domingo, diciembre 13, 2009

Director argentino sueña rodar filme sobre Charly García

La Habana, 13 dic (PL) El cineasta argentino Fernando Rubio aseguró aquí que le gustaría filmar un documental sobre su compatriota, el roquero Charly García, a quien considera uno de los músicos más notables de América Latina.

Es sorprendente, dijo a Prensa Latina. Ha compuesto algunas de las mejores canciones de rock contemporáneo en mi país.

Rubio participó en el recién concluido festival de cine de La Habana, en el que proyectó su filme Las manos al piano, inspirado en la vida de otra de las figuras del rock argentino, Fito Páez, quien lo acompañó en esta visita.

El documental, de 75 minutos, fue exhibido como parte de las presentaciones especiales de la cita fílmica. Producido por el actor Gastón Pauls, recoge momentos de la grabación del álbum Rodolfo (2007), de Páez.

A una pregunta de cómo la música lo ha influenciado, explicó que creció escuchando tangos, en especial los de Astor Piazzolla, las canciones de Atahualpa Yupanqui y los roqueros de Attaque 77.

Fuente: Prensa Latina (Cuba)

En Diálogo con el mismísimo DIOS Fernando Rubio dijo: Me preguntaron algunas cosas sobre la música y dije que si hiciera otro documental sobre un músico dije que lo haría sobre Charly, porque amo su música y sus canciones hicieron mejor mi vida, pero no es un plan por concretar, aunque quizá... tal vez una noticia apresurada haga surgir el deseo en idea y la idea en acción. Tendría que preguntarle a Charly si quiere. No te parece?

Necesito Un Gol

Charly García se apareció en Villa Crespo para ver el choque entre Atlanta y Almirante. El músico no tuvo suerte: hubo cuatro goles anulados y terminó con un gris 0-0, ideal para el tema de su disco Say No More.



El músico en la platea de Villa Crespo.

"Yo soy de ese canal
Y estoy peinado igual
Que el chico del tablón
Por favor, yo necesito
un gol...".

Esas son las palabras de Charly García en su canción Necesito un Gol, del disco Say No More. Y, la verdad, la letra refleja lo que el mítico cantante y compositor observó ayer en la cancha del Bohemio. La presencia del músico en el estadio de Atlanta revolucionó la calurosa tarde de Villa Crespo: lucía una camisa oscura, un jean y un gorro con el escudo del Bohemio. Una pinturita. Un primer tiempo en el que se lo vio en la platea y, a partir de los 35 minutos de esa primera mitad, en la cabina principal del sector de prensa. En ese lugar se agolparon cerca de 50 periodistas que querían como fuese una foto, declaración o simplemente un saludo de uno de los máximos ídolos argentinos.

Y Charly tuvo sus impresiones: "Me sorprendió cómo se vive el fútbol de Ascenso. Es muy pasional, casi más que en Primera. Lo que no puedo creer es que no vaya el público visitante, es una pena". Enorme oído, García también demostró que tiene ojo clínico. Ayer, los chiches, tacos y caños corrieron por cuenta de Miguel Gonzále. Y al hombre del bigote bicolor no se le escapó: "Quedé encantado con el Mágico. Un manejo bárbaro, realmente da gusto verlo jugar porque es del tipo de los jugadores que a mí me gustan". También se refirió a su pasión por la pelota: "Este año pude ver mucho fútbol. Vi un Superclásico, algún partido de la Selección y hasta en el exterior. Estuvo muy bueno por eso quise venir acá para ver cómo se sentía".

Cabe recordar que Charly anduvo por todo el mundo mirando fútbol. Vio tres partidos este año, además del de ayer: el último River-Boca, Argentina-Perú y Deportivo Quito-Macará, en Ecuador, choque que ganó el equipo del argentino Ruben Darío Insua con goles de los compatriotas Niell y Borghello. Además, cuando tocó en Chile coincidió en el hotel donde estaba hospedado Vélez para el partido contra Unión Española, de la Copa Sudamericana, y se sacó fotos con algunos de ellos.


