domingo, octubre 25, 2009

La reconstrucción de Charly García

Más allá de la lluvia torrencial que convirtió al show en un acontecimiento tan histórico como épico, el concierto permitió ver a un hombre que puso trabajo, dedicación, estrategia y energía para ponerse de pie y salir adelante.

¡Parecen San Martín y Bolívar!, gritó uno desde el campo que no era VIP y democráticamente recibía la misma lluvia que el otro. La presencia de Luis Alberto Spinetta en el show de Charly García fue un momento de alta intensidad emotiva y fuerte poder simbólico. Verlos juntos es tener enfrente a las dos mentes más brillantes que ha dado el rock argentino en su historia. Tuvieron que transcurrir 23 años para que pudieran volver a encontrarse, y cualquiera que conozca mínimamente a los protagonistas de esta cumbre sabe que Spinetta no hubiera pisado esas tablas si no sintiera que, esta vez, García va bien. Fue conmovedor ver a los dos capitanes del rock local enfrentar juntos el diluvio del viernes tocando "Rezo por vos". Una postal para la historia.

Juzgar el concierto de Charly García como si todo hubiera sido tan normal es como preguntarle qué le pareció el paisaje a un automovilista que recorrió cien kilómetros bajo una tormenta de una ferocidad tal, que hasta pareció dedicada: el viernes amaneció soleado y el sábado también. En esas condiciones, cualquier partido hubiera sido suspendido, pero un recital es diferente. Sobre todo este recital, que no era una mera presentación de disco: se trataba del regreso de Charly García, nada menos. Uno de los procesos que ha estado bajo al más feroz escrutinio que se recuerde. Que si era un paso prematuro, que si estaba en condiciones de bancarse un show de estas características (ni hablar de una gira), que... tantas cosas.

Por lo pronto, aquella rigidez tan remarcada por algunos, no fue algo tan visible en la noche de Vélez: García bailó, dirigió, tocó y cantó sin problemas. Con una banda que responde y un repertorio que conoce bien, parece sentirse seguro y cómodo, al tal punto que la lluvia no lo puso de mal talante, pese a que a veces el viento se empecinaba en depositarle el agua justo donde estaba parado. Con firmeza, Charly llevó adelante un recital que pudo completar sin problemas, pero que careció del más elemental confort como para disfrutar lo que es ante todo un concierto: un momento sensible. La gente no se movió, y él tampoco. Era una cuestión de honor. Pero no de placer. Al arte se lo llevaba el viento en furibundas bocanadas, al tiempo que destrozaba todos los planes escenográficos y dinamitaba toda posibilidad de buen sonido.

¿Y qué es lo que deja la borrasca? Ante todo, la contemplación de un hombre que se ha puesto de pie y camina, cuando cabía la posibilidad de que quedara postrado ante su propia tormenta personal. Solamente el conocimiento de la hondura de sus crisis permite apreciar la verdadera mejoría, pero es más simple trazar una línea recta entre aquel improvisado show en Luján y este Vélez meteorológicamente castigado. Aquí hubo trabajo, dedicación, estrategia y energía puestas con criterio al servicio de la música, y no un malgasto de fuerzas en pos de un ideal rockero de destrucción. García guapeó bajo la lluvia. Y pudo hacerlo porque los días constantes de ensayos le permitieron ir reconstruyéndose lentamente a sí mismo, recuperando la voz que, aunque ronca, en el estadio de Vélez Sarsfield sonó muy bien; recobrando la sensibilidad de sus mágicos dedos, todavía un tanto entumecidos; reconectándose con la música desde otro lugar y, tal vez, redescubriendo el tesoro musical que se había obstinado en enterrar bajo capas de drogas y planes delirantes en una trama siniestra.

Temas como "Llorando en el espejo", "Canción de 2 x 3", "¿No te animás a despegar?", "Influencia" y otros cobran distintos significados a la luz del trayecto recorrido. "¿Por qué vas hacia ese lugar/ donde todos han descarrilado? ¿Por qué? ¿No te animás a despegar?", son preguntas que ahora tienen diferentes respuestas.

Ha habido buenos rescates de "Rap del exilio", "Adela en el carrousel" y hasta "No me dejan salir", que tocó al final, cuando todo parecía haber terminado y la lluvia inclemente disolvía cualquier atisbo de normalidad. En el desbande, parecía flotar una promesa en el aire de Liniers: "Tengo que volverte a ver". Ojalá que sí. Que sea pronto. Y bajo techo. Preferentemente, en un teatro, en una serie de shows que permita que todos podamos mirar de cerca, escuchar bien y apreciar aun las imperfecciones. Que las hay: a ese piano le falta. Pero existe una base sólida sobre la que seguir colocando los ladrillos de la reconstrucción que, se sabe, tiene tiempos más lentos que una demolición.

Charly García es hoy un "pasajero en tránsito perpetuo". La diferencia esencial es que al menos, esta vez, hay un destino y no un descarrilamiento inminente.

