El jugador de la selección argentina y París Saint Germain, "Pocho" Ezequiel Lavezzi disfrutó ayer de una tarde de playa en José Ignacio, en familia. A unos metros de allí, el tecladista de Charly García se armó una cancha de fútbol tenis.
Las miradas ayer se concentraron sobre unos pocos metros de arena, en la playa de José Ignacio. Es que la escena era completa y a pedir de boca para los paparazzis que hacían guardia sobre los médanos.
Es que a apenas dos metros de donde descansaba uno de los cracks actuales del fútbol argentino, el Pocho Ezequiel Lavezzi, jugaban al fútbol tenis en la playa el zorrito Fabián Von Quintiero, tecladista de Charly García, y varios amigos del conductor Marcelo Tinelli.
"¿El Pocho? Está viendo si juega. Lo que pasa que es groso el nivel de juego que hay acá. Hay muy buenos jugadores", bromeó el tecladista de Charly García, mientras esperaba su turno para entrar a la cancha.
Adentro del cuadrilátero, entre cabezazos y patadas al aire, hacían su juego el entrenador de tenis de David Nalbandian, Luís Lobo y el amigo íntimo de Marcelo Tinelli, Federico Lorré.
Con el paso de los minutos, alrededor de la cancha se hicieron presentes varios curiosos, que con disimulo pretendían acercarse y mirar el juego.
A unos metros de allí y con un perfil más bajo, el pocho Ezequiel Lavezzi cumplía con las tareas de "buen padre y novio". En pocos minutos debió desembolsar una cantidad de dinero, a pedido de su hijo y su pareja.
Primero, llamó a un heladero y le compró un helado a su hijo, y pocos minutos después le silbó a un vendedor de ropa, a pedido de su novia.
"Si no me decías que era él ni cuenta me daba. Yo vi que tenía piernas de jugador de fútbol pero no lo reconocí", dijo el vendedor a El País, luego de efectuar la venta, un short de $ 600 para la pareja del jugador de fútbol, que se lo probó en el momento. Sin embargo, el vendedor aseguró que, trabajando en Punta del Este, es algo que le sucede bastante seguido.
"Una vez en la playa Brava le vendí a (Juan Carlos) Wasmosy, que fue presidente de Paraguay. La mujer me compró como 19 vestiditos. Los iba eligiendo y tirando en la arena. Y yo dije, esta mujer está loca. Resulta que cuando ella terminó de elegir, él me dice: "Puede ir a cobrar al edificio Estrella del Mar". Lo quedé mirando como dudando. Y me respondió: "Vaya tranquilo, que yo soy Wasmosy, presidente del Paraguay, Cobré y sin problemas, con propina y todo", recordó a las risas.