domingo, marzo 19, 2017

Las muchas metamorfosis de Carlos Alberto García Moreno

“Todos vuelven” reza un dicho popular. Cuando nadie lo esperaba Charly García saca un nuevo disco llamado Random, un nombre que crea la excusa perfecta para hablar sobre todas las mutaciones que atravesó una de las figuras más importantes de la música popular latinoamericana. De Nito Mestre a Palito Ortega.

1 Cuando comenzamos a nacer

La leyenda es conocida. Carlos Alberto García Moreno y Nito Mestre, dos ex alumnos del colegio Dámaso Centeno de Caballito, se juntaron y crearon Sui Generis. Un dúo folk con influencias del primer Dylan, Crosby, Still & Nash, Simon And Garfunkel y otros artistas en la misma senda musical.

En el fin de su adolescencia García edita junto a Mestre su primer disco en 1972 llamado Vida. Canciones directas y simples. En las cuales los jóvenes podían sentirse reflejados. Básicamente historias. Pequeños cortos cinematográficos como Estación, Mariel y El Capitán o Amigo vuelve a casa pronto. A diferencia de la lírica más poética y surrealista de Almendra o el paisaje urbano sobre el duro asfalto que pintaba Manal, Sui Generis entregaba una suerte de “sensibilidad única y masiva”.

La primavera Camporista encuentra al dúo con un segundo disco y si bien el aire que se respira en la calle es el de una patria socialista para García las letras de Confesiones de Invierno plantean un futuro mas sombrío y la aventura individual en vez de colectiva. Basta con escuchar Cuando ya me empiece a quedar solo, Aprendizaje o Un Hada, Un Cisne.

Para el año 1974 Sui Generis se transforma en un cuarteto eléctrico. Charly parece haberse cansado del “acusticazo”. Convoca a Rino Rafanelli en bajo y a Juan Rodríguez, un baterista que había tocado con Billy Bond.

El clima se enrarece en la Argentina y la banda de canciones para adolescentes edita Pequeñas anécdotas sobre las Instituciones, el primer disco conceptual de la historia del rock argentino. Tal vez, su mejor obra. García pone en crisis todos los valores clásicos de la familia tipo (“los magos, los acróbatas, los clowns mueven los hilos con habilidad”). Desde Instituciones pasando por Las Increíbles Andanzas del Señor Tijeras o Pequeñas Delicias de la Vida Conyugal (el sistema educativo, el estado o el matrimonio), Sui Generis se despide con un alegato contra los sistemas represivos.

En cuanto al estilo musical, García pone el oído en Inglaterra y se fascina con el Rock sinfónico (Genesis, Yes, Emerson, Lake And Palmer). Es hora de buscar otros rumbos.

Sui Generis se despide con dos Luna Park multitudinarios. Noches históricas que dejaron un disco doble y una película. El rock nacional había entrado en una nueva etapa. Y Charly también.

viernes, marzo 17, 2017

̶R̶A̶N̶D̶O̶M̶ ̶ , La Crónica

Ph: Estanislao Santos
Comienza el día temprano, como siempre, cotidiano. Mi hija se levanta para ir al colegio, otro hijo mío se va temprano a trabajar, lo mismo yo, y todo parece indicar que será un jueves tranquilo.

Pero cerca del mediodía de éste 16 de marzo de 2017, el rumbo empieza a cambiar. Llamados, mensajes de texto, wapp, mails, y todo tipo de comunicación. La pregunta era la misma: hoy toca Charly?

Eran demasiadas personas con lo mismo, show de García y HOY. No había tiempo que perder. Fuimos a la fuente. Y ante mí sorpresa, tuve la confirmación. El lugar, la sala Caras y Caretas 2037 de la calle Sarmiento, de la ciudad de Buenos Aires. El horario, las 21,00 hs.

Aquí abro un paréntesis. Cuando salió Random (el nuevo disco del bigote bicolor, para los llegados de Marte), nunca pensé que lo iba a ver en vivo. No por nada en especial, simplemente, me parecía un regalo que nos había dado y para mí eso era suficiente. Diez canciones nuevas y tocadas casi en su totalidad por él. Un lujo de disco.

Por lo cual, lo vivido en las últimas 12 horas, tiene un carácter de bonus track inigualable.
Cierro paréntesis.

“Andá a buscar las pulseras al octavo piso que a la noche explota”, me dijo un amigo que mantendré en el anonimato a pedido de él. Raudo y sonriente fui hasta allí, a buscar mí preciado tesoro. El pasaporte a la máquina de ser feliz.