Los lamentos y tribulaciones de una tonta lluvia fría

Poco después de finalizado el recital en Vélez, los organizadores aclararon que unas 6 mil personas compraron entradas y no asistieron, quizá convencidas de que el show se suspendía, tal como había anunciado Crónica TV con una placa. Por otra parte, los tan esperados efectos y puesta de Pichon Baldinu no se pudieron realizar por la lluvia.

Por Sergio Marchi

Fuente: Crítica

El amor lo esperó

Charly García -y esta vez quedó muy claro- no tiene techo. El estadio de Vélez, tampoco. Eran las diez menos cuarto cuando empezó a sonar Pubis angelical y la multitud estalló en gritos al ver subir al prócer recuperado, sonriente, parlante, pianista y descoordinado bailarín. Eran las diez menos diez cuando el hombre cantó: "Yo me hago el muerto para ver quién me llora" (El amor espera) y el cielo, dándose por aludido, le respondió con goterones del tamaño de aceitunas. "¡Fuera, lluvia!", gritó García, y agregó, desafiante: "¡O más fuerte!". ¿Para qué pedís? ¡Para qué pedís!

Durante más de dos tremendas horas, 40 mil personas entendieron la verdadera dimensión de las palabras empaparse y congelarse, pero la fogata en escena pudo más. Y cada quien creyó haber encontrado (además de la pulmonía) lo que realmente había ido a buscar.

¿Y qué era aquello? ¿La comprobación del milagro de la resurrección? ¿La carne en el asador para festejar el regreso del hijo pródigo después de un año y medio? ¿O, por fin y de una vez, la celebración del verdadero artista que ya no debería de estar probando y confirmando tanto, sino proponer, ofrecer y desestabilizar?

Si cumplir años significa básicamente alegrarse por seguir vivo, Charly García puede darse por satisfecho. Pero, se sabe, a García no suele alcanzarle con chiquitajes.

Porque su mochila de viejas canciones espléndidas podría asegurar sin esfuerzo cientos de horas y conciertos y, de hecho, aquí hubo al menos veinticinco clásicos, desde No soy un extraño y Cerca de la revolución hasta Chipi Chipi, Fanky, Demoliendo hoteles, Promesas sobre el bidet, Pasajera en trance y Yendo de la cama al living, pasando por Adela en el carrousel, Canción de 2 x 3, Llorando en el espejo, Raros peinados nuevos, Tu vicio, su ruta (resbaladiza por lluvia).

Es cierto que las tonalidades originales y pretéritas de esas canciones indestructibles no encajan tan bien, ahora, con esta voz casi recuperada (para eso está Hilda Lizarazu, una artista descomunal capaz de sostener, a lo Sansón, cualquier columna con riesgo de derrumbe). Es cierto que García lo intentó desde el arranque, y también es cierto que lo consiguió recién a partir del Rap del exilio y que su garganta derrapó más de una vez y que la remontó enseguida, valeroso, a pesar de un sonido que -al menos para afuera y complicado por el tornado- pareció por momentos una turbina de avión triturando una gallina.

Pero a García, queda dicho, no le basta con lo esperable. Por eso, el recital no estaba planeado para ser únicamente un recorrido random por el fantástico archivo de la mejor memoria musical del rock de este país, ni aun sumando la sorpresa y el gozo descomunales (para la gente, que ardió; y para la tormenta, que arreció el doble) de ver en escena a Luis Alberto Spinetta ("Mi ídolo, mi maestro") cantando Rezo por vos.

Charly también iba a abrirnos los ojos con los efectos especiales y la puesta de Pichón Baldinú (De La Guarda), pero el viento ¿que seguía, implacable¿ hizo que las pantallas laterales no pudieran sostenerse, embolsó la pantalla central (que nunca más pudo volver a subir), no permitió utilizar la rampa que se elevaba junto con García, y dejó de a pie a la señorita que iba a volar en escena, por miedo a que la dama terminara apareciendo en la cancha de, precisamente, Huracán.

"¡Y Charly no se va, y Charly no se vaaaa!"

"Los que nunca se van son ustedes. Y si yo me voy, me voy a Miami."

Por lo visto y por suerte, Charly no se va a ir más. Pero, paradójicamente, ahora es cuando veremos a dónde irá.

"Me siento solo, lindo, joven, viejo, triste, loco, nuevo, viejo y usado." (El amor espera).

El amor esperó. Ahora, como siempre hace el amor, espera más.

Por Gloria Guerrero

Fuente: Clarin

Impermeable y con todo el aguante

Cual dejà-vú, una noche de lluvia torrencial en el estadio de Vélez Sarsfield volvió a ser el marco de un punto de inflexión en la personal y carrera profesional de Charly García. La primera vez había sido en 1986, en el antológico festival Rock & Pop, cuando tiró a un camarógrafo del escenario y los músicos de su banda se asustaron tanto de su estadio alterado que amenazaron con renunciar. Esa noche se escuchó por primera vez entre el público, tan impactado como los GIT, la tremenda frase: "Charly se muere mañana".

