miércoles, marzo 06, 2019

La historia oculta detrás de tres fotos de colección del rock argentino

Pocos son los fotógrafos que tienen registro de una de las mejores épocas del rock argentino: las décadas del ‘70 y el ‘80. Uno de ellos es Rubén Andón, quien desde temprana edad se dedica a ello y, en la actualidad, exhibe muchas en una muestra en conjunto con material de su colega José Luis Perotta (fallecido en 1989). El viernes brindará una charla donde contará detalles de las imágenes más icónicas. Antes de eso, brindó un adelanto a PERFIL.

“Son dos muestras de dos fotógrafos que trabajamos desde los años ‘70 con bandas de rock. La muestra de José Luis es muy buena y la mía tiene algunas perlitas, porque lo que más me preguntan es cómo hice ciertas fotos de tapas de discos porque estamos hablando de una época donde no había photoshop”, contó Andón, quien en sus comienzos fue colaborador de la emblemática revista Pelo. “Tengo mucho material pero en la muestra hay sólo 35. Por eso, llevo algunas inéditas para proyectar, como por ejemplo una de Charly García vestido de mujer”, agregó.

Spinetta antes de salir a un concierto en Tapiales. FOTO: Rubén Andón
Spinetta. “Tengo fotos de Luis Alberto en su casa, con su hijo Dante de apenas un año tocando la guitarra; de su hija Catarina en brazos de su madre Patricia. Obviamente estas se las di a ellos porque considero que son fotos familiares y nunca las publiqué. Le saqué esas fotos, que eran para una revista, un día que fui a tomar el té a la casa y nos quedamos conversando. Cuando él daba sus conciertos, yo iba a los camarines y también le sacaba fotos. Una de ellas la mostré hace poco porque me quería dar el gusto y es una en la que estoy jugando al ajedrez con Carlos 'Machi' Rufino y está Luis sentado al lado mío. Es de 1974. Estaban esperando su turno para tocar en un festival en Tapiales, pero por lo general ese material lo tengo guardado".

Foto original de la tapa del disco "La grasa de las capitales" de Serú Girán. FOTO: Rubén Andón
Sobre la portada de “La grasa de las capitales". Se trata del segundo álbum de Serú Girán (1979). En la portada se ve a los cuatro miembros de la banda: Pedro Aznar; David Lebón; Charly García y Oscar Moro, caracterizados por diferentes estereotipos. De esta sesión, Andón recordó: “Es una de las fotos más icónicas porque es un disco muy emblemático del rock nacional por el mensaje un poco revolucionario contra los medios establecidos de ese momento. En esa foto están cuatro grandes. Era una época en la cual no teníamos presupuesto y no existía la producción, no había maquillador ni vestuarista, por eso todo lo resolvíamos con lo que teníamos a mano, de hecho, el vestuario se armó con lo que cada uno llevó en un bolsito con cosas que consiguió en la casa. La idea ya la tenía muy clara Charly, quería hacer una foto como las de fin de año de la revista Gente. Usamos un bidón del laboratorio que se utiliza para el fijador, necesitábamos un portafolio y ese día estaba el contador en el estudio y se lo robamos temporariamente para la foto y es el que usa Pedro. Pequeños detalles que para el fan del rock son perlitas grosas. Saqué 5 rollos, casi 100 fotos, pero la gente conoce una que es la que se publicó, por eso en la charla voy a estar mostrando algunas de las otras”.

Gira de PorSuiGieco. FOTO: Rubén Andón
PorSuiGieco, la gira. “PorSuiGieco se trató del momento donde se juntaron León Gieco; Sui Generis y Raúl Porchetto con motivo de armar una editorial para sus discos, pero como eso no prosperó, decidieron salir de gira a tocar juntos. Yo fui a esa gira y el día que arrancó, subimos todos con los equipos a un micro, nos sentamos y acomodamos y ahí el chofer del nos dice ‘esto no arranca, muchachos hay que empujar, todo el mundo abajo a empujar’. Esa es la foto que arranca la gira, lo ves a León Gieco, Nito Mestre, Raúl Porchetto. Saqué la foto y me puse a empujar”.

Andón fue también el encargado de las fotos del disco Metegol de Raúl Porchetto, con quien mantiene una gran amistad, y cuyo material fue recientemente reeditado por el Instituto Nacional de la Música (INAMU). “En esta reedición, apareció una lámina nueva que en la original no estaba. Raúl me pidió que busque algo como un ‘bonus’ y me pongo a revisar los negativos originales de esa época y aparece un rollo donde ellos se disfrazaban y hacían monigotadas y le dije ‘mirá, esto es maravilloso’. La tapa de Metegol tiene una característica y es que de cualquiera de los dos lados es para, porque siempre se coloca del lado derecho y vos tenés la tapa con ellos serios de un lado, muy sonrientes del otro. Eso pasó porque estábamos indecisos, entonces le propuse hacer una tapa doble. En ese momento veía que en las disquerías tenían las bandejas con las vidrieras y en unas aparecían serios y en otra no, cada uno elegía la tapa que más le gustaba". 

