viernes, marzo 27, 2020

"Yendo de la cama al living", la canción con la que Charly García salió de su propia cuarentena

Yendo de la cama al living, Charly García dio sus primeros pasos como solista
En medio de la cuarentena por la pandemia de coronavirus , la canción inaugural de Charly García como solista se convierte en el gran soundtrack inesperado. Un monólogo del encierro compuesto entre las guerras políticas y personales, entre el distanciamiento glacial y el antídoto del amor.

Oh no. No hay ninguna vibración. Promediando el tema, Charly García advierte que no solo ha perdido conexión con el exterior, sino incluso con el impreciso espacio interior: "no hay señales de algo que vive en mí". El protagonista de " Yendo de la cama al living" conoce el antídoto para la pandemia pero ya es demasiado tarde. Como el Capitán Willard de Apocalypse Now (como el Pink de The Wall ), está confortablemente adormecido. Acaso como todos nosotros con las series de streaming. Publicado oficialmente el 28 de octubre de 1982, el gesto inaugural de Charly García como solista es un despojamiento. Incluso quedarse en casa, parece decir, es una actividad de alto riesgo: podés encontrarte a vos.

La anécdota es bien conocida. Cada vez que ponía los discos de Serú Girán, un Migue García de cinco o seis años llegaba hasta el primer cambio de ritmo y retrocedía la canción. "¿Por qué siempre escuchás esa parte y no lo escuchás entero?", preguntó Charly. "Es que para mí, un tema es uno", respondió Migue. En plena transición del rock progresivo hacia la new wave (de Genesis y Premiata Fornería Marconi a Brian Eno y Talking Heads), García encontró la horma de su zapato: un desafío artístico. Alterando su metodología habitual, diseñó una línea de bajo y las dos notas complementarias para cerrar los acordes esenciales: SOLm7, Do7, RE7. "Eso fue un avance para mí, por el tipo de armonías, por el solo hecho de haber compuesto un tema sin saber qué iba a pasar después -dijo Charly-. O sea: empecé por la base, pero sin saber qué iba a haber arriba".


Si bien nunca fue tocada en vivo por Serú Giran, en la mazmorra de algún coleccionista (Hobby De Fino, por ejemplo) está celosamente atesorada una versión primitiva con letra en inglés y la voz líder de David Lebón. De manera que es posible suponer que la música de la canción fue compuesta en el interregno entre la separación de la banda y el comienzo de su etapa solista. Un período casi fantasmagórico: los últimos conciertos de Serú fueron en marzo de 1982 y las sesiones de grabación de Pubis Angelical comenzaron en abril. Como dijo García: era un solista por abandono.

Aunque las sesiones están acreditadas a partir de mayo, García construyó su propio mito: exactamente el 2 de abril de 1982, mientras las tropas argentinas desembarcan en las Islas Malvinas, se metió en los Estudios Del Jardín para grabar la banda sonora de la película de Raúl de la Torre. "Me encerré en un estudio un mes, y de la guerra me enteraba cuando iba al bar de al lado -le dijo García a Gloria Guerrero, en la revista Humor-. Un día me acuerdo que pasaron un 'Comunicado', y todo el mundo en el bar se calló. Un bar de la avenida Santa Fe, todo pituco. Me hacía acordar al 'Huevo de la Serpiente'. Una situación límite que no sucede y a la vez sucede... Una locura. Entonces rogué que no bombardearan Buenos Aires y seguí haciendo mi trabajo, aunque se cayera el mundo a pedazos al lado mío. Porque es lo único que me interesa hacer, y lo único que me salva. Si me enganchara con lo que pasa afuera, me volvería loco".

Alienado por su disciplina artística a rajatablas, el puro hedonismo o incluso su salud psíquica -o acaso las tres cosas-, García se atrincheró en su flamante departamento de Coronel Díaz y aquellos estudios en el primer piso de Santa Fe 1284. Sus ocupaciones de la cuarentena fueron ordinarias y extraordinarias: consumiría drogas y trataría de poner en orden su vida sexual. Pero, en lugar de series por streaming, se rodearía de sintetizadores y teclados para retratar minuciosamente las contraindicaciones de la cuarentena. Como notaron Zariello y Roque Di Pietro, su patrón lírico parece haber sido "Gotta Serve Somebody", de Bob Dylan. Es una observación sensata. No solo porque Slow train coming (1979) es uno de los discos favoritos de García, sino porque un fragmento del videoclip emula a "Subterranean homesick blues".

domingo, marzo 01, 2020

A 20 años de "El" salto

Relajado. Instantes después del salto, encontraron a Charly nadando sano y salvo en la pileta.
Estaba muy aburrido en la Mendoza fatal. Dije: ‘¿Qué me falta ahora? ¡Solo aprender a volar!” (“Me tiré por vos”. Track 15 de Sinfonías para adolescentes).

“Me voy a tirar del noveno piso, me voy a tirar al mar. Me voy a tirar sin pedir permiso, me voy a tirar igual...” (“Noveno B”. Track 16 de Sinfonías para adolescentes).



El 30 de octubre del 2000, Charly García y Nito Mestre publicaron “Sinfonías para adolescentes”. Las dos canciones citadas son parte de ese álbum y tuvieron su génesis el mediodía del viernes 3 de marzo de 2000 en Mendoza, en uno de los hitos que marcaría para siempre la vida de Carlos Alberto García Moreno: su recordado salto a la pileta desde el noveno piso del hotel Aconcagua.

