lunes, febrero 01, 2010

Estudio Playa, Día García (2010)

Como todos saben, hoy 1º de febrero, es el 'Día García'.
Por segundo año consecutivo Juan Aberto Badía en su radio sólo emite música de Charly.
El año pasado lo llamaron por teléfono y habló casi por compromiso.
Hoy el reportaje duró 15 minutos.
Sobre el final se pasó una versión de "Deberías Saber Por Qué" que aparentemente es un demo.
También lo grabamos.
Ya saben donde ir para tenerlo








Fuente: Zona García

jueves, enero 28, 2010

Charly arrancó el 2010 a puro Rock

El 2009 ha sido para Charly García, el año del felíz regreso a los escenarios y el año del reconocimiento por parte del público, de la crítica y de la industria de la música.

Agotó las entradas en Argentina, Perú, Chile, y Ecuador, en un regreso que fue, puro talento, pura energía, y ese repertorio superior, conocido por todos, del que solo Charly García puede ser dueño.

Con estadios repletos de fans de todas las épocas, García recibió el aplauso y el agradecimiento de la gente, por su esperadísima vuelta, por la música, por la poesía y por todos estos años de rock.

Recibió la máxima distinción a la excelencia musical en los premios Grammy 2009 en Las Vegas, y 2 premios Clarín como “figura del rock” y “Premio trayectoria”.

Charly García comenzó el 2010, con 2 presentaciones brillantes en Punta del Este, Uruguay y en el Polideportivo de Mar del Plata y se prepara ahora para una actuación inolvidable en el cierre del cumpleaños número 10 del Cosquin Rock, el próximo 14 de Febrero.

Este comienzo de año, es solo el preámbulo para lo que se viene en Buenos Aires: Charly se presentará en el mítico Estadio Luna Park el 17 y 19 de Marzo, a las 22 horas, en dos shows que prometen ser mejores que el de Vélez, ya que toda la puesta en escena y efectos de Pichón Baldinu, que no pudieron realizarse el 23 de Octubre, debido al mal tiempo, podrán verse en el Luna.

Además, esa noche, presentando tu entrada el día del concierto, los fans podrán llevarse una tarjeta musical con 5 temas del Concierto Subacuático.

Por Florencia Mon

Fuente UOL Música

Muchmusic presenta en exclusiva el nuevo video de Charly García

En el marco de “VIDEO URGENTE”, el canal proyectará antes que nadie “Demoliendo Hoteles”, el primer corte de “Concierto Subacuático”.

Muchmusic transmitirá, como parte de su segmento “VIDEO URGENTE”, “Demoliendo Hoteles”, el primer corte difusión del nuevo DVD de Charly García llamado “Concierto Subacuatico”, el gran regreso del músico a los escenarios, considerado uno de los mejores shows de la historia del rock en Argentina. Una oportunidad única para que sus fanáticos puedan disfrutar de este material inédito, en exclusiva por la pantalla de MuchMusic, el lunes 1º y el martes 2 de febrero, en horario rotativo.

El pasado 23 de octubre Charly volvió a los escenarios y se presentó en el estadio de Vélez ante 40.000 fanáticos que, pese a las fuertes tormentas, resistieron para escuchar el mejor rock. En ese marco, fue grabado Concierto Subacuático, en formato High Definition, con un total de 18 cámaras, que hoy, tres meses después, presenta para todos sus seguidores.

Charly García es sin dudas una de las figuras fundamentales de la música contemporánea argentina. Su debut discográfico se produjo en el año 1972, cuando participó del primer disco de Raúl Porchetto, titulado "Cristo Rock". Durante su larga trayectoria integró las bandas que dejaron su historia marcada en miles de argentinos: Sui Generis y Serú Giran. Su personalidad y estilo musical fueron determinantes para que su público se renueve generación tras generación. Es así como en agosto de 2009 anunció su regreso con una gira que comenzaría el día de su cumpleaños, y que continuará muy pronto en el Luna Park.

¡No te pierdas este material exclusivo que MuchMusic tiene para vos!
El lunes 1º y martes 2 de febrero, en horario rotativo.

Fuente GenteBA

Charly Garcia en Mar del Plata

Charly esta vivo, curando su corazón, reencontrándose con el lugar donde se siente más cómodo y con el afecto de sus amigos músicos, con el doble encuentro con el Flaco en Vélez, con la participación de Nito Mestre y de Fito Páez en Rosario, o con una imprevista visita el jueves pasado durante el show de Pedro Aznar en Mar del Plata ¿Qué habrá esta noche?

Es una entrevista para el diario La Capital (Mar del Plata) adelanta que va recuperando sus manos, que esta componiendo y grabando algunas cositas –para alegría de la Negra que lo cuida desde arriba- y que todavía no hay planes de cómo producirlo (luego del fracaso de Kill Gil), pero feliz por la difusión de su nuevo video “Deberías saber porque”. También nos adelanta que habrá algún reencuentro con Nito pero por ahora será algo ocasional, que no nos hagamos más ilusiones por ahora.

Cuando suena Pubis Angelical, diez minutos después de lo anunciado, comienza el show.

La selección de hits de todos los tiempos mantiene la misma base de las presentaciones anteriores, aquí las que recuerdo de Mar del Plata son: El amor espera, Fanky, Cerca de la revolución, Chipi chip, La hija de la lágrima, Rap del exilio, Promesas sobre el bidet, Adela en el carrousel, Rezo por vos, Llorando en el espejo, Pecado mortal (nos siguen pegando abajo), No soy un extraño, Canción de dos por tres, Demoliendo hoteles, Yendo de la cama al living, Raros peinados nuevos, Vicio, Buscando un símbolo de paz, No voy en tren, Influencia, Pasajera en trance, Deberías saber porque, Perro andaluz, Hablando a tu corazón, No toquen, Rock and Roll yo.

