Quizás porqué, Cuando yo me empiece a quedar solo y Bienvenidos al tren (Sui Generis), Los dinosaurios (que luego lo incluiría en Clics Modernos, de 1983) y Cómo me gustaría ser negro (una extraña canción que García grabó en el '83 como invitado para el disco Moro-Satragni de Oscar Moro y Beto Satragni).

Si bien fue un impecable concierto de 22 temas en total, el momento épico y más recordado de aquella noche del 26 de diciembre de 1982 se produjo cuando sobre el final de No bombardeen Buenos Aires una lluvia de proyectiles de utilería cayó sobre la escenografía, a cargo de la artista plástica Renata Schussheim.



Por Martín Muti

Fuente: Clarín

El blog de Charly Garcia (hecho por DIOS)

sábado, octubre 01, 2016

No bombardeen Barrio Norte

Desde este lunes 3 de Octubre se distribuye en disquerías porteñas y librerías argentinas (en noviembre llega a Uruguay) el primer volumen de la serio de libros sobre discos.

El aliado Martín Zariello (a.k.a. il Corvino) se sambuye en el debut solista de Charly García.

Clásico instantáneo desde su aparición en octubre de 1982, Yendo de la cama al living es uno de esos discos que sin dejar de ser autorreferenciales atraviesan toda la cultura de un país. 


Obsesivo, ilustrado, subjetivo, virtuoso en el arte de la digresión, fan y aliado, Martín Zariello escucha, observa, analiza y reconstruye a Yendo de la cama al living desde múltiples ángulos. 
La antena referencial de García es tan grande que su obra convive con naturalidad con Erik Satie, Bob Dylan, Chopin, Spinetta, Borges, Manuel Puig, Mercedes Sosa, la guerra de Malvinas, los Beatles, Pete Townshend, The Clash, el tango, el rap, el trip-hop antes de su existencia, Phil Collins, Frank Zappa, Milton Nascimento, Carl Gustav Jung, el hijo de Horacio Salgan y la máquina de ritmos Roland TR 808. 


¿Qué clase de sensibilidad posee ese extraordinario artista conocido como Charly García para lograr semejante impacto a través de la banda de sonido de una película y un longplay pop-rock de ocho canciones?


El Autor
Martín Zariello nació el 30 de octubre de 1984 en Mar del Plata. Publicó dos libros de ensayos (Sobre el rock y En realidad quería hablar de otra cosa) y dos de cuentos (La luna y la muralla china y Cuatro). Mantiene el blog www.ilcorvino.blogspot.com

“Este libro gira en torno a Yendo de la cama al living/Pubis angelical pero aproveché para escribir sobre Charly desde la mirada del fan nerd que soy: sus discos piratas, la era Say No More, su relación con la crítica y el ambiente del rock, la era post Palito, la incidencia del cine en su obra, su vínculo creativo con otros músicos (Spinetta, Aznar, Fito). La idea fue hacer una máquina de hablar de Charly García. 
Sin la colaboración esencial de Horacio Roque Di Pietro como editor y DT el libro no existiría. 
Forma parte de la colección Vademécum y sale por Perro Andaluz Ediciones/La Edad de Oro en Argentina y Uruguay.

Tenemos un ejemplar para sortear entre nuestros seguidores de Facebook...
Ganate un ejemplar del libro "No bombardeen Barrio Norte" de Martín Zariello.

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Posted by El blog de Charly García (hecho por DIOS) on Sunday, October 2, 2016

El blog de Charly García (hecho por DIOS)

sábado, junio 06, 2015

100 Mejores canciones

1 - Inconsciente Colectivo
Yendo de la cama al living, 1982

Como standard de fogón y gospel de la transición democrática, “inconsciente colectivo” es una canción desfasada de su sonido primordial, melodía y letra disueltas en un estado de ánimo que conjuga el miedo y los sueños de libertad de una época. Al escuchar “nace una flor, todos los días sale el sol”, lo primero que resuena en la mayoría es Mercedes Sosa, esa especie de voz en off de la conciencia musical argentina. Pero hay que volver a la grabación original del tema, la que cerraba el debut solista de Charly García de 1982. Tras la separación de Serú Girán, García relanzaba su carrera convertido en una celebridad nacional. Las expectativas eran enormes. Yendo de la cama al living (que se publicaría en tándem con Pubis Angelical, la banda de sonido de la película de Raúl de la Torre) tenía que ser también una reinvención. después de grabar todas las pistas entre los estudios ION y Panda, Charly y el técnico Amílcar Gilabert se sentaron a escuchar el material. Había algo que no funcionaba. Y aunque no podía definir qué era, Charly optó por descartar todo y empezar de nuevo. “Esa decisión fue una pegada”, dice Gilabert ahora.