Say No More. Lo cierto es que el partido estuvo durante toda la tarde en un segundo plano, pero hubo dos tiempos distintos. El primero, una delicia. Muchas situaciones de gol, y cuatro de ellas entraron, aunque ninguna fue convalidada.

Y el ST pareció una pelea de boxeo. Luchaban por ver quién caía primero. Aflojaron el ritmo y se conformaron con el punto. "Por favor, yo necesito un gol", habrá dicho Charly.

Por Diego Bever

sábado, diciembre 12, 2009

Charly García: El Concierto Subacuático [Trailer DVD]


Fuente: La Nación

Charly García le dijo "NO" a Susana

Estaba todo arreglado para que el músico esté presente este domingo en el programa de la diva de los teléfonos, pero en las últimas horas se dioa conocer que finalmente Charly no estará en el living de Susana. Aún no trascendieron cuáles son las causas por las que el ex Sui Generis se bajó a último momento del programa. Por otro lado, más allá de la inesperada baja del músico, la diva contará con las visitas de Claudia Fernández, Panam y Marina Calabró, quienes hablarán del oficio de ser mamá.

Fuente: Perfil

martes, diciembre 08, 2009

Música salida del alma

El momento tuvo algo de único, de ánimo de no querer terminar. "Andá al piano", le dice Charly García a Fito Páez, y Fito obedece. "No lo ensayamos", advierte, mientras nos prepara para un tema "que sabemos todos y que tiene que ver con mis inicios". Nito Mestre presta también su voz y comienza entonces Canción para mi muerte. El escenario se volvió una declaración de cariño. Tanto del músico hacia el público, como de los músicos hacia Charly.

El afecto se mantuvo a lo largo de toda la noche del sábado, libre ya de las amenazas de las lluvias tempranas, en ese ámbito propicio para la música que significa el Hipódromo del Parque Independencia. La situación referida, quizá, haya sido uno de los pasajes más bellos. No sólo por lo que significa Sui Generis -allí, desde el escenario, luego también de interpretar Cuando ya me empiece a queda solo sino por las ganas del músico de prolongar la noche (fueron cuatro bises) y de agradecer.

Porque el cuidado de los músicos en escena daban cuenta de una ronda que es sostén para Charly y, sobre todo, garantía para su música. Todos alrededor de él, y él que digita y que se deja compensar de forma mansa donde allí todavía no puede. Por eso los teclados de Fabián Vön Quintiero -discípulo ya graduado , quien a la manera pirata de Jack Sparrow sostiene un timón simétrico, desde el otro costado del escenario, dando balance y adorno al piano de García. Los dedos de Charly, mientras tanto, que ya no mamporrean las teclas como acostumbrara, sino que ahora acarician.

Lo mismo desde las guitarras, en un dueto de amistad compartida y espejada entre Kiuje Hayashida y Carlos García López -otro graduado con honores . El eje escénico, allá en lo alto, dado por la batería de Tonio Peña Silva y, uno a cada lado, el bajo de Carlos González y la sensualidad loca de Hilda Lizarazu: voz que corre en todas direcciones, que baila y que canta y que el público adora.

Todos pendientes de los movimientos ralentizados de Charly -los músicos, el público , de sus pasos justos y medidos entre el piano y el micrófono a mitad de escenario. Se cuelan también algunos pasos de baile. Como si fuese un pasajero en trance, consciente de que lo es, de que la pasó mal. "Me olvidé la letra de mi propia canción, qué va a ser...", se confiesa tímido. Le acercan la hoja y Fito puede entonces dar música al piano con Desarma y sangra.

"¿Cuántos de ustedes han visto a Serú Girán?", pregunta Charly a la multitud y advierte: "este tema tiene que ver con lo que me está pasando". Interpreta entonces Llorando en el Espejo pero nunca nos dice el título porque tampoco lo canta igual: "No hay señales en tus ojos y estoy mirando en el espejo y no puedo ver", de nuevo la misma timidez, la misma confesión, la mucha sinceridad.