Quedan tantos temas buenos afuera que se podría hacer otro show de dos horas más, totalmente distinto.

Si Vélez fue la prolijidad de la presentación –todo ordenadito-, en Rosario lució el protagonismo del Negro García López, aquí en Mar del Plata se ve un Charly cada día más suelto. Recuperar la confianza y la libertad es el segundo paso, tan difícil como el primero, allá vamos.

Y Charly, con su pasito de la momia, sus brazos flotando al frente, sus pies lentos uno por vez, su físico flaco y su ropa holgada, prefiere cada vez más el micrófono en el centro del escenario a su banco frente al piano negro que lo viene acompañando.

Esto no resta potencia al Negro García López, ni solidez a la base del trío chileno -con Kluje Hayashida en guitarra, Tonio Silva Peña en batería y Carlos González en bajo-, mientras el Zorrito Fabián Quintiero –el único autorizado a subir un Gancia al escenario- coordina los tiempos, e Hilda Lizarazu recorre el escenario y acompaña la voz algo áspera y con algún bache de Charly.

La música de Charly siempre ha sido rítmica y pegadiza, eso es lo que se disfruta abajo del escenario. Buscando un símbolo de paz invita a bailar, con las tumbadoras de Kluje, y Pasajera en trance es el momento que Hilda ocupe del centro del escenario.

El show sale sobre rieles, Charly esta bastante previsible por eso emociona pero no sorprende demasiado la aparición de Pedro Aznar para tocar Perro andaduz y Hablando a tu corazón. "Yo tuve muchas bandas, pero a una le decían 'Los Beatles argentinos'. Quiero presentarles a un amigo: Paul Mc Pedro Aznar". Cada presentación en Argentina ha tenido invitados muy queridos.

Todavía no terminó, el final será bien roquero, con No toquen y Rock and roll yo.

Por Flavio Pigazzi

Videos del Show (14 temas)



Fuente: Zona Norte Diario

martes, enero 26, 2010

Lo que vivo en estos meses significa una especie de renacimiento

Buenos Aires, 26 de enero (Reporter). En medio de la exitosa gira con la que regresó a los escenarios tras un período de desintoxicación que se prolongó por más de un año, Charly García manifestó su felicidad por el buen momento que atraviesa y sostuvo que este presente es "una oportunidad" que le dio el destino.

"Lo que vivo en estos meses significa una especie de renacimiento… estar haciendo algo muy bueno con la banda, estar muy bien a nivel personal. Me siento muy feliz. Digamos que la vida, a través del destino, me dio la oportunidad de vivir las cosas de otra manera", consideró el artista en declaraciones a la prensa.

García indicó que reponerse de sus adicciones fue "fue algo muy complicado", aunque con su propia determinación y el apoyo de su entorno pudo recuperarse y encarar una nueva etapa.

"Tuve amigos que me ayudaron y yo le puse mucha garra a toda mi rehabilitación, así que podríamos decir que se trata de una cosa conjunta. Yo estoy muy contento de tocar y hacer las cosas bien, estoy disfrutando de como han venido saliendo las cosas. Mis manos están muy bien, como antes. Pero hay un detalle más importante aún, el cerebro está más claro", afirmó.

El autor de "Cerca de la revolución" y "Los dinosaurios" expresó además que la posibilidad de volver a tocar y hacer música fue una motivación clave para seguir el tratamiento de desintoxicación.

"En el fondo siempre vi esa luz que te hace poner en forma. La zanahoria para mí era tocar de nuevo. Realmente tenía muchas ganas. Entonces hice todo lo posible para llegar a hacerlo. Estoy muy conforme con lo hecho", indicó.

Por otro lado, el rockero del bigote bicolor comentó que la gente le manifiesta a cada momento su cariño y le expresa su alegría por esta recuperación. Y hasta se animó a hablarles a los que no creyeron posible su regreso. "A los que me criticaron les demostré que estaban equivocados", dijo.

Además, García reveló que estuvo componiendo y grabando nuevos temas, que podrían formar parte de su próximo álbum. "Lo que hay hasta el momento es bastante bueno como para un disco. No lo veo directamente relacionado con nada de mi anterior obra, es una situación musical más cercana en el tiempo. Por lo menos las canciones que hice tienen electrónica y dulzura, también. He logrado un buen balance, como en su momento fue 'Clics modernos', aunque esto no se parezca nada a ese álbum", sostuvo.

Sin embargo, el músico advirtió que no sabe qué formato elegirá ante la eventual salida de un nuevo trabajo, ya que, según consideró, "los discos están desapareciendo".

"Probé con 'Deberías saber por qué' y realmente tuvo una difusión increíble. Eso fue apenas un single, una sola cosa del disco. Así que no sé si se materializará como un CD. Si fuera por mí sería un disco de vinilo. Pero no descarto intentar nuevas rutas", comentó. (Reporter)