Tapa del disco "Metegol" de Raúl Porchetto. Foto: Rubén Andón
De otro tiempo. "En los años ‘70 nos juntábamos en las casas de amigos a escuchar el long play que recién había salido y nos pasábamos la tarde tomando mate, escuchando el disco y mirando la tapa. Queríamos que viniera con las letras de las canciones porque queríamos también ver si había fotos extras. Hoy eso se ha perdido”, lamentó Andón al referirse al vínculo que unía a músicos de ese momento con los fotógrafos. 

Posible libro. Ante la cantidad de material inédito que tiene en su archivo, y consultado por PERFIL acerca de si existe la posibilidad de concentrarlo en un libro, el fotógrafo aseguró: "Es algo caro para hacerlo uno solo, para hacer impreso con la calidad que merece uno de fotografía, por ejemplo uno de Richard Avedon cuesta casi 5 mil pesos, quiere decir que tiene un costo muy caro. Me encantaría hacerlo pero por ahora no se puede. Cada vez que expongo sumo fotos nuevas. Las fotos de esta época son parte de la cultura porque los rockeros forjaron, no sólo la cultura musical, sino las creencias de una juventud que estaba pasando una etapa muy difícil en el país. Reconocías tu forma de pensar en las letras de las canciones y las hacías propias".

La muestra. “Testigos del rock”, es una muestra que se exhibe en el Complejo Municipal El Patio (ubicado en calle 149 entre 15 y 15 A, en Berazategui) y tiene como protagonistas a Andón y Perotta. El acervo fotográfico de éste último fue recuperado a finales de 2015 por el Museo de la Ciudad de Buenos Aires a cargo del Ricardo Pinal Villanueva, quien ordenó la organización de los archivos y la digitalización del mismo. El viernes 1 de marzo a las 19, Andón brindará allí una charla donde además mostrará material inédito.

Ambos profesionales estuvieron a cargo de tapas de discos de rock argentino de las décadas del ‘70 y el ‘80; además de afiches de recitales y revistas de revistas como Expreso Imaginario, Pelo, Pinap. Charly García; Raúl Porchetto; Sui Generis; Serú Girán; Luis Alberto Spinetta: Los Gatos, Vox Dei, Pappo, Almendra, Nito Mestre, Fito Páez, Los Abuelos de la Nada, Mercedes Sosa, entre muchos otros artistas, pasaron por sus lente.

Por Florencia de Sousa

Fuente: Perfil.com

El blog de Charly García (hecho por DIOS)

domingo, marzo 03, 2019

Charly García sacudió el Gran Rex con "La Torre de Tesla"

Charly García dio un show en el teatro Gran Rex (Christian Bochichio)
A las 20.41 del miércoles, se escuchó el piano de "De mí" y no pasaron 10 segundos hasta que las mujeres y los hombres -todavía sentados en sus butacas del Teatro Gran Rex- empezaron a cantar. Los protagonistas eran ellos y Charly García lo sabía. Así que los dejó hacer un ratito y después sí, se levantó el telón, se apagaron las luces blancas y se encendieron las del escenario. El contacto estaba hecho.

Tres minutos después, Charly estaba cantando, una vez más, "Cuando estés mal cuando estés mal, cuando estés sola…". Con "La máquina de ser feliz" se sumó a la banda Rosario Ortega, de punta en blanco. Otra vez, el contrapunto en teclados fue el Zorrito Fabián Von Quintiero al otro lado del escenario. Geométricamente opuesto y perfectamente complementario, como en los shows del año pasado.

El cantante presentó “La Torre de Tesla” (Christian Bochichio)
"El día que murió Gustavo Cerati, estaba en casa y puse un disco de Génesis al mango. Tenía mucha bronca. Una vecina me tocó el timbre y vino con la policía. Entonces yo saqué una bombita que mide los decibeles y como soy ciudadano ilustre… se tuvo que ir", contó Charly desatando el aplauso y la risa generalizada justo antes de que arranque "Rivalidad".

"Las cosas que pasan en este país… no puteen al presidente", comentó Charly de la nada. Bastó que diga eso para que la mayoría de los presentes comenzaran con el clásico cantito "Mauricio Macri la puta que te parió". Psicología inversa para anticipar "Otro" y una frase a prueba de balas: "Yo quería ser fascista pero no lo logré". Enseguida sonó "Cerca de la revolución". La línea estaba clara.

viernes, febrero 22, 2019

Toca Charly

Charly, días atrás en el Colón, en medio del espectáculo de Pedro Aznar. (Martín Bonetto).
Su última presentación en el Gran Rex fue el martes 18 de diciembre. Después, sorprendió en el Colón hace unos días, el 13 de febrero, con el reencuentro de Serú Girán, cuando Pedro Aznar, anfitrión de la reunión, lo invitó al escenario junto a David Lebón. Ahora, se anunció que hay nueva fecha de show para Charly García en el Rex.

El ícono del rock nacional abrirá el año de presentaciones propias en Buenos Aires con el espectáculo La Torre de Tesla. Será el próximo miércoles 27, a las 20.30.

