jueves, enero 16, 2020

40 años de la lucidez de “La grasa de las capitales”

Charly García con la platea de Los Andes como fondo. Concierto de Serú Girán presentando "La Grasa de las Capitales", en 1979.
Hay prejuicio con la música que hacemos. Hay que esperar veinte años. Nos van a pasar por la radio y alguien va a decir: “Uy, esta música en esa época era impresionante”. La frase de Charly García en una entrevista de 1979, suena profética. El tiempo le daría la razón. El segundo álbum de Serú Girán, La grasa de las capitales, se convertiría en una de las obras conceptuales más lúcidas en plena dictadura militar y en uno de los mejores discos de la historia del rock argentino.

La reedición en formato vinilo, con fotos inéditas y remasterizada por Pedro Aznar, que verá la luz este mes, recupera un disco bisagra de la cultura rock. “La idea fue que la banda participara de una reedición a la altura del resto del mundo. Rescata para las nuevas generaciones a una de las mejores bandas que tuvimos. Suena espectacular”, afirma Gustavo Gauvry, encargado de digitalizar el catálogo de Music Hall para el INAMU, que participó de la producción junto al sello Zarpa y 300 Producciones. A eso se agrega la aparición de Entre lujurias y represión, el libro de Mariano del Mazo sobre la trayectoria de los “beatles argentinos”. “Es una banda que no había sido revalorizada en su justa medida; el propio Charly García se había encargado de sepultarla, con una trilogía de sus tres primeros discos solistas insuperables”, aclara Mariano del Mazo. Sin embargo, las brasas de Serú y ese disco emblemático siguen ardiendo.



Es 1979 y el supergrupo integrado por Charly García, David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro está quebrado emocionalmente. La prensa musical los había herido (casi) de muerte. El público no los terminaba de entender y la demanda de shows escaseaba. La dictadura seguía con su plan sistemático de desaparición de personas. Estaban en conflicto con el sello Music Hall y el clima no ayudaba al consumo del rock. “Muchas bandas se separarían por la pálida que había en el ambiente. Salías a la calle o ibas a un concierto y no sabías si ibas a volver”, contextualiza el periodista Claudio Kleinman, integrante de la revista Expreso Imaginario (1976-1983). La plata dulce permitía la visita de artistas extranjeros, pero el movimiento local estaba en crisis y muchos músicos se habían ido del país. “Fue un año crítico para el rock argentino. Parecía que iba a desaparecer arrollado por el pop y la música disco”, cuenta Sergio Pujol, autor del libro Rock y dictadura. Crónica de una generación.

La decepción inicial que generó Serú Girán con su concierto debut del 3 de noviembre de 1978 en Obras y las posteriores hipótesis sobre su disolución –agitadas por la prensa musical– obligó al grupo a reinventarse. Con un nueva idea mas sintonizada con la realidad (música más directa, con menos orquestaciones) la banda se internó entre junio y agosto de 1979 en los estudios Ion. Charly y Lebón formaban una dupla compositiva imbatible, Aznar deslumbraba con los sonidos melodiosos de su bajo fretless y Moro aportaba solidez en la batería. El resultado fue una obra maestra. Otra vez la antena de García captaba el inconsciente colectivo de la época. “Ya no era referirse al poder o las instituciones sino a esa mediocridad, en la que había entrado una parte de la sociedad argentina con sus viajes a Miami, el dos por uno y la plata dulce. La tapa del disco que remitía a una revista que en ese momento era cómplice de la dictadura era otro signo político del disco”, completa Pujol.

El arte de tapa netamente pop, en las antípodas de aquella foto en blanco y negro del primer disco, fue sorpresivo. Allí están los cuatro músicos, posando como para una producción de los personajes del año de la revista Gente. La edición 40 aniversario, que ya se puede escuchar en las plataformas digitales, es el retrato de una época oscura, con himnos como “La grasa de las capitales”, “Viernes 3 AM”, “San Francisco y el lobo” y “Canción de Hollywood”. “La asfixia que se vivía se refleja en el disco y en esa frase leimotiv, “No se banca más”, que es como un grito punk. También aparece una canción como “Los sobrevivientes”, que dice muchas cosas de nosotros como sociedad. Charly lo resume en el verso: “Estamos ciegos de ver”.

Todavía en 1979 la dictadura gozaba de cierta adhesión en buena parte de la opinión pública”, advierte del Mazo. El álbum salió a las calles en octubre de ese año y aunque tuvo una tibia recepción, las esquirlas de su impacto se dejarían ver rápidamente en el ascenso de la banda. “Charly salió con toda su ironía a plantarse firme con un proyecto que estaba dirigido a las masas juveniles. Si algo tiene Serú Giran de Los Beatles quizás no sea tanto lo musical, sino más bien la idea de que se puede construir una obra de alcance masivo tocada de una forma magistral, como no se volvió a escuchar en la cultura de rock de la Argentina”, define Pujol.