Fuente: Terra

Resurrección

Una Generacion

Hubo un tiempo que fue hermoso, y fui libre de verdad, guardaba todos mis sueños en castillos de cristal. Poco a poco fui creciendo y mis fábulas de amor se fueron desvaneciendo como pompas de jabón. Así comenzaba "Canción para mi muerte", paradigma de una generación de argentinos que hoy promedia los 40 años y que se asomó por primera vez al "rock nacional" porque dos escuálidos muchachitos (uno al piano, el otro con guitarra) adivinaban sus sentimientos y le hablaban directamente al corazón. Sui Generis había conseguido el milagro de saltar el cerco del gueto de los rockeros y haberse convertido en un fenómeno de masas entrando en casas donde sólo se escuchaba música en inglés.
Aquella generación de argentinos eran quinceañeros o poco más en 1975, sufrieron en silencio la dictadura militar, alumbraron a la conciencia política en vísperas de la guerra de Malvinas, lucharon por la democracia y siguieron con sus vocaciones y con sus vidas.
Hoy los "ochentistas" (argentinos promedio que alcanzaron la madurez durante los '80) llegaron al poder. Ibarra, Felgueras, Beliz, Tinelli, Lopérfido, Suar, Repetto y Pergolini son algunos de los ochentistas más famosos. Pero hay ochentistas en los puestos clave de todas las empresas y en todas las expresiones del arte, la política, el periodismo, la tecnología, la economía y las ciencias.
Para asombro general, Sui Generis no es un acto de nostalgia: durante estos 25 años las distintas carnadas de adolescentes (hasta los tecno del vacío posmodernista) siguieron cantando y rasgueando en los colegios, en las reuniones y en los fogones aquellas mismas canciones. De esa materia están hechos los clásicos.
Mucha agua pasó bajo el puente, pero el anuncio de que Charly García y Nito Mestre volverían a intentarlo después de un cuarto de siglo, causó conmoción. NOTICIAS, la revista que publicó las dos colecciones más exitosas y completas de CDs de rock nacional, los juntó para hablar de aquella y de esta Argentina, del paso del tiempo y de los nuevos ideales, de la vejez y de la ocurrencia de seguir siendo adolescentes pese a todo. Una charla que une imaginariamente a los jóvenes de ayer con los de hoy. Con los de siempre.


Bienvenidos al tren

Casi con la contundencia de “Había una vez…”, este cuento comienza con un “Hubo un tiempo en que fui hermoso”. No es porque sí. No hay casualidades en esta historia. Por eso habla de lo efímero de las pompas de jabón. Era la mitad de 1972. En las calles de la Argentina, unos cuantos gritaban “ya van a ver/ya van a ver/cuando venguemos a los muertos de Trelew” en referencia a los guerrilleros asesinados en las cárceles del sur. En la estación Pacifico de Buenos Aires Tanguito caía bajo las ruedas de un tren. En la Villa Olímpica de Munich, once atletas israelíes eran asesinados por la organización palestina “Septiembre negro”. Y así, todo. Los ejemplos se multiplicaban al infinito. En un mundo que respiraba muerte, Carlos Alberto García Moreno (48) y Carlos Alberto Mestre (48) abrían su primer y milagroso disco de nombre esperanzado, “Vida”, con un himno de nombre profético, “Canción para mi muerte”. Le bastaron tres años a Sui Generis para convertirse en polaroid de una época extraña, en estandarte de la adolescencia eterna, en el generador de esas canciones que siempre “sabemos todos”, en (valga el lugar común) la banda de sonido de varias generaciones de argentinos. Quizá fue con la intuición del arte que le anunciaron a la muerte, en aquel primer tema “y prepararás la cama, para dos”. La historia ha enseñado que la cama fue preparada y allí cayeron mucho más que dos.

Charly García: Cuando dijimos “chau” con Sui Generis, todavía no había dictadura ¿quién estaba?

Nito Mestre: Isabelita.

García: Entraba la dictadura.

Mestre: Y López Rega.

García: ¡López Rega! ¡Qué lindo! Sui Generis se separó por Isabelita. Yo estaba enamorado de ella, pero no me dio bola…la bola la tenía Lopecito.

El país. Se ríen, se conocen de memoria, se divierten. El living del departamento tantas veces fotografiado de Charly García es el lugar elegido. Charly y Nito en una noche de mayo del 2000, quieren hablar con NOTICIAS de aquellas épocas, de esta adolescencia, del proyecto que los une, del país que transitaron juntos, de los momentos duros y de los buenos tiempos.

Noticias: ¿De qué país se despidió Sui y qué país encuentra ahora?

Mestre: Nos despedimos al borde del cataclismo…y ahora… (risas) Ahora estamos en el cataclismo…Eso es si lo veo a la distancia porque yo en ese momento no me daba cuenta de qué iba a pasar, porque futurista no soy…

García: Futurólogo, se dice futurólogo.

Mestre: Bueno, futurólogo. Porque ni idea de lo que iba a pasar del 24 de marzo del ’76 en adelante. Vivía una etapa de libertad extraña, se veía venir que iba a pasar algo denso, pero no se veía qué. Yo tenía 22 años. Después de eso empecé a madurar de golpe. Y ahora encuentro un país culturalmente más bajo, musicalmente peor. Es como dice la frase de uno de nuestros temas nuevos “con esta música que hay ahora/entiendo bien por qué estás tan sola”. Musicalmente, estamos peor.

García: Sí, pero gastronómicamente estamos mejor.

Mestre: Sí, hay millones de restaurantes ahora. Pero culturalmente estamos más blandos.

García: Blandos no, más pobres.

Mestre: Claro, más pobres. En ese momento había más cosas, actividad por todos lados, “grossa”, pesada, bastante pesada, pero actividad. Había grupos, quilombo, ánimos fuertes. Ahora está apagado todo. Culturalmente, la música que se escucha me parece pobre. Por eso queremos hacer un poquito de quilombo.

García: Mucho quilombo.

El retorno. Charly lo dijo, casi sin decirlo, en el programa “Rock boulevard” de Sergio Marchi en FM Supernova. Nito se lo comentó a un periodista en Mami. No hizo falta nada más. La vuelta de Sui Generis conmocionó al mundo de la cultura: un disco de canciones nuevas –“Sinfonía para adolescentes”-, que se comenzará a grabar en junio y una serie de recitales que incluirán gira latinoamericana, show en Miami y dos presentaciones en Ríver o Vélez en octubre. Y los ecos ya resuenan en el continente. En las calles de Buenos Aires, Nito Mestre nota alegría general por el reencuentro. “No me quieren cobrar los taxis, todos están contentos”. Por supuesto, nadie se privó de opinar sobre el retorno, pero ellos tienen algo para decir al respecto.