Charly paseó su música por entre los laberintos de los discos Rock & Roll (Yo), Clics Modernos, Piano Bar, Cómo conseguir chicas, Tango, Influencia, Yendo de la cama al living. A propósito de este álbum, escucharlo recuperar el tema Canción de dos por tres, tan único como aquel disco; o cantar como siempre, para siempre, esa línea magnífica que No soy un Extraño todavía permite desde los ecos de Clics Modernos: "Desprejuiciados son los que vendrán, y los que están ya no me importan más".

Los temas de García siguen un derrotero nunca igual, de letras siempre resemantizadas, acordes de maneras insospechadas con sus nuevos contextos de época. Lo que permite pensar otro de los rasgos de la noche, el del público de edades diferentes, con ganas de escuchar y de ver a uno de los músicos fundamentales.

Sobre el bis final, Charly sostiene unas notas en el piano y absolutamente nadie, sea en el escenario o en el público, sabe qué es lo que va a venir. Sorprende entonces con Mr. Jones, de Sui Generis, y la alegría de Nito Mestre se nota: salta y se apura por cantar el tema. Increíblemente, Charly es capaz de analogar la ansiedad de los que escuchan con la de quienes están junto con él.

Observarlo a Charly García hacer lo que le gusta es bellísimo. Sus zapatos negros y lustrados resaltan de brillo. El traje le calza perfecto mientras disimula, de paso, un abdomen algo prominente (parece mentira). Charly respira la música, y el aire compartido del lugar termina por contagiar. Ése fue, por encima de cualquier otro aspecto, el rasgo distintivo de la noche.

Es así como está Charly. Lleno de ganas y de sinceridad y de música para tocar y componer y volver a regalar. Fue un encuentro de alegrías el del sábado. Los comentarios luego del show lo señalaban y prometían. Aún cuando el público le demande a Charly siempre más -ese más sin fin, a alguien que tanto ha dado , ese mismo público se sabe ahora parte fundamental de este nuevo rumbo para el músico, maestro de orquesta que gusta ahora de dirigirse al público marcando notas de solfeo.

Charly tocó mucho y muy bien. La banda suena estupendo. Pero lo que persiste, como nota mayor y todavía mejor, es el afecto. Su andar casi frágil se sostiene desde el orden de la lista de temas, gracias a su ejecución precisa, con las miradas cómplices de Lizarazu o desde la guitarra y teclados del Negro García López y el Zorrito Vön Quintiero, más la base sólida del trío chileno.

Música salida del alma, se notaba.

Por Leandro Arteaga

Fuente: Página 12/Rosario

Charly García Hizo Vibrar a Rosario

En el cierre de su gira latinoamericana, el músico Charly García tocó ante veinte mil personas en la ciudad de Rosario. García cantó 35 canciones, tuvo a Fito Páez y Nito Mestre como invitados y se mostró en gran forma.

El hombre que atravesó generaciones, que logró la identificación de la gente con sus canciones y que retrató como pocos la realidad argentina de las últimas cuatro décadas, se permite ahora hablar de sí mismo. De su momento, de su regreso atravesando sombras y tinieblas. Charly García desata una fiesta en Rosario, pero en su música, en sus gestos, en sus palabras, surge además un guiño cómplice con éste, su esperado regreso a los escenarios.

Entonces, canta Influencia y se golpea el pecho cuando dice aquello de "voy a confiar en mí". Y evoca a Serú Girán con Llorando en el espejo, una canción que, confiesa, "se adapta mucho a lo que me pasa". Pero hay más de un Charly que disfrutó del lugar y del contacto con la gente el sábado a la noche.

Invita a Nito Mestre y en las estrofas de Cuando ya me empiece a quedar solo habla de "una vejez sin temores y una vida reposada". Es la postal más perfecta de su actualidad. Es Charly en estado puro. "Y un millón de manos que me aplauden", sigue cantando. Son, al menos en Rosario, unas 20 mil las que se chocan rendidas ante él.