Cuatro décadas después, la fortaleza de esas canciones –influidas por Steely Dan, Joni Mitchell, el jazz rock, el pop y el tango, con el trasfondo de la dictadura militar– impactan desde la primera escucha. “La grasa de las Capitales”, el primer tema, define el arco conceptual del álbum. Charly critica el consumo, la frivolidad y la contracultura rock que lo había corrido por izquierda por sus participaciones en la mesa de Mirtha Legrand. A partir de ese disco, el grupo empieza un ascenso que lo lleva a conquistar el corazón del rockero promedio hasta convertirse en mascarón de proa del renacer del movimiento y refugio de la juventud en el periodo más lúgubre de la historia argentina. “En ningún lugar se estaba diciendo tanto y tan profundo como en los discos de Serú Girán”, analiza del Mazo. “Fueron cuatro discos –Seru Girán (1978), La grasa de las Capitales (1979), Bicicleta (1980), Peperina (1981)– y en esos cuatro años se pueden ver los cambios que se operaron en el rock, la sociedad y la política. Todo quedó plantado como una semilla antes de la guerra de las Malvinas. De alguna manera estaban anunciando el tiempo que se venía”.

Tres libros sobre Charly García
Entre lujurias y represión. Serú Girán, la banda que lo cambió todo, de Mariano del Mazo
El libro explora uno de los fenómenos musicales más importantes en plena de dictadura militar. El autor analiza el impacto cultural del grupo en un momento de crisis para el rock, atravesado por el clima represivo de la época.

Charly presidente. Una excursión al país de los García, de Juan Bautista Duizeide
​“¿Estaremos todavía a tiempo de meterle otro ritmo a la res publica con un presidente músico?”, se pregunta Juan Bautista Duizeide en Charly presidente. Una excursión al país de los García. Allí, imagina las medidas que tomaría el músico siempre atento en sus canciones a la situación política y social de los argentinos.

Charly García, 1983. Acerca de Clics Modernos, de Oscar Conde
El ensayista parte de uno de los mejores discos solistas del músico para trazar un itinerario por sus canciones y analizar la obra de García en su conjunto, revelando su lucidez para retratar distintos períodos de la Argentina, con una mirada aguda.

Por Gabriel Plaza

Fuente: Clarín

El blog de Charly García (hecho por DIOS)





viernes, diciembre 20, 2019

#CantArgentina: una canción que unirá a todo el país


Será el domingo a las 20 horas: más de 300 ciudades del país cantarán a la vez Inconsciente Colectivo, de Charly García. Fue una idea de Juan Carr y se sumaron artistas. Habrá shows en Plaza de Mayo y será “un homenaje a la solidaridad”.

Todo empezó como un sueño demasiado ambicioso y demasiado loco: que todo el país cante, al mismo tiempo, una misma canción. El que lo soñó fue alguien que en sus redes se define a sí mismo como Soñador Obsesivo Compulsivo: Juan Carr, el fundador de Red Solidaria.

Fiel a su estilo, pronto comenzó a ponerse en contacto con gente y a motorizar el proyecto. Era agosto del 2019 cuando se le ocurrió esta idea con el fin de unir a los argentinos. Poco tiempo después se confirmó. Hoy, ya hay 330 ciudades confirmadas. Así, el sueño se hará realidad el domingo a las 20 horas en toda la extensión de la Argentina.

El lugar central del evento será la Plaza de Mayo. Allí, desde las 17 horas, estará todo el equipo de la Red Solidaria junto a diversos artistas que harán un pequeño show cada uno hasta la hora de la canción común.

Qué cantar era acaso la pregunta primordial. ¿Qué canción de qué artista podía suscitar la adhesión de todo un país? ¿Qué canción podía conmover a todos por igual? Casi naturalmente se impuso que fuera un tema de Charly García. Lo consultaron con él y fue el mismo artista quien propuso Inconsciente colectivo. “Nace una flor/ todos los días sale el sol” será lo primero que se escuche.


“Lo que pasó con la propuesta es increíble. No paran de llegarnos videos de gente que se está preparando para cantar el domingo, a la misma hora, la misma canción. Es muy conmovedor”, dice Juan Carr, comprometido tiempo completo con la iniciativa.

Además de la canción, se van a difundir en las más de 300 ciudades imágenes de personas perdidas, para aprovechar la exposición para ayudar a encontrar a alguna de ellas. Así, será una jornada de unión pero también de solidaridad. Por eso mismo el creador de Red Solidaria lo define como “un homenaje a la solidaridad”.

En la newsletter que envía cada lunes (Oxígeno), enumera: “Este año hubo récord de trasplantes: fueron 902. Hay 42.000 Bomberos Voluntarios. 11.000 colaboradores atentos a la Alerta Solidaria. 14.500 Damas Rosadas en hospitales. 85.000 scouts en servicio permanente. 54.0000 dadores de sangre… ¿Cómo no celebrarlo?”.

La invitación a sumarse es abierta a todos los que quieran cantar, sea en conjunto con su pueblo o de manera particular. Quien se quiera sumar, puede escribir un mensaje al siguiente número de WhatsApp: +54 9 11 4915 9470.