Ayer, en la misma cancha, 23 años después, ocurrió todo lo contrario: la sensación general de las 45 mil personas fue que Charly García había regresado de un largo viaje que había comenzado en esa época de aquella noche de lluvia y locura, tal vez antes, tal vez después, no importa. Lo trascendente fue que, tal vez a la fuerza, tal vez por decisión propia, Charly volvió. Ayer fue la noche en que Charly volvió. Ni más ni menos que eso. Y el regreso que pretendió ser al menos espectacular terminó siendo épico, donde el inicio con suave llovizna desembocó en un auténtico diluvio.

El comienzo había sido a las 21.45, con el recordado tema instrumental "Operación densa", de la banda de sonido de Pubis angelical. Ahí estaba Charly y lo recibió una ovación general. "¡Buenas noches! ¡Say no more!" fue su saludo y arrancó con "El amor espera". Su banda 2009 estaba en pleno, con Hilda Lizarazu, Carlos García López, Fabián Quintiero y el fiel trío de músicos chilenos de los últimos años. Atrás, grandes telas blancas servían para las proyecciones y efectos especiales, una idea tan sencilla como bien aplicada, funcional e impactante, con desplamientos verticales y zooms de las imágenes.

Era un hecho, pues: la espera había terminado. Durante las últimas semanas, los fans contaban con impaciencia los días que faltaban para el regreso de su ídolo a los escenarios. Anoche se dieron el gusto, justo el día en que cumplía 58 años, en un concierto que tuvo iguales dosis de emoción (por el reencuentro) como de incertidumbre (por la tormenta). Nada importó: faltaban casi dos horas y muchos litros de agua, más la convicción de los organizadores que habían asegurado a los medios que el recital no se suspendía por nada del mundo. Ganó el sentimiento de felicidad compartida, por parte de la gente que estaba abajo y también de los músicos que estaban arriba. Así, con semejante "aguante", no hubo diluvio que –paradójicamentepudiera empañar la cita.

Las canciones se sucedían con un grito enorme enmarcándolas. Pasó el "Rap del exilio", con Charly alejado de su piano de cola, parado al medio del escenario y comandando los pasos de baile, con su característica porte de arlequín alto y flaco, ahora con minúscula pancita. Hubo más calma con "No soy un extraño" y los sonido de bandoneón sintetizado, además del grito espontáneo de Charly para espantar al clima: "¡Fuera lluvia!". Enseguida anunció un rock and roll, y –efectivamente- llegó el tremendo riff de "Cerca de la revolución", con solo de guitarra del Negro García López.

La lista de temas fue muy similar a los shows de Perú y Chile, con una sucesión de hits que no dejaron espacio para el respiro. La banda pareció asentarse mejor a partir de "Chipi Chipi", cuando la frase de rigor de la figura de la noche fue: "Siempre que llovió, paró, ¡Say No More es impermeable!". Enseguida, su look incorporó un poncho de lana, justo antes de "Fanky" y las proyecciones con bolas de espejos gigantes y bailarines de siluetas setentosas.

Un momento de proporciones históricas fue la aparición de Luis Alberto Spinetta ("Mi ídolo y mi maestro") para "Rezo por vos", cuando el diluvio ya alcanzaba proporciones bíblicas. Poco después hubo que tapar los teclados del Zorrito y protegerlos, pero nada detenía la seguidilla de canciones, hasta terminar con "No voy en tren" y un regreso con "No me dejan salir".

Una noche histórica, un cumpleaños más y el reencuentro de un grande con su gente.

Por Marcelo Fernández Bitar

Fuente: Crítica

Fuimos a celebrar......y celebramos!!!!

Tenia varias razones para ir y por eso no escatime gastos.
Ya no me privo de estos lujos por una cuestión económica, aunque después deba comer arroz un mes seguido.

La primera se podría decir que imaginaba que iba a ser un concierto de los considerados hitos, y no me lo podía perder.
Onda el Festival del amor, el Adiós Sui Generis o el Ferro del ’82 o la vuelta de Almendra por dar simplemente algunos ejemplos de conciertos que presencié.

La segunda era CELEBRAR.
Muchos habrán ido a ver un simple concierto…y esta bien.
Yo fui a celebrar la vuelta de un gran artista que me acompañó y me marcó por más de 35 años en mi vida.
Pero no solo la vuelta a los escenarios…..sino la vuelta a lo que siempre fue: Un gran artista que desde el primer acorde hasta el último siempre me conmovió.
Además era su cumpleaños
Y además era una manera de apoyarlo y decirle que en esta recuperación que esta realizando, yo estoy con él.

Fui con mi hija.
Ya cuando íbamos por Gaona con el auto y en el horizonte se veía ya relampaguear me dije que la noche iba a ser difícil.
Estábamos un tanto desabrigados pero no por ello desprotegidos.
Igual nos mojamos de lo lindo y en muchos momentos, el frío era ya insoportable.
Lo que era soportable era la felicidad de verlo nuevamente en el escenario haciendo lo que mas le gusta: Tocar y cantar….y haciendo lo que mas me gusta: conmoverme y emocionarme.