En comparación con su obra previa, el Charly solista ostentaba un sonido “más racional, no tan cargado de cosas, donde los silencios funcionaban también como notas musicales”, en palabras de Gilabert. “Inconsciente colectivo” era un inédito de la época de Bicicleta (1980) que Serú tocó en sus shows del coliseo de Diciembre del 81. Era una balada sobre la vida nueva y las fuerzas oscuras, y tenía una resonancia política innegable. Charly en otro momento genial de lo que podríamos llamar intimidad de masas. “Encontré una forma de hacerlo que me gustó”, le dijo a Claudio Kleiman en Expreso Imaginario, en Noviembre del 82. “Tiene una cosa eléctrica que se repite todo el tiempo, como una especie de mantra, y por otro lado la melodía es casi folk”. El baterista Willy Iturri, ejecutor de la base minimalista (proto trip-hop), fue el único músico que participó de la grabación además de Charly, que se cargó el resto de los instrumentos. “El arreglo nos costó muchas vueltas manzana alrededor de panda”, recuerda Iturri. “Hacíamos una toma, no nos conformaba y salíamos a caminar para hablar de qué estaba fallando.” Si nos abstraemos del contexto-país, de su impronta psicobolche, y penetramos en la materia sonora de la grabación, es llamativo ver cómo esta marcha fantasmal de pop moderno se convirtió en un himno para patios de escuela, en el tema más versionado del catálogo de García. Algo así como el “Imagine” del rock argentino.
Por Pablo Plotkin

2 - Viernes 3 AM
La grasa de las Capitales, 1979

La balada opresiva, sin estribillos ni entrelíneas, que una noche Charly escribió en diez minutos, como Bob Dylan con “Blowin in the wind”. De hecho, la grabó mientras improvisaba melodía y letra de punta a punta en el estudio, y el piano y una de las voces (después la dobló) de esta iluminación a deshoras quedaron en la mezcla final. Ws el espejo roto de “No te dejes desanimar”, el tema de autoayuda de la máquina de hacer pájaros, y fue censurado por la dictadura por “Incentivación al suicido”, un incidente que quedó en el olvido pero que por entonces contribuyó para agigantar su impacto. En “viernes 3 AM” las cosas terminan mal: ante la perspectiva de un fin de semana insoportable como parábola de vacío ideológico, el protagonista acaba con su vida porque “no puede más”. “Viernes 3 AM tiene un error”, reconoce Charly. “Dice Bang, Bang, Bang”. Nadie puede pegarse tres tiros. Con el primero ya se mató.” En la versión que aparece en La Grasa de las Capitales no participa David Lebón, pero sí lo hace el bajo angustiado de Pedro Aznar, quien reveló que “cada vez que la ensayábamos no podía evitar llorar”. Una confesión que eleva todavía más a este réquiem de aires tangueros y genialidad instantánea.
Por Nicolas Miguelez

jueves, diciembre 26, 2013

Recordamos el gran show en Ferro '82

El 26 de diciembre de 1982 el artista presentó su disco Yendo de la cama al living. "No Bombardeen Buenos Aires" quedó en la memoria.

CADILLAC. Charly junto a Cachorro López llegando al show.

Este gran disco de Charly García fue grabado en agosto de 1982 y fue editado luego de la Guerra de Malvinas. Cuenta con grandes canciones que perduraron en el tiempo: “Superhéroes”, “Yo no quiero volverme tan loco”, “Inconsciente Colectivo”, “No bombardeen Buenos Aires”, “Peluca telefónica” (con la participación de Luis Alberto Spinetta y Pedro Aznar) y la que le da nombre al disco.

Al día siguiente de la Navidad de 1982, el artista lo presentó en el estadio de Ferro. Suéter y Los Abuelos de la Nada fueron la banda telonera  y García estuvo acompañado por una gran banda formada por Andrés Calamaro (teclados), Willy Iturri (batería), Cachorro López (bajo) y Gustavo Bazterrica (guitarra), excepto Iturri, los demás eran componentes de Los Abuelos de la Nada. Como invitados  salieron a escena Mercedes Sosa, Nito Mestre y Pedro Aznar.

Muchos recuerdan el gran despliegue y puesta en escena. En "No bombardeen Buenos Aires" una lluvia de proyectiles de utilería destruyó la ciudad que formaba el decorado creado por Renata Schussheim. Charly llegó al escenario en un Cadillac rosa, acompañado de su banda.
En ese mismo año, Raúl de la Torre le encargó la banda de sonido de su película "Pubis Angelical".


martes, octubre 15, 2013

Pete Townshend: "quiero conocer a ese tal Charly García"

Clarín vio un show de la mítica banda en el Madison Square Garden y dialogó con el guitarrista. Townshend habló del paso del tiempo, de Bob Dylan y hasta de Charly. Vienen en marzo de 2007. 