Mestre: Opinan todos, pero sólo nosotros decidimos. Ladran, Sancho.

García: No sólo ladran, además, desafinan.

El principal blanco de las críticas de García es Pappo, quien dijo al diario “Clarín”: “Prefiero no opinar porque si opino de esta reunión tengo que decir algo feo. En mi vida Sui Generis no significa nada”. “Nada más que envidia, envidia, envidia –ríe García- Pappo, vos seguí con lo tuyo, que es la telenovela. ‘Carola Casini’ te salió bien, y ya sabés, cuando practiques bien la guitarra y te salga algo más o menos como a mí, vení que te puedo dar unas clases, pendejo”.

Mestre: Pobre Pappo, no va a poder dormir por todo esto. Por ahí, cuando lo llamaron para la encuesta tenía un mal momento…

García: No, si en general es pavo.

Hay unas cuantas versiones sobre el regreso. El dinero, claro, es siempre el principal sospechoso. Nito Mestre es categórico: “Si esto fuera algo elucubrado, armado, no podríamos hacerlo. Esto es placer puro porque si no, no hay lola. Después de haberlo pasado mal, una de las cosas que hablamos fue: ‘Negro, la salud para mí es lo primero’. Si me mando en algo que me puede llegar a afectar o volver al antes, a sentirme mal, a caer, no. No hay ni gira, ni disco, ni un carajo”.

Veinticinco años es mucho y eso fue lo que pasó entre aquél “Adiós, Sui Generis” del ’75 y este retorno. En el medio, claro, hubo una variada gama de infiernos, privados y públicos, para ellos y para todos y nadie quiere volver allí. Dictadura y terror, alcohol y drogas. Los adolescentes debieron crecer para sobrevivir y cada cual lo hizo como pudo.

Vidas paralelas. Con paciencia, chistes públicos, declaraciones irónicas, García y Mestre fueron tejiendo una relación difícil, llena de idas vueltas. El final de Sui se precipitó por las ambiciones artísticas de García, que intentaba una experimentación sonora que lo llevó a “matar a la gallina de los huevos de oro”, como dijo en su momento el productor Jorge Álvarez. En tres años, hicieron mucho dinero, y también, lo dilapidaron. Cuenta la mitología rockera que la primera piedra del escándalo fue María Rosa Yorio. Es que de ser la esposa de García y madre de su único hijo, Miguel Ángel, Yorio pasó en pocos meses a ser la pareja de Mestre, en 1977. La sangre no llegó al río: “Yo me mandé una cagada –reconoció Yorio en 1993- que fue la de irme con su mejor amigo. Pero siempre que nos encontramos, me tira una onda de afecto”. En todo caso, ellos jamás establecieron, ni pública ni privadamente, este tema como punto de división. Un punto donde sí las aguas se dividieron fue cuando Mestre grabó en 1993: “Nito canta a Sui Generis”. A Charly no le gustó nada y no hubo el mínimo gesto de apoyo. En 1995, en un arrebato, García quiso reeditar Sui Generis. No pasó de un olvidable show en la disco Prix D’Ami. Ahora ellos no quieren hablar de los desencuentros, prefieren minimizarlos, como si nunca hubieran ocurrido. La resurrección artística y humana tiene que ver también con un momento en el que, según declaran, están bien. Mestre reconoció que el alcohol lo llevó por un proceso de autodestrucción del que salió a fuerza de voluntad. La grabación de su disco “Colores puros” le devolvió la confianza y la autoestima. Charly, con el regreso de su novia Florencia (17), asegura haber conseguido un equilibro que le permite la creatividad. De hecho, además de lo de Sui, tiene otros proyectos. En julio se estrena su sinfonía “Pasión” en el Colón y a la gira con Mestre se le agrega una presentación compartida con Fito Páez (37) en un estadio porteño, previsto para diciembre. El trabajo y la creación para resurgir de las propias cenizas. El dolor no los paralizó; al contrario fueron las ganas de salir de ahí las que les dieron la fuerza necesaria para los nuevos proyectos.

Esperanzas. Se transmiten tranquilidad. Después de tantos años, se escuchan con atención, como si siguiesen sorprendiéndose mutuamente.

García: Cuando nos fuimos, todavía no había llegado la dictadura. Ahora ya pasó. Quiere decir que la derrotamos. Parafraseando a Caetano Veloso, quizás a los generales no les gustaba la música que hacíamos, pero a sus hijas, sí. Y esa quinta columna creo que fue una de las armas más poderosas contra la dictadura.

Noticias: ¿Eso fue un proceso consciente o simplemente se dio?

García: Consciente, absolutamente. En “Para quién canto yo entonces” decíamos “también canto para usted, el que atrasa los relojes, que no se da cuenta nunca, que su casa se derrumba”. El coronel no entiende, pero a la nena le gusta. Esa quinta columna se la metimos en la casa. ¿Sabés qué es, que vengan esas personitas y te digan qué significa Sui para ellos? Nos escuchaban flotando en el líquido amniótico y eso marca culturalmente. ¿Cuántos se enamoraron con Sui? ¿Cuántos se casaron? Hubo partos con música de Sui… ¿Te imaginás un parto con música de Pappo? Es un aborto.

Mestre: Te encontrás con pibes de 15 que te hablan de Sui y todo lo que les significó y vos decís: “Este no había nacido”.

García: Pero sus padres sí…yo tengo hasta un fans club de sordas.

Mestre: ¿Y eso habla bien de vos?… ¿Lo compartís con Pappo?

García: Sordas dije, no ciegas.