En la despedida de la gira latinoamericana que inició en Perú y que, previo paso por Vélez, tocó su punto final este año en el Hipódromo de Rosario, hubo una ceremonia de reencuentro con sus fieles seguidores: desde el adolescente bailando frente al escenario con una remera de Iron Maiden hasta el cincuentón calvo de elegante sport. Todos quieren hacerle el "aguante" en el sexto show que ofrece desde su regreso, el segundo en la Argentina.

Y él devuelve tanto afecto con música. Acompañando por una banda ajustada y poderosa, entrega un recital de 2 horas y 20 minutos con 35 piezas que ya forman parte del cancionero popular argentino. Si el trío chileno -Toño Silva Peña, Carlos González y Kiuge Hayashida ¿es la pared de sonido sobre la que se asienta la banda y Carlos García López es la guitarra en estado de combustión permanente, Fabián Quintiero surge como el coordinador del grupo cuidando todos los detalles. A Hilda Lizarazu le toca acompañar a García con su voz. Pero también jugar con él, teatralizar los temas.

Charly se siente contenido por la banda y abandona el piano con frecuencia. Se para frente al micrófono y canta, baila, gesticula acompañando la letra de los temas, de las que no olvidará casi nada.

Y repasa como si se trataran de golpes de nocaut al mentón un seleccionado de clásicos: Cerca de la revolución, Demoliendo hoteles, Rezo por vos, Yendo de la cama al living, Nos siguen pegando abajo, Vicio, Estoy verde, Hablando a tu corazón... Sus creaciones de los '80 tienen un lugar central.

Si el encuentro con Nito es un abrazo con la nostalgia -con él cantó Canción para mí muerte y Mister Jones-, el otro invitado de la noche fue un gesto para los locales (ver Información) Al final, bañado por una ovación, Charly vuelve a la referencia personal. "Y, la verdad que sí: Say no more aguanta", tira entre cómplice y feliz. Como García. Un clásico inoxidable.

Fuente: Clarín.

Spinetta y el show eterno

En un maratónico recital de cinco horas en el que lo acompañaron los músicos de las bandas con las que tocó a lo largo de sus 40 años de carrera (incluido Charly García), Luis Alberto revalidó toda su vigencia. Estilo estuvo allí.

Spinetta y el show eterno
El grito primal de Spinetta, en un show cuando por primera vez el Flaco repasó todos sus hits. Charly brilló. Foto: gentileza La Nación.

El show arrancó diez menos diez de la noche. Nadie, entre las 37 mil personas que asistieron, imaginaba en ese momento que la cosa seguiría hasta pasadas las tres y veinte de la madrugada. Arrancó con Spinetta (despeinado como siempre y muy elegante con camisa blanca, chaleco negro, jeans y zapatillas) leyendo, papel en mano, una lista de agradecimiento a los músicos que por diversos motivos no podrían acompañarlo en esa noche: Lito Nebbia, Pedro Aznar, Lito Vitale, Rodolfo Mederos, Moris, Andrés Calamaro, el Indio Solari y, Hugo Fattoruso.


Enseguida se unió su banda actual con el agregado de Baltasar Comotto (guitarrista del Indio Solari) e interpretaron "Mi elemento" y "Tu vuelo al fin", de su último CD "Un mañana". Así comenzó el Flaco entonces, de adelante hacia atrás, con el viaje musical hacia los comienzos de su carrera.

Diego Rapoport, Mono Fontana y Juan del Barrio arrancaron con el revival de las bandas, repasando la era Spinetta-Jade. Allí se destacaron "Alma de diamante" y "No te busques ya en el umbral". A diferencia de lo que suele escucharse en recitales en estadios, este show de Spinetta iba a dar especial relevancia a muchas piezas instrumentales, momentos que un público en estado de encantamiento disfrutó y festejó con ganas.

Tras Jade llegó la primera sorpresa. "Rosario nos dio muchas perlas; ésta es la más grande de todas", dijo Spinetta, y ahí nomás entró Fito, casi corriendo. Se pegaron un abrazo gigante e interpretaron "Asilo en tu corazón" y "Las cosas tienen movimiento". Se notaban los ojos emocionados de Spinetta al despedir a Fito, pero aún quedaba mucho en una noche que ya asomaba bien larga.