En la suite dejó su sello personal -alfombras y paredes pintadas con aerosol-, y es la misma donde 12 horas después se alojó el entonces presidente, Fernando De la Rúa, quien había viajado para la Vendimia.
Infografía: Gustavo Guevara / Los Andes
“Es la primera cosa deportiva que realmente estoy disfrutando”, afirmaba en el video que el martes cumplirá 20 años. Nadaba y charlaba con los periodistas que habían corrido hasta el borde de la pileta. Luego se paró en la parte menos profunda (entre 1,20 y 1,50 metros) pero minutos antes se estima que cayó en la parte más honda que es de 2,40 metros. Se cree porque la pileta estaba desierta y nadie lo vio caer.

A 20 años del salto a la “inmortalidad” de Charly, actores de esa “Mendoza fatal” que estuvieron acompañando al músico recuerdan la vorágine del momento y responde al interrogante: ¿Por qué se tiró Charly García?

La versión de Charly
Dependiendo de quién rememore aquellos días, hay diferencias en el relato. En el documental de National Geographic, el propio Charly contó: “¿Sabés por qué me tiré? Porque me perseguía la Policía. Había un policía abajo. Cuando subió, me dijo: ‘¡Yo soy la policía!’. Y le dije: ‘¿y quién te mandó a no estudiar?’. Me reí mucho”, relató. Y agregó que de joven se tiraba de los molinos de viento hacia la pileta. “Practiqué. ¿Vos te creés que estoy loco?. No, no estoy loco. Tenía un solo salto para hacer”.

En una entrevista con Los Andes en 2013, realizada por Leo Rearte, también García repasó el episodio. “Me di cuenta de lo que hice cuando estaba en el aire. La primera parte del salto -que es cuando todavía estás bajo la influencia de tus músculos- es una cosa. Y después te chupa la gravedad y bajás como un meteorito”, relató y agregó: “Me llevaba la policía por algo que yo no había hecho”.

viernes, febrero 21, 2020

'La grasa de las capitales': las historias detrás de la obra maestra de Serú Girán grabada en plena dictadura

Hace 40 años, en plena dictadura, Serú Girán lanzó el disco que redefinió el lugar de Charly García en la vida pública del país Crédito: Rubén Andón
Descubrimos a los dobles de Serú Girán", dice uno de los títulos de tapa de Grasa de las capitales. La foto es un montaje sencillo y cada personaje se explica por su caracterización: sobre un fondo rojo -de izquierda a derecha- aparece el oficinista con pinta de nerd (Pedro Aznar). A su lado, un flaquito luce la camiseta del Rugby Club Curupayti y unos inadecuados soquetes de toalla bordó (David Lebón). Lo sigue un playero en patas, vestido de blanco y con el escudo de Shell sobre el bolsillo de la camisa (Charly García). El cuadro se completa con la figura de un carnicero con cuchilla y serrucho (Oscar Moro). La imagen es un clic moderno en plena dictadura militar, un rapto de imaginación y fuerza de choque contra la patria tilinga modelo 1979, pero también una reacción de García, starman nacional en ciernes, contra las críticas recibidas desde el palo del rock: no hubo piedad para el primer supergrupo argentino cuando desembarcó en Buenos Aires luego de una temporada supuestamente idílica en Búzios. Tras un incomprendido disco debut y una serie de recitales con sabor a desconcierto, Charly respondió con orgullo herido y nervio mordaz, activismo existencial y el mejor encaje colectivo de su banda soñada.

La sesión de fotos se realizó en el estudio de Rubén Andón. El fotógrafo de 25 años y experiencia en el mundo publicitario conocía a Charly desde los días de PorSuiGieco y había participado de la última gira por Uruguay de La Máquina de Hacer Pájaros, la banda anterior de García, que había durado tan solo dos años. En el tercer piso del edificio ubicado en Hipólito Yrigoyen al 1200, Andón preparó el set. No había maquilladores ni vestuaristas; cada músico llevó lo necesario para componer el personaje que le tocó en suerte. "Charly tenía la idea de hacer una réplica de la tapa de la revista Gente", recuerda Andón. Oscar López, el productor ejecutivo de Serú, le había adelantado que la foto debía emular las clásicas tapas de fin de año del semanario de Editorial Atlántida, en las que se mezclaban personalidades destacadas del espectáculo, el deporte y la política. En la edición de 1978, por ejemplo, aparecía el brigadier Osvaldo Cacciatore, intendente de la ciudad de Buenos Aires en la dictadura, junto a los campeones mundiales Daniel Passarella y Ubaldo Fillol, entre muchos otros. La farándula y una férrea sintonía con el Proceso conformaban los ejes editoriales de Gente. Para García, la guerra de baja intensidad contra el Gran Hermano de papel estaba declarada. Faltaban la foto y los últimos detalles para cerrar un disco de nueve canciones que cambió el destino de Serú Girán.

