lunes, septiembre 15, 2008

Parte de la religión


Se te ve bien, García. ¿Estás bien realmente?

Sí, totalmente.

¿Qué te pasó? El año pasado estabas como terrible...

No pasó nada; hice el disco y puse ahi toda mi energía. Todo el proceso de hacerlo fue muy feliz; empezar a grabarlo acá fue muy lindo, aun con un poco de locura capitalina fue recreativo. Lo de Brasil fue genial porque grabábamos día por medio; así que íbamos a la playa y qué sé yo, y ahí pshhhl, paré un poco el nivel de cabeza, entramos en frecuencia brasilera... Y ahí ya estaba todo bien, los Paralamas... todas esas sesiones que eran como una responsabilidad se hicieron muy agradables, con mucha participación de todo el mundo. En New York siguió el placer máximo; ahí grabé casi todo de nuevo. Y la pasábamos muy bien; a veces nos mirábamos con Mario (Breuer) o con Fernando (Samalea) y decíamos “¡Uy, cuántos problemas!”, como diciendo “No tenemos ningún problema... qué hacemos ahora?” Y era así, está todo bien, todo bien, todo bien. Y el LP. terminó así, en una onda está todo bien.” Después volví a Brasil a hacer una presentación informal —que fue bastante formal— en un boliche, fue toda la prensa, los músicos, se repartieron cassettes... El LP. está saliendo allá simultáneamente que acá. Y bueno, por eso estoy como más relajado; sé que el disco está bien. Hubo un pequeño problema con el corte, que ya estamos arreglando porque la idea es que al pibe que lo compre se le vuele. la cabeza. Como está planeado que suceda.

Hace un tiempo comentaste que en toda la etapa creativa de “Piano bar” estuviste encanutado en tu casa, sin salir. ¿Cómo fue el proceso de “Parte de la religión”?

Supongo que fue igual. Ya que lo mencionás, sabés que estuve pensando en eso; el año pasado estuve igual, onda “no me sale nada”. Y de repente sale una cancion y después una atrás de la otra; parecería como que tengo ciertos procesos creativos de dos o tres meses en que salen cosas y otro tiempo en que me agarra como fiaca de escribir ¿no? Como que no tengo interés... Pero siempre hago una melodía que otra y se ve que eso queda grabado en el inconsciente después sale todo junto. Son como las estaciones: hay un otoño en el que no pasa nada, una primavera al mango, un verano...

“Y en invierno nos queremos morir...”

Sí (risas), No me gusta el invierno.

¿Sentís todavía esos raptos de omnipotencia de “No voy en tren”? Esa mano de no querer a nadie, no necesitar a nadie, me la banco solo...

Sí, todavía los tengo. Creo que los voy a tener toda mi vida. Es parte de la religión; también tengo mis grandes depresiones, para compensar. Ahora estoy en un momento más equilibrado; pero a veces la estupidez mía, o cuando veo la estupidez en los demás... bueno, un poco lo que dice el tema es eso ¿no? Que no me agarren, no me aten a la mediocridad, si yo puedo ir más rápido, puedo saber más. Es como aquel pibe en la escuela que está en 2° grado y podría estar en 4 ¿viste? Y siente que por acompañar a todos los demás se aburre, y tiene que hacer concesiones y eso. Cuando yo vi “Modern Clics” sentí eso; pensé que estaba todo bien, que era un LP. buenísimo, y llego acá y me empezaron a atacar... Eso me dio como.., no sé, mi contestación a eso fue:
“Ustedes son unos burros, no saben nada; ya van a ver que de acá a un año les va a parecer genial.” Lo que pasó es que yo era una especie de monstruo respetado; ¿cómo iba a hacer música bailable? A mí no me parecía tan ilógico, pero bueno, pasó eso. En esos momentos o me deprimo mucho y no salgo de mi casa o digo “Cállense, escuchen y no rompan las pelotas.”

¿En qué otros momentos sentiste eso, como que estabas tres pasos más adelante que el consenso general?

Nunca sentí que estaba más adelante; sí que tenía la posibilidad de expresar lo que me estaba pasando con mayor velocidad que otra gente. Se me ocurre una canción, voy y grabo un disco; por ahí a un tipo que está en su casa se le ocurre lo mismo y todavía no tiene un contrato de grabación. No me siento más adelantado, simplemente voy al día con lo que me pasa; y encima no tengo un compromiso “ideológico”, un cuarto en el que moverme y que si salís de ahí ya no sos vos. Tengo un compromiso conmigo y con la gente, pero no pasa porque de mí se espere música psicobolche, por ejemplo.