Llegamos temprano. Tenia platea sur.
Fue un espectáculo ver como el campo se iba llenando de gente.
Ni hablar, cuando una vez lleno y ya la música sonando, ver ese oleaje que hace la gente al saltar al compás de la música.
Pasados 15 minutos de la hora establecida y se apagaron las luces.
Por los parlantes se empieza a escuchar la grabación del tema “Operación densa”, de la banda de sonido de Pubis angelical. Ahí estaba Charly y lo recibió una ovación general. “¡Buenas noches! ¡Say no more!” fue su saludo y yéndose hacia el piano, arrancó con “El amor espera”.
Toco 2 canciones más “Rap del exilio” y “No soy un extraño” y a continuación cuando empezó a sonar el riff de “Cerca de la revolución” el estadio se vino abajo.

Yo que estaba en la platea y por ende más elevado que la gente que estaba en el campo, veía desde arriba todo el oleaje humano saltando y cantando.
Charly a full y la banda con una polenta tal que me atrevería a decir que hoy no existe una banda con esa fuerza y con esa garra como la que tiene en este momento y la cual hace que García pueda dejar los teclados (en realidad, el piano) para ir al medio del escenario y cantar tranquilo de que sin el la base no decae.



Un párrafo especial para el negro García López.
Siempre me encanto este tipo y su forma de tocar.
Además es histriónico, lo que hace que el show sea más show.
Para mi es el mejor, pero como esto es una opinión, diremos que esta entre los 3 mejores guitarristas que tiene el rock actual.
Siguió con Chipi chipi, Fanky, No te animás a despegar, Demoliendo hoteles, Promesas sobre el bidet y Adela en el carrousell.
Canciones que fueron acompañadas por todos cantando y bailando.


El momento sublime de la noche fue cuando presentó a Spinetta.
Pero no fue la canción en si (obviamente que llenó de locura el estadio) sino que fue la presentación que hizo Charly de Luis Alberto: “Les voy a presentar a mi ídolo y mi maestro”
Quizás uno no se de cuenta del significado de esta frase a simple escucha, pero esto es el signo mas elocuente de que a García ya no le interesa el pedestal.
El abrazo que se dieron casi me hace derramar una lágrima.
Luis Alberto tuvo algunos inconvenientes con el amplificador de su guitarra pero finalmente comenzó con el punteo introductorio de “Rezo por vos”.
Vélez era un delirio!!!!!
Hay que hacer notar que en ese momento la lluvia se largó con todo!!!!
Así y todo…todo el mundo bailando y cantando.
Toda el agua que caía no era suficiente para apagar el fuego que provenía del escenario!!!!

Siguieron Yendo de la cama al living, Canción de 2 x 3, Nos siguen pegando abajo, Influencia, Llorando en el espejo, Raros peinados nuevos y Pasajera en trance.
Cada canciòn era una fiesta

A esta altura la lluvia había amainado un poco pero había mucho viento, por lo cual hacia mucho frío.
Con “ Me siento mucho mejor” volvió el delirio.
Todo el mundo saltando y cantando a voz ronca
La llovizna seguía.
El Zorrito estaba literalmente debajo de una carpa de bolsas de nylon ya que la lluvia le caía de lleno en todos sus teclados.
“Vinieron los indios ranqueles!!!!!” le mando García, que a esa altura estaba enfundado en un poncho que le habían obsequiado en Perú.
Tu vicio, Buscando un símbolo de paz (gran destaque de la voz de Hilda Lizarazu) y un muy buen arreglo de No voy en tren dieron por finalizado el concierto con la frase: “soy el que prende y el que apaga la luz”
Charly se fue del escenario mientras todo el estadio seguía cantando el estribillo de No voy en tren.
Se comenzó a cantar el típico Oh Oh Oh de Woodstock, una forma de pedir más.

Volvió y arranco con su tema nuevo “Deberías saber por qué” que obviamente todos sabíamos de memoria y siguió con Hablando a tu corazón.
Para terminar “vamos a terminar con un Rock” y enseguida la banda comenzó con el riff de Rock and Roll Yo.


Los segundos bises fueron No me dejan salir y No toquen.
Y cuando ya todo el mundo estaba saliendo, buscando las puertas de salida, salieron de nuevo para hacer No se va a llamar mi amor .
Todos volvieron corriendo a ocupar sus lugares.
Finalmente el “Something” de los Beatles que se escuchaba por los parlantes dio a entender que había llegado el final.

Fue un concierto Impresionante.
Quienes seguimos a García a diario sabemos de lo que estamos hablando.
Hace un año la critica lo mataba con frases como que era un muerto en vida, que estaba acabado musicalmente, y no creían que pudiera salir del caos en el que estaba inmerso.