Tras el encuentro con Fito se despachó con una serie de versiones hechas a medida de coleccionistas de rarezas. Primero vino "Mariposa de madera", de Miguel Abuelo. "Yo creo que sin esta canción no hubiera existido 'Muchacha'", dijo el Flaco. "'Ojos de papel', 'Mariposas de madera'… Es lo mismo", concluyó sonriendo y asegurando que el robo, indistinguible para cualquiera, había sido inconsciente. Luego vino una estupenda versión de "El rey lloró", de Los Gatos, y cerró el set cantando a dúo con Juanse "Adónde está la libertad", de Pappo.

Entonces subieron Gustavo Cerati y Gustavo Spinetta, hermano del Flaco. Juntos hicieron "Té para tres", de Soda, y "Bajan", de Pescado. La gente enloquecía. Una luna hermosa, amarilla, gigante, asomaba sobre la popular cuando el show alcanzó otro techo con "Cementerio Club". "Si hoy hay un sueño cumplido, ése es el mío", se despidió, eufórico, Cerati.

Subió Leo Sujatovich, tecladista de Jade, y juntos realizaron un precioso medley de "Vida siempre" y "Maribel", solos los dos en guitarra y piano. Luego llegaría otro homenaje: esta vez a Manal, interpretando una versión bien funky de "Necesito un amor" con Dante y Valentino, sus hijos, en guitarra e improvisaciones rapeadas varias.

Despidió a "los chicos" (ya bastante crecidos) y ahí nomás se mandó con los acordes de "Filosofía barata y zapatos de goma". Terminó y estaba claro que se venía Charly. Hubo, sin embargo, unos instantes de tensión cuando pudo escuchárselo susurrar un muy preocupado "¿Qué, no entra?", amplificado por la pantalla gigante.

Pero ahí nomás entró Charly, que hizo poner a medio estadio de pie con su sola presencia, y se lanzaron con una esperada "Rezo por vos" que los dos cantaron a garganta pelada. Cuando terminaron eran las doce en punto. Habían pasado dos horas de altísima calidad y todavía faltaba...

Luego de un intervalo de quince minutos llegó el turno de Los Socios del Desierto. Con un homenaje a Diego Wirzt, baterista de la banda fallecido el año pasado (remplazado por Javier Malosetti), interpretaron explosivas versiones de "San Cristóforo", "Bosnia" y "Nasty People". Enseguida llegó el turno del otro trío de Spinetta, el esperado regreso de "Invisible".

Había que estar ahí sólo para ver las caras de alegría de Machi y Pomo y el Flaco y escuchar ese "1…2…3…4" de Luis Alberto para arrancar con "Durazno sangrando" y repetir el conteo, siempre igual de cuidadoso, al arrancar los tres juntos "Jugo de lúcuma", "Niño condenado" y "Lo que nos ocupa es la conciencia…".

Todo era verdaderamente un lujo, tan intenso y preciso que todos quedaron con ganas de más. Spinetta los despidió poniendo cara de "Y qué pretendían también con estos tipos…" y diciendo, como un fanático más, "¡Machi y Pomo, man!".

Ya nadie sabía ni cuántas horas habían pasado que entraron Carlos Cutaia, Black Amaya, Bocón Frascino y David Lebón: por primera vez, al igual que Invisible, Pescado Rabioso se reunía luego de su separación allá por mediados de los '70. La gente deliraba. Lebón tenía una calma sonrisa de oreja a oreja.

Arrancaron con una gema de "Pescado 2": "Poseído del Alba". Luego siguieron, sin concesiones, "Mañana y pasado (Hola dulce viento)", "Serpiente (Viaja por la sal)", "Credulidad", "Despiértate nena" y "Me gusta ese tajo", con un Spinetta divirtiéndose mares con tartamudeos ("C-c-c-con sus lindas piernas…") y varios cambios en la letra. Cerraron con "Post-Crucifixión", pero el Flaco, agradeciendo con toda serie de loas a sus músicos (algo que hizo durante todo el show) avisaba: "Esto no termina acá".