Desde 2018 Charly inauguró la modalidad de anunciar shows con pocos días de anticipación.

Aún no se anunció la banda que acompañará. En los últimos shows viene tocando con el tecladista Fabián "El Zorrito" Quintiero, el trío chileno integrado por el guitarrista Kiuge Hayashida, el bajista Carlos González y el baterista Antonio Toño Silva, y la cantante Rosario Ortega.

Con esta formación, Charly grabó Random, su último trabajo de estudio, editado en los primeros meses de 2017.

Para quienes aún no vieron La Torre de Tesla: es un espectáculo multimedia, con una escenografía que reproduce el artefacto creado por el famoso inventor, y en el que se proyectan imágenes de diversas célebres producciones de Hollywood.

La venta de entradas quedará abierta el próximo lunes 25, a las 10, en el Rex y a través de Ticketek.
En boletería es por orden de llegada, sólo en efectivo y máximo 4 entradas por persona.

Lista de precios (estimativa):

Platea Platino - $2400 + $290*
Platea Oro - $2250 + $270*
Platea Plata - $2100 + $250*
Platea Bronce - $2000 + $240*
Platea Bronce lateral - $1900 + $230*
Super Pullman fila 1 a 5 - $2100 + $250*
Super Pullman fila 6 a 10 - $1900 + $230*
Pullman fila 1 a 7 - $1700 + $205*
Pullman fila 8 a 13 - $1500 + $180*
Pullman fila 14 a 19 - $1250 + $150*
Pullman fila 20 a 24 - $1000 + $120*
Pullman (solamente fila 25) - $800 + $95*

* Service charge

Fuente: Clarín

El Blog de Charly García (hecho por DIOS)

jueves, febrero 21, 2019

Una fábula donde se enredan Charly García y la Triple A

No sé cuál de mis hijos me había usado la Sube pero, cuando la puse contra el detector del colectivo, no tenía saldo. El colectivero ya me estaba haciendo señas para que me bajara; un señor sexagenario se ofreció a pagar con su tarjeta por mí. Me acerqué a su asiento a regresarle el dinero, y se negó a recibirlo.

-Debés estar cansado de que te digan que tienen una historia para contarte- dijo.Me senté a su lado en la butaca libre y respondí: -Yo ya estaba cansado de antes.

Sospecho que lo consideró una licencia para contar. En cualquier caso, luego de lo que había hecho por mí, no me podía negar a escucharlo.

“Adiós Sui Generis fue el más importante recital al que no concurrí en mi vida. El recital era de la mayor trascendencia para mí, por distintos motivos. El primero, y más importante, mi admiración por la música de la banda, que luego se continuó en la admiración por García. No me gusta llamarlo Charly. El apodo me parece menor. El otro motivo es que me estaba escapando de la Triple A”.

Al día siguiente tenía un pasaje para España; esa noche debía pasarla en algún lugar de incógnito, no en mi casa ni en mis sitios de referencia. La Triple A me buscaba por un malentendido. Yo había estado de novio con una montonera y ellos consideraban que debían matarme también a mí.

Yo no sólo nunca me había metido en política, ni siquiera era peronista. Mucho menos de izquierda. Pero esa mujer me volvía loco. La amé profundamente, aunque ella apenas si me quiso. Nunca entendí por qué se acostaba conmigo.

Que yo la amara era lógico: era hermosa, fresca, misteriosa, sensual. Pero yo… míreme. No era muy distinto hace cuarenta años. Cuando me dejó, quise hacerles llegar a los muchachos de la Triple A la noticia de que yo ya no era un blanco. Que no me mataran.

No había sido montonero ni siquiera cuando ella me dejaba tocarla; muchos menos ahora. Ya tenía el corazón roto, no quería que además me lo quitaran. Uno quiere vivir, eso tampoco entiendo por qué.

Pero no había manera de comunicarse con la Triple A. No tenían un teléfono ni un centro de atención. Era curioso: los compañeros de mi ex novia sí podían comunicarse con López Rega y sus secuaces.

De hecho, se habían reunido con Lopecito cuando el General aún vivía. Pero los que no teníamos ninguna relación con el Movimiento, y de carambola nos buscaban para matarnos, no teníamos con quién hablar”.

En fin, lo mejor que se me ocurrió fue esconderme en el Luna Park, en septiembre de 1975, para ir directo de allí a Ezeiza y rumbo a Madrid, no a visitar al General, que ya había vuelto y muerto, sino a no verlo nunca más, ni a él ni al resto de su runfla, con la que ya bastante había intimado, en todos los sentidos menos políticos.

Pero no conseguí entrada: ni para el primer ni para el segundo recital. Repleto. Ni pude colarme. Escuché desde una puerta cómo García echaba a los espectadores de la primera función, que no querían irse después del segundo bis.

Y no pude dejarme llevar por la marea humana que entró a la segunda. Partes del recital se grabaron, pero hay partes que no. ¿A dónde fueron a parar? Porque el hecho de que yo suba a un colectivo, le pague incidentalmente su boleto, etcétera, es lógico que se pierda en el tiempo.