Bueno, eso lo estuvimos charlando en La Falda en relación a Tango. Yo te dije que me parecía una especie de bache no porque- de-vos-espere-algo-que-me- mate-sí-o-sí, sino por ponerlo junto a lo que viniste haciendo. Me dijiste “Y bueno, negro, soy humano.”

Sí, fue un delirio y ya pasó. De todas formas me sigue gustando “Pasajera en trance”; lo voy a tocar en vivo. Creo que Tango es un lindo L.P., lo que pasa es que si lo analizás con los otros tiene miles de cosas que van en contra; ya desde la base que es corto. Incluso vimos que había que venderlo a un precio intermedio entre un simple y un LP, pero como la compañía no tenía un catálogo para eso lo sacaron como LP. Eso también atentó contra la buena recepción del disco, por más que vendió bien. Tiene un par de temas buenos, pero estoy de acuerdo con que fue hecho medio de apuro.

“Tu amor me salva y me sirve”, decís en otro momento de “Parte”. ¿Qué pasa con el amor en esos momentos de omnipotencia de los que hablábamos? ¿Desaparece en tus momentos de delirio?


No... Yo cuido mucho a mis amigos, por ejemplo. Quizás al no tener una familia yo -que no vivo con mi mamá, estoy separado y no tengo una mujer y un hijo, mi novia, por decirlo así, vive en Brasil— creo que suplanto mucho de eso con el trabajo y los amigos. Pero hay veces que estás en momentos muy densos y lo único que te salva es una persona o un amor. En este caso no interesa quién sea, pero... ¿viste cuando decís “quiero ver a esta persona porque es la única que me puede entender”? ¿O la única persona con la cual estoy en una habitación y no siento que me perturbe? Porque muchas veces cuando estoy así no salgo a ver a mis amigos, ni nada, porque no soy ese tipo de persona que les guste ir “alquilando a los demás”, como dicen los brasileros. En general me gusta dar energía más que chuparla. La letra de ese tema salió compulsivamente; por ahí ahora entiendo lo que quiere decir.
Me parece piola la actitud de decir “necesito tu amor”. Es raro en mis letras decir “necesito”; tengo una que dice “Necesito alguien que me emparche un poco” (Vida, Sui Generis, 1972). Esta es la segunda vez que lo digo. Pero está bien, me parece maduro que si te estás ahogando pidas ayuda.

El contraste de ‘No voy en tren”.

Claro. Bueno, la letra de “No voy en tren” también salió compulsivamente. Incluso la última parte la compuse en New York, lo que de chico tocando el piano era un animal, o lo de la Cruz del Sur, que de alguna manera le da una onda romantica: sería de una persona que está en otro lado ¿no? Me agarró la onda de “Yo soy argentino, y la Cruz del Sur...” (risas). No es una cosa de asco, pero viste que a veces te levantás en Buenos Aires y está todo mal? El tachero está mal, todo mal, es una forma de decir “¡Váyanse a la puta que los parió! Yo quiero divertirme! Por qué me van a arruinar el día?”

Lo que te pasó con “Clics”.

Claro! Por qué tengo que estar todo serioo y hablando de los muertos, si ya hablé en su momento, cuando eso estaba pasando? Ahora está todo bien, todo el mundo se rie de... Buenísimo

Estaba todo mal y sacabas “Clics”; en plena euforia de la democracia sacás “Plano bar”, que es más bien abajo... ¿Por qué siempre vas en contra, pibe?

(Risas), No sé... ahora que lo decís, no sé. Este disco fue conscientemente para arriba, porque quizás pude haber estado un poco oscuro, necesitaba un poco de luminosidad y hacer un disco que le transmitiera eso a la gente. Pero hay algo típico en mí: muchas veces estoy conversando con alguien que no conozco y empiezo a discutir algunas cosas, aunque comparta lo que el tipo piensa, simplemente para ver qué va a pasar, adónde va la conversación. Eso genera una confusión, me gusta.

¿Estuviste en contra del pueblo con lo del golpe?

