viernes, enero 15, 2010

Hilda Lizarazu: "La llave para hacer música es que siempre sea algo placentero"

"Para mí la música es un lugar sagrado". Con esas palabras definió Hilda Lizarazu su relación con una disciplina en la que se ganó un lugar propio después de doce años con Man Ray y su posterior lanzamiento como solista hace seis años. El resultado musical de ese recorrido, durante el cual además lanzó los álbumes de estudio "Gabinete de curiosidades" y "Hormonal", podrá verse en el recital que dará hoy junto a su banda, a las 23.30, en el City Center, avenida Circunvalación y bulevar Oroño.

—¿Qué desafío suponen tus presentaciones solista?

—Uno es el que lidera y el que decide qué quiere hacer y qué no. Tenés músicos que están compartiendo esta música, pero principalmente la que lidera soy yo porque me presento con mi nombre. Eso te da más responsabilidad pero también mayor libertad como para hacer y decidir caminos a tomar. Después de los doce años con Man Ray en los que junto a Tito Losavio tomamos las decisiones de una forma democrática, en este caso al ser solista te podés permitir decir "esto es así", y es así porque esto se llama Hilda Lizarazu.

—¿Estás preparando canciones nuevas?

—Estoy buscando nuevas canciones, con la guitarra sobre el hombre y el cuaderno bajo el brazo. Estuve en Córdoba para desenchufar un poco la mente de las cosas de la ciudad y ponerme a jugar con las palabras que es algo que me gusta hacer. Soy medio lúdica en ese sentido.

—En tus shows suelen participar músicos reconocidos. ¿Sentís la competencia o la presión de tener que imponer tu nombre propio?

—¿Sabés que no? Yo creo que las cosas llegan así como el agua horada la piedra... Imponerse me suena más agresivo. Yo estoy disfrutando de lo que hago en estos últimos veinte años. No sé qué les habrá pasado en las carreras a otras mujeres. Lo que siempre tuve en cuenta para mí misma es que la llave para hacer música es que sea algo que me de placer. Cuando deja de ocurrir eso me alejo un poco porque para mí la música es un lugar sagrado.

—Fuiste testigo privilegiada del regreso de Charly. ¿Cómo viviste ese momento?

—Hace seis meses que acepté el acompañamiento musical con el maestro. Acompañar a una persona de esa magnitud es algo que a mi me honra porque me encantan las canciones que viene fabricando en estos últimos nada más que treinta años. Es el regreso de una persona que está luchando contra sí misma. Me parece que veo un hombre que está luchando para seguir adelante desde otro lugar, a diferencia de los últimos años que se lo vio enojado, controvertido, mediático no por música sino por una cuestión más agresiva, y veo que está luchando consigo mismo como para reivindicar ese gran músico que es. Es súper positivo. Después es un gran recorrido que uno tiene que seguir hasta el final de nuestros días. Lo veo como un torero luchando contra su propio toro.

—¿Cómo fue trabajar con Palito Ortega para la música de la tira “Alguien que me quiera”?

—La convocatoria fue de Pol-ka para ver si cantaría con Palito Ortega. No lo dudé porque mas allá de los estilos que uno pueda tener, Palito Ortega es un ídolo popular que tiene una larga trayectoria. Cuando fui la primera vez a la quinta de Luján era como entrar en Neverland (risas). Era ir a la casa de Palito Ortega, un ídolo de los 70, que yo conocía de chiquita... Palito tiene mucho oficio. Después podés evaluar si te gusta o no, pero viéndolo desde un lugar profesional fue muy flexible esa sesión de grabación. El tema no tiene mucho que ver con lo que vengo haciendo. En este caso fue algo interesante y hasta como curioso. Y la verdad que nos divertimos. Yo le dije que me sentía Violencia Rivas (risas).