¿A quién le importa? ¿Para qué conservarlo? Pero una canción de García, que nadie grabó, pero miles escucharon…¿desaparece así como así del mundo? ¿No está más? ¿No existe? Sería una injusticia.

El segundo recital terminó, y la noche era cálida. Me quedé allí mismo, parado, viendo salir a la gente, pensando que si me mataban, que fuera allí mismo, cuando una chica me pidió fuego. Yo no fumaba. Pero de pronto, de la nada, apareció un encendedor en mi bolsillo.

La aparición del encendedor me asustó. ¿De dónde había sacado yo un encendedor? Tal vez era un pantalón que no usaba hace tiempo, y ella, mi ex novia, había dejado allí el encendedor de otro, de aquel con quien se había marchado, porque ella tampoco fumaba.

El otro era su “superior” en la escala jerárquica. Le encendí el cigarrillo a Gertrudis, y le pregunté qué tal había estado el recital. Gertrudis era muy bonita. No era la belleza despampanante de mi ex novia, pero era también muy bella y muy dulce. Me sentí bien apenas me habló.

jueves, febrero 14, 2019

Garcia + Aznar + Lebon

Charly, Aznar y Lebón en el Colón (Martín Bonetto)
"Yo canto para alcanzarte atravesando todo el azul", comenzó a cantar David Lebón los primeros versos de la canción A cada hombre, a cada mujer de Serú Girán. Dio paso así a un momento histórico: el reencuentro en el escenario del teatro Colón de Lebón, Charly García y Pedro Aznar. El reencuentro de las voces de Serú.

El momento ocurrió en el cierre de la gira Resonancia de Pedro Aznar, donde repasa los 35 años de su carrera solista. Pedro Aznar acababa de cantar La Paz, tema que forma parte de su álbum Aznar canta Brasil, y fue entonces que invitó al escenario a David Lebón, con quien además de Serú Girán, el músico compartió un proyecto en dúo que cristalizó en el álbum Aznar/Lebón.

Luego llegó el turno de Charly. Juntos tocaron un clásico de Sui Generis, Confesiones de Invierno. Charly al piano. Pedro en la guitarra electroacústica. Y juntos en la voz. En formato de trío, con Oscar Moro siempre en el recuerdo, García, Aznar y Lebón finalmente compartieron una versión de A cada hombre A cada mujer, uno de los temas que el bajista aportó a Serú 92.

Serú fue un dream team: Charly García, David Lebón, Pedro Aznar y el fallecido Oscar Moro. El otro reencuentro histórico había sido en el estadio de River Plate, en 1992 (también hubo otras veces, como en un recital en el ND Ateneo en 2007 y otra vez, en 2010, en el Luna Park).

La primera vez que Charly lo vio a Aznar lo contrató. Fue en un club de jazz pequeño. El bajista solo había tocado un compás y medio cuando García dijo: "Es éste". Charly dirá en una entrevista: "Con Pedro compusimos canciones en el acto".

La primera vez que se juntó Serú, que en ese momento no se llamaba así, fue en Brasil, en una casa que habían alquilado Charly y Lebón que habían llegado primero a ese país.

Serían las 11 de la noche cuando llegaron Moro y Aznar. Directamente bajaron los instrumentos de la camioneta, se pusieron a armar los equipos y luego a tocar. Fue media hora seguida. Luego se miraron todos​ y dijeron: somos un grupo.

Un grupo que fue hacedor de clásicos como "Canción de Alicia en el país", "Seminare", "Viernes 3AM", "Desarma y Sangra" y "Cinema Varieté". Cuatro discos de estudio los llevaron a lo más alto del rock nacional. Oscar Moro, el legendario baterista, había fallecido en 2006 a los 56 años.

Los años anteriores a Serú  habían abarcado desde Sui Generis a La Máquina de Hacer Pájaros. Sui Generis, con Charly y Nito Mestre, nació en 1972: duró tres años en su etapa de producción y cambió la naturaleza del rock nacional.

Vida, de noviembre de 1972, forjó la historia de Sui: un disco de canciones con una mirada más adolescente, lirismo y acordes simples (‘Quizás porque’, ‘Necesito’, ‘Estación’), aunque incorporaba rasgos más oscuros como en “Canción para mi muerte” (resultado de la colimba de Charly en 1971, donde, empujado por sus acciones, lo dieron de baja al declararlo ‘maníaco-depresivo con personalidad esquizoide”).

miércoles, diciembre 19, 2018

Sinfonía rockera con final inesperado

Lo que ves es lo que hay. Charly volvió al Gran Rex con un show de 17 canciones.
Anda en algún momento entre los 30 y los 40, resistió todo lo que pudo mientras sus amigos insistían para irse y ahora pregunta por tercera, cuarta y enésima vez si lo están jodiendo. Se lo pregunta, más triste que enojado, a una de las guardias de seguridad del superpullman del Gran Rex que repite que hay que ir desalojando la sala. Que indica que primero las escaleras de mármol y después la avenida Corrientes, que esas luces que se van prendiendo en el teatro y esos otros guardias de seguridad que suben al escenario y bloquean la escalera por la que virtualmente podría subir también alguien del público quieren decir que hay que irse. “Algo pasó”, empezó a repetir la guardia de seguridad cuando lo que parecía el intervalo que viene antes de los bises empezó a estirarse. “Algo pasó”, dijo una y otra vez, sin poder decir más nada y sin calmar ninguna de todas las ansiedades presentes en la sala.