Algunas de las ciudades cuya participación está confirmada son: Córdoba, Rosario, La Plata, Tucumán, Mar del Plata, Salta, Santa Fe, Corrientes, Bahía Blanca, Resistencia, Posadas, Paraná, Jujuy, Santiago del Estero, Guaymallén, Formosa, Neuquén, Río Cuarto, San Luis, Concordia, La Rioja, Catamarca, Comodoro Rivadavia, San Juan, Pergamino, Santa Rosa, Tandil, Río Gallegos, Villa Mercedes, Puerto Madryn, Bariloche, Trelew, Maipú, Chivilcoy, Junín, Olavarría, Roque Sáenz Peña, Rafaela, Gualeguaychú, Venador Tuerto, Villa María, Orán, Necochea, Carlos Paz, Tartagal, Álvarez (Santa Fe), Rauch (Buenos Aires), Mocoretá (Corrientes), El Piquete (Jujuy), Chaltén (Santa Cruz) General Pico (La Pampa) Paraná (Entre Ríos) Playa Unión (Chubut), Villa Regina (Río Negro), ciudad de San Juan, Roque Sáenz Peña (Chaco), Puerto Iguazú (Misiones), ciudad de Córdoba, Santiago del Estero, Villa La Angostura (Neuquén), Las Lomitas (Formosa) Ushuahia (Tierra del Fuego), ciudad de Catamarca, Río Gallegos (Santa Cruz), Ciudad de La Rioja, Merlo (San Luis), Carlos Paz (Córdoba), San Miguel de Tucumán, Tartagal (Salta), ciudad de Rosario, San Rafel (Mendoza), y la Ciudad de Buenos Aires.

Fuente: Infobae 

El blog de Charly García (hecho por DIOS)

jueves, diciembre 19, 2019

La "Grasa de las capitales" restaurado

Charly García, David Lebon y Pedro Aznar con el vinilo versión 2019.
Para Seru Giran fue un disco bisagra. No se trata de desmerecer el notable debut de 1978: es que Grasa de las capitales fue, si se quiere, el disco del despegue, el momento en que quedaron pocos que se atreviera a cuestionar a la banda de Charly García, David Lebon, Pedro Aznar y Oscar Moro. Todavía faltaba para el mote de “los Beatles argentinos”, pero el album que cumplió 40 años hace un par de meses venía a cimentar aún más las bases de una banda irrepetible e ineludible del rock argentino. La foto que ilustra esta nota no es solo el reencuentro de tres de los músicos que estuvieron en aquellas sesiones en el mítico estudio ION: es también el retrato feliz de un rescate necesario. Al fin, el segundo disco de Seru Giran vuelve a escena con un sonido que le hace justicia. Grasa llegará a las plataformas digitales este viernes 20; en enero de 2020 estará disponible en vinilo y CD. Y es una gran noticia.

Los conocedores del tema saben de las paupérrimas ediciones en CD, de sonido espantoso, incluso con tapas mal “recreadas”, con diferente tipografía y la burrada de escribir “David Levon”. Por eso tiene toda la razón Aznar cuando ahora dice que “apareció de nuevo la música”. Es que el bajista y compositor tuvo mucho que ver en el rescate producido por el Instituto Nacional de la Música (INAMU) que preside Diego Boris, y Gustavo Gauvry, de la Asociación Argentina de Técnicos e Ingenieros en Audio (AATIA), con participación de Zarpa y 300 Producciones. Gracias a la recuperación de los masters del sello Music Hall por parte del INAMU, Aznar y el ingeniero Ariel Lavigna tuveron acceso a la cinta original y realizaron un meticuloso trabajo de restauración, ajuste de mezcla y remasterización que permitió devolverle a las canciones una calidad de audio que se creía perdida.

“Transferimos esas cintas a un sistema digital en super alta resolución; usamos el vinilo original como referencia, grabado y mezclado por Amílcar Gilabert, primero para empatar el sonido a como sonaba ese vinilo para después tratar de superarlo con herramientas más modernas”, cuenta Aznar. “Es un trabajo durísimo, porque con el paso del tiempo la cinta tiene una cierta degradación, entonces hay bachecitos que restauramos a mano uno por uno, ruiditos y distorsiones. No intentamos ir a un audio moderno torpemente, sino que conservamos el espíritu del audio de los ‘70, pero mejorado”. Según la gacetilla oficial de INAMU, el resultado sorprendió a sus propios compañeros. “Escucho lo bien que suena y me da felicidad y orgullo, escucho las canciones y me emociono”, señaló David Lebon; “Uno se pregunta cómo podíamos tocar esos complejos arreglos con tanta precisión... la respuesta es que ensayábamos mucho”, agregó Charly.


La restauración de Grasa de las capitales incluye a lo gráfico. El fotógrafo Rubén Andón, que realizó la serie de fotos que resultó en la icónica tapa de los cuatro Seru disfrazados en una sátira a la tapa de Gente y la actualidad, hizo una búsqueda “arqueológica” que llevó al hallazgo de varias imágenes inéditas. Los antiguos rollos fueron limpiados y restaurados para producir un nuevo insert que incluye un poster y fotos inéditas del cuarteto. El arte de tapa de Rodolfo Bozzolo, perdido desde hace años, fue replicado minuciosamente por Pali Muñoz y Eduardo Marcé (del INAMU), quienes copiaron el original hasta el mínimo detalle.

Todo ello, claro, es un trabajo justiciero para un compendio de canciones inolvidables. Seru Giran es una banda que desarrolló una obra fulgurante en apenas cuatro años; a Grasa le seguirían otros dos discos intachables como Bicicleta y Peperina, cada uno con sus propios matices. Por eso sería un error decir que en alguno de ellos estuvieran en “el pico de su carrera”: Seru se separó antes de siquiera insinuar una decadencia. Pero desde el coro inicial y el arranque demoledor de “La grasa de las capitales”, el opus dos del cuarteto salta a la yugular, captura al oyente y ya no suelta. Son nueve canciones, tres de ellas firmadas por la dupla García / Lebon, cinco de Charly y una de Pedro; son, cada una a su manera, clásicos del repertorio del grupo.