Fuente: La Capital

Déjà vu de un músico eterno

A fines de 2009, David Lebón volvió a editar un disco luego de seis años, Déjà vu, con canciones compuestas junto a su hijo, Panchi, y a su actual pareja, Hilda Lizarazu; participó de la reunión de Pescado Rabioso -"la mejor banda de todas las que estuve"-, tocó como invitado en los shows de Andrés Calamaro y compuso dos canciones con Diego Capusotto como letrista para el delirante film Pájaros volando.
Reinstalado en Buenos Aires tras doce años radicado en Mendoza, el guitarrista de las bandas eternas -Pappo´s Blues, La Pesada, Pescado Rabioso, Polifemo y Seru Giran, entre otras- está de vuelta y presentará oficialmente su disco -del que también participaron Ricardo Mollo y Juanse, de Ratones Paranoicos, y en el que incluyó una versión del tema "Viernes 3 AM", de Seru- con un concierto gratuito y al aire libre, pasado mañana, en el anfiteatro de Costanera Sur.
"Hicimos un disco bien orgánico, con Hammond, piano, nada de cosas raras -dice, orgulloso-. Tiene temas que compuse en Mendoza; algunos más recientes, con letras que hicimos con Hilda; la producción estuvo a cargo de Gustavo Gauvry, un viejo amigo con el que compartimos la experiencia del estudio Del Cielito y que entendió enseguida qué es lo que quería en este momento. La verdad es que estoy muy contento. La gente a veces me dice que tengo que aparecer más, pero a mí me parece que estoy bastante por ahí: estuve con lo de Pescado, con Calamaro y siento mucho cariño y respeto, sobre todo por parte de los artistas. El público no sé si me conoce tanto, pero con lo que tengo estoy reconforme. A los 57 años, poder seguir trabajando en esto y estar bien de la cabeza es un logro bastante importante."
-A 35 años de su separación, ¿pensabas que una reunión de Pescado Rabioso era posible?
-No, lo de Pescado es inexplicable. Conociendo a los otros y sabiendo cómo respetamos a ese grupo, jamás pensé que fuésemos a volver. Fue un regalo para Luis y para nosotros; él está tan amoroso, tan lindo. Cuando nos encontramos la primera vez para ensayar fue como volver a estar en mi casa, con los muchachos, con las sonrisas... igual que cuando dejamos, igual, igual. Hubo mucha diversión, mucho cariño, Pescado es una banda de la que volvería a ser parte y no la dejaría si fuera posible. Arriba del escenario fue como estar en el cielo.
-¿En algún momento fantasearon con seguir tocando juntos?
-No sé si es posible, pero si llegara a ocurrir, ¿sabés cómo me prendo? Cuando me dijeron que Luis iba a armar Pescado, casi me desmayo de la emoción. Todo el mundo piensa que Seru fue la banda que más me gustó, pero para mí Pescado es el mejor grupo donde estuve.



-¿Y Seru?
-Seru fue hermosísimo, pero tenía otra edad, sabíamos más del comercio, no era tan inocente y tan buscador. Charly buscaba mucho, pero yo ya estaba colocado, no digo que estuviera más allá, pero medio que las letras que él hacía ya las habíamos dicho y las habíamos vivido en carne y hueso. Cada uno en su tiempo y con sus canciones, porque evidentemente el Flaco [por Charly] también fue muy inteligente y en esa época escribió temas como "Alicia...", que no pudieron censurarla porque no decía nada que estuviera en la lista negra, pero les daba por abajo con todo a los militares.
-¿Estuviste con Charly por estos días?
-Sí, Hilda está trabajando con él y lo veo seguido. Está bien, está en segunda, pero bueno, salir de 30 gramos por día no es fácil. ¡No sé cómo no se murió! El tipo fue una especie de Al Capone, esos personajes a los que no les importó nada y salió con la bronca que tenía y la mostró. Otros se esconden, yo no podría mostrar lo que me pasa internamente de esa forma. El salió y rompió todo, fue capaz de morir antes de dejar sus bolas. Yo sabía, te juro, porque él es inteligente, que no iba a querer perder lo que más quiere: la música. La voz casi la perdió, pero ahora está tocando de nuevo y se juntó con amigos que lo cuidan, que lo quieren.
-Después de aquella polémica y peleada reunión de Seru, ahora quizá puedan volver a tocar juntos...
-No como Seru, porque sin Moro es muy difícil, pero por ahí lo que podemos llegar a hacer es un disco con Pedro y con Charly, sin que se llame Seru Giran. Con Pedro tenemos comprometido de palabra grabar otro disco de estudio como el que hicimos, pero más eléctrico, por ahí más rockero. Cuando nos juntamos sacamos chispas, somos totalmente distintos, pero nos entendemos y nos respetamos mucho. El para mí es un dios y él dice que yo soy un dios, así que no sé, juntos estamos en el cielo.
-¿Para cuándo el concierto "Lebón y sus bandas eternas"?
-Creo, y no tengo ningún miedo en decirlo, que participé en los mejores grupos de rock que existieron en la Argentina. Me encantaría hacer algo bien, como lo hizo Luis, con buena producción y todo, pero yo solo no puedo. Después de tantos años de tocar y tocar y grabar, gente como nosotros tendría que tener más lugar para hacer este tipo de cosas, pero tampoco me quejo. Con poder tocar para 300 personas que les guste lo que hago, estoy perfecto.
-¿Y cómo fue tu encuentro con Capusotto?
-Yo hice la música para la película, dos canciones, y cuando Diego vino a escucharlas le dije: "Hacé la letra vos, vos sos el de la película, yo qué voy a decir". Por lo que me comentó, componer conmigo para él fue algo importante.
-Siempre se declaró fan de tu música...
-Sí, y lo llevé al ensayo de Pescado. Lo llevé de la mano porque le daba vergüenza, pensaba que Luis lo iba a odiar por ese personaje que él hace [se refiere a Luis Almirante Brown], pero cuando entró a la sala Luis se arrodilló frente a él y no lo podía creer. Se hicieron reamigos, Diego es un tipazo.