Hoy dio un giro de 180 grados.
Que le falta para estar al 100 %????....si….le falta.
Aun no se mueve como antes. Supongo que con el tiempo ira recuperando esa movilidad.
Pero desde el punto de vista musical esta más enchufado que nunca.
Se lo ve con muchas ganas, con mucha polenta y disfrutando de hacer disfrutar.
Y en definitiva….eso es lo que por lo menos yo (y creo que muchos) fuimos a ver, corroborar y festejar.

Ya vendrán más conciertos y mas discos….pero hoy lo importante fue celebrar su vuelta….y como celebramos!!!!!

FREDDY

sábado, octubre 24, 2009

Charly García en Vélez: feliz y mojado en tu día

"Lluvia, ¡fuera! O más fuerte". Recién comenzaba el show de Charly García en Vélez, las primeras gotas empezaban a caer del cielo, y el hombre del bigote bicolor se permitía desafiar al clima. Y, como bien decía Alberto Olmedo cuando junto a Javier Portales hacían el sketch de Borges y Alvarez: "¡Para qué!". El agua comenzó a caer cada vez con más intensidad, y tuvo su apogeo bíblico en el momento en el que, junto con Luis Alberto Spinetta, tocaban "Rezo por vos". Sí, esa misma canción cuya letra dice "Y leo revistas en la tempestad.".

La lluvia que quería ser la única protagonista de la noche y Charly robándole el papel en todo momento, en el día de su cumpleaños número 58. La lluvia que arruinó la puesta en escena diseñada por Pichón Baldinu (con una mujer voladora, una rampa que se elevaba y sobre ella aparecía García y cosas que subían y bajaban del tablado durante el show), y Charly que decía que su música era "subacuática" y Say No More "impermeable". Y los fans, entonando el cumpleaños feliz y, en pleno diluvio, diciéndole "Si esto no es aguante, ¿el aguante dónde está?" al máximo popularizador de esa consigna.

El show, y la lista de temas, fue similar a los de Lima y Santiago, con la grata inclusión de "No se va a llamar mi amor" en los bises (¿cuánto hacía que Charly no tocaba esta canción?). Toda la banda suena más fresca y suelta (gracias al rodaje rutero y a su experiencia) y García toca y canta más y mejor a medida que los recitales se multiplican. En este caso particular, su gola mejoró a medida que el concierto avanzaba, y por momentos hasta se permitió algún firulete impensado años atrás. También, al promediar el recital se puso el mismo poncho que lució en Lima, que le había valido el apodo interno de "Charly Sosa" y que, teniendo en cuenta el deceso de La Negra, tuvo un significado de homenaje.

Pero, claro, el gran momento de la noche fue cuando Say No More presentó a "mi ídolo, Luis Alberto Spinetta", y juntos hicieron "Rezo por vos". El Flaco lucía su remera de Conduciendo a conciencia, en homenaje a las víctimas de la tragedia de Santa Fe, y lucía emocionado. ¿Una sorpresa? Por un lado sí, y por otro hay que recordar que desde las páginas de RS García había hecho un pedido público: "Luis, si lees esta revista, quiero que vengas a Vélez". Y tanto Charly como Spinetta son hombres de palabra. Say No More.




Mirá a Charly García cantando el "Rap del exilio"

Mirá a Charly García cantando "No soy un extraño"
Por Pablo Strozza - Fotos de Ignacio Arnedo - Videos de Pablo Florio
Fuente: Rolling Stone

Pese al mal tiempo, Charly García brindó un show en Vélez para el recuerdo

Buenos Aires, 24 de octubre (Reporter, por Tomás Balmaceda). Luego de un año y medio de ausencia en el que recibió un intenso tratamiento para abandonar sus adicciones, un saludable y talentoso Charly García regresó a los escenarios con un concierto contundente y épico ante más de 35 mil personas y en plena tormenta.

Se trató de una noche mágica para todos los que llenaron desde temprano las diferentes localidades del estadio Vélez Sarfield y que desafiaron a la lluvia que amenazó con suspender la fiesta.

Pero a pesar de los rumores de cancelación, miles y miles de fanáticos fueron congregándose desde temprano en el barrio de Liniers para poder tener una buena ubicación en la esperada presentación de uno de los próceres del rock local.

Casi 30 minutos más tarde de lo anunciado, el ex Serú Girán apareció en escena para tocar "El amor espera", el puntapié inicial de un repertorio en el que recorrió su extensa obra y que recordó a todos los presentes el talento y versatilidad que el artista desarrolló a lo largo de los años.

Luego llegó el turno de "Rap del exilio", "Cerca de la revolución", "Fanky", "Chipi chipi", y "No soy un extraño" en sólidas versiones tocadas casi sin respiro ni interrupciones.

Mientras el mal tiempo empeoraba y castigaba a la audiencia, García se mostraba más divertido y suelto, mientras su silueta se recortaba entre los relámpagos y el reflejo del agua cayendo.

"Say No More es impermeable", gritó en un momento, para euforia de sus fanáticos, que corearon y festejaron sus ocurrencias. Fue entonces cuando invitó al escenario a quien llamó su maestro, Luis Alberto Spinetta.