A las 20 y 15 me encuentro con mí querido aliado Guido Spina (líder de la banda tributo a García, Canterville, y amigo). Los dos con sonrisa de oreja a oreja entramos a la sala. Distraídos, charlando, cuando los dos alzamos la vista y allí estaba, EL MAESTRO, con toda su banda comenzando la prueba de sonido. Dos almas “garcías” hasta la médula, solitos, mirando como comenzaban los acordes de “Yendo de la cama al living”. No nos hablamos en toda la canción.

Y claro, querido lector, el último show oficial de Charly fue el 30 de septiembre de 2013 en el Teatro Colón. Luego a principios de 2014 tocó en Córdoba, pero dentro del marco del Cosquín Rock. Cómo no estar con los poros abiertos? Cómo no sentir que los oídos se agudizan? Cómo no sentir el corazón latiendo más de lo normal? Si ÉL, nos está hablando, hablando a nuestro corazón.

Luego vino “Esperando nacer” (vendrá David, nos preguntamos?), “Nos siguen pegando abajo” y siguió “Tú vicio”, para cerrar la prueba con “La máquina de ser feliz”. A ésta altura, ya estoy pipón, pipón (como decía mí abuelo). Y todavía no había empezado !!!

Unos minutos pasadas las 21 hs. abren las puertas y todo el público comenzó a entrar. En realidad los pocos privilegiados que allí estaban, pues la capacidad de la sala es de 385 butacas, más algunos que se ubicaron en los pasillos. Un lugar muy cálido, con excelente acústica y cómodos asientos. Y hago ésta descripción, pues hemos visto al Maestro en Estadios (River, Boca, Ferro, etc), Luna Park, Obras, Gran Rex, Coliseo, incluso en el Teatro Colón, por hablar de los grandes shows. No cuento los pequeños momentos que la vida me atesoró con Charly a tocando a centímetros para unos pocos.
Se apagan las luces mientras el coro de las 400 personas gritaban: “ésta es la banda, de Say no more !!!”

Y ahí están los chilenos, los que desde el 2002 con la presentación de “Influencia” en el Luna Park acompañan al hombre del brazalete. Kiuge Hayashida, en guitarra, Toño Silva en la batería y Carlitos Gonzalez en el bajo. Charly entra abrazado del eterno Zorrito y Rosario Ortega. Ovación!!!

Sin preámbulos, señoras y señores, comienza RANDOM. Respetando estrictamente el órden del disco. “La máquina de ser feliz” suena y es allí donde los presentes no damos cuenta que el disco recién salido y rompiendo records de venta, está vivo. Una enorme pantalla que ocupa todo el largo del escenario acompaña durante todo el show con distintas imágenes. Ninguna librada al azar. Todas con un sentido y linkeando con la canción de turno.

Sigue “Ella es tan Kubrick”, y como no podía ser de otra manera aparecen trozos de las películas de Stanley Kubrick, destacándose “Dr. Strangelove” protagonizada por Peter Sellers.

Continua con “Primavera”. El auditorio se pone de pie y la evidencia se hace realidad. Todos sabemos las letras de cada uno de los tracks del disco. Como si fueran los viejos clásicos. Pero no, son los nuevos, los de 2017, los que sacó hace pocas semanas, pero ya están dentro nuestro. Cada tanto Charly se ocupa de los instrumentos y nos deja corear sus obras de arte.

Llega “Rivalidad”, hace mención de su vecina (la del departamento de Ugarteche, para más datos) y la banda suena compacta, firme, con fuerza y liderada por el Zorro Von Quintiero. La columna vertebral musical de Charly, desde hace mucho tiempo. Mientras tanto Robert De Niro boxea en la pantalla en el personaje de la película “Toro salvaje”.

“Otro” comienza con una fuerza y un rock and roll que hace saltar de la butaca a cada uno de los asistentes. Kiuge acompaña de muy buena manera en los coros a Rosario.

Luego Gene Kelly, a todo color, baila desde la película “Cantando bajo la lluvia”. Y el lazo es obvio, “Lluvia” suena en la sala, con el coro de “la banda say no more”.

Arranca “Believe”, con un García encendido, sonriente y vivaz. Está disfrutando. Canta en inglés.

Viene “Amigos de Dios” y una ya se da cuenta, una vez más, que ese es el lugar, en el mundo de Charly García. El escenario, tocando, sus instrumentos, sus canciones. Así es feliz, así no hace felices. Infaltable los pastores de la televisión con un acertada elección, donde una mujer que no podía caminar, deja la muletas y camina cual milagro del chanta de turno. Genial.

Es el turno de “Spector” y para que no haya dudas, se proyecta a las Ronettes (cuyo productor es justamente Phil Spector), junto a otros artistas de los fines del 50 y principios de los 60.