Por Sebastián Ramos

Fuente: La Nación

miércoles, enero 13, 2010

Se larga la venta de entradas para Charly en el Luna Park

Faltan pocas horas para que baje la bandera de largada: ya casi se pueden adquirir las entradas para ver el regreso de Charly en el Luna Park.
Desde hoy, 13 de enero, se pueden comprar las localidades que otorgarán una ubicación para ver el show de Charly García el 17 y 19 de marzo a las 22.00 hs en el Luna Park Stadium.

Se pueden adquirir en el Estadio o a través de Ticket Portal al 11-5353-0606

Los precios son:

Ubicaciones y Precios - Venta Anticipada

Super Pullman $140 + $14 (*)
Pullman Lateral $130 + $13 (*)
Campo $170 + $17 (*)
Cabecera sin numerar $90 + $9 (*)
(*) cargo por servicio (no incluye costos de entrega)

Tarjetas habilitadas


Todo la puesta en escena y efectos sin precedentes que no pudieron llevarse adelante en Vélez debido al mal tiempo de esa noche mágica, podrán verlos aquí en el Luna Park los dìas: 17 y 19 de marzo a las 21.30hs

Fuente: Clarin

El Angel de Charly

Apenas se le veían los ojos. Envuelta en un profundo misterio, dueña de un silencio absoluto, hace casi dos años, vestida de talibana, Mercedes Iñigo alimentaba el enigma. Joven, de mirada profunda, un tanto tímida, cubierta de negro de pies a cabeza, acompañaba a cada paso a Charly García en sus épocas más conflictivas. Pasaron momentos difíciles, una internación, una recuperación larga y sacrificada y un regreso lleno de gloria. Ella seguía ahí. Hoy, en las vacaciones más familiares y tranquilas en las que se lo haya visto, disfrutando de la playa y el mar, es ella la que toma sol junto a Charly (58), lo acompaña en sus silencios y sus lecturas. Es la que está a su lado, con la mirada atenta y la admiración plena, cuando sale al escenario como un gran señor y hace rockear a un público tan sorprendido como cautivado.

La musa, la única, la morocha... Mecha es la sombra de Charly: pasaron nueve días juntos en Punta.
La luna de miel continuará en Miami y Nueva York, donde él irá de gira.


"Siempre voy a estar al lado de Charly", le dijo Mecha a GENTE hace un año. Y por ahora viene haciendo honor a su palabra. Pese a su juventud (tiene 22 años), desde aquella noche, a mediados de 2007, cuando el gran rocker le vaticinó "vos y yo nos vamos a ver", la ex VJ de MTV se convirtió en el principal sostén de Charly y una carta fundamental en su recuperación. "El está perdidamente enamorado, la adora", dicen los amigos. Por supuesto, es recíproco. Cualquiera que los vea juntos entiende de qué se trata. Ella, paciente, es su gran compañera: divertida cuando la situación así se presenta, silenciosa en los momentos de calma, poco afecta a los medios, sin pretender figurar por demás. Charly, en su momento más calmo, la elige como su única mujer.

Este es el Aguante. "No voy a pagar, ya no tengo putas", canta desde el escenario, parafraseándose a sí mismo en la letra de Funky. Hay sonrisas cómplices en el entorno. Y todos saben a quién va dedicado el cambio. "Mecha siempre estuvo a mi lado, en las buenas y en las malas. Nunca pide nada a cambio: es incondicional", confió García a GENTE sobre su chica. Cuatro años después de aquel episodio en que Charly agredió a un fotógrafo uruguayo –hecho derivado en una causa judicial que hace pocos días quedó archivada por falta de mérito, aunque le habría costado una buena cantidad de dólares–, el músico volvió a tocar en Punta del Este. En la playa de estacionamiento del hotel Conrad, el sábado 10, una noche que empezó tibia terminó con más de dos mil quinientas personas cantando todos los hits de Charly. Desde Demoliendo hoteles y Cerca de la revolución, hasta Mr. Jones o Pequeña semblanza de una familia tipo americana, durante más de dos horas hizo sacudir a un público que abarcó desde chicos y jóvenes hasta muchísimos post 70, que se soltaron para revivir sus mejores épocas rockers. Todos asombrados por el saludable estado del ídolo, que no quería irse del escenario. De cerca lo alentaron su manager, Fernando Szereszevsky, y el dueño de Fénix y productor del show, Diego Finkelstein.