Allí están, entonces, listas para volver a ser disfrutadas con el sonido que corresponde, genialidades como “Perro andaluz” y “Viernes 3 AM” (la canción que titula con un viernes pero habla de “la fiebre de un sábado azul y un domingo sin tristezas”), un García en estado de gracia que cerraba a todo trapo con “Los sobrevivientes” y “Canción de Hollywood”. Pero también la inolvidable interpretación de David y la épica pinkfloydiana de “Noche de perros”, o la serena belleza acústica de “San Francisco y el lobo”, la declaración de principios de “Frecuencia modulada” y el vuelo propio de Pedro en “Paranoia y soledad”. Pero sobre todo ese particular sonido, la precisión en velocidad y la complejidad de los arreglos siempre al servicio de la melodía. Las canciones que significaron una luz en la oscuridad de la dictadura, por fin recuperadas para demostrar que ningún adjetivo fue exagerado. Quizá porque, hoy como ayer, la grasa de las capitales no se banca más.

Por Eduardo Fabregat

Fuente: Página 12

El blog de Charly García (hecho por DIOS)

jueves, diciembre 12, 2019

En el Luna Park, Charly García volvió a las andadas

Una vez iniciado, el show fue impecable, casi antológico. (Foto: Rolando Andrade Stracuzzi)
Comenzó bien pero terminó mal: Charly García dio una hora de recital impecable y digno de pasar al recuerdo, pero se retiró abruptamente, todos creyeron que era un intervalo, esperaron con paciencia durante 50 minutos, y cuando volvió fue para hacer un tema al piano y no regresar jamás.

Al final cabe pensar que ser tan imprevisible y mercúrico está en su naturaleza y que no cambiará. Porque Charly ha sido capaz de iniciar un show dos, tres y hasta ocho horas tarde. También ha cancelado conciertos sin previo aviso, con toda la gente en la sala. Pero ninguno se queja. Todo eso es parte del mito que lo precede, y nadie se sorprende ni protesta.

El miércoles a la noche, un Luna Park totalmente lleno aguardó con buen humor y paciencia infinita su vuelta al escenario, apenas matizando cada 15-20 minutos con un grito de “¡Olé olé olé, Char-ly, Char-ly!” para recordarle que estaban ahí, al pie, haciendo el aguante, como dice su canción.

La espera parecía haber valido la pena, porque cuando regresó se sentó al piano y se animó a la difícil “Desarma y sangra”. Fue ovacionado de manera extraordinaria, pero al finalizar el tema dijo “Bueno, ahora chiques a sus casas” y dejó a todos con cara de sorpresa e incredulidad, incluso a los músicos de su banda, que estaban calzando sus instrumentos para seguir con más canciones.

Vayamos al comienzo. El recital estaba pautado para las 20:30 y a esa hora comenzó a sonar por los parlantes el tema “No llores por mí, Argentina”, que la gente celebró como si ya fuera parte del recital. Pero solo fueron unos pocos versos. Arengado y con ganas de seguir cantando, el público entonó unos gritos de “¡Alberto presidente!” con fuerza y luego se sentó a esperar. Charly subió al escenario a las 20:55 y ahí sí llegó una versión en vivo del famoso hit de Serú Girán que había sonado casi media hora antes.

Una vez iniciado, el show fue impecable, casi antológico. Porque ver a Charly García en vivo es como asistir a un concierto de unos pocos clásicos del rock que siguen en actividad, como los Rolling Stones o Roger Waters.

Charly se canta y se celebra a sí mismo, como Walt Whitman. De paso, arma una fiesta, hace temas que todos tienen tatuados en el alma, y cantarlos juntos es una verdadera felicidad. Lo acompaña su fiel trío de músicos chilenos (Kiuge, Carlos y Toño), más el infaltable Zorrito Quintiero y la sólida Rosario Ortega.

Así, los hits históricos se suceden a la par de los temas de “Random”, su disco de 2017, en una impresionante ilación de éxitos: “Yendo de la cama al living”, “King Kong”, “Lluvia”, “Rivalidad”, “Parte de la religión”, “Otro”, “Canción de 2x3”, “El aguante”, “Rezo por vos” y “Demoliendo hoteles”.

Lo dicho, una hora excelente y magistral, con buenas luces, proyecciones de escenas de películas clásicas de la historia del cine, y la omnipresente “torre de Tesla” que da título a sus últimos shows. Pero a las 21:50 llegó el no va más. Y casi una hora después, con picardía, dijo “¿Todavía están ahí?”, exigió un whisky e hizo el tema final.

Quedan en el tintero algunas perlas de esa gran hora, como los guiños a los Beatles (“You say you got a revolution”, dijo antes de hacer “Cerca de la revolución”) y a Lennon (repitió “Love love love” al final de “Asesíname”), un jueguito tipo slide con su guitarra y un encendedor, las bromas sobre la ley de la gravedad, y su reflexión tras una gran ovación: “Todos me aman, pero a algunos no les creo”. No, Charly, todos te aman.

Todo el Luna Park te ama y nadie se queja, aunque estaría bien que a veces los trates mejor.