Cierra está primera parte del show, “Mundo B”, la música compacta, la banda en llamas. Y los Beatles, no podían faltar, en la pantalla. Y todos cantando las últimas dos frases, “I wanna hold your hand, she loves you, yeah, yeah, yeah…

Se encienden las luces, y un millón de manos que aplauden.

Acabábamos de escuchar por primera vez RANDOM en vivo. Un disco que de por sí, es excelente, pero que en vivo se potencia sustancialmente. Es increíble, como desde el ipad del Maestro haya salido semejante disco y que suene con una fuerza comparable con Piano Bar. Bah, en realidad es creíble, estamos hablando del Manuel Belgrano de la música argentina, o el San Martín, o busca tú prócer preferido. Porque les aseguro, que a éste señor lo estudiarán nuestros nietos, nuestros bisnietos y así eternas generaciones.

La segunda parte del show lo tomo como el postre de una suntuosa comida.

La batería de “Yendo de la cama al living” retumba en los corazones y todos somos uno. Sabemos lo que pasa. No hay que explicar, no hay que hablar, SAY NO MORE.

Sigue “Me siento mucho mejor” el clásico cover de The Byrds. Todos bailamos, y no hace falta que miremos esos pies. Es show García 100 % !

Se acomodan instrumentos y Charly nos dice. “ésta canción la compuse, porque era esto, o morir”. Y “Asesiname” retumba en la sala de la calle Sarmiento.

Y quizás como un guiño al país que estamos viviendo, saca de la galera “No llores por mí Argentina”, la que en marzo de 1982 en un Obras Sanitarias repleto cerraba, sin saberlo a ciencia cierta, el ciclo de Serú Giran. El baile, el canto, el grito de su gente seguía fielmente. Era el aguante. El de ayer, el de hoy, el de siempre.

Y a pedido del público y como una manera de agradecimiento, “El Aguante” fue la canción que dio cierre al show.

Creo que una buena definición de lo que pasó anoche, fue cuando una fan le grita: “Sos el hombre más lúcido de la Argentina” y Charly sonriente e irónico le contesta: “aaaahhhhh, te diste cuenta”! Aplausos generales.

Es que su cabeza intacta, llena de magia y música nos brinda presentaciones como ésta.

Que sigue?, vaya uno a saber. “Otro más como el de hoy”, me dice uno. “Ojo que se viene un Coliseo” me mensajea otro.

Con los años aprendí que con García, NADA ES IMPOSIBLE. Ayer lo hizo de nuevo.

Gracias a todos los responsables. Gracias a vos, ETERNO CHARLY !!!

Por Martín Aragón @MartinAragon @AragonMartin

El blog de Charly Garcia (hecho por DIOS)

jueves, marzo 16, 2017

Hoy toca Charly

En este momento se abre la boleteria del teatro “CARAS Y CARETAS” ( Sarmiento 2037 – caba ) donde a las 21 hs. se presentará en vivo “RANDOM”


Se entregarán máximo 2 entradas por persona – valor $1000 c/u.- capacidad MUY LIMITADA Y EXCLUSIVA - SOLO 385 LOCALIDADES -

Queridos Fans:
Harto de las religiones que no unen a la gente, y sospechando el final de este planeta, me aboqué en la fabricación de una maquina que traería felicidad a Charly.
Charly, gente que divide el mundo, con paredes “THE WALLS”
Su símbolo es un pescado. “Lennon era mas famoso que Cristo” y el no estaría ajeno a esto. El sacrificio de este mártir, que dijo “TODO LO QUE NECESITAS ES AMOR”.
Yoko Ono, me mando una carta… decía “un sueño que soñas solo, es solo un sueño, un sueño que soñamos juntos, puede ser una realidad”

WAR IS OVER


El blog de Charly Garcia (hecho por DIOS)

miércoles, marzo 15, 2017

Rosario Ortega: con la música a todos lados

La hija de Palito acaba de cumplir su gran sueño: grabar un álbum junto al genial Charly García. A los 31, la más joven del clan Ortega habla de la relación de sus padres y de su deseo de ser madre y encontrar un gran amor.

De Miami a San Miguel de Tucumán, de ahí a Buenos Aires y de a poco, mientras crecía, a un trip mucho más disruptivo aún: la adolescencia. Así transcurrieron los años felices de Rosario Ortega. Rocha, para sus amigos.