Juntos tocaron "Rezo por vos", justo cuando la tormenta se hizo más fuerte y muchos tuvieron miedo de que tuviera que ser suspendido el concierto. Pero el cantante del bigote bicolor estaba feliz y preciso y no le temió a las inclemencias del tiempo.

Sobre el escenario, que debió ser despojado de casi toda ornamentación y estructura debido a los fuertes vientos, García estuvo acompañado por el trío chileno que integran Kiushe Hayashida, Carlos González y Tonio Silva Peña, además de los locales Hilda Lizarazu, Carlos "Negro" García López y Fabián "Zorrito" Quintiero.

La banda sonó potente y aceitada, tras meses de ensayos en la quinta de Ramón "Palito" Ortega en Luján y los shows que dieron en Lima y Santiago de Chile.

En la lista de temas de anoche no faltaron "Destruyendo hoteles", "Promesas sobre el bidet", "Tu vicio" y "Adela en el carrusel", que reconciliaron al músico con sus fanáticos de sus primeros años.

Fue un regreso con gloria para García, luego de interminables polémicas y escándalos. La lluvia, la euforia de la gente y sus ocurrencias hicieron que el concierto tomara rasgos épicos y se convirtiera instantáneamente en uno de los mejores shows de 2009. (Reporter)

Fuente Terra


La vuelta de Charly García atrajo espectadores de varias generaciones

Un público heterogéneo pero fiel colmó la cancha de Vélez anoche y le hizo frente a la fuerte tormenta que se abatió sobre la ciudad para acompañar el regreso de su ídolo, Charly García.

Desde matrimonios que se conocieron y enamoraron con las canciones de Serú Girán hasta los jóvenes fascinados por la rebeldía de la época de Say No More, el abanico generacional del público fue amplio y ecléctico y no dejó a fuera a los niños.

A pesar de esta diversidad, el clima que se vivió en el show fue de armonía y buena convivencia, con los más jóvenes ocupando el campo, en donde el pogo y los saltos fueron constantes, y los más grandes en las diferentes y más cómodas tribunas.

Todo se dio en el marco de una de las tormentas más fuertes de 2009, que dio pie al rumor de que el show podía cancelarse. De hecho, la agencia de prensa del concierto afirmó que a causa de algunas informaciones erradas, casi seis mil personas que compraron su ticket no asistieron.

La ausencia no se notó en un Vélez de fiesta, del que todos salieron satisfechos con la elección de temas y con la buena impresión que causa el renovado García.

Lamentablemente, el mal clima hizo imposible llevar a cabo la puesta de Pichon Baldinu, quien diseñó una estructura para que una mujer volara sobre el escenario y García apareciera por una rampa especial.

Por estos mismos motivos, no hubo pantallas laterales ni carteles y la pantalla central no pudo ser izada. De todos modos, a los fieles seguidores de García esto poco les importó y celebraron de todos modos el esperado regreso, que resultó una verdadera fiesta. (Reporter)

Fuente Terra

Charly García volvió una noche, cantó bajo la lluvia y emocionó a todos

Buenas noches, Say no More, dijo Charly García en el comienzo del recital que lo devolvió a los escenarios argentinos luego de un período de ausencia y recuperación. Tocó ayer en el estadio de Vélez ante más de 40 mil personas, bajo la lluvia y en medio de un clima de expectativa, tensión y ansiedad acumuladas durante meses.

Antes de que empiece el show, en Liniers ya se sentía que algo importante estaba por suceder. Se percibía en el aire. La fiesta empezó minutos antes de la salida del músico: el público le cantó a coro el Feliz cumpleaños, justo ayer cumplió 58.

Entonces sí, después de un año y medio, a las 21.45, Charly García volvió a tocar y cantar en Buenos Aires. Como en Perú, exactamente un mes atrás, como en Chile hace algo menos, El amor espera abrió el fuego de una noche que para muchos sólo fue posible de milagro. Para otros, en cambio, García incluido, fue el resultado de una combinación de "huevo y aguante", de mucho trabajo y de enormes ganas de cumplir el objetivo de volver a cantar.

Rap del exilio, No soy un extraño, Cerca de la revolución. Las primeras canciones de una treintena que después de muchos años volvieron a sonar como habían sido creadas. Y que marcaron parte de la vida de miles de los que ayer se reencontraron con el cantante y también con el pianista.

El punto alto de la noche fue la presencia de Luis Alberto Spinetta, a quien presentó como "mi ídolo y maestro". Juntos cantaron, para regocijo de todo, Rezo por vos.

Atrás quedaron otros tiempos, hubo una internación, después de una noche más de juegos peligrosos. Dos internaciones, tres. Meses de encierro en la estancia de Palito Ortega, con entrada restringida. Hubo tristeza. Adentro y afuera. Hubo un escenario en Luján. Hubo amigos. Y enemigos.