Algo pasó: el recital de Charly García este martes duró una hora y cinco minutos. Y aunque desde su círculo más cercano aseguraron que la lista de 17 canciones que ejecutó era la pautada, que no estaban previstos bises y que no medió ninguna complicación de salud, nadie en el público entendió que el show había llegado a su fin cuando García dijo “cada cual tiene un trip en el bocho, difícil que lleguemos a ponernos de acuerdo”, en el marco de sus Promesas sobre el bidet, y se cerró el telón y no volvió al escenario.

“¡Charly, te dejé el bono de fin de año!”, se lamentó una chica mientras salía de la platea a la calle. Una de sus amigas insistía: “Estaba segurísima de que era un intervalo”. La tercera fue la más expeditiva: decidió en qué pizzería iban a meterse. Media hora después de que se cerrara el telón, en la sala todavía quedaba gente. Algunos gritaban “¡Charly volvé!”, otros se referían al productor del show en términos poco amistosos, y la mayoría esperaba en silencio hasta convencerse de que era hora de volver a casa.

“No vinimos a esto”, le dijo un hombre de cerca de 60 años a la guardia de seguridad, ya prácticamene devenida en acompañante terapéutica durante el éxodo.

¿A qué habían ido ese hombre y tres mil y un piquito de personas más hasta el Rex? Tal vez a sentir esa especie de suspenso que inventa el fade in de Yendo de la cama al living, con la tranquilidad de saber de antemano que el misterio se termina cuando el baterista pega el primer golpe. O a disfrutar de no saber cómo hace Charly García para que su voz al tercer tema suene como si el señor de voz lastimada de la primera canción fuera un perfecto desconocido, que es la última temporada de la serie que consiste en ver a Charly García recuperarse de casi cualquier cosa.

miércoles, diciembre 05, 2018

Charly volverá a tocar antes de fin de año

Charly y su Torre de Tesla
"No puedo decir todavía cuándo ni dónde, pero antes de fin de año Charly va a tocar en Capital Federal". Anoche, Rosario Ortega confirmó que 2018 cerrará con un nuevo concierto de Charly García, durante una entrevista radial que le hicieron a la cantante en el programa “Su atención por favor”, conducido por Nicolás Artusi y Sol Rosales en FM Metro.

La hija menor del "Clan Ortega", vocalista de García desde 2011, cuando ocupó el lugar que dejó vacante Hilda Lizarazu, contó cómo es su relación con el músico desde entonces y casi en el final de la nota adelantó lo que tanto estaban esperando los fans de Say No More. Ante la insistencia de los conductores para que dijera la fecha del show, ya que en los últimos dos años García anunció sus conciertos con apenas 48 horas de anticipación, Ortega dijo que no podía, pero que estuvieran atentos, porque falta poco para que se haga público.

Este año, García se presentó en tres ocasiones en la ciudad de Buenos Aires. La primera en febrero, en el teatro Coliseo y luego, en Abril y Agosto, en el teatro Gran Rex, un escenario que le sienta bien al músico y a lo largo de su carrera solista lo ha convertido en su segundo hogar. ¿Repetirá show en la calle Corrientes? Habrá que estar atentos.

Fuente: La Nación

El blog de Charly García (hecho por DIOS)

martes, diciembre 04, 2018

Dos miradas sobre el especial de Nat Geo

El especial de BIOS. Vidas que marcaron la tuya sobre el gran música argentino recibió tantas críticas como aplausos. ¿De qué lado estás?
Al gran genio argentino... ¡Salud!

El especial de Charly García que estrenó National Geographic el domingo pasado –y que se puede ver en la plataforma de Cablevisión Flow– se ocupa de mostrar con mayor cuidado las luces del ídolo argentino que entretenerse en las sombras de una carrera con altibajos.

BIOS. Vidas que marcaron la tuya es celebratorio, fue “autorizado” (el propio Charly recorre y recuerda como puede algunos momentos de su vida), y aunque transmite sobre el final algunos pasajes de cierto dramatismo, el resultado general es una loa a la obra monumental del artista.

Ése es el gran valor del especial: es un recorrido de vida extraordinario de una vida extraordinaria. Pueden conocerse los orígenes de sus bandas gloriosas, su infancia brillante, su etapa solista más genial, las locuras que impregnaron todo, la decisión de cambiar y de estar siempre un paso adelante de la revolución.

Hay voces que acompañan el relato. Lo de Julieta Venegas, para muchos considerado un plus “de exportación” del formato, no le da un valor agregado especial en ese rol de admiradora más que de entrevistadora, pero sí propone cierta complicidad “de artista a artista”. El resultado, en ese sentido, pierde en rigor documental pero gana en emoción.