Un hombre y una visión. Pete Townshend, el guitarrista, compositor y líder de The Who, nunca aspiró a otra cosa que a pavimentar terrenos y echar claridad allí donde persistieran las sombras. Desde el temprano uso de efectos pirotécnicos en la guitarra que definieron la potencia de su banda y su conciencia del poder de la moda y la tribu, se erigió junto a The Who en líder del movimiento Mod. Desde el accidental momento en que su guitarra se quebró ante el techo cercano de un pub, dispuso del sacrificio habitual y ritual del instrumento en un síndrome tipo Ave Fénix, que en cada nueva noche renacía de las cenizas de su anterior destrucción. Desde su plus de estudiante de arte, sintió que el formato rockero le quedaba chico y diseñó, sino la primera (que podría ser S.F. Sorrow de The Pretty Things), la más famosa ópera rock de la historia: Tommy.

Los últimos años no fueron fáciles para él: perdió un amigo (el bajista John Entwsitle) y se vio envuelto en un caso donde se lo acusaba de ingresar a páginas de abusos de menores en internet. Los cargos le fueron levantados a los cuatro meses y, aunque ahora prefiera no hablar de ello, alegó que estaba chequeando material para su primera novela (The Boy Who Heard Music), donde el protagonista ha sido abusado de niño. Igual que el propio Townshend y que ese personaje sordo, ciego y mudo que lo elevara a la categoría de leyenda: Tommy.

Ahora, The Who está empezando su undécima gira desde que se despidiera por primera vez, allá por 1982. La novedad es que, por primera vez desde entonces, está trabajando junto al cantante Roger Daltrey en un disco en estudio de la banda que redefinió los 60 británicos junto a Beatles y Stones. "El disco se llama Endless Wire (Cable sin fin), como una de las canciones y saldrá el 30 de octubre. En enero de este año decidí intentar escribir una mini-ópera. Justamente 40 años después de la primera mini-ópera que escribí: A Quick One While He s Away, así que fue como transportarme al pasado, aun que ésta es sobre un grupo de jóvenes que usan internet para hacer música y dar shows. O sea, la clase de historia que siempre inspiró mi composición: siempre creí que la música puede hacer olvidar los problemas.

Los últimos discos de tus compañeros de generación (Paul McCartney, los Stones, Bob Dylan) fueron recibidos con mucho entusiasmo por el público y la crítica. ¿Esto te presiona?

No, más bien me llena de coraje. Siento que todos estamos encontrando una nueva forma de que nuestra música vuelva a tener peso. En mi caso, se trata de una cuestión de paciencia: aprender a encontrar el momento justo y las notas justas. En cambio, Paul, Bob y los Stones nunca pararon, como sí lo hicimos nosotros.

Pero nunca dejaste de componer para tus discos solistas. ¿Se encara diferente un proyecto solista que un disco de The Who?

No. Yo uso los mismos métodos para componer. Lo que cambia son los músicos. En el caso de este disco sólo tengo que hacer espacio para una sola persona, que es mi colega Roger Daltrey. Es el mejor intérprete de mis canciones. ¡Y sobre todo un terrible editor! Así que si queremos hacer un buen disco hay que tenerle preparadas un montón de buenas canciones.

¿Cuánto cambió tu vida con las muertes de tus compañeros de banda John Entwistle (2002) y Keith Moon (1978)?

Eramos una pandilla, como tantas bandas de rock. Y cada vez que perdemos un integrante, toda la estructura se resiente. Pero aprendimos grandes lecciones y nos pusimos fuertes. Cuando John murió, el desafío musical fue mayor: se puede decir que Keith Moon era un gran baterista, un excéntrico lunático, entonces convivir con él era divertido y duro a la vez. Pero John era un músico sorprendente, no es fácil que un bajista sea tan importante. Gracias a nuestro trabajo en conjunto convertimos el sonido de The Who en algo único y famoso.

En una entrevista reciente dijiste que "Dylan haciendo rock es flojo, no puede tocarlo". ¿Siempre pensaste así de él?

Bob Dylan no es un músico de rock: toca con músicos de rock. De hecho, amo su versión del rock and roll y a los músicos que lo ayudaron a cambiar del folk al rock. Y también adoro cuando toca folk y country & western. Es único.

¿Cuál pensás que es la mejor canción de The Who?

Cambia a cada rato. Actualmente es Tea & Theatre, del nuevo disco. Es honesta y apropiada para gente de 60 como Roger y yo. De las viejas, adoro todas, pero me encanta tocar especialmente The Seeker.