Mecha aterrizó en el Este el 2 de enero y se instaló con Charly en Casa Suaya, en José Ignacio.
La rutina del ídolo incluyó ejercicios en la pileta, tardes de sol y lectura... y mucho amor.

"El camarín está muy aburrido", decía el músico, de gran humor, cada vez que dejaba el escenario y volvía, impulsado por las ganas de seguir tocando. "Estaba feliz. Sabía que nadie esperaba un show así, que sorprendió a todos y salió increíble", contó su gran amigo Gaby Alvarez.

Ella es bailarina.
Después del show hubo un festejo íntimo en los jardines del Conrad. Allí estuvieron sus músicos –Hilda Lizarazu, Fabián von Quintiero, Carlos García López, Kiushe Hayashida, Tonio Silva Peña y Carlos González–, Florencia Raggi, Ramiro Agulla, Pichón Baldinú, Nuria Quintela, Soledad Ainesa, el abogado Alejandro Balbi y Silvina Luna, directora de Marketing del resort. Sentado en un sillón blanco, comiendo sushi y permitiéndose alguna copa de vino tinto, la estrella recibió decenas de felicitaciones por el show. A su lado, celosa de los besos femeninos, lo custodiaba Mecha.

Con los Rolling Stones y Billy Idol sonando de fondo, Charly se animó al dancing. Su novia, por supuesto, fue la mejor partenaire. Llamativa y radiante, la morocha –que mide un metro setenta y supo ser modelo y cara de campañas publicitarias– cautivó enfundada en un minishort verde y una remera negra con algunas transparencias. Sonriente, Charly García monitoreó a su chica y le siguió el ritmo, bailando como lo había hecho durante dos horas en el escenario. Esta vez rodeado de amigos que lo vieron disfrutar de su noche.

Alguien en el mundo.
Charly llegó a Punta del Este el 29 de diciembre. Pasó los primeros días en una casa de la zona de Manantiales, mientras esperaba con ansiedad el arribo de Mecha. El 2 de enero, cuando su novia pisó territorio uruguayo, se mudaron juntos a la tranquilidad de Casa Suaya, en José Ignacio. Desde entonces se dedicaron a estar con amigos y compartir días tranquilos, de lectura, películas, pileta y sol. Hicieron playa en José Ignacio, cerca del faro, donde pasaron inadvertidos y comieron con el Zorrito von Quintiero. "Cuando está con Mecha, García se cierra un poco. Le gusta estar tranquilo, solo con ella", había anunciado su manager. Y así fue.

A tono con su vida, sana y renovada, el hombre del bigote bicolor disfrutó tomando licuados de durazno y naranja y haciendo ejercicio en la pileta (desde que estuvo en Luján, la natación fue fundamental en su recuperación). "No recuerdo cuándo fue la última vez que tuve unas vacaciones así, tan tranquilas", dijo Charly a poco de llegar al Este. Acompañado por Mecha, lejos de los escándalos, esta vez pasó diez días de paz.

Su novia –que vive con su madre y su hermano– volvió a Buenos Aires después del show y la fiesta, en la mañana del 11 de enero. Esa noche, Charly descansó en el Conrad, para después volver a su refugio en Casa Suaya, lejos del ruido y el vértigo esteño. Allí se quedará descansando hasta el 13, antes de retomar la gira que lo llevará a Miami y Nueva York, disfrutando de unas vacaciones impensadas menos de dos años atrás.

Su banda, arriba y abajo del escenario: Hilda Lizarazu, el Negro García López y el Zorrito Fabián von Quintiero.
Brindaron después del show, en la fiesta íntima que se hizo en los jardines del Conrad

Por Gabriela Pepe
Fotos: Fabián Uset y José Tantessio

Fuente: Gente

martes, enero 12, 2010

Charly García, en una vuelta sin vicios

Imperdible. La estrella del rock nacional ofreció un show de casi dos horas en el parking del hotel Conrad, con tres bises y ocurrencias que provocaron la risa del público. Ahora, lo espera Mar del Plata.