Era cierto. ¿Vieron esos dibujos de los Beatles de Magical Mistery Tour, esos en que los de Liverpool aparecen con túnicas y conos de magos? Bueno, los Almendra sobre el escenario, sin necesidad de ningún atuendo extraño, lucían exactamente así.

Con un Emilio del Guercio que brillaba desde su sonrisa, Rodolfo García con su melena blanca hasta la cintura y Edelmiro Molinari con su pelo también largo y su barba de profeta, el regreso de Almendra fue un momento de pura belleza mágica. "Color humano" transcurrió como una zapada de algodón, y delicias similares sucedieron con "Fermín", "A esos hombres tristes" y la inesperadísima "Hermano Perro".

El líder de las bandas eternas pidió permiso para dedicar la canción que venía a Julia Ramírez de Spinetta, su madre, que lo observaba en primera fila. "Esto es para vos", le dijo, y sonó "Muchacha ojos de papel" con Molinari, del Guercio y García haciendo coros.

Era el final perfecto para la noche perfecta, pero era una noche con varios finales. Tras otro intervalo subió Ricardo Mollo ("A éste lo quiero más que a los demás") e interpretaron "8 de Octubre", una canción que Luis compuso junto a Gieco en homenaje a los padres de la tragedia del micro de estudiantes en Rosario. Y siguió, con "Seguir viviendo sin tu amor", "Quiero ver un tren" y "No te alejes tanto de mí", hits que el estadio coreó a voz viva.

Se despidieron todos los músicos juntos en el escenario. Había sido un recital para el Guinness. Y todavía quedaban ganas de más... ¿Alguien sabe cuándo sale el cd?

Fuente: Diario Los Andes

Spinetta y García: Rezo Por Vos








viernes, diciembre 04, 2009

Familia y Tradición

Tanto desde la admiración como desde el cariño filial y ya consolidados con nombre propio, Migue y Dante rescatan para el Sí! la influencia de la obra de sus progenitores. Casi cuatro décadas de historia, reivindicada por quienes mejor los conocen.

Juega con las tapas de unos vinilos: una colección de discos que podría ser su propio álbum familiar. Hojea el de PorSuiGieco, donde están sus viejos (María Rosa Yorio y Charly García) posando bien hippies, el segundo de La Máquina de Hacer Pájaros (de 1977, su año de nacimiento) hasta llegar a un Yendo de la cama al living tan gastado que parece Apostrophe de Frank Zappa. Su departamento de la calle Coronel Díaz está oscuro y desolado. Hay un sillón, una mesa, una biblioteca (donde asoma un LP de James Taylor, uno de sus ídolos) y un piano. Su gata Blanca camina despreocupadamente por sobre las teclas. "Es sorda e histérica", avisa el dueño: "A veces escucha algunas disonancias. Si fuera más chiquita, formaría armonías más lindas, pero la distancia entre las patas hace que toque notas que se chocan".

Migue (sobre) vive dando clases de piano y canto. Este 2009 fue complicado: su tratamiento psiquiátrico ("estoy yendo a una fundación con médicos que trabajan en la sanidad mental, me ayudan un montón") y la rehabilitación de su padre lo mantuvieron lejos de los escenarios, con un segundo disco (Ciencia ficción) que no tuvo tanta difusión como su debut de 2005 (Quieto o disparo). "No fue un año apropiado para hacerme la vedette. Hay que saber cuando emitir la vedette y cuando omitirla", explica el músico: "La vida le dio una segunda oportunidad a mi viejo y estoy feliz de verlo bien".

-¿Cómo viviste el Vélez?

-Estuve hasta los bises, contra la valla, pude ver los últimos temas con toda la monada. Quedé de cama una semana, por la lluvia, ¡y eso que yo no me enfermo nunca! La profesionalidad y la excelencia de su show en Vélez no se podrían poner en palabras. Fue algo para la tapa del Time Magazine.