Charly mide el efecto de su chiste y continúa, hace un silencio de comedia y continúa: “Mi país de despedida de Sui, mi realidad de ese momento era que yo tomaba ácido y di veintisiete vueltas al Luna Park, en un Citroën con transportines para nueve personas, vestido de novia. Estaba aristocráticamente con la high society del rock y antes de subir me fumé veintisiete porros. Era el huevo de la serpiente, anyway. Todo el terror que se veía venir muy a lo lejos estaba más cerca de lo que parecía, pero nosotros estábamos vestidos de percal, éramos como los tangueros de “Los mareados”. ¿Y qué país me encuentro ahora? (Piensa, pasan los minutos). Me encuentro con el huevo de la serpiente al revés. A ver cómo se entiende. Volvemos aristocráticamente a meternos adentro del huevo, pero en vez de meternos a engendrar una serpiente, a engendrar algo mucho más lindo y esperanzador.

Noticias: ¿Esperanzador? ¿Ése es el estado de ánimo de los dos ahora?

García: El mío, sí

Mestre: Absolutamente, sí.

García: Si nos van a venir a escuchar 200.000 personas, queremos que la gente se vaya con esperanza y alegría.

Noticias: Entonces hoy Sui Generis ¿es felicidad?

García: Totalmente.

Anécdotas. Como ex compañeros que se conocen de toda la vida, desde la época del secundario compartido en el colegio Dámaso Centeno, cuando comienzan las anécdotas, no hay cómo pararlos.

García: Me acuerdo que cuando fuimos a lo de Mirtha Legrand, que fuimos dos veces…

Mestre: Ah, ya nos habíamos separado, nos invitaba. Pero después no nos dejaron ir más.

García: No, fue porque vos volcaste el café. Pero lo que quería decir era que la Mirtha decía “yo quiero que la juventud baile con la música de ustedes” y Nito empezó “pero antes de bailar, que escuche lo que estamos diciendo”. Siempre decía lo mismo. En realidad, el problema siempre fue que Nito no aprendió a bailar (risas)

Mestre: ¿Y te acordás de aquella vez que cambiaste la letra en Uruguay?

García: Sí, claro. En Montevideo nos llevaron presos, nos metieron en una cárcel, estábamos en el patio, con los tupamaros. Teníamos los ojos vendados. Pensábamos que cuando llegara nuestro representante, nos salvábamos. Pero llegó el quía y también estaba preso, con los ojos vendados. Estaban los plomos presos, los equipos presos, todos presos. Entonces viene el comisario y pregunta: “¿Cómo es la letra esa de ‘Botas locas’?”. Juan Rodríguez dijo “Yo soy baterista”, el gallina de Rino Rafanelli dijo “yo toco el bajo”. Lo codeé a Nito para que dijera que sólo hacía los coros. Entonces me llevan a un aula y me hacen cantar la letra. Me pusieron un grabador tipo geloso pero uruguayo, sin desmerecer ¿no? No se escuchaba nada. Entonces canto, pero en vez de decir “amar a la patria, bien nos exigieron/ si ellos son la patria/ soy extranjero”, cambié la letra ahí mismo y canté “si ellos son la patria/ yo me juego entero”. El comisario decía “yo a esto no le encuentro nada de malo”.

Adolescencia. Aunque los diccionarios no lo ratifiquen, es una verdad conocida que en la Argentina, Sui Generis y adolescencia son sinónimos. Los reyes tontos, imaginarios o no, los profesores que siempre tenían la razón, las eternas compañeras que se entregaban desnudas en la arena, los hombrecitos de sombrero gris, una fauna marcada a fuego en generaciones y generaciones de estudiantes secundarios. Casi al filo de los 50 años (nació el 23 de octubre de 1951), Charly escribió un puñado de canciones y decidió agruparlas bajo el nombre de “Sinfonía para adolescentes”, como llamaba el productor Phil Spector a las creaciones pop, inspirándose también los dibujos de Walt Disney previos a “Fantasía”, que explicaban didácticamente, las sinfonías a los chicos. García percibió que esas canciones no eran para su carrera solista, eran para Sui Generis. Así fue que lo llamó Mestre y comenzó este retorno, que tiene como primera parada el recital de Charly García del 19 de mayo en Obras, en donde además de Nito, estarán Fito Páez y Gustavo Cerati. La adolescencia a los 50.

García: Los adolescentes son los que más me entienden. Cuando uno es bien jovencito, no tiene la mente quemada y le queda lugar para imaginarse cosas, para la aventura. El tipo quemado lo que menos quiere es escuchar un disco. Creo en eso que decía The Knacks (el grupo británico): “Pero las chicas de 15 entienden”.

Noticias: Y hacer Sui a esta altura de sus vidas, ¿es preservar esa parte adolescente que tienen?

García: ¿De las chicas, vos decís?

Noticias: No, de ustedes.

García: Yo nunca perdí mi parte adolescente. Te diría que jamás.

Mestre: Si me miro para adentro tal como estoy, si me saco una foto tal como me veo hoy, a mis ojos, soy un adolescente.

Noticias: Sui Generis era una mirada adolescente sobre el mundo. Este Sui Generis, ¿preserva esa mirada?

García: Ahora es una mirada madura sobre un mundo adolescente.

Noticias: ¿Cuáles son las principales diferencias entre este Sui Generis y aquél?

Mestre: Un sonido mejor.

García: Estamos más lindos, tocamos mejor, tenemos muchas más canciones y no mucho más. Después, se van a encontrar con muchísimas cosas que les van a tocar la misma fibra de la otra vez.

La foto. Ya está todo preparado para la producción fotográfica. De mano en mano circula una copia de la foto que en la década del70 sacó Jorge Fisbein, bajo el concepto de Juan Gatti y con maquillaje de Ada Moreno. Está Nito, está Charly, está el fotógrafo, el ventilador, el telón azul. No están las estrellitas del fondo.

García: ¿Y las estrellitas? ¿Dónde están las estrellitas?