Charly García estuvo acompañado por Hilda Lizarazu, el Zorrito Von Quintiero y el Negro López, entre otros legendarios músicos.

Después del tercer tema dijo: "Me aburro", y a las casi dos horas de un show imperdible confesó: "Ahora, no puedo parar".
En su primer recital, en lo que va del 2010, Charly García volvió a demostrar por qué es la mayor estrella del rock argentino.
Comenzó con la "musa" contenida, pero se fue soltando y al final del show era pura energía.
Se animó a pegar unos saltos agarrado del soporte del micrófono y a golpear con el puño derecho el piano dejando fluir la energía del tema, pero sin romper nada.
Saludó a los vecinos que seguían el show desde los balcones: "Hola vecinos, ¿les molesta el ruido? -preguntó- Esto es música".

Abandonó el escenario una vez y después una segunda. Pero la insistencia del público lo trajo de nuevo. Antes de su tercer bis, detrás del escenario, Charly tomó el micrófono para anunciar: "Les comunico que el artista acaba de abandonar el establecimiento".
Sus seguidores, viejos y nuevos fans seguían vivando su nombre, con la esperanza del regreso, y lo consiguieron. "Soy lento, pero fiel", dijo en alusión a sus problemas de motricidad.
Hizo un repaso por todos sus discos y se lo vio muy feliz, disfrutando de esta nueva versión de Charly García, que está en todas sus cabales, como diría un fan de la Argentina, uno de los muchos que se concentraron ayer en el parking del hotel Conrad para verlo.
Charly García estuvo acompañado por Hilda Lizarazu, el Zorrito Von Quintiero y el Negro López, entre otros legendarios músicos, en este show que fue el primero después de 10 años en Uruguay, adonde dejó de ir desde el 2006, cuando el popular roquero agredió a un fotógrafo a la salida de un restaurante de Punta del Este.
La acusación recién fue desestimada por falta de mérito el 30 de diciembre de 2009, una vez que Charly compareció ante el tribunal uruguayo.

Por lo que se puede ver sobre el escenario, Charly dejó atrás las excentricidades y las locuras que lo llevaron, por ejemplo, a arrojarse de un noveno piso o a romper las instalaciones de un hotel.
Ahora, está probando otra manera de vivir, y le sienta muy bien. Se lo ve más consciente y como buscando su esencia dentro de este Charly, que según bromeó: "tiene hormonas femeninas y hasta lifting".
Los fanáticos están felices de verlo así, y aguardan con ansias ver cómo compone este nuevo Charly, porque su recital estuvo basado en un repertorio histórico.

Por Mónica Andrada

Fuente: El Liberal

El nuevo Charly García, o de cómo seguir siendo parte de la religión

En una noche sin tribunas ni platea llenas, Charly García fue de menos a más disimulando su falta de escenario y de movilidad con una banda potente y suelta, en un concierto de dos horas y media que terminó a la altura de su leyenda.

"Todo el mundo sabe que no puedo vivir sin vos", canta Charly García y señala al público. ¿Queda alguna duda de eso? En Vélez Sarsfield, en el Conrad... en donde sea. Pero Charly García precisa al escenario co-mo nunca. Como lo precisaba Michael Jackson y cualquier otro ser humano que se haya vuelto una estrella pop y haya perdido el contacto con esa gente con la que supo sintonizar tan bien tantas veces, incluso en las más crípticas, terminales y anárquicas de su vida.

Por eso es imposible no reír de ternura cuando se ve a Hilda Lizarazu hacer un gesto de madre a Fabián "Von" Quintiero en plan "ya está, ahora sí vayámonos". García saludó por cuarta vez y ella se lo llevó como a un niño, de la mano.

Esa fue la última imagen de las dos horas y media de música que el compositor dio en su primer concierto en Uruguay en siete años. Los bises podrían haber sido más -en cada vuelta parecía que había convencido a sus músicos para volver- pero alcanzaron para entender de sobra esa frase de El amor espera, una canción cuyo nombre también explica por qué a muchos de sus fanáticos les importa poco la dicotomía "Charly drogado-Charly limpio".

Y es cierto que, comparado con esa tromba que se desgañitaba sobre el escenario y no se sabía si iba a morir electrocutado bajo una lluvia torrencial, Charly es, obviamente, otro. Se nota en su andar a lo Groucho Marx y en esa voz que increíblemente parece haber recobrado suavidad aunque aún le falta aire y sanación. Y se nota en sus olvidos en algunas letras, siempre asistidos por Lizarazu. Aunque esto no es nuevo: en la etapa "Say no more", cuando estaba más cerca del personaje Pomelo de Diego Capusotto, también se olvidaba. Además, su vestimenta -traje oscuro, bien combinado- hace pensar en más reconversiones: algún día Bob Dylan se dio cuenta de que era un señor mayor y también tomó un traje y se puso un sombrero.