"A este álbum que vamos a comenzar a grabar en junio lo veo como muy interesante, totalmente diferente a lo de antes. Es más grupal, si querés", dice Charly García en la edición 113 de la revista Pelo. La tapa anuncia un número especial dedicado a la reciente visita a Buenos Aires del guitarrista inglés John McLaughlin. Bajo el título "Las dudas del gigante", la nota es una entrevista en la que cada integrante de Serú habla de temas diversos. García es el que ofrece más pistas sobre el futuro del grupo: "En cuanto a las letras, son algo nuevo. No me hacen acordar a nada que haya hecho antes. Tienen una onda de tango. Son más abiertas, más agresivas y con humor. Todo gira alrededor de la Grasa de las capitales, que es el nombre del álbum, y es una burla, una sátira, de la grasada institucionalizada aquí y en el mundo. La gente piensa -y eso lo noté cuando volví de mis viajes al exterior- que en otros países no existe esta grasada. Y no es así, es algo internacionalizado". A fines de 1978 y principios de 1979, el músico visitó Europa por primera vez. La excusa fue acompañar a Zoca Pederneiras, su pareja de ese momento, una joven bailarina brasileña que formaba parte de la gira continental del Ballet Corpo. "Y grasada no en tanto contraposición entre fino y mersa", seguía Charly, "sino que tiene una connotación más densa; es decir, como que es más represión, decadencia, lo negativo en general. Hay una intención satírica en el álbum y por eso incluyo sonidos actuales como de discotecas de la televisión".

La tapa salió de una idea de Charly, que quería emular una portada de Gente. "Es una sátira a la grasada institucionalizada", decía
Andón conserva todas las fotos, cuatro rollos de doce salidos de la Hasselblad que usó para la sesión. La pose que terminó como tapa del disco apareció rápido, en medio de un clima muy distendido. Andón aportó varios objetos que se pueden ver en la portada: "El bidón amarillo que tiene Charly en la mano es de mi laboratorio; todos los químicos para el revelado venían en bidones de diferentes colores para que no se contaminen", recuerda. El maletín que lleva Aznar era del contador que manejaba los números del estudio. El serrucho y el delantal manchado de sangre los aportó el propio Moro gracias a la buena onda que mantenía con el carnicero del barrio. "La idea era producir una foto medio grasunga", dice Andón. "El tiempo hizo que se convirtiera en un ícono, pero la verdad que como obra se parece más a una foto de casamiento".

Si la foto de Grasa de las capitales -el artículo llegó después para convertirlo simplemente en La grasa- fue un relajado juego de máscaras, la construcción del segundo disco de Serú Girán fue más compleja, y pasó por varias etapas y situaciones traumáticas que la banda arrastraba desde el momento en que Charly García había convencido a David Lebón de juntarse a tocar y componer. "No agarraba viaje, el quía", contó Charly a Rolling Stone en 2002. "Estaba en el trip gurú, con el pelo cortito... Estaba con que el mundo material non da y esas cosas. Tenía una banda que se llamaba Seleste, comía pan; era demasiado... Así que con Zoca íbamos a visitarlo todos los días, y al final lo convencimos: se me ocurrió hacer el Festival del Amor, en el Luna Park. David siempre tuvo su parte media conchetona, fashion. Y le gustó la idea de ir a Búzios, armar un estudio... Pero ¿cómo conseguíamos la guita? Pensé: 'Hagamos un festival y a cada músico que venga le pagamos con un equipo de Fender'. Juntamos lo suficiente para pasar tres meses en Búzios en una casa de la puta madre, y nos fuimos".

La versión de Billy Bond, figura clave del rock argentino fundacional, líder de La Pesada y uno de los motores del debut discográfico de Sui Generis, sobre el nacimiento de Serú Girán, no es tan armoniosa: "Ellos se van a Búzios y la cosa no termina bien", asegura Bond. "Oscar López dice que Charly se la tomaba toda y que le salía una fortuna y que todo le chupaba un huevo. Charly y David Lebón dicen que el hijo de puta fue Oscar, que no les pagó, que los largó en banda allá, que los abandonó". A la distancia, Bond dice con espíritu salomónico que había un grado de verdad a ambos lados. "Oscar aparentemente los caga. Charly supuestamente se la tomó toda y se volvió para aquí y se quedan sin un mango. Cuando vuelven a la realidad, porque allá no era la realidad, Búzios era el paraíso, se les cayó el mundo a todos".

jueves, enero 30, 2020

Comunicado Oficial


El día miércoles 29 de Enero Carlos Alberto García sufrió un traumatismo en la cadera, del cual ya había sido operado.
Esto se debió a una caída doméstica en la que no padeció ningún otro daño.
Luego de ser evaluado por médicos especialistas se le indicó reposo y suspensión de todas sus actividades.

Un vez estabilizado deberá iniciar trabajos de rehabilitación kinésica.

Esta es la causa por la que lamentablemente no esta apto para participar de los compromisos artísticos que tenia pactados a partir de ahora hasta dentro mínimo un mes.

El blog de Charly García (hecho por DIOS)

jueves, enero 16, 2020

40 años de la lucidez de “La grasa de las capitales”

Charly García con la platea de Los Andes como fondo. Concierto de Serú Girán presentando "La Grasa de las Capitales", en 1979.
Hay prejuicio con la música que hacemos. Hay que esperar veinte años. Nos van a pasar por la radio y alguien va a decir: “Uy, esta música en esa época era impresionante”. La frase de Charly García en una entrevista de 1979, suena profética. El tiempo le daría la razón. El segundo álbum de Serú Girán, La grasa de las capitales, se convertiría en una de las obras conceptuales más lúcidas en plena dictadura militar y en uno de los mejores discos de la historia del rock argentino.