Reflexiva, risueña de a ratos, agradece esa génesis trashumante, no tanto por su ciudadanía estadounidense, sino por todo aquello que le legó en recuerdos, palabras, gestos y actitudes. “Siempre es un privilegio poder conocer de cerca lugares y realidades tan diferentes. Te enriquece de mil maneras distintas. En algún punto, creo que la propia versatilidad de mi música viene de ahí, de todas esas culturas mezcladas”, comenta.

Instalada en Palermo Chico, muy cerca de Julieta, su hermana mayor, Rosario encara esta primera parte del año a pura novedad. Primero, porque está nuevamente de novia, nada menos que con el hijo de la vice-presidenta de la Nación, Gabriela Michetti. El joven, músico y licenciado en Ciencias de la Comunicación, se llama Lautaro Cura y tiene tan sólo 21 años. Acostumbrada a salir con hombres mayores, Rosario celebra la novedad y enseguida suplica pasar al siguiente tema: el lanzamiento de Random, su primer disco de estudio junto a nuestro prócer del rock, el gran Charly.

–¿Cómo fue el proceso de grabación del álbum?

–Diferente. Primero porque nunca fue pensado como tal, sino que se fue armando con base en los encuentros en el estudio, con mucha improvisación y creación sobre la marcha. Charly no es metódico en nada. Es muy difícil, por ejemplo, hacer tandas de voces o de guitarras con él. Quizá está con el piano, se aburre y enseguida agarra los sintetizadores. Es como un niño en eso. Y quizá vos pensabas que esa era la toma de las voces y te quedás ahí parada, cantando sola (risas).

martes, marzo 14, 2017

Una vaga idea de eternidad

No es que “Random” sea bueno porque es la inesperada obra de un Charly crepuscular y agónico, es bueno porque simplemente tiene bellas canciones, por Mariano del Mazo, Rodrigo Manigot y Martín Zariello 

Mariano del Mazo:

Random es una palabra inglesa que significa aleatorio, fortuito o casual. En este Random nada es aleatorio, fortuito o casual. Charly sacó el primer disco de canciones nuevas en siete años –digamos, después de Kill Gil- y todo está pensado al detalle. Random da un salto olímpico al caos sonoro de la etapa Say No More, y se ofrece –con diez canciones marcadas por ramalazos de luz, ráfagas de lucidez- casi como el disco que sucede a Filosofía barata y zapatos de goma (1990). Los diez temas  se extienden a lo largo de 34 minutos y significan el regreso del Charly artísticamente minucioso y obsesivo, el que dio vuelta como un guante el canon de la modernidad rockera de la década del 80. Es el Charly que entraba al estudio con una claridad conceptual y un rigor musical camuflado debajo del personaje obstinado por ser y parecer una estrella de rock and roll. García siempre fue un hijo de Los Beatles: puede haber pose, megalomanía, odio, envidias,  pero en el momento de entrar al estudio –en caso de que no acechen los demonios- la canción es la canción.

EntoncesRandom. Si evitamos el lugar común de frases perdonavidas del estilo “celebremos que está vivo” o “es el mejor García posible”, lo que se escucha es un disco de rock más atemporal que clásico, que dialoga con diversos momentos de la obra de Charly. Las referencias pueden ir de la etapa Prince de Parte de la religión al encandilamiento teen por bandas del rock inglés de los 60 y 70. Hay una frescura sui generis en el disco, aun cuando las capas remitan, sí, al período SNM y la voz aparezca por momentos desmesuradamente tuneada y las codas climáticas se repitan y clausuren canciones como criptadas rúbricas pop. El predominio de tonos mayores expulsa cualquier atisbo melancólico. Las letras tienen mensajes múltiples como flashes reveladores y en su conjunto diseñan la fantasía de que el tiempo no pasa. La adolescencia parece eterna y los ecos de una rebeldía aplacada por los achaques son como balas de una metralleta al tun tun. El rasgo más adulto de la letrística es la apelación al cine, una omnipresencia artística en la trayectoria de García. De la elocuente “Ella es tan Kubrick” (un tema en el que Charly García parece honrar, sugestivamente, al Fito Páez más Charly) a la maravillosa “Lluvia”–“ya ves que yo no te puedo dar  las cosas que quisiste dejar /Ya ves, amantes otra vez/ Por eso es que hoy llovió / Me escapé por ahí, y el colchón chupó la angustia”-, el cine funciona como una referencia generacional (en un video que proyectó la Sony luego de la escucha del disco, la semana pasada, se lo ve a Charly preguntándole a sus fans: “¿Ustedes saben quién es Kubrik?”)