El fotógrafo explica las bondades del fotoshop, un sencillo montaje por computadora. García no acepta: “Yo soy anticomputer”, aclara. Y pide estrellitas dicroicas, o de Navidad. Un batallón de asistentes personales asiente y parte con destino desconocido en busca de las estrellitas. Aparece entonces la adolescencia en todo su esplendor. Charly se disfraza buscando el look de aquella foto. Pide pañuelos de seda para Nito. Se pinta el cuello de plateado. Comparte la aventura con Mestre, quien un rato antes había aceptado “somos adolescentes en la manera en que nos tratamos, en la fe, la polenta, esa cosa deponerse las pilas y hacerlo. El hecho de divertirse haciéndolo. Cuando anunciamos la vuelta de Sui, metimos un quilombo que me sorprende y me divierte como si fuese adolescente”.

Entonces, la idea salvadora de Mestre: “Che, y si las pintás a las estrellitas? Seguro que pintura plateada en aerosol, tenés”, dice y ahí van los chicos, a divertirse. Nito se encarga de cortar en un cartón la figura de una estrellita. Charly decide que tiene que ser más grande. Prueba primero en la pared del living. Quedó bien. Entonces sí, pinta sobre el fondo azul.

García: ¿Hay ventilador, no?

Mestre: ¿Para qué lo querés, si no tenés pelo?

García: Sí, tengo (y sacude la cabeza en señal de rebeldía)

Vuelven a mirar la foto, imitan aquellas caras. Son los mismos. No lo son. “Era genial”, dice García mirando la fotografía. Nito asiente.

Balance. La propia lógica de la charla empuja hacia el balance. Los más y los menos de un cuarto de siglo vivido con la intensidad de un país y unas vidas no acostumbradas a los medios tonos. “Yo primero –pide García-. Lo mejor que me pasó fue mi hijo Miguel Ángel, Serú Girán, los amigos que coseché en todo este tiempo, haberle embocado a la pileta y estar bien con una persona ahora…y las peores…todas las demás. Rápido, para atrás: ir en cana en Mendoza, haber tenido una 45 en la cabeza cuando fui chupado. Haber sido mal entendido muchas veces, la muerte de mi papá y de mi hermano.

Mestre: Las mejores, haber armado una banda como “Los desconocidos de siempre”, haberme casada…

García: Las mejores, te dijo (risas adolescentes)

Mestre: Haber conocido a Paul McCartney…

García: Bueno, yo conocí a James Taylor…interrumpe garcía.

Mestre: Hay que decirlo entonces. Seguir grabando discos, seguir yirando, tener bien la garganta y estar bien de salud.

García: De lo mejor que nos pasó a los dos fue conocerla a Mercedes Sosa y ser amigos de ella.

Mestre: Y entre lo peor, haber estado mal de salud, pero no lo tomo tan como lo peor porque me vino bien, para recuperarme. Y la muerte de un par de amigos.

Charly busca más ropa para las fotos. Nito ríe. Los adolescentes, solos en la habitación, se divierten. No hay padres a la vista. Y entonces Charly dice “Sui Generis no vuelve”. Hay dos segundos de confusión. Todos miran, nadie habla. “Tengo que aclarar que Sui siempre estuvo y siempre va a estar, es como esa pared –los presentes respiran aliviados- o sea, yo soy Sui. Yo soy eso.”

Alguien trae las famosas estrellitas. Ya no hacen falta.

Noticias: Y si el Charly el Nito de esa foto original vieron a los de esta foto de hoy qué dirían?

García: No, gracias, no quiero serlo.


Bijáin de sin

Tantos años después, pellizcame a ver si es cierto. En cualquier momento salía la nota con Charly y Nito. Eso era lo que estaba arreglado. Pero la fecha de cierre de la revista llegaba y estábamos pendientes de Charly. Quienes me conocen saben que mi estilo de ropa es informal y pocos recuerdan haberme visto de traje. Bueno, resulta que ese día tuve que hacer no sé qué trámites y estaba de traje. Así llegué a la redacción, donde soporté las cargadas de rigor. En eso estaba cuando suena el teléfono. Francisco Cerdán, prensa y amigo de Charly diciendo “Es ahora”. Tuve que salir corriendo a casa a cambiarme, no podía aparecer a entrevistar a Charly García de traje. Así fue que después de sacarme la corbata y ponerme algo más humano, llegué hasta el famoso depto. de Charly, en etapa todo pintarrajeado. Estaba tirado en un colchón en su habitación. Nito todavía no había llegado. Había conitos de havanna por todas partes, con las puntas comidas. Charly no me conocía y me puso a prueba rockera, digamos. Recién cuando comprobó que sabía su historia y de qué hablábamos -y eso fue cuando ya había llegado Nito y la entrevista había comenzado- se abrió a la entrevista. Cada tanto se paraba y tocaba algo en un pianito. En un momento apareció Migue y se dieron un beso. Chasqui hizo fotos geniales, y llevaba la foto original para hacer la copia. Sólo precisábamos que posaran, todo se iba a arreglar por photoshop. Charly no quiso y pasó lo que se cuenta en la nota. Fue una tarde…inolvidable. ¡La puta que vale la pena estar vivo!