(Risas). Nooo! Estuve en la resistencia! (Más risas). Fui a la Plaza el jueves, estuvimos ahí un rato con un grupo de amigos, nos encontramos con Moura, charlamos, tomamos una sidrita por ahí... ese día era como que me preocupó mucho, después, cuando fui a la Plaza habiendo tomado un par de sidras, me parecia que era todo una payasada, que estaba todo bien. Después me preocupe de nuevo y sigo un poco preocupado. El domingo, cuando Alfonsín dijo que iba a buscar “el asunto” y volvía (pausa y risotadas) “iEspérenme que vuelvo!, Pero volvió y me encantó. A la noche fui a tocar a Barrancas de Belgrano, me divertí mucho: armamos una banda improvisada con Samalea, Lupano y Von Quintiero, Gaby, Laura e Hilda en coros. Ahí me dí cuenta que la gente tenía una onda conmigo muy buena, muy de respeto, y eso que había bastante gente mezclada ¿no? Pero me escucharon bien, no me tiraron nada, me aplaudieron muchísimo.

Como este año en La Falda ¿no? (Risas). Eso me sorprendió de vos, ves? De pronto este año tuviste mil motivos para rayarte y como que te cagaste de risa de todo. ¿Cómo va tu terapia?

(Risas). ¡intensiva! No, ya estoy curado... parece. No, tiene todo que ver. Hasta noviembre yo estaba muy denso: después empecé a componer y la vida empezó a ser maravillosa de nuevo. No iba a ir a La Falda, pero me levanté, vi lindo día, fui a Aeroparque, me tomé un avión, un coche y aparecí en el medio de Córdoba. Y quise tocar los tres días y no me dejaban: sabía que me tenían terror, porque los otros años cada vez que iba era un mano “Demoliendo todo” . Y cuando yo toqué me desenchufaron todo, los mismos tipos de ahí. No me dejaban tocar. Estaba tocando y me sacaban el micrófono. “¡No! iEl Anticristo!” Y la gente no escuchaba nada y lo tomó como una burla, como que me iba a cagar de risa de ellos: en realidad estaba cagándome de risa de mí y de todo lo que pasaba. Me pareció gracioso, en lugar de enroscarme en la de la gente... trataban de tirarme cosas. Fue muy divertido. Otro ángulo de la perfección.

¿Alguna vez te pudriste del rock’n roll? ¿Tuviste ganas de mandar todo al carajo y fuck off con la música y todo?

No, eso nunca. Bueno, eso es lo que dice el personaje de mi película. Ahora estoy haciendo una película en la que soy un enfermero que en sus horas libres toca, en un momento viene una enfermera y me dice “Y. ¿no tocás más? “No, dejame: esto es una porquería. Me aburrí” Pero rio, no me aburría para nada. Bueno, el año pasado estaba aburrido del rock y de todo... bah, de mí estaba aburrido. Pero largar todo.. 5’ yo largo esto no sé qué más hay. No sé qué es largar todo. Sobre todo cuando vos sabés que no te vas a morir de hambre en un par de años: largar todo significa no hacer nada, convertirte en un espectador. Y de hecho lo hice: el año pasado no hice nada, toqué una vez en Madrid, una en Ramos Mejía y otra en Porto Alegre. No es nada. A veces viene bien: cuando estás grabando y vienen amigos a tu casa y ponen un disco a todo volumen, los querés matar. Odiás el rock and roll, todo. Llega un punto en que una canción bonita se transforma en horrible, después de escucharla 50 veces. ¡¡¡Baaasta!!! Pero no hay nada que me interese más; quizás el cine. Pero todavía no sé cómo hacerlo ni nada. Me coparía hacer una película en algún momento.

¿En calidad de qué? ¿Actor?

No, como director; No creo tener talento para actuar. Hago esta película un poco por cope, porque el director me convenció de que era un papel para mí... Pero es algo muy determinado; no puedo hacer cosas como llorar o reírme, o cosas dramáticas, bien de actor. Pero sí creo que tengo talento para hacer cosas que tengan que ver con imagen y sonido. Tomalo con pinzas ¿no? Todavía no hice “el” disco, que me guste completamente, todavía no siento que haya hecho nada; me siento en carrera totalmente. Por ahí siempre digo “Este es mi mejor disco” porque siento que hice algo bien, o que va en ese camino ¿no?

Hace poco leí una nota de Pipo Lernoud en la que decía “la gente todavía no sabe muy bien quién es Charly García.” ¿Te parece que es así, que después de todo este tiempo la gente todavía no te conoce?