La reedición en formato vinilo, con fotos inéditas y remasterizada por Pedro Aznar, que verá la luz este mes, recupera un disco bisagra de la cultura rock. “La idea fue que la banda participara de una reedición a la altura del resto del mundo. Rescata para las nuevas generaciones a una de las mejores bandas que tuvimos. Suena espectacular”, afirma Gustavo Gauvry, encargado de digitalizar el catálogo de Music Hall para el INAMU, que participó de la producción junto al sello Zarpa y 300 Producciones. A eso se agrega la aparición de Entre lujurias y represión, el libro de Mariano del Mazo sobre la trayectoria de los “beatles argentinos”. “Es una banda que no había sido revalorizada en su justa medida; el propio Charly García se había encargado de sepultarla, con una trilogía de sus tres primeros discos solistas insuperables”, aclara Mariano del Mazo. Sin embargo, las brasas de Serú y ese disco emblemático siguen ardiendo.



Es 1979 y el supergrupo integrado por Charly García, David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro está quebrado emocionalmente. La prensa musical los había herido (casi) de muerte. El público no los terminaba de entender y la demanda de shows escaseaba. La dictadura seguía con su plan sistemático de desaparición de personas. Estaban en conflicto con el sello Music Hall y el clima no ayudaba al consumo del rock. “Muchas bandas se separarían por la pálida que había en el ambiente. Salías a la calle o ibas a un concierto y no sabías si ibas a volver”, contextualiza el periodista Claudio Kleinman, integrante de la revista Expreso Imaginario (1976-1983). La plata dulce permitía la visita de artistas extranjeros, pero el movimiento local estaba en crisis y muchos músicos se habían ido del país. “Fue un año crítico para el rock argentino. Parecía que iba a desaparecer arrollado por el pop y la música disco”, cuenta Sergio Pujol, autor del libro Rock y dictadura. Crónica de una generación.

La decepción inicial que generó Serú Girán con su concierto debut del 3 de noviembre de 1978 en Obras y las posteriores hipótesis sobre su disolución –agitadas por la prensa musical– obligó al grupo a reinventarse. Con un nueva idea mas sintonizada con la realidad (música más directa, con menos orquestaciones) la banda se internó entre junio y agosto de 1979 en los estudios Ion. Charly y Lebón formaban una dupla compositiva imbatible, Aznar deslumbraba con los sonidos melodiosos de su bajo fretless y Moro aportaba solidez en la batería. El resultado fue una obra maestra. Otra vez la antena de García captaba el inconsciente colectivo de la época. “Ya no era referirse al poder o las instituciones sino a esa mediocridad, en la que había entrado una parte de la sociedad argentina con sus viajes a Miami, el dos por uno y la plata dulce. La tapa del disco que remitía a una revista que en ese momento era cómplice de la dictadura era otro signo político del disco”, completa Pujol.

El arte de tapa netamente pop, en las antípodas de aquella foto en blanco y negro del primer disco, fue sorpresivo. Allí están los cuatro músicos, posando como para una producción de los personajes del año de la revista Gente. La edición 40 aniversario, que ya se puede escuchar en las plataformas digitales, es el retrato de una época oscura, con himnos como “La grasa de las capitales”, “Viernes 3 AM”, “San Francisco y el lobo” y “Canción de Hollywood”. “La asfixia que se vivía se refleja en el disco y en esa frase leimotiv, “No se banca más”, que es como un grito punk. También aparece una canción como “Los sobrevivientes”, que dice muchas cosas de nosotros como sociedad. Charly lo resume en el verso: “Estamos ciegos de ver”.

Todavía en 1979 la dictadura gozaba de cierta adhesión en buena parte de la opinión pública”, advierte del Mazo. El álbum salió a las calles en octubre de ese año y aunque tuvo una tibia recepción, las esquirlas de su impacto se dejarían ver rápidamente en el ascenso de la banda. “Charly salió con toda su ironía a plantarse firme con un proyecto que estaba dirigido a las masas juveniles. Si algo tiene Serú Giran de Los Beatles quizás no sea tanto lo musical, sino más bien la idea de que se puede construir una obra de alcance masivo tocada de una forma magistral, como no se volvió a escuchar en la cultura de rock de la Argentina”, define Pujol.

Cuatro décadas después, la fortaleza de esas canciones –influidas por Steely Dan, Joni Mitchell, el jazz rock, el pop y el tango, con el trasfondo de la dictadura militar– impactan desde la primera escucha. “La grasa de las Capitales”, el primer tema, define el arco conceptual del álbum. Charly critica el consumo, la frivolidad y la contracultura rock que lo había corrido por izquierda por sus participaciones en la mesa de Mirtha Legrand. A partir de ese disco, el grupo empieza un ascenso que lo lleva a conquistar el corazón del rockero promedio hasta convertirse en mascarón de proa del renacer del movimiento y refugio de la juventud en el periodo más lúgubre de la historia argentina. “En ningún lugar se estaba diciendo tanto y tan profundo como en los discos de Serú Girán”, analiza del Mazo. “Fueron cuatro discos –Seru Girán (1978), La grasa de las Capitales (1979), Bicicleta (1980), Peperina (1981)– y en esos cuatro años se pueden ver los cambios que se operaron en el rock, la sociedad y la política. Todo quedó plantado como una semilla antes de la guerra de las Malvinas. De alguna manera estaban anunciando el tiempo que se venía”.

