jueves, enero 16, 2020

40 años de la lucidez de “La grasa de las capitales”

Charly García con la platea de Los Andes como fondo. Concierto de Serú Girán presentando "La Grasa de las Capitales", en 1979.
Hay prejuicio con la música que hacemos. Hay que esperar veinte años. Nos van a pasar por la radio y alguien va a decir: “Uy, esta música en esa época era impresionante”. La frase de Charly García en una entrevista de 1979, suena profética. El tiempo le daría la razón. El segundo álbum de Serú Girán, La grasa de las capitales, se convertiría en una de las obras conceptuales más lúcidas en plena dictadura militar y en uno de los mejores discos de la historia del rock argentino.

La reedición en formato vinilo, con fotos inéditas y remasterizada por Pedro Aznar, que verá la luz este mes, recupera un disco bisagra de la cultura rock. “La idea fue que la banda participara de una reedición a la altura del resto del mundo. Rescata para las nuevas generaciones a una de las mejores bandas que tuvimos. Suena espectacular”, afirma Gustavo Gauvry, encargado de digitalizar el catálogo de Music Hall para el INAMU, que participó de la producción junto al sello Zarpa y 300 Producciones. A eso se agrega la aparición de Entre lujurias y represión, el libro de Mariano del Mazo sobre la trayectoria de los “beatles argentinos”. “Es una banda que no había sido revalorizada en su justa medida; el propio Charly García se había encargado de sepultarla, con una trilogía de sus tres primeros discos solistas insuperables”, aclara Mariano del Mazo. Sin embargo, las brasas de Serú y ese disco emblemático siguen ardiendo.



Es 1979 y el supergrupo integrado por Charly García, David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro está quebrado emocionalmente. La prensa musical los había herido (casi) de muerte. El público no los terminaba de entender y la demanda de shows escaseaba. La dictadura seguía con su plan sistemático de desaparición de personas. Estaban en conflicto con el sello Music Hall y el clima no ayudaba al consumo del rock. “Muchas bandas se separarían por la pálida que había en el ambiente. Salías a la calle o ibas a un concierto y no sabías si ibas a volver”, contextualiza el periodista Claudio Kleinman, integrante de la revista Expreso Imaginario (1976-1983). La plata dulce permitía la visita de artistas extranjeros, pero el movimiento local estaba en crisis y muchos músicos se habían ido del país. “Fue un año crítico para el rock argentino. Parecía que iba a desaparecer arrollado por el pop y la música disco”, cuenta Sergio Pujol, autor del libro Rock y dictadura. Crónica de una generación.

La decepción inicial que generó Serú Girán con su concierto debut del 3 de noviembre de 1978 en Obras y las posteriores hipótesis sobre su disolución –agitadas por la prensa musical– obligó al grupo a reinventarse. Con un nueva idea mas sintonizada con la realidad (música más directa, con menos orquestaciones) la banda se internó entre junio y agosto de 1979 en los estudios Ion. Charly y Lebón formaban una dupla compositiva imbatible, Aznar deslumbraba con los sonidos melodiosos de su bajo fretless y Moro aportaba solidez en la batería. El resultado fue una obra maestra. Otra vez la antena de García captaba el inconsciente colectivo de la época. “Ya no era referirse al poder o las instituciones sino a esa mediocridad, en la que había entrado una parte de la sociedad argentina con sus viajes a Miami, el dos por uno y la plata dulce. La tapa del disco que remitía a una revista que en ese momento era cómplice de la dictadura era otro signo político del disco”, completa Pujol.

El arte de tapa netamente pop, en las antípodas de aquella foto en blanco y negro del primer disco, fue sorpresivo. Allí están los cuatro músicos, posando como para una producción de los personajes del año de la revista Gente. La edición 40 aniversario, que ya se puede escuchar en las plataformas digitales, es el retrato de una época oscura, con himnos como “La grasa de las capitales”, “Viernes 3 AM”, “San Francisco y el lobo” y “Canción de Hollywood”. “La asfixia que se vivía se refleja en el disco y en esa frase leimotiv, “No se banca más”, que es como un grito punk. También aparece una canción como “Los sobrevivientes”, que dice muchas cosas de nosotros como sociedad. Charly lo resume en el verso: “Estamos ciegos de ver”.

Todavía en 1979 la dictadura gozaba de cierta adhesión en buena parte de la opinión pública”, advierte del Mazo. El álbum salió a las calles en octubre de ese año y aunque tuvo una tibia recepción, las esquirlas de su impacto se dejarían ver rápidamente en el ascenso de la banda. “Charly salió con toda su ironía a plantarse firme con un proyecto que estaba dirigido a las masas juveniles. Si algo tiene Serú Giran de Los Beatles quizás no sea tanto lo musical, sino más bien la idea de que se puede construir una obra de alcance masivo tocada de una forma magistral, como no se volvió a escuchar en la cultura de rock de la Argentina”, define Pujol.

Cuatro décadas después, la fortaleza de esas canciones –influidas por Steely Dan, Joni Mitchell, el jazz rock, el pop y el tango, con el trasfondo de la dictadura militar– impactan desde la primera escucha. “La grasa de las Capitales”, el primer tema, define el arco conceptual del álbum. Charly critica el consumo, la frivolidad y la contracultura rock que lo había corrido por izquierda por sus participaciones en la mesa de Mirtha Legrand. A partir de ese disco, el grupo empieza un ascenso que lo lleva a conquistar el corazón del rockero promedio hasta convertirse en mascarón de proa del renacer del movimiento y refugio de la juventud en el periodo más lúgubre de la historia argentina. “En ningún lugar se estaba diciendo tanto y tan profundo como en los discos de Serú Girán”, analiza del Mazo. “Fueron cuatro discos –Seru Girán (1978), La grasa de las Capitales (1979), Bicicleta (1980), Peperina (1981)– y en esos cuatro años se pueden ver los cambios que se operaron en el rock, la sociedad y la política. Todo quedó plantado como una semilla antes de la guerra de las Malvinas. De alguna manera estaban anunciando el tiempo que se venía”.

Tres libros sobre Charly García
Entre lujurias y represión. Serú Girán, la banda que lo cambió todo, de Mariano del Mazo
El libro explora uno de los fenómenos musicales más importantes en plena de dictadura militar. El autor analiza el impacto cultural del grupo en un momento de crisis para el rock, atravesado por el clima represivo de la época.

Charly presidente. Una excursión al país de los García, de Juan Bautista Duizeide
​“¿Estaremos todavía a tiempo de meterle otro ritmo a la res publica con un presidente músico?”, se pregunta Juan Bautista Duizeide en Charly presidente. Una excursión al país de los García. Allí, imagina las medidas que tomaría el músico siempre atento en sus canciones a la situación política y social de los argentinos.

Charly García, 1983. Acerca de Clics Modernos, de Oscar Conde
El ensayista parte de uno de los mejores discos solistas del músico para trazar un itinerario por sus canciones y analizar la obra de García en su conjunto, revelando su lucidez para retratar distintos períodos de la Argentina, con una mirada aguda.

Por Gabriel Plaza

Fuente: Clarín

El blog de Charly García (hecho por DIOS)





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