Por Marcelo Fernández Bitar

Fuente: Clarín

El blog de Charly García (hecho por DIOS)

miércoles, diciembre 04, 2019

Charly García despide el año en el Luna Park

Charly vuelve al Luna, escenario de grandes shows. Ph: Alejandro Leiva
A 4 meses de su última presentación allí , Charly García vuelve al estadio del Bajo porteño. El legendario músico despedirá 2019 el miércoles 11 de diciembre a las 20.30 con una nueva presentación de su espectáculo La Torre de Tesla, que esta vez lleva el subtítulo de Una analogía de utopía.

Las entradas se pondrán a la venta este jueves 5 desde las 10 horas, en la boletería del Luna Park (Corrientes y Bouchard) o a través del sistema de venta online TicketPortal , con precios que van de $1.300 a $2.950, más service charge. Teniendo en cuenta que en la ocasión anterior los tickets se agotaron en apenas 3 horas, se recomienda poner el despertador.  Se venderá un máximo de 4 tickets por persona.



Fuente: Página12

El blog de Charly García (hecho por DIOS)

miércoles, noviembre 06, 2019

Charly García y Luis Alberto Spinetta: la historia del disco fallido

Luis y Charly en la época de "Rezo por vos"
“Ellos dos siempre fueron un abrazo”, dice con su gramática inusual Aníbal Barrios. “Yo sé que García lo admiraba con locura a Luis. Y Luis a él”, confirma. “Cuando Luis se encontraba con Charly, existía como una fascinación”, cuenta Patricia Zalazar. “Había una cuestión de respeto, de cariño, de potencialidad entre ambos. Se emocionaban mucho los dos”. Las cosas no demorarían en cambiar.

En el verano de 1984, Charly García alquiló una quinta en el Gran Buenos Aires, donde sucedió el hecho que llevaría a ambos a pensar en generar un proyecto conjunto. Podría ser algo de escala galáctica. Charly hizo algo insólito: se sentó al piano y se dejó dirigir, un mando que solo podía delegar en alguien que tuviera un ascendente sobre él. Y el único dentro del rock era Spinetta. A partir de una serie de acordes encadenados, que Charly tocaba y sobre los que Luis opinaba se fue modelando “Total interferencia” , la canción que cerraría el tercer disco de García como solista: Piano bar. Fito Páez, que tocaba en la banda de Charly, reparó en la ironía de que el primer tema que hacen juntos se llamara de esa forma. Sería él quien oficiaría de productor interino de la canción, casi en reemplazo de Luis que se encontraba batallando para finalizar Madre en años luz. El tema tiene el tango de los dos, la mejor pluma del García de aquel entonces, y la estructura y modulación spinetteana. “Es un tema spinettoide”, dijo Charly. Era un augurio inmejorable.

Charly era como un vendaval; en la cúspide de sus poderes, se puso a producir más discos de lo que en verdad se podía, entre ellos el primer álbum solista de Fabiana Cantilo, devota de Spinetta. A través de Fito, que era su novio entonces, Fabi pudo acceder a Luis y pedirle una canción para su disco. Luis le dio un inédito: “Ventiscas de marzo” . Cuando fue a mostrarle a Charly lo que había conseguido, este le dijo: “No, tiene demasiados acordes”. “¡Y yo me quería pegar un tiro!”, grita Fabiana. “Porque le tenía que decir que no a Spinetta. Que con lógica se ofendió”.

Fabiana, que vivía la aceleración de sus partículas tan intensamente como Charly, no se rindió y cuando volvió a compartir una mesa con Luis Alberto, le dijo que seguía queriendo hacer un tema suyo. “Está bien”, salió del paso Spinetta. “Hacete una versión de ‘El monstruo de la laguna’ en tiempo de reggae” . “No sé cómo hice para transmitírselo al otro”, se pregunta Cantilo. “Pero lo grabamos y Luis vino a tocar. Yo estaba muy loquita y en el medio de ese disco me internaron”. Eran tiempos donde parecía que Charly y Fabiana estaban jugando una carrera mortal, pero Cantilo sobrevivió y retornó a la grabación, lo que hizo que Charly exclamara: “¡Ah, si Fabiana no se muere, yo tampoco!”.

EL LEÑO VERDADERO

El guitarrista de aquel disco de Cantilo era Richard Coleman, a quien Charly conocía de la casa de Andrés Calamaro en Palermo, donde hizo los demos de Vida cruel, su segundo disco solista, que contaría con las presencias estelares de Spinetta y García en “Vi la raya” . “Con Andrés nos hacíamos pis encima”, recuerda Mario Breuer. “Luis llegó a Panda, y me tiró un par de conceptos hermosos. Es un tema que hicimos ahí mismo en tres o cuatro horas. La parte de la letra que habla del leño verdadero, es por un porro que estaba ahí armado”. A Andrés le pareció, no sin razón, que Luis y Charly habían pensado que ellos (Calamaro, Coleman, Christian Basso y Fernando Samalea) podían ser la banda de acompañamiento del proyecto conjunto.