Tres libros sobre Charly García
Entre lujurias y represión. Serú Girán, la banda que lo cambió todo, de Mariano del Mazo
El libro explora uno de los fenómenos musicales más importantes en plena de dictadura militar. El autor analiza el impacto cultural del grupo en un momento de crisis para el rock, atravesado por el clima represivo de la época.

Charly presidente. Una excursión al país de los García, de Juan Bautista Duizeide
​“¿Estaremos todavía a tiempo de meterle otro ritmo a la res publica con un presidente músico?”, se pregunta Juan Bautista Duizeide en Charly presidente. Una excursión al país de los García. Allí, imagina las medidas que tomaría el músico siempre atento en sus canciones a la situación política y social de los argentinos.

Charly García, 1983. Acerca de Clics Modernos, de Oscar Conde
El ensayista parte de uno de los mejores discos solistas del músico para trazar un itinerario por sus canciones y analizar la obra de García en su conjunto, revelando su lucidez para retratar distintos períodos de la Argentina, con una mirada aguda.

Por Gabriel Plaza

Fuente: Clarín

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viernes, diciembre 20, 2019

#CantArgentina: una canción que unirá a todo el país


Será el domingo a las 20 horas: más de 300 ciudades del país cantarán a la vez Inconsciente Colectivo, de Charly García. Fue una idea de Juan Carr y se sumaron artistas. Habrá shows en Plaza de Mayo y será “un homenaje a la solidaridad”.

Todo empezó como un sueño demasiado ambicioso y demasiado loco: que todo el país cante, al mismo tiempo, una misma canción. El que lo soñó fue alguien que en sus redes se define a sí mismo como Soñador Obsesivo Compulsivo: Juan Carr, el fundador de Red Solidaria.

Fiel a su estilo, pronto comenzó a ponerse en contacto con gente y a motorizar el proyecto. Era agosto del 2019 cuando se le ocurrió esta idea con el fin de unir a los argentinos. Poco tiempo después se confirmó. Hoy, ya hay 330 ciudades confirmadas. Así, el sueño se hará realidad el domingo a las 20 horas en toda la extensión de la Argentina.

El lugar central del evento será la Plaza de Mayo. Allí, desde las 17 horas, estará todo el equipo de la Red Solidaria junto a diversos artistas que harán un pequeño show cada uno hasta la hora de la canción común.

Qué cantar era acaso la pregunta primordial. ¿Qué canción de qué artista podía suscitar la adhesión de todo un país? ¿Qué canción podía conmover a todos por igual? Casi naturalmente se impuso que fuera un tema de Charly García. Lo consultaron con él y fue el mismo artista quien propuso Inconsciente colectivo. “Nace una flor/ todos los días sale el sol” será lo primero que se escuche.


“Lo que pasó con la propuesta es increíble. No paran de llegarnos videos de gente que se está preparando para cantar el domingo, a la misma hora, la misma canción. Es muy conmovedor”, dice Juan Carr, comprometido tiempo completo con la iniciativa.

Además de la canción, se van a difundir en las más de 300 ciudades imágenes de personas perdidas, para aprovechar la exposición para ayudar a encontrar a alguna de ellas. Así, será una jornada de unión pero también de solidaridad. Por eso mismo el creador de Red Solidaria lo define como “un homenaje a la solidaridad”.

En la newsletter que envía cada lunes (Oxígeno), enumera: “Este año hubo récord de trasplantes: fueron 902. Hay 42.000 Bomberos Voluntarios. 11.000 colaboradores atentos a la Alerta Solidaria. 14.500 Damas Rosadas en hospitales. 85.000 scouts en servicio permanente. 54.0000 dadores de sangre… ¿Cómo no celebrarlo?”.

La invitación a sumarse es abierta a todos los que quieran cantar, sea en conjunto con su pueblo o de manera particular. Quien se quiera sumar, puede escribir un mensaje al siguiente número de WhatsApp: +54 9 11 4915 9470.

Algunas de las ciudades cuya participación está confirmada son: Córdoba, Rosario, La Plata, Tucumán, Mar del Plata, Salta, Santa Fe, Corrientes, Bahía Blanca, Resistencia, Posadas, Paraná, Jujuy, Santiago del Estero, Guaymallén, Formosa, Neuquén, Río Cuarto, San Luis, Concordia, La Rioja, Catamarca, Comodoro Rivadavia, San Juan, Pergamino, Santa Rosa, Tandil, Río Gallegos, Villa Mercedes, Puerto Madryn, Bariloche, Trelew, Maipú, Chivilcoy, Junín, Olavarría, Roque Sáenz Peña, Rafaela, Gualeguaychú, Venador Tuerto, Villa María, Orán, Necochea, Carlos Paz, Tartagal, Álvarez (Santa Fe), Rauch (Buenos Aires), Mocoretá (Corrientes), El Piquete (Jujuy), Chaltén (Santa Cruz) General Pico (La Pampa) Paraná (Entre Ríos) Playa Unión (Chubut), Villa Regina (Río Negro), ciudad de San Juan, Roque Sáenz Peña (Chaco), Puerto Iguazú (Misiones), ciudad de Córdoba, Santiago del Estero, Villa La Angostura (Neuquén), Las Lomitas (Formosa) Ushuahia (Tierra del Fuego), ciudad de Catamarca, Río Gallegos (Santa Cruz), Ciudad de La Rioja, Merlo (San Luis), Carlos Paz (Córdoba), San Miguel de Tucumán, Tartagal (Salta), ciudad de Rosario, San Rafel (Mendoza), y la Ciudad de Buenos Aires.