Después pasan Pedro Aznar, David Lebón, León Gieco y otros músicos o técnicos que han transitado a la par de Charly una carrera vertiginosa, siempre en ebullición. Algunos insinúan las dificultades de construir al lado de García, pero nunca profundizan las miserias. Ni siquiera “Palito” Ortega, responsable de salvarle la vida, cuando estuvo al borde de la muerte.

El fan de Charly lo agradece. BIOS se enriquece con el material de archivo y consigue sintetizar en un par de horas al gran monstruo del rock argentino, con un legado que no siempre fue comprendido en su momento pero que a la luz de las décadas sólo se puede atribuir a un genio.

Por Daniel Santos


Un tibio retrato ATP que queda a medio camino

La obra de Charly García es tan grande, profunda y emocionante que hasta podría alcanzar con hacer un collage aleatorio de imágenes de shows y entrevistas para tener un rico y emotivo producto biográfico. Y algo así es lo que sucede con BIOS. Vidas que marcaron la tuya en su edición dedicada al genio argentino.

Nadie podría negar que en el documental se viven emociones fuertes. La cabeza y el alma viajan a mil por la carrera de García. Pero esto es sólo mérito de la riqueza del mayor compositor que ha dado este país.

El hilo narrativo, si bien es cronológico (y eso ordena los tantos) se pierde en buenas intenciones y testimonios poco aprovechados. Además, la elección de Julieta Venegas como host (de quien nadie discute su talento) parece ser más producto de una estrategia comercial de la señal latinoamericana, que el acierto de un personaje que logra correr el velo de uno de los artistas más interesantes y caóticos del planeta.

Aquí otro punto: si bien las biografías documentales suelen tener un carácter celebratorio, la de Charly decide casi no meterse en el perturbado mundo que llevó al músico al borde de la locura y la muerte.

Si bien hay guiños a ese submundo que lo llevó a tirarse de un noveno piso o a hacer y deshacer a su antojo cualquier cosa que pasase por su cabeza (es famosa la frase: mi capricho es ley), el relato apenas sobrevuela el caos compositivo, mental y personal que vivió durante años. Esa misma tibieza ATP, es la que se queda a medio camino para mostrar su genialidad musical. Apenas el testimonio del productor de Clics Modernos, Joe Blaney, aporta datos curiosos e importantes sobre el proceso creativo del enorme hacedor de canciones.

Charly es tan grande, que sólo un genio podría condensar su figura en dos horas de televisión.

Por Rodrigo Rojas

Fuente: VOS

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jueves, noviembre 15, 2018

Charly García en NatGeo

Charly García, cuya historia fue contada por un documental de NatGeo, en el que se repasa su vida musical desde los 60, con Sui Géneris, hasta hoy.

Dentro de una serie de documentales biográficos, NatGeo presentó este fin de semana para Latinoamérica, la primera de varias entregas sobre músicos legendarios, entre los que se cuentan Alex Lora, Gustavo Cerati y Charly García.

La primera fue dedicada al argentino del bigote bicolor con dos episodios seguidos de una hora cada uno, allí se dio cuenta de sus inicios con las bandas de los años setenta: Sui Generis, La máquina de hacer pájaros y Serú Girán; luego se ocupó de mostrar apartes de su accidentada y genial carrera como solista. 

García, de sesenta y siete años, apareció en pantalla sin quitarse nunca los lentes oscuros, blandiendo tranquilo y alegre como un niño, un vaso de whisky junto al piano. Repasó momentos clave de su vida y obra en una conversación con la cantante y fan declarada, Julieta Venegas. A pesar de la dificultad para hablar, en parte causada por los efectos de medicamentos psiquiátricos, fue elocuente y lúcido, siempre dándole un giro humorístico a las preguntas de Venegas: “Soy un freak…a mucha honra: soy zurdo, tengo la mitad del bigote de color blanco y un oído absoluto”, le dijo luego de evocar escenas de la película Freaks (1932) dirigida por Todd Browning que ella confesó no haber visto.

La primera fue dedicada al argentino del bigote bicolor con dos episodios seguidos de una hora cada uno, allí se dio cuenta de sus inicios con las bandas de los años setenta: Sui Generis, La máquina de hacer pájaros y Serú Girán; luego se ocupó de mostrar apartes de su accidentada y genial carrera como solista. 

García, de sesenta y siete años, apareció en pantalla sin quitarse nunca los lentes oscuros, blandiendo tranquilo y alegre como un niño, un vaso de whisky junto al piano. Repasó momentos clave de su vida y obra en una conversación con la cantante y fan declarada, Julieta Venegas. A pesar de la dificultad para hablar, en parte causada por los efectos de medicamentos psiquiátricos, fue elocuente y lúcido, siempre dándole un giro humorístico a las preguntas de Venegas: “Soy un freak…a mucha honra: soy zurdo, tengo la mitad del bigote de color blanco y un oído absoluto”, le dijo luego de evocar escenas de la película Freaks (1932) dirigida por Todd Browning que ella confesó no haber visto.