Pero ayer, García volvió a ser quien era antes de todo eso. Después de Chipi-chipi le cantaron otra vez el Feliz cumpleaños. Luego vino Fanky, y la puesta de Pichón Baldinu seguía creciendo en intensidad a medida que la noche avanzaba. Pero lo más destacado fue la música de Charly, en estado puro, y en un recorrido con escala en Piano Bar, Clics Modernos, Yendo de la cama al living, Parte de la religión y sigue la lista. Y su creador ahí, caminando, tocando, cantando bien. Todo bajo control.

Fuente: Clarín

Cuarenta mil personas festejaron el regreso de Charly bajo la lluvia

En medio de un temporal de lluvia y viento que arrasó con la puesta, Charly García volvió anoche a la escena argentina y entregó un histórico recital que conmovió a unas 40 mil personas el día de su cumpleaños número 58

Los fans disfrutaron de sus grandes temas y de la presencia de Luis Alberto Spinetta, con quien compartió una memorable versión de "Rezo por vos".

Aunque el clima hizo lo posible por imponerse -la lluvia caía cada vez más intensa a medida que avanzaba el recital- no logró robarle protagonismo a García, quien desafió los avatares del mal tiempo y que anoche se concentró en su faceta de intérprete.

En ese sentido se destacaron sentidas versiones de "Promesas sobre el bidet", "Pasajera en trance", "No soy un extraño" e "Influencia".

"Mi música es subacuática", "Siempre que llovió paró" o "Say no more es imperpeable", fueron algunas de las frases que Charly disparó en varios pasajes de la noche para reírse de una situación que no lo sobrepasó y que terminó siendo el condimento de este reencuentro.

Promediando el show, invitó al escenario a su "ídolo", según él mismo lo presentó, Luis Alberto Spinetta, casualmente en el momento en que el temporal había llegado a su apogeo.

El estadio explotó y entre pilotos y paraguas la gente bailó bajo el agua al ritmo de "Rezo por vos", una bella y significativa canción en la que García desliza: "Morí sin morir y me abracé al dolor/ y lo dejé todo por esta soledad..." Unas seis mil personas que habían comprado la entrada decidieron no entrar a la cancha del barrio de Liniers por el mal tiempo, que por otro lado impidió que se montaran las pantallas gigantes y que destruyó la puesta en escena diseñada por Pichón Baldinu (con una mujer voladora, una rampa que se elevaba y sobre ella aparecía García y cosas que subían y bajaban durante el show).

Con una lista de temas similar a la que entregó en sus shows de Perú y Chile (anohe sumó "No se va a llamar amor" en los bises), los canciones fueron pasando una tras otra sin baches.

La tormenta también llegaba al escenario y por momentos hasta impedía que los músicos tocaran. El más afectado fue el histriónico Fabián "Zorrito" Von Quintero, cuyos teclados estaban más expuestos a la lluvia.

En el recital, Charly se sostuvo en la ajustadísima banda integrada por los chilenos Kiushe Hayashida (guitarra y coros), Tonio Silva Peña (batería) y Carlos González (bajo) como soporte, a los que sumaron color la guitarra de Carlos García López y la voz y presencia de Hilda Lizarazu, que en muchos pasajes se adueñó del escenario.

Vestido con un poncho gris con el que homenajeó a su amiga Mercedes Sosa, con campera de cuero o con un traje negro, este Charly más sereno, tal vez más aplacado, no desplegó espectacularidad ni se movió con esa elasticidad a la que tiene acostumbrado a su público.

No buscó llamar la atención con nada que no esté ligado a lo que mejor sabe hacer: su música; esa que trasciende en el tiempo por su belleza y su contenido, y que ya forma parte del imaginario colectivo de los argentinos.

Fuente: TELAM

Más de 30 mil personas disfrutaron el regreso de Charly bajo la lluvia

Ante unas 34.000 personas y bajo una lluvia torrencial, Charly García volvió en la noche de ayer a los escenarios con un concierto en el estadio de Vélez Sarsfield en el que celebró sus 58 años y que marcó la recuperación de su adicción a las drogas.

A pesar del chaparrón y los fuertes vientos que afectaron al público, al cantante y a la banda, unos 34.000 espectadores llenaron Velez, en el barrio porteño de Liniers, casi sobre el comienzo del show para escuchar al padre del rock argentino.

Sucede que muchos esperaron hasta último momento para acercarse al estadio José Amalfitani por las malas condiciones climáticas. Incluso, durante la tarde de ayer algunos medios informaron que el show se suspendería. De acuerdo con los datos de los organizadores, unas 6.000 personas que compraron su ticket no concurrieron al estadio.

En ese marco, García abrió su presentación con "El amor espera", de su disco Influencia, a las 21:43, casi al mismo tiempo en que comenzaba la intensa lluvia que lo acompañó durante todo el concierto.

Las ráfagas no permitieron que se montaran las pantallas de video y la puesta en escena, a cargo Pichón Baldinú, creador de De la Guarda, no pudo lucirse por las condiciones climáticas.