-Hace un tiempo, Pipo Cipolatti te había acusado de filtrarle a tu viejo "Kill Gil" en la Web.

-Eso es hermoso, haber sido acusado de una cosa tan terrible, falsamente, es una prueba de vida maravillosa. No quisiera involucrar a la persona que lo subió, la conozco, no soy ningún pelotudo. Hay gente que en momentos de desesperación económica puede hacer cualquier cosa, pero sé que los masters originales están bien guardados.

-¿Volviste a hablar con Pipo?

-Pipo es un divino. Por suerte quedan freaks como él todavía. Yo nunca me peleé con Pipo, inclusive lo admiro bastante, aunque sea un facho de mierda (risas). Si hay algo que me hincha las pelotas es la gente racista.

Es paradójico: cuando Migue editaba su disco debut, Charly se paseaba de escándalo en escándalo. Y ahora que enderezó el barco, apoyado por Palito Ortega, el que está desdibujado es su hijo. "Con Lucas (Martí) buscábamos un sonido súper hi-fi para Ciencia ficción, grabamos en tres estudios diferentes y tuvimos que rompernos el upite y endeudarnos bastante", cuenta: "Hace poco estaba viendo un documental sobre Simon and Garfunkel y decían que para Bridge Over Troubled Water usaron 800 horas de estudio. Entonces, ahí mismo, me puse a calcular con los precios de ahora, ¡son como 10 millones de dólares!". Después, anuncia como al pasar: "Quiero hacer una trilogía de discos, que toda mi obra sea un trípode. Intento mantener el concepto del rock nacional, porque se está diluyendo".

-¿En qué sentido?

-Anhelo las formas en que se hacían las cosas hace algunos años. La tecnología es muy buena, pero también hay una glorificación del amateur, algo peligrosa, y una sobreinformación, donde ver las flores entre la basura es cada vez más difícil. Soy un militante del rock nacional y voy a hacer todo lo posible para que no pase.

Por: Nicolás Igarzábal, Especial para el Suplemento Sí!

Fuente: Suplemento Sí, Clarín

jueves, diciembre 03, 2009

En Abril de 2010 llegaría Charly García a Santa Fe

Toda una ciudad expectante ante la posibilidad de que uno de los mayores iconos del rock nacional, retorne a los escenarios de Santa Fe a brindar un show que formaría parte de su gira, “Tengo que volverte a ver” luego de que se produzca la milagrosa recuperación, tras años de estar esclavo al alcohol y las drogas. Sería en abril del 2010.

Fuente: datasantafe/ Una mañana de locos LT9


Tras un riguroso tratamiento medico y psiquiátrico, Charly García comenzó su gira “Tengo que volverte a ver”, en Perú allá por septiembre de este año. A partir de su increíble recuperación y de mostrarse sano y vital, el artista numero uno del rock nacional brinda en cada lugar que se presenta, un show donde hace estremecer a todos sus fans.

El artista podría presentarse en la ciudad de Santa Fe de la mano de Marcelo Medina, en comunicación con LT9, el productor de espectáculos aseguro que esta haciendo lo imposible para que garcía se presente en el 2010 en la ciudad.

“Lo estoy pateando para el año que viene, por que a decir verdad este año que transcurrió fue un lío, con el tema de la pandemia de la gripe, se suspendieron funciones, pero por suerte nos fue bastante bien y la gente siempre acompaño nuestras propuestas” expreso Medina.

El productor en el año 2009 tuvo propuestas como la presentación de Cacho Castaña, Otelo, el show de Laura Fidalgo y Doña Disparate y Bambuco, entre otros, los que fueron acompañados por el público de Santa Fe.

“Estamos afinando el lápiz para poder realizar el show de Charly en el cubierto del Club Unión, el último sábado de abril del 2010. y veremos si se puede ampliar la capacidad de 4600 personas, estamos dialogando con la municipalidad” finalizo Medina.


Nota Y Audio de la entrevista Aquí: Data Santa Fe Online.