Pero quizá lo más importante de todo siga siendo que Charly García tiene canciones. Y particularmente en su caso, habría que acordarse de esto siempre. Pero más aún ahora que comienza a asumirse como un clásico y rescata canciones de la que hoy reconoce como su mejor etapa creativa como el Rap del exilio o No soy un extraño. Esas dos canciones sonaron luego de la intro con Pubis angelical, una de sus primeras piezas como solista. Ahí, del Charly siempre a punto de la cancelación o del recurrente rompe televisores -el del supuesto riesgo artístico- no quedaba nada.

Ya desde ese arranque se notó que el compositor aún está buscando su nuevo lugar. Que va a ser otro. La pregunta es ¿sigue siendo en un escenario abierto? Quizá en un lugar que contenga mejor su voz se puedan aprovechar mejor canciones como esas o como Adela en el carrusel. Porque si Charly García está celebrando sus canciones, sería genial que el público pueda escuchar todas, ya que su gola va mejorando conforme el concierto transcurre. Por otro lado, su banda actual es ideal para este tipo de ambientes. Sin viento que amedrentara, fue una locomotora ensayada y rodada, apoyada en dos guitarristas pirotécnicos -Kiuge Hayashida y el "Negro" García López convertido en una especie de Slash rioplatense- una sección rítmica muy potente ("¿escuchan el bajo? es la base de todo", pedía Charly) y los sintetizadores vintage de Quintiero que vuelven a canciones como Nos siguen pegando abajo, Yendo de la cama al living o Rezo por vos gemas muy fieles al original. Una banda que en esa canción logró algo impresionante: seguirlo en otro de sus olvidos, cuando se fue de la primera estrofa a una de las últimas. Lizarazu, en modo corista como en su etapa con García y los Enfermeros, fue otro de los imanes de la noche.



Entre los rescates hubo más: Buscando un símbolo de paz tuvo hasta congas ("vamos a latinizarlos un poco", dijo el músico) y Hablando a tu corazón en su versión bien discotequera fue "otra vuelta a la buena música de los ochenta", según Charly. Y entre más de esas canciones incombustibles (No voy en tren) se colaban las premonitorias como Influencia (la letra más sangrante y personal que hizo en la década pasada) y No toquen, en la que ahí sí, su voz recupera furia cuando parece gritarle a esos demonios que hoy están desdibujados. De la ironía tampoco se olvida: "estoy muy contento de estar aquí en el muro de Berlín. Gracias a los que no pagaron", saludó al final.

"Cada cual tiene un trip en el bocho", cantó Charly en la noche exclusiva -los precios así lo imponían- de Punta del Este. Habló por él y como tantas veces, habló por muchos de los que estaban ahí. Antes había cantado "y curé mis heridas y me encendí de amor". Definitivamente, eso también era premonitorio: no estuvo nada mal festejar, también esta vez, que el rock no está muerto.

Por Sebastián Auyanet

Fuente: El Pais (Uruguay)

lunes, enero 11, 2010

Charly tocó en Punta del Este

"Es un encanto estar de vuelta con ustedes en Uruguay", expresó el músico argentino antes de iniciar su espectáculo en el Hotel Conrad

Charly García volvió a tocar en Uruguay este domingo por la noche luego de cuatro años de tener el ingreso prohibido al país por incidentes con un fotógrafo. El músico argentino, en recuperación de las drogas y con varios kilos de más a lo que era su anterior figura, se presentó en el Hotel Conrad ante 3.500 espectadores. "Hola, buenas noches, un encanto estar de vuelta con ustedes en Uruguay", fue lo primero que dijo antes de arrancar con "Pubis angelical", según publicó el diario Clarín de Argentina.El show comenzó a la hora 22:00, 30 minutos después de lo previsto, y su público se destacó por estar formado mayormente por turistas que los recibieron "tibiamente", según la crónica."Vestido con camisa, pantalón y saco negros, cambió su tradicional órgano por un piano de cola del mismo color", agrega la nota.Entre el público hubo varios famosos de la vecina orilla como Guillermo Coppola, Florencia Raggi y Federico D'EliaEn el repertorio de García desfilaron varios de sus hits como "Yendo de la cama al living" y "Demoliendo hoteles".El músico argentino está desde hace días en Punta del Este donde llegó acompañado por su novia y su representante.

