miércoles, agosto 01, 2018

Charly García en Córdoba: Inconsciente karaoke

Ph: Sepia Foto Agencia
Para analizar el paso de Charly García por Córdoba hace falta separarse de la historia propia, pero no tanto. ¿Cuántos de los presentes iniciaron su camino en la música con un disco, un show o incluso una canción del hombre que hoy mira al vacío sentado detrás de sus teclados? Resguardado en un sillón capaz de abrazar a su humanidad entera, Charly toca lo que puede, cuando quiere. Confía en la lealtad de una banda que no brilla, pero que tampoco defrauda. Por momentos se lo ve disfrutar y en otros esa sensación tiene que ver más con un anhelo externo, que se multiplica en la segunda Plaza de la Música agotada en cuestión de minutos.

Unas 7.000 personas hicieron hasta lo imposible para conseguir tickets para el miércoles 25 de julio y, luego de la desazón del primer “No hay más localidades”, para el lunes 30. Se sabe: Charly no es el de antes. Ni el de los 80, ni el de los 90, ni siquiera el de los 2000 y monedas. Pese a ese dato irrefutable, buena parte del público intenta recuperar el vínculo de sostén para con el genio y su constant concept, ese Say No More que se multiplica en brazaletes, remeras y hasta en la propia campera que usa García. Por eso, también, el concierto no tiene sabor a despedida y sí a reencuentro entre fieles.

“Aguante Córdoba”, dice Charly al terminar la primera de las 25 canciones que tenía programada la lista. “El aguante” −editado hace 20 años− parece reflejar eso que se palpa en el ambiente. Con “Instituciones” aparecen los primeros acoples y problemas en la voz, pero a la hora del estribillo poco importa, porque Rosario Ortega y el coro popular sostienen la magia de una página musical que conecta directo con la primera generación de fanáticos de Charly, aquellos que desde Sui Generis no han dejado de seguirlo. Inmediatamente, “No soy un extraño” y “Cerca de la revolución” funcionan como un paréntesis idílico. Aunque evidencian la falta de coordinación de un García otrora omnipotente, son canciones que forman parte de la educación sentimental de las últimas tres generaciones rockeras.

“Un aplauso para King Kong”, dice Charly antes de tocar el tema homónimo de Kill Gil. Fiel a su costumbre, el músico divierte y desconcierta con ocurrencias que aparecen antes y después de varias canciones. Pero en esa alusión −que tiene que ver con la proyección en pantalla de la versión original del film−, García también da cuenta de su amor por el cine, algo que está presente no solo en sus últimas entrevistas, sino también en Random, el disco modelo 2017 que aporta cuatro canciones al set: “La máquina de ser feliz”, “Lluvia”, “Otro” y “Rivalidad”. Esa cinefilia diversa −que toca a Kubrick, Hitchcock o Scorsese− es también un sostén artístico fundamental para una música que, si bien no tiene a su mentor en plena forma, evidencia su potencia creadora al combinarse con la imagen en movimiento.

Luego de terminar la primera parte del show con la oportuna tríada “No llores por mí”, “Argentina”, “Me siento mucho mejor” y “Promesas sobre el bidet”, los bises tienen sabor a desquite. Pasado “Inconsciente colectivo”, y antes de “No se va a llamar mi amor”, García se suma al “hit del verano” y putea a Mauricio Macri sin contemplaciones. “Ustedes empezaron”, aclara. Arremete con un cierre que, pese a lo que ya no volverá a ser, cala hondo en los corazones y las memorias. “Anhedonia”, “Los dinosaurios” y “Demoliendo hoteles” vuelven a lograr el efecto de contagio, coro popular y vitoreo. A Charly le cuesta hablar y ya no se para por sí solo, pero su música y su público no se rinden.


Por Juan Manuel Pairone

Fuente: Billboard

El blog de Charly García (hecho por DIOS)

2 comentarios :

Unknown dijo...

oh! relato honesto. aguante!

Gerardo Juan dijo...

Charly...te esperamos en Bahía Blanca!

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