Fuente: Infobae 

El blog de Charly García (hecho por DIOS)

jueves, diciembre 19, 2019

La "Grasa de las capitales" restaurado

Charly García, David Lebon y Pedro Aznar con el vinilo versión 2019.
Para Seru Giran fue un disco bisagra. No se trata de desmerecer el notable debut de 1978: es que Grasa de las capitales fue, si se quiere, el disco del despegue, el momento en que quedaron pocos que se atreviera a cuestionar a la banda de Charly García, David Lebon, Pedro Aznar y Oscar Moro. Todavía faltaba para el mote de “los Beatles argentinos”, pero el album que cumplió 40 años hace un par de meses venía a cimentar aún más las bases de una banda irrepetible e ineludible del rock argentino. La foto que ilustra esta nota no es solo el reencuentro de tres de los músicos que estuvieron en aquellas sesiones en el mítico estudio ION: es también el retrato feliz de un rescate necesario. Al fin, el segundo disco de Seru Giran vuelve a escena con un sonido que le hace justicia. Grasa llegará a las plataformas digitales este viernes 20; en enero de 2020 estará disponible en vinilo y CD. Y es una gran noticia.

Los conocedores del tema saben de las paupérrimas ediciones en CD, de sonido espantoso, incluso con tapas mal “recreadas”, con diferente tipografía y la burrada de escribir “David Levon”. Por eso tiene toda la razón Aznar cuando ahora dice que “apareció de nuevo la música”. Es que el bajista y compositor tuvo mucho que ver en el rescate producido por el Instituto Nacional de la Música (INAMU) que preside Diego Boris, y Gustavo Gauvry, de la Asociación Argentina de Técnicos e Ingenieros en Audio (AATIA), con participación de Zarpa y 300 Producciones. Gracias a la recuperación de los masters del sello Music Hall por parte del INAMU, Aznar y el ingeniero Ariel Lavigna tuveron acceso a la cinta original y realizaron un meticuloso trabajo de restauración, ajuste de mezcla y remasterización que permitió devolverle a las canciones una calidad de audio que se creía perdida.

“Transferimos esas cintas a un sistema digital en super alta resolución; usamos el vinilo original como referencia, grabado y mezclado por Amílcar Gilabert, primero para empatar el sonido a como sonaba ese vinilo para después tratar de superarlo con herramientas más modernas”, cuenta Aznar. “Es un trabajo durísimo, porque con el paso del tiempo la cinta tiene una cierta degradación, entonces hay bachecitos que restauramos a mano uno por uno, ruiditos y distorsiones. No intentamos ir a un audio moderno torpemente, sino que conservamos el espíritu del audio de los ‘70, pero mejorado”. Según la gacetilla oficial de INAMU, el resultado sorprendió a sus propios compañeros. “Escucho lo bien que suena y me da felicidad y orgullo, escucho las canciones y me emociono”, señaló David Lebon; “Uno se pregunta cómo podíamos tocar esos complejos arreglos con tanta precisión... la respuesta es que ensayábamos mucho”, agregó Charly.


La restauración de Grasa de las capitales incluye a lo gráfico. El fotógrafo Rubén Andón, que realizó la serie de fotos que resultó en la icónica tapa de los cuatro Seru disfrazados en una sátira a la tapa de Gente y la actualidad, hizo una búsqueda “arqueológica” que llevó al hallazgo de varias imágenes inéditas. Los antiguos rollos fueron limpiados y restaurados para producir un nuevo insert que incluye un poster y fotos inéditas del cuarteto. El arte de tapa de Rodolfo Bozzolo, perdido desde hace años, fue replicado minuciosamente por Pali Muñoz y Eduardo Marcé (del INAMU), quienes copiaron el original hasta el mínimo detalle.

Todo ello, claro, es un trabajo justiciero para un compendio de canciones inolvidables. Seru Giran es una banda que desarrolló una obra fulgurante en apenas cuatro años; a Grasa le seguirían otros dos discos intachables como Bicicleta y Peperina, cada uno con sus propios matices. Por eso sería un error decir que en alguno de ellos estuvieran en “el pico de su carrera”: Seru se separó antes de siquiera insinuar una decadencia. Pero desde el coro inicial y el arranque demoledor de “La grasa de las capitales”, el opus dos del cuarteto salta a la yugular, captura al oyente y ya no suelta. Son nueve canciones, tres de ellas firmadas por la dupla García / Lebon, cinco de Charly y una de Pedro; son, cada una a su manera, clásicos del repertorio del grupo.

Allí están, entonces, listas para volver a ser disfrutadas con el sonido que corresponde, genialidades como “Perro andaluz” y “Viernes 3 AM” (la canción que titula con un viernes pero habla de “la fiebre de un sábado azul y un domingo sin tristezas”), un García en estado de gracia que cerraba a todo trapo con “Los sobrevivientes” y “Canción de Hollywood”. Pero también la inolvidable interpretación de David y la épica pinkfloydiana de “Noche de perros”, o la serena belleza acústica de “San Francisco y el lobo”, la declaración de principios de “Frecuencia modulada” y el vuelo propio de Pedro en “Paranoia y soledad”. Pero sobre todo ese particular sonido, la precisión en velocidad y la complejidad de los arreglos siempre al servicio de la melodía. Las canciones que significaron una luz en la oscuridad de la dictadura, por fin recuperadas para demostrar que ningún adjetivo fue exagerado. Quizá porque, hoy como ayer, la grasa de las capitales no se banca más.