Fuente: Observa (Uruguay)

domingo, enero 10, 2010

Charly García vuelve a los escenarios uruguayos tras sus problemas judiciales

Montevideo, 10 ene (EFE).- El músico argentino Charly García volverá hoy a los escenarios uruguayos tras cuatro años de ausencia en los que tuvo prohibida su entrada al país por problemas con la justicia con un concierto en el hotel Conrad de Punta del Este.
El recital, al que se espera que acudan unas 5.000 personas, será el único concierto que García ofrecerá en Uruguay durante la temporada estival y se produce sólo dos semanas después de que un tribunal uruguayo absolviera al músico de los cargos por agresión interpuestos por un fotógrafo en 2006 y que impedían su regreso a Uruguay.
Según dijo en declaraciones al diario local "El País" la cantante Hilda Lizarazu, acompañante en el escenario de García, el reencuentro del músico con el público local será directamente "en el escenario, el mejor lugar".
Lizarazu afirmó que García y su banda están "ensayados" desde que se juntaron para el primer concierto que el polémico cantante dio en Buenos Aires el pasado 23 de octubre tras pasar varios meses internado para recuperarse de su adicción a las drogas.
La cantante afirmó que con actividades como esta, García "está tratando de recuperar su lugar dentro de sí mismo en la música, esperando que esa inspiración vaya llegando de a poco. Reinventando todo el material que hizo hacia atrás".
En este sentido, Lizarazu afirmó que hay canciones del argentino que "ahora parecen tener un sentido premonitorio, una lucidez", como los clásicos "Yo no quiero volverme tan loco" o "Me siento mucho mejor".
En enero de 2006, cuando veraneaba en Punta del Este, García se enfrentó a un fotógrafo a la salida de un bar.
Tras el incidente García se marchó del país y la Justicia uruguaya emitió una orden de captura en su contra, medida a la que el cantante respondió con un "me chupa un huevo (testículo)", en declaraciones a la televisión de su país.
Sin embargo, esa medida impidió que García pudiera regresar al país, algo que sólo hizo el pasado 29 de diciembre para acudir directamente a un tribunal y aclarar su situación.

Fuente: Diario Montanes (España)

jueves, enero 07, 2010

No recuerdo otras vacaciones tan tranquilas como éstas

Acompañado por su manager Fernando Szereszevsky, el músico llegó al aeropuerto Laguna del Sauce el 29 de diciembre, después de la medianoche y enseguida se trasladó a una casa de la zona de Manantiales que le consiguió su amigo, Gaby Alvarez. Trámite ineludible apenas pisara tierra uruguaya, al día siguiente, a las 8 de la mañana fue a declarar al juzgado de Maldonado, por una causa que tenía pendiente desde enero de 2006, por agresión a un fotógrafo uruguayo. Su exposición fue breve, y la causa quedó archivada por falta de mérito. Recién allí comenzaron las verdaderas vacaciones de Charly en el Este.
Con García renovado y varios kilos de más, ni los propios paparazzi dan crédito a lo que ven. De la fractura del tabique y la destrucción de la cámara que sufrió Carlos Martínez hace cuatro años, hay un abismo hasta este Charly totalmente relajado que, ante los flashes que lo siguen en su paso por las calles de Manantiales, atina a consultar amablemente: "¿Es necesario, chicos?"

Mañanas de sol.
"Fue un año muy especial, quería pasar las Fiestas tranquilo y con poca gente. Fue todo muy familiar", explica su manager, Szereszevsky –quien descansó junto a Charly en Manantiales, acompañado por su esposa Mariela y sus dos hijos – mientras el músico hace su pedido del día: una chocolatada y una Coca Cola (su bebida predilecta) para merendar en la hamaca paraguaya de la casa. "No recuerdo cuándo fue la última vez que tuve vacaciones así, tan tranquilas", asegura García.
Ver para creer, Charly hizo playa con la familia del manager, rodeado de niños y algunos amigos; paseó; comió en el clásico No me olvides y en el nuevo Fish Market, visitó el local de ropa Hija única, y se dedicó a leer las biografías de Stanley Kubrick y Woody Allen.