Volvió Charly, y no hizo el mejor disco posible: hizo simplemente un gran disco. Hace tiempo que –como decía Goyeneche de su propio ocaso- canta con el interés y no con el capital. En la media del rock argentino, sobra. “Primavera” debe ser la mejor canción rock en años: con su sonido de banjo, el susurro de Rosario Ortega y un baldazo de la vieja altanería del Maradona del rock argentino declarándole la guerra al tiempo y anunciando su renacimiento, es suficiente. “Al fin llegó la primavera / al fin saldremos a pasear / al fin al viento las polleras / al fin piropos al pasar / Porque siempre estaré pronto a renacer / Porque hoy yo estoy más joven que ayer”, canta.

Más que la máquina de ser feliz, García es una máquina de hacer felices a los que durante casi 50 años asomaron a una obra tan extraordinaria como autorreferencial. Si cuando tenía 20 años le cantaba a la muerte desde la cama de un hospital y a una posible decadencia en soledad rodeado de diarios viejos y fantasmas, ahora pelea –otra vez flaco como un Quijote- contra los que lo quieren congelar en esa idea de decadencia. Escribe, en el último tema: “El pasado no me condena. El presente no me da pena. El futuro está asegurado”.

Es cierto: no resulta sencillo poner en valor a Random sin una perspectiva histórica. Tiene el futuro asegurado: puede ser el canto de cisne o la puerta abierta a un milagro. Y conecta directamente con una vaga idea de eternidad.

Mariano del Mazo conduce La Hora de los Magos, en Radio Ciudad. Escribe en Radar, de Página/12. Es autor junto a Pablo Perantuono de Fuimos reyes (Planeta), una biografía sobre los Redonditos de Ricota.


jueves, marzo 02, 2017

La máquina de ser feliz

Los últimos años lo tuvieron resolviendo asuntos urgentes. Su salud oscila como un péndulo entre días de normalidad y otros con dolores de cadera o súbitas líneas de fiebre. Su creatividad sigue desbordante. Un torbellino de ideas musicales duermen en un ipad. Carlos, laboriosamente, graba guitarras, bajos y voces.

La misma noche que grabamos en Canal 7 el programa especial “Siempre es hoy”, dedicado a la música de Gustavo Cerati, nos quedamos conversando acerca del ipad y sus posibilidades musicales.

En la cena posterior en Bruni (el restaurante del Zorrito Von Quintiero), Charly sacó de un morral de cuero su ipad, le enchufó los auriculares y pronto me hizo escuchar sus nuevas grabaciones.

“La máquina de ser feliz”, como suele pasar con las grandes canciones, se perfilaba como un hit indiscutido a la primera escucha.

Cada tanto, el artista se ponía nuevamente los auriculares para ajustar algún volumen de los instrumentos o cambiar de canción. El ipad se convirtió en “su máquina de ser feliz” , allí instaló sus herramientas para hacer música, incluso los sonidos de sus teclados favoritos, desde pianos eléctricos, minimoogs a órganos Hammond.

El famoso “Garage Band” permite tener un estudio musical completo dentro del ipad (incluso de un iphone) . Provee de múltiples pistas de grabación, set de teclados y loops de batería que permiten plasmar ideas musicales en minutos. Aunque lo mejor de todo eso es la posibilidad de exportar los proyectos para finalizarlos en estudios profesionales y eventualmente, hacer un disco de eso.

Spinetta también uso el “Garage Band” (en la versión de Mac) cuando compuso las canciones del disco “Un mañana”. El Flaco utilizó este amigable software como compañero de trasnoches en la cocina-loft de su casa. Tener su propio estudio profesional a pocos metros (la Diosa Salvaje) no impidió que el Garage Band se convirtiera en su herramienta cotidiana.

Como suele suceder, la inspiración aparece de repente, es una sensación o una necesidad urgente de crear algo (darle forma concreta a una idea imaginaria). En este punto, tener un estudio completo en una Tablet es lo mejor que le puede pasar a un músico.

En el pasado, este mismo proceso implicaba entrar a un estudio, prender todos los aparatos, contar con un técnico de grabación, etc. Hoy es apretar un ícono en la pantalla.

A Charly le llevó un par de años almacenar en su Ipad la preproducción de su nuevo disco. La siguiente etapa consistió en exportar todo ese material (pistas, instrumentos virtuales, efectos) a un estudio profesional para poder así grabar a los músicos de su banda. El lugar indicado fue el estudio Los Pájaros, de Palito Ortega, en las cercanías de Luján. Por allí pasaron todos sus músicos: Fernando Samalea reemplazó buena parte de las baterías electrónicas por acústicas (tracción a sangre), el Zorrito grabó algunos bajos y teclados, Rosario Ortega desplegó un abanico de voces y coros fundamentales en varias canciones.
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