Freaks (1932) Subtitulada


En la primera parte predominan las imágenes de archivo de los recitales de Sui Generis, que acercaron el rock a un público masivo en Argentina, sobre todo a las mujeres y a la gente adulta. Las asistentes dan testimonio de encontrarse con algo diferente de lo habitual, resaltan la profundidad de las letras y el atractivo desconcierto de escuchar una canción dedicada a la muerte. Charly cuenta en este punto que al ver cantar a Nito Mestre en un grupo del colegio militar llamado The Century Indignation, sólo atinó a decir: “Vení para acá, vamos a hacer un grupo que se llame Sui Generis”. Por su parte León Gieco, el cantautor que recientemente fue invitado a la tarima por Roger Waters en el concierto argentino de su reciente gira; afirmó que la verdadera popularidad del dúo llegó con su despedida en 1975, la legendaria presentación: “Adiós, Sui Generis”, de la que hay un maravilloso registro en audio y video. Allí se puede apreciar la versatilidad de García en los teclados. Un preámbulo de lo que sería su siguiente banda.

Sobre “La máquina de hacer pájaros”, debería hacerse un documental completo, pues se trata de una de las bandas pioneras del rock progresivo en Latinoamérica y de la que hay dos registros, uno con el nombre de la banda donde se pueden apreciar temas cercanos al art rock: “Bubulina”, “Rock” y “Ah, te vi entre las luces”. El segundo se llama de manera irónica “Películas”, dando a entender que era lo único que se podía ver durante la dictadura militar argentina. En este punto, José Luis Fernández, bajista de la banda, admite que era difícil acceder a los conciertos de “La máquina”, debido a la represión de los militares, al punto en que en una ocasión fue golpeado antes de salir a tocar. Por su parte Charly trae a cuento el día en que los abandonó: aprovechó que los demás integrantes estaban molestos por el anuncio a la entrada del local donde se iban a presentar: “Charly García y La máquina de hacer pájaros”. Él escribió sobre el cartel: “Charly García SIN La máquina de hacer pájaros”, agarró una botella de whisky y se fue para continuar dándole rienda suelta a su creatividad.

Uno de los aspectos interesantes que revela el documental es que Serú Girán, considerados por muchos “los beatles argentinos”, no tuvo buena acogida al principio a pesar de tener el peso de una super banda: Pedro Aznar, bajista de jazz, quien posteriormente se uniría a Pat Metheny; David Lebón, guitarrista de Billy Bond and The Jets; Oscar Moro, baterista de Serú Girán y fundador de Los Gatos, una de las bandas pioneras del rock argentino, junto a Litto Nebbia. Su primer disco fue asimilado paulatinamente, a pesar de contar con el himno “Seminaré”. Sin embargo, cuando presentaron el segundo disco “La grasa de las capitales” en el auditorio Kraft en 1979, García y sus compañeros hicieron vibrar a la audiencia y lograron conectarla con su propuesta. En ese punto del documental Charly le cuenta a Julieta Venegas que la dictadura le sirvió para elaborar mejor las metáforas de sus letras y despistar al enemigo. Sobre el tema Mara Favoretto escribió un largo ensayo titulado “Charly en el país de las alegorías” (2014), donde muestra cómo las letras de este periodo mezclan el lenguaje de George Orwell con el de Lewis Carroll, logrando una rebelión contra los códigos semánticos para evitar las palabras prohibidas por el sensor. Un ejemplo es “Canción de Alicia en el país”, cuya letra es una descripción alegórica de la Argentina de la dictadura. 

lunes, noviembre 12, 2018

Los mejores momentos del documental de Nat Geo

El documental del ex Serú Girán abrió la serie que continuará con episodios de Gustavo Cerati y Alex Lora de El Tri
Anoche, NatGeo estrenó su especial de BIOS: Vidas que marcaron la tuya dedicado a Charly García. A lo largo de dos episodios consecutivos de una hora, el documental dirigido por Leandro López repasó la carrera artística del autor de "Los dinosaurios", con Julieta Venegas como conductora y eventual entrevistadora del propio García en varios pasajes, imágenes de archivo e intervenciones de sus colaboradores en diversos momentos de su obra, que va de Sui Generis y La máquina de hacer pájaros a Seru Giran y sus diversas etapas como solista.

Hubo un tiempo que fue hermoso
El recorrido biográfico empieza, claro, por Sui Generis. "A Nito lo conocí en el colegio militar, estaba en un grupo que se llamaba The Century Indignation. Lo escuché cantar y le dije 'Vení para acá, vamos a hacer un grupo que se llame Sui Generis'", le cuenta Charly a Venegas. La acción luego se remonta al Club Italiano, en el que Daniel Bernareggi, primer bajista del grupo, hace escuchar el acetato de su primera prueba para RCA Víctor, con dos canciones inéditas: "Marina" y Grita". Charly luego cuenta la historia detrás de "Canción para mi muerte", que incluye una estadía en el Hospital Militar, un frasco de pastillas de anfetaminas y el sentarse a escribir para canalizar tanta hiperactividad.
  