Algunos sí, otros no. Tampoco es muy importante. Me parece sí que conocen más de mí de lo que usualmente conocen de Federico Moura, o de Tarantini, como para nombrarte gente conocida. Lo que pasa es que por alguna razón yo en las letras pongo más de mis cosas, y me hice famoso, y tengo una historia al costado. No sé si la gente me conoce, pero sí me entiende. Por ahí en la época de “Clics modernos” te decía que... (piensa) pero era también porque yo estaba un pocó virando de rumbo y la gente iba en una. Bueno, en ese viraje hay confrontación.
Ayer, por ejemplo, yo estaba en un restaurante y viene una abuela y me dice: “Mi nieta te quiere conocer”. Y los que trabajaban eran toda una familia ¿no? Entonces la nieta aparece atrás, una adolescente de 17, 18 años ¿no? Estaba toda la familia, careta, la mina era un poquito más freak, y me dice toda nerviosa; “Me despierto con vos; me acuesto con vos.” (Risas). ¡Nos quedamos todos duros! Me pareció genial... “Me acuesto con vos..,” PUM! Silencio, y el padre la miraba y la arregló con algún comentario. Pero me pareció genial lo que dijo incluso lo voy a usar para alguna canción... No me lo roben! Lo robé yo primero!

Hace poco estábamos analizando una especie de fenómeno que hay actualmente, como que efectivamente “no tengo señales para guiarme”. ¿Sentís que estamos vacíos de pautas, de ejemplos, que todo eso ya venció?

Sí, totalmente. Incluso en el rock, el último ejemplo que fue el punk o el After, para mí ya no es ninguna señal para guiarme. La canción (“Necesito tu amor”) está escrita en un momento bastante oscuro, como que no tenía de dónde agarrarme. De todas formas se relaciona con eso, la escasez de puntos de referencia para poder juntarse con otra gente, puntos creíbles, reales. Bueno, esto que pasó el jueves fue un punto de referencia, se juntó todo el mundo. Pero a la vez sospechás que es todo una mascarada y no se entiende muy bien. Pero dentro de todo fue fuerte, sirvió para algo. Hay pocas cosas por las que la gente se junta para algo; sentí como un ambiente depresivo y disperso. La canción dice que el amor te salva de eso; si podés creer en algo. o tener fe en algo, alguna persona, te coloca por lo menos en el plano de querer estar vivo.


¿Y el “Karma de vivir al sur”? Porqué no te fuiste?

Y, porque justamente el karma es vivir en el sur y no poder irse, porque sos del sur. Si no, no habría karma. (Risas).

Lo que escuché a lo largo del disco fueron no cosas ya oídas, pero sí que me recordaron laburos tuyos anteriores. ¿“Parte” es una síntesis de tus últimos siete u ocho años?

Sí, puede ser que sea como un resumen de eso. O puede ser la reafirmación de un estilo que me empezó a gustar. Cuando hice “Salir de la melancolía” era algo que nunca había hecho; me acuerdo que lo estrenamos y ni uno aplaudió. O “Llorando en el espejo”. temas que no fueron hit, pero son muy García. Te diría que hasta hay cosas de “Instituciones”.

¿Con “las Ligas” qué pasó? Era un proyecto fuerte.

Pasó que Las Ligas se convirtieron en Fricción; Fricción fue Coleman, Coleman se hizo fuerte y yo planteé que eso iba a pasar. Se intentó seguir y no se pudo. Samalea decidió que le gustaba más tocar conmigo y Coleman decidió que quería hacer ese proyecto al mango. Seguimos todos amigos (risas) como debe ser, y todo bien. Pero evidentemente yo no quiero tener más grupos que sean de otros.

¿Y para “Parte” vas a formar una banda estable, un grupo de sesionistas en cierto sentido?

Es lo que pienso hacer ahora. Por eso me estoy tomando mi tiempo y no salgo a tocar mañana; la presentación acá está planeada para septiembre, después de un montón de fechas por Latinoamérica y España. Quiero que eso quede muy claro: como el disco sale por todos lados va a haber que tocar muchísimo, un año o dos, y no va a poder ser que cambie de banda otra vez. Quiero tener una banda fija que sea mía y chau. Tengo varios nombres, me llamaron muchos músicos; lo que pienso hacer es probar mucha gente, no tengo problema en tocar con gente nueva (Se abre la puerta y aparece la figurade Mario Breuer, técnico de aquéllos y socio de García en la producción del L. P.)

¿Qué finalidad tuvo grabar en tres ciudades distintas?