Por Eduardo Fabregat

Fuente: Página 12

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jueves, diciembre 12, 2019

En el Luna Park, Charly García volvió a las andadas

Una vez iniciado, el show fue impecable, casi antológico. (Foto: Rolando Andrade Stracuzzi)
Comenzó bien pero terminó mal: Charly García dio una hora de recital impecable y digno de pasar al recuerdo, pero se retiró abruptamente, todos creyeron que era un intervalo, esperaron con paciencia durante 50 minutos, y cuando volvió fue para hacer un tema al piano y no regresar jamás.

Al final cabe pensar que ser tan imprevisible y mercúrico está en su naturaleza y que no cambiará. Porque Charly ha sido capaz de iniciar un show dos, tres y hasta ocho horas tarde. También ha cancelado conciertos sin previo aviso, con toda la gente en la sala. Pero ninguno se queja. Todo eso es parte del mito que lo precede, y nadie se sorprende ni protesta.

El miércoles a la noche, un Luna Park totalmente lleno aguardó con buen humor y paciencia infinita su vuelta al escenario, apenas matizando cada 15-20 minutos con un grito de “¡Olé olé olé, Char-ly, Char-ly!” para recordarle que estaban ahí, al pie, haciendo el aguante, como dice su canción.

La espera parecía haber valido la pena, porque cuando regresó se sentó al piano y se animó a la difícil “Desarma y sangra”. Fue ovacionado de manera extraordinaria, pero al finalizar el tema dijo “Bueno, ahora chiques a sus casas” y dejó a todos con cara de sorpresa e incredulidad, incluso a los músicos de su banda, que estaban calzando sus instrumentos para seguir con más canciones.

Vayamos al comienzo. El recital estaba pautado para las 20:30 y a esa hora comenzó a sonar por los parlantes el tema “No llores por mí, Argentina”, que la gente celebró como si ya fuera parte del recital. Pero solo fueron unos pocos versos. Arengado y con ganas de seguir cantando, el público entonó unos gritos de “¡Alberto presidente!” con fuerza y luego se sentó a esperar. Charly subió al escenario a las 20:55 y ahí sí llegó una versión en vivo del famoso hit de Serú Girán que había sonado casi media hora antes.

Una vez iniciado, el show fue impecable, casi antológico. Porque ver a Charly García en vivo es como asistir a un concierto de unos pocos clásicos del rock que siguen en actividad, como los Rolling Stones o Roger Waters.

Charly se canta y se celebra a sí mismo, como Walt Whitman. De paso, arma una fiesta, hace temas que todos tienen tatuados en el alma, y cantarlos juntos es una verdadera felicidad. Lo acompaña su fiel trío de músicos chilenos (Kiuge, Carlos y Toño), más el infaltable Zorrito Quintiero y la sólida Rosario Ortega.

Así, los hits históricos se suceden a la par de los temas de “Random”, su disco de 2017, en una impresionante ilación de éxitos: “Yendo de la cama al living”, “King Kong”, “Lluvia”, “Rivalidad”, “Parte de la religión”, “Otro”, “Canción de 2x3”, “El aguante”, “Rezo por vos” y “Demoliendo hoteles”.

Lo dicho, una hora excelente y magistral, con buenas luces, proyecciones de escenas de películas clásicas de la historia del cine, y la omnipresente “torre de Tesla” que da título a sus últimos shows. Pero a las 21:50 llegó el no va más. Y casi una hora después, con picardía, dijo “¿Todavía están ahí?”, exigió un whisky e hizo el tema final.

Quedan en el tintero algunas perlas de esa gran hora, como los guiños a los Beatles (“You say you got a revolution”, dijo antes de hacer “Cerca de la revolución”) y a Lennon (repitió “Love love love” al final de “Asesíname”), un jueguito tipo slide con su guitarra y un encendedor, las bromas sobre la ley de la gravedad, y su reflexión tras una gran ovación: “Todos me aman, pero a algunos no les creo”. No, Charly, todos te aman.

Todo el Luna Park te ama y nadie se queja, aunque estaría bien que a veces los trates mejor.

Por Marcelo Fernández Bitar

Fuente: Clarín

El blog de Charly García (hecho por DIOS)

miércoles, diciembre 04, 2019

Charly García despide el año en el Luna Park

Charly vuelve al Luna, escenario de grandes shows. Ph: Alejandro Leiva
A 4 meses de su última presentación allí , Charly García vuelve al estadio del Bajo porteño. El legendario músico despedirá 2019 el miércoles 11 de diciembre a las 20.30 con una nueva presentación de su espectáculo La Torre de Tesla, que esta vez lleva el subtítulo de Una analogía de utopía.

Las entradas se pondrán a la venta este jueves 5 desde las 10 horas, en la boletería del Luna Park (Corrientes y Bouchard) o a través del sistema de venta online TicketPortal , con precios que van de $1.300 a $2.950, más service charge. Teniendo en cuenta que en la ocasión anterior los tickets se agotaron en apenas 3 horas, se recomienda poner el despertador.  Se venderá un máximo de 4 tickets por persona.