No te dejes desanimar
Finalizada la experiencia con Sui Generis, el relato sigue con el viraje progresivo de La máquina de hacer pájaros, a quien Charly define como "música popular" en una entrevista de época. El bajista José Luis Fernández detalla que el proyecto llega a su fin por propia voluntad de Charly, algo que el propio García confirma y amplía a los pocos minutos: "Los otros chicos de La máquina estaban medio podridos de los carteles que decían 'Charly García y La máquina de hacer pájaros'. Fuimos a un club, saqué el cartel y puse 'La máquina SIN Charly García', me llevé una botella de whisky y le dije a los demás 'Chau, chicos. Hasta luego'".

No llores por mí, Argentina
El segmento dedicado a Serú Girán se centra en la incomprensión que sus propios integrantes sienten que tuvieron que padecer. "La expectativa era que eso explotara, que la gente se cayera de espaldas. Los que nos caímos de espaldas fuimos nosotros por la frialdad con la que nos recibieron", dice Pedro Aznar sobre el debut en Obras del grupo bajo una lluvia de pilas por parte de los espectadores. La cosa repunta en la presentación de La grasa de las capitales en el auditorio Kraft, con un escenario plagado de llamaradas y Charly extático alzando en cueros su mini Moog, con una reflexión final: "De tanto darle, la hicimos".

No soy un extraño
El comienzo de la carrera solista de Charly tiene su punto fuerte en Clics modernos. El episodio de Bios narra cómo García y Aznar viajaron a Nueva York con la intención de grabar en los estudios Electric Lady y terminaron eligiendo a Joe Blaney como ingeniero al ver que había trabajado con The Clash. Se hace foco en el descubrimiento de las cajas de ritmos y el sampler Emulator, que Charly inmortalizó en "Nos siguen pegando abajo (pecado mortal"). En las imágenes de su presentación en el Luna Park en 1983, introduce sus nuevos juguetes al público: "Miren lo que hago con mi amiga", dice antes de darle comienzo a la secuencia programada de "Dos cero uno (transas)".

La sal no sala
El crecimiento de la carrera solista de Charly se repasa de manera vertiginosa, con imágenes de shows y tras bambalinas, cada vez ante mayores convocatorias ("Desde La máquina, que toqué en ácido y Cutaia parecía mi tía que no experimenté una cosa igual", se lo ve decir tras bajarse del escenario en 1989). Un video inédito de un ensayo de 1994 antecede a la grabación de La hija de la lágrima, y lo tirante que fue el registro de su unplugged para MTV, en el que pidió un intervalo para ir al baño y desapareció por más de media hora.


Me tiré por vos
La creación del concepto Say No More y su máxima "mi capricho es ley" muestra shows erráticos en el teatro Ópera y un episodio clave de esta etapa. En marzo de 2000, García viajó a Mendoza para presentarse junto a Mercedes Sosa en el ciclo Argentina en vivo, y su estadía errática culminó con el músico saltando desde la ventana de su habitación en el noveno piso del hotel Aconcagua a una pileta ubicada en planta baja. "Tenía un solo salto para hacer, era 'ta' o 'paf', y la emboqué. ¿Sabés por qué me tiré? Porque me perseguía la policía. Había un policía abajo. Al final subió y yo le dije '¿Quién te mandó a no estudiar?'", cuenta Charly.

El amor espera
El regreso de Sui Generis en Boca Juniors muestra a un Charly desaforado queriendo buscar pelea en su propio camarín. El derrotero culmina con las imágenes de García atado boca abajo en una camilla en Mendoza, una postal lúgubre que sirve de antesala a su recuperación en la quinta Mi Negrita, propiedad de Palito Ortega. "Lo viví lo mejor que pude. Estuve en clínicas varias veces, sé lo que es. Un cuartito así, que te cagan a pedos todo el tiempo, que te dicen que te ponen el chaleco. No tienen idea, estar internado es lo menos", dice Charly desde el presente. El proceso incluye uno de los momentos más desgarradores del documental: desde su internación, Charly demandando un abrazo de Palito con la voz quebrada, después de señalar que se sentía "bajo una presión espantosa" hacía cuarenta días, y una súplica que hiela la sangre: "Loco, ¿va a estar todo bien?".

La máquina de ser feliz
El operativo regreso comienza con un show frente a la Basílica de Luján. Sin escalas en la publicación de Kill Gil, el recorrido culmina en la presentación de La torre de Tesla en el Gran Rex. Charly llega al escenario del teatro acompañado de su asistente personal, y toda duda sobre la fragilidad de su estado actual en las imágenes de la prueba de sonido, en donde demuestra estar al control de todo ("La guitarra es una aguja, está demasiado aguda", "Roger Waters no se bancaría que pase esto"); incluso corrige los errores de ortografía del teleprompter en el que se proyectan sus letras y se ubica en el medio de la platea para ajustar el sonido de la banda. La versión de "Demoliendo hoteles" con la que cierra el concierto le da la razón: su nivel de precisión sigue intacto después de tanto tiempo.

Fuente: La Nación

El blog de Charly García (hecho por DIOS)
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