Como los horarios en el estudio eran contiguos, Charly le pidió a Richard que se quedara después de terminar su sesión con Andrés, para grabar guitarras en el disco de Fabiana. “Me quedo y preparo mi set. Tenía un sonido bien armado, con buenos equipos y muchos efectos: básicamente era una paleta de colores con muchos sonidos para ofrecer”, cuenta Coleman. “Ahí me dice que vamos a hacer ‘El monstruo de la laguna’, que yo recordaba muy bien, porque siempre fui del lado más de Spinetta. Yo estaba de ese lado de la grieta”. Charly le escribe un cifrado en un cuaderno Gloria, con unos marcadores de fibra y lo pone a Richard a grabar tomas. En una de ellas, el guitarrista levanta la cabeza y del otro lado del control ve a Charly, Breuer y al mismísimo Spinetta. “¡Esto es muy loco!”, exclama y se tira a grabar otra toma. “Imaginate, estar tocando para Charly un tema de Spinetta al cual tengo ahí adelante”, recuerda Coleman. “Me mandé, hice unos ruidos, sonidos raros, pero ese era mi trabajo: colorear. Aquellos dos habían hecho un arreglo chino con la batería electrónica, una cosa muy compleja”. La toma funcionó y fue la definitiva: “Listo, pasá por Sadaic”, le dijo García por el talkback. “Yo estaba muy emocionado por estar con ellos dos”, confiesa Richard que luego fue a saludar a Spinetta. Conectaron lindo.

viernes, noviembre 01, 2019

Reunión cumbre: Charly García, David Lebón y Pedro Aznar

En el marco de la recuperación del catálogo de Music Hall, realizada por el Instituto Nacional de la Música (INAMU), se gestó el histórico encuentro de Serú Girán con motivo de la reedición especial en vinilo del disco La grasa de las capitales, homenaje a 40 años de su publicación.

En un emotivo encuentro, Charly García, David Lebón y Pedro Aznar (con el recuerdo de Oscar Moro) realizaron un video a través de sus redes sociales, donde hablaron y escucharon la reconstrucción del audio realizada por Aznar y masterizada por Ariel Lavigna.

En el video se puede apreciar la calidad del audio, que impresionó a los mismos músicos, lograda a través de un trabajo minucioso a partir de las cintas de época. Esta edición especial en vinilo, que tuvo la coordinación de producción del INAMU, estará disponible en diciembre editada por Zarpa y 300 Producciones.


La transmisión, que se emitió a través de las cuentas de los músicos de manera simultánea, alcanzó miles de reproducciones, “me gusta” y comentarios.

“La obra de Serú merece ser reeditada con un audio de excelencia para que todos sepan cómo sonaba la mejor banda que pisó estas tierras”, decía un usuario; mientras que otro subrayaba: “Qué maestros, qué trabajo excelente hizo Pedro Aznar, y haberlo compartido habla de su humildad y generosidad de persona, que solo la tienen los grandes maestros”. Todos los comentarios fueron positivos y hay una gran expectativa por la salida de la reedición.

A los músicos se los vio distendidos, de buen humor y haciendo chistes, demostrando que la química sigue presente entre ellos. “Vinimos por el vinilo”, dijo Charly sentado en un sillón, mientas Aznar contaba de qué se trataba el encuentro y Lebón sonreía.

La grasa de las capitales (1979) fue un trabajo en el que se hizo una dura crítica de la sociedad argentina, hecho que convirtió a la obra en uno de los discos conceptuales más exitosos del rock argentino. "Habíamos compuesto ese disco para ir al choque directamente. Las canciones eran más pesadas, más contestatarias. Había que salir de la grasa, de la mediocridad”, afirmó Charly en varios reportajes cuando le preguntaron por ese álbum.

En la portada del disco, que quedó en la memoria de todos, Pedro Aznar era el oficinista, David Lebón el rugbier, Oscar Moro el carnicero; y Charly el empleado de una estación de servicio, en lo que se trataba de una crítica a las petroleras.

Sobre la recuperación del Catálogo de Music Hall

El Instituto Nacional de la Música recuperó el histórico catálogo discográfico que perteneció a Sicamericana, sociedad anónima que se desempeñaba comercialmente a través de los nombres Music Hall, Sazam y/o TK. Este catálogo, que cuenta con más de 2.500 discos nacionales, estuvo paralizado dentro de un proceso judicial de quiebra desde 1993. A partir de ese año, y hasta la acción del INAMU, los discos estaban imposibilitados de ser reeditados, impidiendo también que se generen recursos económicos para sus intérpretes, pese a que ellos fueron quienes realizaron esas grabaciones.

El INAMU afirmó que uno de sus objetivos en la recuperación de tan importante patrimonio de la cultura Argentina es que los intérpretes principales de estos álbumes puedan administrar la reedición de los mismos en el formato de comercialización que deseen. Para esto, el instituto les otorga una licencia hasta que finalice el plazo que la Ley establece (70 años luego de fijado el fonograma).

Fuente: Infobae

El blog de Charly García (hecho por DIOS)

jueves, agosto 08, 2019

Charly García hizo temblar el Luna Park

Charly abrió la noche igual que en la despedida de Sui Generis, con Nito e "Instituciones". Ph: Julio Mancini
Después de que el telón se cerró, esta vez definitivamente, por más que prosiguió el arengue para que saliera para una más, los Prostitution continuaron tocando. Su líder, al mejor estilo de Cristina, se despedía del público: “Gracias, chicos y chicas”. Casi al mismo tiempo que la candidata a Vicepresidenta por Frente de Todos se encontraba clausurando, junto a su compañero de fórmula, Alberto Fernández, la campaña de las PASO, los que no fueron a Rosario, y vaya que se hicieron sentir a lo largo del show, se quedaron en Buenos Aires a partir de una excusa más que tentadora e igualmente militante: ver en vivo a Charly García.