Fuente: Página12

El blog de Charly García (hecho por DIOS)

miércoles, noviembre 06, 2019

Charly García y Luis Alberto Spinetta: la historia del disco fallido

Luis y Charly en la época de "Rezo por vos"
“Ellos dos siempre fueron un abrazo”, dice con su gramática inusual Aníbal Barrios. “Yo sé que García lo admiraba con locura a Luis. Y Luis a él”, confirma. “Cuando Luis se encontraba con Charly, existía como una fascinación”, cuenta Patricia Zalazar. “Había una cuestión de respeto, de cariño, de potencialidad entre ambos. Se emocionaban mucho los dos”. Las cosas no demorarían en cambiar.

En el verano de 1984, Charly García alquiló una quinta en el Gran Buenos Aires, donde sucedió el hecho que llevaría a ambos a pensar en generar un proyecto conjunto. Podría ser algo de escala galáctica. Charly hizo algo insólito: se sentó al piano y se dejó dirigir, un mando que solo podía delegar en alguien que tuviera un ascendente sobre él. Y el único dentro del rock era Spinetta. A partir de una serie de acordes encadenados, que Charly tocaba y sobre los que Luis opinaba se fue modelando “Total interferencia” , la canción que cerraría el tercer disco de García como solista: Piano bar. Fito Páez, que tocaba en la banda de Charly, reparó en la ironía de que el primer tema que hacen juntos se llamara de esa forma. Sería él quien oficiaría de productor interino de la canción, casi en reemplazo de Luis que se encontraba batallando para finalizar Madre en años luz. El tema tiene el tango de los dos, la mejor pluma del García de aquel entonces, y la estructura y modulación spinetteana. “Es un tema spinettoide”, dijo Charly. Era un augurio inmejorable.

Charly era como un vendaval; en la cúspide de sus poderes, se puso a producir más discos de lo que en verdad se podía, entre ellos el primer álbum solista de Fabiana Cantilo, devota de Spinetta. A través de Fito, que era su novio entonces, Fabi pudo acceder a Luis y pedirle una canción para su disco. Luis le dio un inédito: “Ventiscas de marzo” . Cuando fue a mostrarle a Charly lo que había conseguido, este le dijo: “No, tiene demasiados acordes”. “¡Y yo me quería pegar un tiro!”, grita Fabiana. “Porque le tenía que decir que no a Spinetta. Que con lógica se ofendió”.

Fabiana, que vivía la aceleración de sus partículas tan intensamente como Charly, no se rindió y cuando volvió a compartir una mesa con Luis Alberto, le dijo que seguía queriendo hacer un tema suyo. “Está bien”, salió del paso Spinetta. “Hacete una versión de ‘El monstruo de la laguna’ en tiempo de reggae” . “No sé cómo hice para transmitírselo al otro”, se pregunta Cantilo. “Pero lo grabamos y Luis vino a tocar. Yo estaba muy loquita y en el medio de ese disco me internaron”. Eran tiempos donde parecía que Charly y Fabiana estaban jugando una carrera mortal, pero Cantilo sobrevivió y retornó a la grabación, lo que hizo que Charly exclamara: “¡Ah, si Fabiana no se muere, yo tampoco!”.

EL LEÑO VERDADERO

El guitarrista de aquel disco de Cantilo era Richard Coleman, a quien Charly conocía de la casa de Andrés Calamaro en Palermo, donde hizo los demos de Vida cruel, su segundo disco solista, que contaría con las presencias estelares de Spinetta y García en “Vi la raya” . “Con Andrés nos hacíamos pis encima”, recuerda Mario Breuer. “Luis llegó a Panda, y me tiró un par de conceptos hermosos. Es un tema que hicimos ahí mismo en tres o cuatro horas. La parte de la letra que habla del leño verdadero, es por un porro que estaba ahí armado”. A Andrés le pareció, no sin razón, que Luis y Charly habían pensado que ellos (Calamaro, Coleman, Christian Basso y Fernando Samalea) podían ser la banda de acompañamiento del proyecto conjunto.

Como los horarios en el estudio eran contiguos, Charly le pidió a Richard que se quedara después de terminar su sesión con Andrés, para grabar guitarras en el disco de Fabiana. “Me quedo y preparo mi set. Tenía un sonido bien armado, con buenos equipos y muchos efectos: básicamente era una paleta de colores con muchos sonidos para ofrecer”, cuenta Coleman. “Ahí me dice que vamos a hacer ‘El monstruo de la laguna’, que yo recordaba muy bien, porque siempre fui del lado más de Spinetta. Yo estaba de ese lado de la grieta”. Charly le escribe un cifrado en un cuaderno Gloria, con unos marcadores de fibra y lo pone a Richard a grabar tomas. En una de ellas, el guitarrista levanta la cabeza y del otro lado del control ve a Charly, Breuer y al mismísimo Spinetta. “¡Esto es muy loco!”, exclama y se tira a grabar otra toma. “Imaginate, estar tocando para Charly un tema de Spinetta al cual tengo ahí adelante”, recuerda Coleman. “Me mandé, hice unos ruidos, sonidos raros, pero ese era mi trabajo: colorear. Aquellos dos habían hecho un arreglo chino con la batería electrónica, una cosa muy compleja”. La toma funcionó y fue la definitiva: “Listo, pasá por Sadaic”, le dijo García por el talkback. “Yo estaba muy emocionado por estar con ellos dos”, confiesa Richard que luego fue a saludar a Spinetta. Conectaron lindo.
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