Por Osvaldo Bazán



Los Ochentistas

Aprendí a ser formal y cortés/cortándome el pelo una vez por mes..." Emocionado, el estudiante de rulos intrincados escuchaba las canciones que un par de músicos novatos cantaban en el salón de usos múltiples del Colegio Nacional Buenos Aires. Hoy, Aníbal Ibarra (42), jefe de Gobierno electo de la Ciudad, vive con júbilo el retorno de Sui Generis. Sólo que ahora lo hace desde el poder. Es uno más entre los millones de argentinos que integran "la generación Sui Generis".
Ortega y Gasset decía que una generación equivalía a 15 años. La generación Sui nació cuando el grupo fue disuelto (en 1975) y la sombra de la dictadura se cernía sobre el país. Quienes entonces tenían alrededor de 15 a-ños no alcanzaban a ser nítidamente setentistas: muchos no participaban de la militancia de entonces y sólo fueron encontrando su conciencia política con el correr del Proceso y en vísperas de Malvinas. Son los ochentistas quienes terminaron luchando contra los militares de facto, alumbraron la democracia y siguieron con sus vidas, vocaciones y desencantos. Hay ochentistas famosos: Ibarra, Felgueras, Beliz, Tinelli, Pergolini, Águila. Los ochentistas ocupan por primera vez puestos estratégicos en la política, los medios, las empresas, las artes y las ciencias. Sui Generis, para todos ellos, fue una puerta de entrada. Y a partir de ella, otras carnadas de adolescentes mantuvieron vivo (en colegios y fogones) aquel puñado de canciones rebeldes.
"Todos hemos cambiado", explica Ibarra a NOTICIAS, quien pertenecía a la minoría militante: actuaba durante los años oscuros en la Federación Juvenil Comunista y veía reflejada en la poética del rock una columna de resistencia hacia "el sistema opresor".
Gustavo Beliz (38) llegó tarde a la música de Sui Generis. Pasaba discos en las fiestas porque no le gustaba bailar. Para él, Sui Generis fue, y es, poesía: "Creo que los valores que se expresaban en ese momento siguen siendo los mismos, pero Sui era más poético que ideológico". Pero algunos usos y costumbres se mantienen. No pocos (como Franco Caviglia -38-, de Acción por la República) siguen prefiriendo la ropa informal a la corbata y escuchan rock nacional. Creen que aquellas canciones son una invitación a pensar, a romper algunas estructuras injustas. Y que eso producía un efecto multiplicador en los jóvenes. "Hay que hacer algunas concesiones para poder mediar, pero manteniendo siempre presentes esos valores", reconoce Caviglia. Para el senador peronista Jorge Yoma (46) "Sui Generis acompañó, con su mística e ideales, la formación de quienes hoy somos dirigentes". El radical Jesús Rodríguez (44) coincidió al admitir que esa música influyó en la construcción de una conciencia social y política.
Cecilia Felgueras (39) ya no toca su batería -hasta tuvo una banda en Flores, su barrio-, y hoy sólo puntea algunos temas de Charly y Nito en su vieja guitarra española. "Conservo los ideales juveniles de una • sociedad más libre, más justa y más solidaria y los vuelco en mi acción de gobierno. La elección que acabamos de tener en Buenos Aires puso sobre la mesa la discusión ideológica entre jóvenes y dictadura militar: de un lado estaba Aníbal, y del otro, Cavallo." La generación Sui Generis, hoy llegó al poder. Ya no cantan "quién me dará un crédito, mi Señor /sólo sé sonreír". Pero se acuerdan la letra.
Gabriel Michi y Gustavo Hierro

Fuente: Revista Noticias Publicada el 13/05/2000

lunes, enero 25, 2010

Charly García tocó en Mar del Plata

El músico se presentó en el Polideportivo de la ciudad y mostró la previa de lo que serán sus dos shows en el Luna Park para el próximo 15 y 17 de marzo.




Fuente: TN

La confirmación del nuevo Charly

"Puedo ver y sentir y decir: algo ha cambiado", canta Charly García promediando su show en el Polideportivo de Mar del Plata. La letra se reactualiza, tomando más sentido que nunca, e "Influencia" se convierte, entonces, en una suerte de autoprofecía cumplida. Luego de la conmoción que generó su regreso a los escenarios en Vélez (aquel recital bajo la lluvia que algún cerebro del mundo discográfico llamó "el concierto subacuático" para comercializarlo en formato DVD), esta nueva presentación pocos meses después deja en claro una sola cosa: que evidentemente algo ha cambiado. Cambió el Charly que vemos porque primero cambió el que no vemos.

Esa larga y dura procesión interna que comenzó en agosto de 2008 y que hoy, a la vista de los hechos, parece convertir en un mal chiste todos los descalabros que generaron su internación, actualmente reconvertida en rehabilitación ambulatoria. Rehabilitación que sigue en su casa y que parece estar dispuesto a confirmar cada vez que se presenta en vivo. Como el sábado, por caso, cuando mostró su nueva versión ante un moderado auditorio que tomó el gimnasio marplatense, pero que no pudo llenarlo (¿a quién se le ocurrió la idea de dividir el campo en dos?). Una versión definitivamente más feliz que la que se acostumbraba a ver de un músico brillante que parecía haber dilapidado su capital artístico entre divismos y caprichos, y que ahora irrumpe más generoso que nunca.

Es que si antes erraba caóticamente por el escenario pateando micrófonos y abandonando sus instrumentos en medio de sus canciones, ahora parece haber entendido que no existe mejor forma de construir su propio espacio sobre escena que, justamente, respetando el de los demás. Entonces sólo se limitará a tocar su piano de cola y a cantar. Aunque "limitar" suene a verbo obsceno para quien supo hacer de sus dedos y su voz las armas con las que desarrolló una carrera musical brillante por su actitud de no admitir barreras artísticas. Claro que también habrá tiempo para que se desplace por el escenario y se exprese con su cuerpo improvisando, incluso, unos simpáticos pasos de baile. Pero los roles parecen estar bien definidos. A García le corresponde un lugar menor en términos "topográficos": ya no domina el centro con aquellos teclados castigados por la desidia y su cara siempre desafiante, sino que su nuevo sitio está a la derecha de la escena salvo cuando, eventualmente, abandona su piano para tomar el micrófono central y rubricar la faena colectiva con su voz inconfundible y sensiblemente mejorada. Y no es que se trate de una pérdida de importancia en la presentación en vivo. Todo lo contrario: es la renovada trinchera desde la cual vuelve a dar batalla. Ya no quedan rastros de aquel Charly ególatra que les exigía subordinación a sus músicos y paciencia eterna a espectadores que supieron esperarlo horas y horas por su aparición durante largos años, aunque haya lugar para una planeada zozobra cuando el músico cante "soy el que cierra y el que apaga la luz" en "No voy en tren", y se haga su voluntad durante cinco minutos de oscuridad y silencio.