Tras su regreso a los escenarios en marzo de 2017, cada recital del icono del rock argentino se convirtió en una experiencia profunda y de resultados imprevisibles. Pero una vez que los atavió con el título de La torre de Tesla empezaron a causar aún más furor. La táctica es así: la fecha se anuncia de forma intempestiva, las entradas se agotan en cuestión de dos o tres horas, y entonces solo resta esperar por la aventura.

A contramano de lo que sucedía en el ocaso de la era Say No More, en la que sus recitales estaban atravesados por el caos, García, pese a su delicado estado de salud, fue recuperando en este período su nivel performático. Por eso, luego de la queja de algunos fans de que nunca podían conseguir entradas para verlo en el Gran Rex, decidió regresar al Luna Park.

La idea surgió en noviembre de 2018, en la escala porteña del jazzista estadounidense Herbie Hancock, al que ex La Máquina de Hacer Pájaros conoció en la previa de su actuación en ese estadio. De hecho, le regaló un vinilo de uno de los discos de ese grupo, Películas (1977), durante esa reunión. Sin embargo, lo que más motivaba a Charly para volver a ese aforo, que nunca le fue ajeno -amén de consumar ahí la despedida de Sui Generis, sirvió para la presentación de algunos de sus discos, con cumbres como la de Piano Bar-, fue su exitoso reencuentro con la capital chilena. En el otro lado de la Cordillera, en junio pasado, actuó en el Movistar Arena ante 12 mil personas, en lo que fue su mayor convocatoria hasta ahora y primera expedición foránea en mucho tiempo.

De manera que en la noche del miércoles García retornó al Luna Park, a siete años de su último show ahí. Y lo hizo de la forma más inesperada: inaugurando su repertorio con “Instituciones”, clásico de Sui Generis para el que invitó nada menos que a su ex media naranja en esa agrupación, Nito Mestre. Justamente con ese tema comienza Adiós Sui Generis (1975), disco en vivo que registró la despedida del tándem y a la vez demostró al medio argentino el poder de convocatoria que había alcanzado el joven rock.

Pero para despejar cualquier síntoma de hipoglucemia nostálgica, el artista respondió seguidamente con contemporaneidad al alimentar el “minimalismo Casio” de “De mí”, tema con el que venía abriendo los últimos shows de La torre de Tesla, con sondas de canción pop. Al que le secundaron, para que no quede ninguna duda de que Charly vive en la Cuarta Revolución Industrial, “La máquina de ser feliz” y “Rivalidad” (del más reciente Random,2017), en los que puso a prueba la adaptación del espectáculo que venía presentando teatros en un escenario más grande.

Si en “Yendo de la cama al living”, donde las pantallas aludieron al llamado “Gol del siglo” (el segundo que le marcó Maradona a los ingleses en el Mundial de fútbol de 1986), la audiencia volvió a apropiarse de uno de los clásicos de García, en “Cerca de la revolución” el Luna Park casi se vino abajo. Especialmente ahora, que se empezó a correr la bola de que el Arzobispado porteño, dueño del lugar, quiere venderlo a un grupo inversor europeo.

Pero entre un tema y otro apareció “In the City That Never Sleeps”, en el que el ídolo demandó: “¿Qué pasó con las luces?”. Aunque no tuvo que apelar a la verborragia para alcanzar la hora y media de show, García anduvo lúcido y expeditivo. Lo demostró en la introducción de “King Kong”, cuando una chica del público, en medio de la presentación del tema, le exclamó: “¡Te queda chico!”, en referencia al predio. A lo que él respondió: “Tenés razón”. La canción del disco Kill Gil (2010) estuvo escoltada por otra del repertorio de Random, “Lluvia”, y por la que titula a Parte de la religión (1987).

jueves, agosto 01, 2019

Charly García volverá a tocar en el Luna Park después de siete años

Charly García, durante su último concierto en mayo de este año, en el teatro Gran Rex Crédito: Patricio Pidal / AFV

Charly García vuelve al Luna Park para presentar La Torre de Tesla. Miércoles 7 de agosto a las 20.30. Entradas a la venta desde mañana, jueves 1 de agosto". Así de escueto y directo fue el mensaje que el músico difundió a través de sus redes sociales para confirmar lo que desde hace unos días ya era un rumor: el regreso de García a uno de los estadios emblema de su carrera, desde aquellos históricos conciertos de Adiós Sui Generis, en 1975 hasta su último show en el "Palacio de los Deportes", en septiembre de 2012, con la excusa de presentar el box set 60x60.

En los últimos dos años, García anunció sus shows con apenas uno o dos días de anticipación, pero en esta oportunidad, por ser un estadio con mayor capacidad, se lanzó a la venta una semana antes. Así y todo agotó en un par de horas todas las entradas que salieron a la venta por TicketPortal y en la boletería del Luna Park, en este segundo eran por orden de llegada y con un máximo de cuatro por persona, es por eso que hubo fanáticos acampando desde la noche anterior.