García: Yo no tenía demo del disco, así que me metí a grabar en Panda, donde terminé de componer. Después salió la idea de trabajar directamente sobre esa cinta.

Breuer: Un demo que se va metamorfoseando. El mismo pedazo de cinta ¿no? Lo que hoy es una batería eléctrica chiquita chi-pum chi-pum, la semana que viene va a ser más interesante y allá va a ser terrible. Esa era la idea.

¿Dejaste cosas sin tocar de ese demo?

García: Dejé cosas que vos escuchaste, muchas cosas, pianos, sintetizadores, algunos sonidos...

Breuer: Tuvieron mucho éxito los sonidos de batería; trabajamos con un diskette que tenía unos sonidos muy simpáticos. De hecho hay muchos temas en los que toca Samalea, pero disparando el sonido que traíamos de Buenos Aires

¿En el “Rap de las hormigas” dejaron la batería electrónica y la del batero de Os Paralamas?

García: A ese tema en Buenos Aires yo ya le había metido de todo; tenía dos bajos. efectos por todos lados.. Cuando llegaron Os Paralamas metimos la guitarra, otra parte le bajo (que toca la sequnda mitad del tema) y cuando llegó el momento de la batería nos dimos cuenta que nos quedaba un canal (Risas). Reacción tardia. ¿Qué hacemos? El pibe no había traído la hatería.

Breuer: Armamos una batería en el estudio y grabamos no sólo en un canal, sino con un solo micrófono. Lo pusimos a dos metros de la hatería y tocó todo el tema en la mezcla entra al final, como dando más polenta. Además se toca todo. Y de primera toma. Y ya se sabe qué pasa con algunas primeras tomas... (Risas)

García: Y después fue ir a New York con todo ese material, luego del proceso de desoxidación de neuronas en Río. Llegamos muy pichuchis, muy contentos, tostaditos.., Allá Joe ( Blaney) se hizo cargo de lo que venía haciendo Mario hasta el momento, toda la parte de ingeniería tecno. Hubo una semana en un estudio donde graban los tipos que hacen rap music. Me compré un bajo Rickenbaker y toqué...

Breuer: El dijo: “Yo algún temita que otro toco.” Y quien dice uno que otro dice “Bueno, yo hago un lado”, y quien dice un lado dice “Los dos lados”. Y excepto el Rap son todos bajos de él.

García: Y agregamos guitarras, unas Martin viejas que alquilamos a un muchacho que además traía efectos (risas)... De ahí fuimos a “Midi City”, que es el Emporio del Teclado, y grabamos teclados. Después grabamos la batería acústica con Fernando; compramos una Yamaha No Sé Cuánto, que es lo que usan los pibes ahora, y en dos días estuvo listo. Después agregamos voces, detalles y algunas letras.


García: Sí, llegué con una bola de letras sin terminar. Bueno, lo que de chiquito era un animal tocando el piano salió allá.


¿Y eras un anormal de chiquito?

García: No, tocaba super bien. (Risas) ¡Ahora soy un animal!


Fernando Samalea: Los tambores de García

El resto de la banda “estable” de Garcia en “Parte de la religión”, está compuesto por Fernando Samalea. Asomó tímidamente y nos sobraron diez minutos para sumario a la historia.

“Empecé en Panda; grabamos una referencia básica. Sentí una apertura muy grande de parte de Charly hacia mí. Me volví a sumar al disco después de Brasil, en New York; obviamente grabar con esas posibilidades técnicas es una diferencia enorme, aunque acá hay un nivel interesante. Fue la experiencia más impresionante de mi vida. No sólo por el estudio sino por el disco en sí; lo veo muy simple, muy de canciones, musical... La tecnología no la precisa tanto Charly para su tipo de expresión. Fue también dudar mucho, todo se iba haciendo sobre la marcha y pesaban mucho las opiniones de Mario y Joe. Pero todo en general se hizo sin problemas, muy controlado.

Con Charly hubo un intercambio muy fuerte: él confiaba en la nueva generación de músicos; supo aprovechar todo lo que venía y a la vez nos ayudó muchísimo a nosotros, sacarnos de la lucha del pub y poder disponer de todo... como debe ser cuando la música funciona.


Por Eduardo de la Puente y Sergio Marchi

1 comentario :

Jairo dijo...

Esto que estan haciendo es una real maravilla. Muchisimas gracias a Marito y a ti por hacer esto.

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