Sin embargo, los obstáculos meteorológicos no impidieron que el músico resurgiera de las cenizas en un concierto con toques épicos, histórico, tras el tratamiento de rehabilitación de su adicción a las drogas que lo mantuvo alejado de la vida pública durante más de un año.

García estuvo acompañado por la cantante Hilda Lizarazu, Fabián 'Zorrito' von Quintiero y Carlos García López, quienes junto con los chilenos los chilenos Kiushe Hayashida (guitarra y coros), Tonio Silva Peña (batería) y Carlos González (bajo) colaboraron con la ejecución de un show que estuvo a la altura de las grandes expectativas que se habían generado y brindaron un concierto inobjetable, que recorrió sus hits más celebrados.

Desde el piano, Charly ofició de maestro de una ceremonia o ritual en la que un heterogéneo público compuesto por niños, jóvenes y adultos mayores celebró su música, sus ocurrencias y su cumpleaños. Cubiertos con capas y paraguas que enternecían por lo ineficaz, ni en los peores momentos de la tormenta dejaron de bailar, cantar y vivar al músico.

Uno de los momento más altos de la noche fue cuando “El Flaco” Spinetta -"mi maestro", según García- subió al escenario para interpretar "Rezo por vos" al mismo tiempo que la lluvia se convertía en un aguacero de proporciones, a tal punto que muchos corrieron a resguardarse en los pocos lugares donde se podía.

Lejos de la euforia de antaño, el concierto que marcó la vuelta del hombre del bigote bicolor mostró un Charly Gracía más tranquilo, con un poncho blanco que infructuosamente pretendía protegerlo del viento y del agua, que repasó muchos de los hits de su carrera: "Pasajera en trance", "Chipi chipi", "No voy en tren", "Promesas sobre el videt" y "Tu vicio", entre otros.

Tras un falso final, que engaño hasta a los propios organizadores, que prendieron las luces del estadio, García volvió al escenario para demostrar, una vez más, que siempre puede volver. "Nos vemos en la próxima tormenta", se despidió, finalmente, del que tal vez haya sido el acontecimiento musical del año a nivel nacional.


Por Juan Agustín Robledo

Fuente: Infobae

Lluvia, viento y emoción, un cóctel mágico en el regreso de Charly García

Tocó esta noche en Vélez, ante más de 40 mil seguidores que desafiaron el temporal. Fue su retorno a los escenarios argentinos tras un año y medio de ausencia. Luis Alberto Spinetta, invitado de lujo en el escenario.

UN ROMANCE INDESTRUCTIBLE. Pese al temporal, Charly García hizo delirar a los fanáticos.

Detrás de un telón rojo, el escenario. De este lado, 40 mil personas, o más, y expectativa, tensión, ansiedad acumulada durante meses. Y como acompañante, un temporal de viento y lluvia que sólo consiguió acelerar las pulsaciones. En la noche de Liners algo importante estaba por suceder. En la vida de la música también. Y se percibía en el aire.

Telón abajo. "Fuera lluvia", bramó Charly García como si fuera una oración pagana y vestido de negro. Entonces sí, después de un año y medio, su magia volvió a invadir los escenarios porteños. Como en Perú, exactamente un mes atrás, como en Chile hace algo menos, "El amor espera" abrió el fuego de una noche que para muchos sólo fue posible merced a un milagro. Para otros, en cambio, García incluido, fue el resultado de una combinación de "huevo y aguante", de mucho trabajo y de las enormes ganas de cumplir el objetivo de volver a cantar.

"Rap del exilio", "No soy un extraño", "Cerca de la revolución". Las primeras canciones de una treintena que después de muchos años volvieron a sonar como habían sido creadas. Y que marcaron parte de la vida de miles de los que ayer se reencontraron con el cantante, con el pianista.

El punto alto de la noche fue la presencia de Luis Alberto Spinetta, a quien presentó como "mi ídolo y maestro". Juntos cantaron, para regocijo de todo, "Rezo por vos". A esa altura, poco importaba la ausencia de las pantallas de video laterales, decidida por los organizadores debido al fuerte viento. Que también complicó la puesta en escena ensayada por Pichon Baldinu.

Hubo una internación, en junio del año pasado, después de una noche más de juegos peligrosos. Dos internaciones, tres. Hubo meses de encierro en la estancia de Palito Ortega, con entrada restringida. Hubo tristeza. Adentro y afuera. Hubo un escenario en Luján. Hubo amigos. Y enemigos. Pero ayer García volvió a ser quien era antes de todo eso. "Chipi-chipi", "Fanky", y una puesta de Pichón Baldinu, que crecía en intensidad a medida que la noche avanzaba.

Pero lo más destacado fue la música de Charly, en estado puro, y en un recorrido con escala en "Piano Bar", "Clics Modernos", "Yendo de la cama al living", "Parte de la religión" y una lista interminable de clásicos. Y su creador ahí, caminando, tocando, cantando, dirigiendo a su banda como una orquesta. Todo bajo control. Abajo, una fiesta, como en las tribunas.

Fuente: Clarin