La semana pasada, el productor cordobés y consejero de Charly, José Palazzo, había escrito en su cuenta de Twitter: "Anoche visité a Charly García. Me dijo que quiere tocar en el Luna Park. Y que tiene ideas". Hoy finalmente se confirmó lo que, seguramente, el músico viene preparando desde hace algunos meses. La última presentación del espectáculo que el músico dio en llamar La Torre de Tesla fue en mayo pasado, en el teatro Gran Rex.



Cuatro shows históricos de Charly en el Luna Park:

viernes, junio 14, 2019

Charly García: un regreso con fervor y cariño

El astro argentino colmó el Movistar Arena repasando algunos de sus mayores clásicos y canciones de su regreso discográfico, Random. El público, feliz.
Los aprontes presagian una gran cita. Charly García toca guitarra mientras espera salir a escena esta noche de jueves en Santiago. En el último ensayo de los tres que hizo desde que llegó el sábado a Chile, se cuenta que se puso a bailar en el escenario sorprendiendo a su equipo. La puntualidad es otra seña de que este retorno puede ser memorable. Se rumoreaba que aparecería a las 21:40 en el Movistar Arena para un show sin tickets disponibles, sin embargo se adelantó siete minutos arrancando con “De mí” en esta escenografía presidida por una gigantesca estructura que da nombre al espectáculo como La Torre de Tesla.

El sonido no es de los mejores para ese primer corte mientras Charly canta “no te olvides de mí porque sé que te puedo estimular”, como una especie de advertencia de lo que vendrá. Es cierto. Charly García aún puede seducir a miles de personas de distintas edades -sorprendentemente todavía engancha mucha gente relativamente joven-, aunque su voz ni la figura son las mismas. Se apoya notoriamente en el desempeño de Rosario Ortega, la cantante que se lleva una buena parte del peso en cada canción, en particular durante los coros. Pero hay una diferencia notoria con el pasado del argentino, sobre todo su versión de los 90 y comienzos de 2000. Ya no caben rabietas ni acciones intempestivas sobre instrumentos y equipos. Así las canciones fluyen sin mayores problemas.

Al turno de “La máquina de ser feliz”, uno de los títulos de su último álbum Random (2017) el sonido mejora notoriamente y el concierto arranca definitivo con esta banda que mezcla músicos argentinos y chilenos contando al experimentado Fabián Quintiero, con quien Charly enhebra diálogos musicales de una libertad que colinda con el jazz.

Por la pantalla desfilan imágenes de 2001 Odisea en el espacio de Stanley Kubrick y serán secuencias de cintas clásicas las que adornarán varios momentos de la noche. Aún no termina “La máquina de ser feliz” y el público irrumpe en un masivo aplauso. El corte concluye y Charly dice “gracias” humildemente. Hace una pausa y agrega mostrando ese filo característico “ahora empiezan las canciones más picantes”. Parte “Rivalidad” con escenas sobre el ring de Toro Salvaje de Martin Scorsese. Comienzan los diálogos musicales con “Zorrito” Quintiero. Se miran y sonríen cómplices.

Termina el tema y García comenta así como a la pasada “volando por los cielos de Mendoza”, destando el recuerdo de su inolvidable piscinazo. Parte “Yendo de la cama al living” y la gente corea mientras imágenes de rayos en pantalla conectan con la torre al centro. Ahora el teclado de Charly entabla conversación con la guitarra.

No alcanza a terminar la presentación del siguiente tema y el Movistar completo grita el clásico “olé-olé-olé” junto a su nombre. “Zorrito” sigue la melodía del cántico con el teclado y todos sonríen en el escenario. Sigue “In the city that never sleeps” con letra en inglés y subtítulos en la pantalla con filmaciones de Nueva York. Continúa con “Cerca de la revolución” y Charly se salta olímpicamente el coro, aunque se pasa a la guitarra sin abandonar el puesto tras los teclados. Sigue “King Kong” y su guitarra divaga. Esta vez las secuencias pertenecen a la versión clásica de la película homónima. Continúa con “Lluvia” y luego una versión algo deshilachada de “Parte de la religión”.

El ímpetu retorna con “No llores por mí, Argentina” de Serú Girán. Al turno de “Cuchillos” aparecen escenas de Charly con Mercedes Sosa en distintas etapas y el público aplaude de inmediato. Entonces surge el primer momento de la noche que en algo recuerda al viejo Charly García totalmente impredecible. Van 45 minutos de show y dice “gracias, hasta la próxima… sí, vamos a tocar una más”. Fue solo una amenaza para arremeter con “El Aguante” con su carcasa de blues rock endurecido en una intensa versión.

Los primeros acordes de “Rezo por vos” desatan las voces del público coreando la característica melodía del teclado, seguidas de otros dos clásicos mayores de su irrupción solista en los 80 como “Demoliendo hoteles” y “Nos siguen pegando abajo (pecado mortal)”.

El bis consideraba al menos otra media hora de música del ídolo argentino de 67 años que a pesar de la merma física aún es capaz de montar un espectáculo sólido, donde se da el lujo de dejar fuera una buena cantidad de canciones históricas. La energía de la noche y el cariño fervoroso del público pueden augurar que este no será el adiós como una parte de la audiencia asumió este reencuentro, sino retomar la saludable tradición de sus visitas.

Por Marcelo Contreras

Fuente: La Tercera

El blog de Charly García (hecho por DIOS)
Related Posts with Thumbnails
 
Google+