Año nuevo, vida nueva
Con el look que adoptó desde su regreso a los escenarios, de camisa, jean negro, saco gris y hasta el detalle de un pañuelo de seda en el bolsillo, el 31 a la noche brindó en la casa de Marcelo Cabral (amigo de Álvarez) con amigos. Después de las doce, quiso ir a saludar a Shakira, quien lo había invitado a la fiesta que dio el día anterior en su casa. Cansado por haber madrugado, otra vez contrariando sus viejos hábitos, esa noche prefirió acostarse temprano y cumplir con la visita un día después. Definitivamente es otro Charly.
Se llevó una sorpresa cuando, al llegar a la chacra La Colorada, todos estaban mirando el DVD del Concierto Subacuático, el show que el músico dio en Vélez, en octubre. La colombiana elogió su elegancia y Charly no ahorró halagos para ella: "Fue muy simpática, amable, súper humilde... me cayó muy bien". Como siempre, la presencia de García revolucionó el ambiente: hasta el ex presidente Fernando de la Rúa y su esposa, Inés Pertiné, alertados por Antonio, se levantaron de la cama para saludarlo y sacarse fotos con él. Después de hablar de música con la estrella colombiana y brindar con los pocos presentes (entre ellos el ex sushi Darío Lopérfido y su novia, Esmeralda Mitre), antes de las 5 de la mañana, volvieron hacia Manantiales.

Alta fidelidad
Si una mujer puede con Charly, esa es Mercedes Mecha Iñigo (22), su compañera inseparable desde hace más de dos años. A ella la esperó pacientemente, hasta que llegó, finalmente, el 2 de enero. Juntos se mudaron a la tranquilidad de Casa Suaya, en José Ignacio. "Cuando está con Mecha se cierra un poco. Le gusta estar tranquilo, solo con ella. No lo van a encontrar paseando, ni socializando tanto", anunció su manager. Dicho y hecho, desde que llegó la VJ al Este, apenas salió para comer en La Huella con amigos, pero se recluyó la mayor parte del tiempo en el resort, aprovechando la compañía de Mecha y la pileta de natación. Allí se cruzó con su amiga y vecina también en Buenos Aires, Julieta Ortega.
Así, sin teléfonos que molesten, relajado, haciendo vida sana, rodeado de afecto, y en paz, espera Charly otra ovación: el 10 de enero, en el estacionamiento del hotel Conrad, habrá mucho más Say No More.


Por Gabriela Pepe
Fotos: Fabián Uset
Fuente: Gente

miércoles, enero 06, 2010

24 de Abril - Estadio Union de Santa Fe - Vuelve el Número 1

Tal como se venía escuchando en varios medios y después de tiempos tumultuosos, Charly García regresó a los escenarios el pasado mes de noviembre, en el estadio de Vélez, coincidiendo con su cumpleaños número 58, dando inicio a una serie de conciertos que llegarán a nuestra ciudad el próximo 24 de abril del 2010 en el Estadio Cubierto del Club Unión de Santa Fe.
El mentor de los grupos Sui Generis, La Máquina de Hacer Pájaros y Seru Girán y uno de los músicos esenciales de la Argentina, leyenda viva del rock nacional, ganador del premio Clarín al mejor músico argentino del año, decidió festejar sus 58 años sobre el escenario junto a sus fieles seguidores una importante etapa en su recuperación de las adicciones.
Integran su banda, los chilenos Kiushe Hayashida (guitarra y coros), Tonio Silva Peña (batería) y Carlos González (bajo), también por Carlos García López (guitarra), además de los histriónicos Hilda Lizarazu (coros) y Fabián Von Quintiero (teclados)
Después de un primer paso con recitales en Perú y en Chile, la serie de actuaciones del autor de "Aprendizaje", "Cinema Verité" y "No te dejes desanimar", continuó por Montevideo, Quito, Guayaquil, Bogotá y Rosario, para desembarcar en Santa Fe el próximo 24 de abril del año próximo.
Debido a que el lugar elegido para el recital posee una capacidad limitada, las entradas anticipadas ya se encuentran a la venta en el local del Credifé – 25 de Mayo 2610 - y todas sus sucursales del interior de Santa Fe y Entre Ríos con un descuento promocional hasta el 1º de marzo.



Será en el estadio cubierto del club Unión -Av. López y Planes 3500- el 24 de abril a las 21.30. Coincidiendo con su cumpleaños número 58, Charly dará inicio a una serie de conciertos que llegarán a nuestra ciudad. Anticipadas en venta con descuento hasta el 1º de marzo en Credife (25 de mayo 2610 - tel: 4521600).



Generales laterales: $ 120.
Generales frente: $ 140.
Palco Vip: $ 420.
Filas: de la 1 a 25: $ 320.
De la 26 a 32: $ 270.
De la 33 a 40: $ 220.

Fuente: ProDiario y Propia