Lo que se ve en estos tiempos es un hombre de buen semblante, agradecido por el apoyo renovado de su público y generoso con quienes lo acompañan en este nuevo camino. Por eso reclamará aplausos y más aplausos para "una banda que se la re banca", y les dará a cada uno el espacio y el momento para que confirmen por qué fueron elegidos. Después de haber pasado la brava, el trío chileno compuesto por Kiushe Hayashida (guitarra y coro), Tonio Silva (batería) y Carlos González (bajo), demuestra estar siempre dispuesto a acompañar al García que les toque en gracia. Hayashida, incluso, exhibe su amplitud musical poniéndose al frente de la percusión en algunos pasajes y, a su vez, complementándose a la perfección con el histórico Carlos García López (¿quién se anima a negar que son los dos violeros más virtuosos que tuvo Charly en toda su carrera solista?). Fabián Quintiero sigue destapando detrás de los teclados todo el potencial performer contenido en su experiencia como bajista de Ratones Paranoicos, e Hilda Lizarazu barrena el escenario una y otra vez poniendo su voz y su cuerpo al servicio de un espectáculo que cobra forma de tal, en gran parte, gracias a su despliegue artístico, destreza física y sensualidad inalterables al cabo de décadas.

Lo musical, aunque causa y efecto de este y tantos otros shows que figuran en la agenda de Charly García (los más importantes: 15 y 17 de marzo en el Luna Park), queda inevitablemente en segundo plano. Los clásicos de siempre suenan más ajustados y sobrios que nunca, siempre condimentados por rescates inesperados ("Adela en el carrousel") y convidados de ocasión (esta vez, Pedro Aznar, a la hora de "Perro andaluz", de Seru Giran, y "Hablando a tu corazón"). Lo realmente importante de esto es que las páginas amarillas no extrañarán tanto a aquel constante promotor de escandaletes como sí extrañaba la música a ese artista que parece más decidido que nunca a reconstruir su genio y figura sobre ruinas que parecían irreparables. Y que ahora asoman apenas como insolentes escombros sobre un camino largo, pero ya emprendido.

Por Juan Ignacio Provéndola

Fuente: Página 12

domingo, enero 24, 2010

Charly García en Mar del Plata: huellas en el mar

"Yo tuve muchas bandas, pero a una le decían 'Los Beatles argentinos'. Quiero presentarles a un amigo: Paul Mc Pedro Aznar". De esta manera Charly García le retribuyó gentilezas a su ex compañero de Serú Girán: el pasado jueves Say No More fue el invitado de lujo en el show del multriintrumentista en Mar del Plata, y en la noche del sábado Pedro se sumó al concierto de García en el Polideportivo de la ciudad, para interpretar "Pedro andaluz" y "Hablando a tu corazón".

El recital de Charly, que se llevó a cabo dentro del ciclo de shows rockeros del verano 2010 de Personal en Mardel, no tuvo ninguna sorpresa en relación a los que viene dando desde su regreso en Perú: la misma lista de temas, los mismos yeites escénicos por parte suya y de su banda. Lo que sí se puede destacar es otra lógica mejora en la precisión del combo (ensayo + kilómetros de rodaje) y más agilidad física en el propio García, que en algún momento se permitió un pique corto en la distancia que iba desde el mic de pie hacia su piano de cola negro.

Este show de Charly puede ser visto tranquilamente como la previa a los que dará en marzo en el Luna Park, más allá que en el medio este la presentación en Cosquín Rock. La similitud entre el Polideportivo y el Palacio de los Deportes porteño (dos espacios indoors) hacen pensar en una ampliación de las visuales que se vienen exhibiendo en los últimos recitales de SNM (cortesía de Pichón Baldinú) y, en una de esas, una adaptación para interiores de la frustrada puesta en escena que se debería haber visto en lo que terminó siendo el "concierto subacuático" de Vélez Sarsfield. Los agoreros pueden hablar de previsibilidad, y otros podrán responder que esa cualidad es mejor a encontrarse con tocadas que podían durar cuatro horas o dos canciones, sin término medio. Y Charly García miraría ambas posiciones, y respondería: "Rock and Roll Yo. Say No More".


Por Pablo Strozza
Fotos de Segismundo Trivero

Fuente: Rolling Stone

sábado, enero 23, 2010

Cuando no me siento bien me doy un cachetazo

Charly García está en Mar del Plata. Un poco de gira, y un poco de vacaciones. El genial músico argentino fue a tocar en el Polideportivo y mientras, disfruta del sol y el calor de La Feliz.

"Hacía mucho que no venía, vengo a tocar pero a veranear no", dijo Charly en una nota exclusiva con Canal 26. Igual, aclaró: "Voy a la playa, no se me nota".

Está feliz, se nota. La recuperación lo muestra más tranquilo, habla sin problemas y responde a todas las preguntas. "Estoy bien, cuando no me siento bien me doy un cachetazo", dice en tono gracioso.

"El público de Mar del Plata es genial", dijo antes de tocar en el Polideportivo con el mismo show que hizo en Vélez y luego vendrán más shows. "El 17 y 18 de marzo voy a estar en el Luna Park y después tengo Cosquín", sentenció.

Tras sus presentaciones en dichos eventos musicales de nuestro país, saldrá a recorrer varias ciudades del mundo a tocar su música, como en los viejos tiempos. "Voy a viajar mucho", dijo el músico sobre su gira en Europa y Estados Unidos y siguió disfrutando del sol marplatense.

Video de la entrevista

Fuente: 26 Noticias